Al fin me digno en darles continuación de este fic xDDDDD
Les espera una aparicion al finaaaaal
Bleach es de Tite Kubo.
Capitulo 27: Siendo cruel por un bien.
En la mansión de Aizen, apenas todos los nobles se fueron, Orihime se encerró de nuevo en su cuarto, no quería ver ni al dueño de su prisión de oro. Daba vueltas como loca, tratando de entender el por qué Aizen le dio esa gran suma ¿Quería comprarla? ¿Quería hipnotizarla de lujos? Aún así, se mantenía firme en su decisión y ese oro se lo daría al pueblo, así que le pidió a Stark que lo distribuyera ya que era uno de los muy pocos de su confianza en esa mansión de psicópatas y asesinos.
-Mejor pienso en como salvar a mi hermano. – Sentándose en la cama, ya estaba cansada de tanto recorrido. – Si pudiera enviarlo a la Resistencia… tendría un motivo menos de que preocuparme… ¿Pero como?
Oyó como tocaban a la puerta, despertándola de sus planes de estrategia, y antes de que dijese algo, se abrió sin su autorización y entraron dos jóvenes vestidas de sirvientas que mantenían sus rostros ocultos. Orihime se sorprendió al reconocer el ondulado cabello rubio y el largo cabello liso y morado.
-Si que fue difícil encontrar este cuarto. – Se quejó la pelimorada con piel de chocolate.
-Lo que hace Aizen con el dinero del pueblo. – Bufó la rubia.
-Esto no puede ser verdad… – Orihime seguía sin creérselo.
-¡Hola Orihime! – Exclamó la rubia con una sonrisa, acercándose a ella para abrazarla.
-Rangiku-san. – Tomándola de los brazos preocupada, analizando su cuerpo para ver los resultados del ataque mortal que había recibido. – ¿Ya estás bien? – Preguntó y sin esperar, ve a su compañera. – ¿Yoruichi-san?
-¿Cómo estas Orihime? – Fue el saludo de la morena.
-En verdad están aquí… – Las lágrimas no tardaron en salir, estaba en verdad feliz de verlas, las extrañaba muchos, a ellas y al resto de la resistencia. – Me alegro tanto de verlas, me sentía sola entre esos nobles arrogantes y Rangiku-san… Gin me trata muy mal. – Haciendo un puchero.
-¿De verdad? – Alzando una ceja molesta. – Le clavare a Haineko cuando lo tenga frente a frente, te lo prometo. – Guiñándole el ojo.
-¿No me llevaran de vuelta, verdad? – Preocupada de una afirmación, en otras circunstancias, estaría contenta de ser libre de nuevo, pero su hermano peligraba si hacía un movimiento en falso. – No puedo irme, debo ayudar a mi hermano.
-Descuida, que no lo haremos… como quisiéramos llevarte ahora, pero todos nos contenemos, especialmente Urahara. – Abrazándola de nuevo, olvidando que tenía la capacidad de ahogar a las personas en sus abrazos por sus grandes atributos.
-Ojala pudiéramos decir lo mismo de Ichigo. – Habló Yoruichi en un suspiro de resignación. – No hace más que causarnos problemas.
-¿Ichigo-kun? – Alarmada de su seguridad. – ¿Qué pasa con él?
-No duerme, no come. – Con cada palabra, la angustia crecía en Orihime, como la culpabilidad. – No hace nada más que pensar en venir, matar a Aizen y sacarte.
-¿Qué? – Ahora estaba más preocupada que antes. – ¡Eso es suicidio!
-Por eso eres la única que puede detenerlo… Yoruichi tiene una idea.
-¿Yoruichi-chan? – Viendo a la mencionada, haría lo que fuera por ayudar, aunque sea poco, era lo mínimo que podía hacer después de causarle tal dolor al chico.
-Dame el collar que te regalo Ichigo. – Por un segundo, Orihime se quedó sin aire. – Lo ensuciaremos de tierra y se lo daremos, diciéndole que ya no lo amas, que te deshiciste de ese collar porque lo odiabas.
-Bueno, de las palabras fuerte nos encargamos nosotras. – Dijo Rangiku emocionada, como si lastimar los sentimientos de un chico enamorado fuese igual que comer dulces. – Sólo danos ese collar para hacer más efectivo el truco.
Orihime tragó duro, tratando de recuperar algo de oxígeno para sus pulmones, ese collar había sido su amuleto de la buena suerte, le entregaba suerte para poder seguir en pie en ese lugar que día tras día le quitaba el juicio, podía sentir las intenciones de las paredes, de los objetos y de la gente, querían corromperla, jugar psicológicamente con ella para debilitarla y así convertirla en una marioneta de Aizen. Resignada, dirige su mano derecha al bolsillo, sacando el collar que Ichigo le regalo en sus cumpleaños y se lo dio a Yoruichi, sin evitar sentirse desdichada apenas los dedos se apartaron de la joya, de inmediato el cuerpo se le hizo más pesado.
-A cambio, te daré este anillo. – Yoruichi le coloco un simple anillo de oro, con el grabado de alas de mariposa. – Es el anillo de compromiso de tu madre.
-Espero que te de fuerzas. – Le alentó Rangiku.
-Gracias. – Agradeció viendo el anillo en su dedo con cariño, otro recuerdo de su madre se hacía presente a su vida, el cuerpo se le estaba aligerando. Podía hacerlo.
-Orihime-san. – Oyó mientras golpeaban a la puerta. Las chicas se paralizan al oír esa voz, era Gin. – ¿Puedo abrir?
-¡¿Gin? – Empujó a las chicas hacía el baño y cerró la puerta. Se hecho un rápido vistazo para ver que todo este en orden. – Adelante.
El corazón de Matsumoto palpitaba al oír la puerta abrirse y los pasos del hombre, era algo que no podía controlar desde que eran unos adolescente, viéndolo con admiración a lo lejos o con tristeza al verlo alejarse más y más hasta el día de su triación… y mucho más después de lo ocurrido hace días porque era él el culpable de su incidente, por muy que haya sido aquel disparo para Byakuya… malditas hormonas.
-¿Qué es lo que desea el asesino de Rangiku-san? – Preguntó Orihime atacando fríamente y con sarcasmo, quería hacer sufrir a Gin como desahogo de todo su mal rato como un pájaro encerrada en una jaula de oro.
Gin se quedo frio, no podía creer lo que escuchaba. ¿En verdad Rangiku había muerto?, era imposible, los informes decían lo contrario, pensó rápidamente, no quería una realidad que cambiase para mal su vida, todo lo que se esforzó por conseguir se iría al caño si en verdad perdía a la rubia para siempre.
-No digas mentiras – Gin tomo a Orihime por los brazos y la estrujo sin nada de delicadeza. – ella no puede estar muerta.
Rangiku, dentro del baño de la habitación, no pudo evitar sonrojarse, odiaba que Gin provocara esos sentimientos en ella.
-Si tanto te preocupa averígualo tú mismo – Orihime decidió retarlo. – metete al Seireitei y comprueba todo lo que quieras – el rostro de Gin torno a una mueca de furia por el atrevimiento de la chica. – pero no te aseguro que salgas vivo.
-Pero yo le hice un juramento, no puedo romperlo.
Rangiku se puso seria y su mente divago en recuerdos lejanos.
Flash back.
-¿Por que me haces esto Gin? – Rangiku lloraba ante la inminente partida de Gin – no te vayas con él.
-Rangiku, esto lo hago por ti – dijo Gin tratando de tomar las manos de la chica – al lado de él seré alguien importante y no un pobre huérfano perdido en el pueblo, nunca volveremos a esa vida.
-¿Pero a qué precio? – Rangiku aun seguía llorando. – siento que si sales por esa puerta, jamás volverás al Seireitei.
-Te lo juro – El chico se inclino a sus pies y tomo su mano de nuevo. – el día que yo entre por esa puerta será para llevarte conmigo para siempre. – Juro.
Fin flash back.
Cada vez que la puerta se abre, veo tu fantasma sonriéndome – pensó Rangiku casi al borde de las lágrimas.
-Matsumoto, salgamos de aquí – sugirió Yoruichi abriendo la ventana del baño.
-Y dime, ¿Qué se te ofrece? – preguntó Orihime de nuevo.
-Vine aquí porque escuche ruido – Gin dio la espalda y partió – pero veo que fue mi imaginación.
Gin salió caminaba por el pasillo.
-Por un segundo creí escuchar tu voz – susurro Gin – Rangiku.
Amanecía de nuevo en el Seireitei y ya todos se preparaban para la rutina diaria, la vida de los últimos días de Ichigo había sido una tortura, todo el tiempo encerrado con Zaraki y Shinji. Cuando salía ellos lo acompañaban, eso lo volvía loco, la ausencia de Orihime le impedía conciliar el sueño y ninguna comida le apetecía.
-Hijo, ¿cómo amaneciste? – Isshin trato de animar al chico.
-¿Como demonios quieres que este? – Dijo un furioso Ichigo lleno de ojeras – ¿por qué demonios no haces nada? ¿No vez que no puedo seguir así?
-Ichigo, desde hoy recuperas tu libertad – dijo Isshin seriamente – ya hable con Kisuke y te levantaremos el arraigo, sólo te pido que seas prudente.
-¿En serio? – Ichigo se alegro tanto que abrazo a la pequeña Yuzu que venia llegando – iré inmediatamente por Orihime, ya había hablado con Ishida, Toushirou y Ukitake y están dispuestos a acompañarme, ¿cuento contigo, viejo?
-Claro, pero antes de todo tienes que ir a hablar con Yoruichi es un requisito – Ordeno Isshin.
-Claro – Ichigo salió corriendo apara llegar con Yoruichi.
-No lo entiendo papá – dijo Karin sin dejar de desayunar – ¿por qué ahora le dan libertades a Ichi-nii? Si lo dejan actuar solo, será un suicidio.
-Después de hablar con Yoruichi… – Isshin pone cara de tristeza – tal vez cambie de opinión.
-¿De que hablas otosan? – Preguntaron sus hijas.
-Por su bien, vamos a engañarlo, deben hacerle creer que Orihime ya no lo ama.
-Oh, Ichigo – Dijo Yoruichi al verlo entrar a su despacho. – Recibiste mi mensaje.
-Sí, ¿De que querías hablarme? – Notó como el rostro de Yoruichi reflejo tristeza.
-Ayer fui a la mansión de Aizen para espiar y… vi a Orihime ordenándole a uno de los empleados que tirasen esto.
-No puede ser. – Dijo al ver el collar que le regalo a la bailarina, ahora estaba sucio a causa de la tierra. – Orihime no haría algo así. – Exclamó.
-Lo siento, la oí decir que no quería tener nada de su amor "pasajero". También le oí decir que no nos quería ver más… que estaba muy bien con Aizen…que no quiere ver a alguien que no ha podido ni darle un rasguño a Ulquiorra
-Eso… no es cierto… – Dolido, no podía creerse que su princesa dijese aquellas crueles palabras.
-Si lo es, por eso adelanto la boda y no nos quiere ver ni en pintura. – Por dentro, a Yoruichi le entristecía engañar al chico, pero se mantenía como una roca por fuera, por su seguridad, debían engañarlo.
-¡Estas mintiendo! – Lanzando el collar sin importar donde caiga. – ¡Orihime, no…!
-¿Tu crees que mentiría en algo así? – Molesta de la testarudez del chico y como parte del plan, se estaba metiendo bien en personaje. – Yo crie a Orihime, ¿Crees que no me duele decir esto? – Golpea el escritorio con un manotazo. – Olvídala Ichigo, ya fue contaminada por la mente de Aizen… ya es uno de ellos, incluso es una Espada.
Vio como salió corriendo sin decir más, cerrando la puerta de un portazo. Lanzo un suspiro y camino hacía donde estaba el collar para recogerlo, lo limpio con mucho cuidado y lo guardo en uno de los cajones.
-Ya está… perdónenme… Ichigo, Orihime… y Butterfly.
Orihime estaba comiendo su desayuno con los mismos rostros de ayer y como siempre, no hablaba, siempre estaba absorta en sus pensamientos, en que la mayoría estaba el chico, ¿Tsubaki estará bien? ¿Urahara esta muy preocupado por ella? ¿Qué pensaran los demás de su decisión a una "vida nueva"? A pesar de tanta compañía no agradable (asesinos, locos, etc.), se sentía muy sola, le faltaba la alegría de Yachiru, los consejos de sus tutores, el ánimo de Rangiku-san… ¡hasta extrañaba las discusiones de Nanao a Shunsui por su falta de responsabilidad! A veces le gustaría que todo fuese una pesadilla, que despertaría y estaría en su cama de nuevo, con su gato durmiendo al lado.
De la nada, su cuerpo se paraliza al sentir un repentino escalofrió que invadió toda su columna vertebral, una de las miles de reacciones que sentía al tratarse de Ichigo, revelando una vez más que ambos estaban extrañamente relacionados muy íntimamente, algo que ni Aizen o nadie podía romper. Agacho su cabeza para ocultar su tristeza porque el chico estaba sufriendo, de seguro el plan se había llevado a cabo… por su culpa, él no hacía más que pasar un mal rato, si no se hubiesen conocido… de seguro él estaría muy seguro en su hogar, aguantando sus responsabilidades y su padre.
Lo siento tanto Ichigo-kun… se que no me merezco una disculpa después de esto.
-¿Que te ocurre mi bella Orihime?
-Nada Sousuke. – Actuando con naturalidad, no iba a mostrar debilidad ante él ni nadie. – Sólo pensaba lo aburrido que es estar en esta mansión construida por dinero robado.
-Lo siento. – Se disculpo omitiendo lo de dinero robado. – Hoy debo encargarme de unos papeleos y prepararnos porque iremos a una fiesta de gala esta noche.
-¿Otra vez? – Sin preocuparse de ocultar lo fastidioso que era, odiaba esas fiestas, las encontraba aburridas y no había más que pura gente arrogante.
-Aún hay gente de la sociedad que debe conocerla señorita Inoue. – Fueron las palabras de Tousen, tranquilo como siempre.
-Y más jovencitas a quien traumatizar. – Se burló Gin con su sonrisa de siempre.
Orihime se ahogó un gruñido, otra noche más en que se sentiría como fenómeno de circo, rodeada de espectadores que presumían sus logros y que querían analizarla con la mirada o incomodarla para hacerle ver que la alta sociedad no era su mundo y que no era digna de ser la compañera de Aizen Sousuke… ¡Como si quisiera!
-¿No podría ir a ver mi pintor favorito del pueblo? Quisiera ver si tiene algo nuevo. – Rogó con un tono dulce y con una mirada de suplica, con tal de manipular a su prometido y salir un rato de la jaula.
-Por supuesto. – Parecía que había caído. – Pero no quisiera que fueras sola, ¿Quieres que te acompañen Lolly y Menolly?
-¿Quieres que me cuiden o que maten en el camino? No gracias. – Negando con la cabeza e ignorando la burlona sonrisa de Gin. – ¿Puede venir Stark? Es el único en esta casa de asesinos que no me pone los pelos de punta.
-Lo que tú quieras. – Regalándole una sonrisa.
-Gracias. – Agradeció indiferente, volviendo al desayuno.
Pensaba ir donde Ishida a entregarle una carta con destino a Urahara, un plan perfecto para saber, aunque sea por indirecta, como se tomo Ichigo la mentira.
-Creo que para que no te aburras, te ofreceré el cargo como administradora del pueblo – propuso Aizen acariciando su mano. – ¿Qué te parece?
Orihime se sorprendió ante aquella propuesta y su cara reflejo aquella sorpresa, Hallibel y Ulquiorra también estaban sorprendidos.
-Orihime-san, tomarías muchas decisiones importantes sobre la gente de tu antigua vida – dijo Gin tratando de hacerla dudar.
-¿M-me dejarías esa gran responsabilidad? – Pregunto Orihime un tanto nerviosa.
-Tómalo como un símbolo de mi confianza hacia ti – Aizen la tomo del mentón y la arrastro hasta su boca para nuevamente robarle un beso, los cuales cada vez eran más largos.
Orihime caminaba por el pueblo, acompañada de Stark y su pequeña asistente llamada Lilinette, una chica rubia hiperactiva.
-Orihime-chan eres la chica más afortunada del mundo – dijo inocente la rubia.
-¿Por que lo dices Lilinette-chan? – pregunto con una sonrisa.
-Pues por que te vas a casar con Aizen-sama – respondió Lilinette. – todas están enamoradas de el.
-Si, tienes razón – se limito a contestar de forma forzada.
Tirado en medio del bosque, Ichigo se calentaba por la mañana bajo los tibios rayos del sol.
Fue en este lugar donde Grimmjow nos ataco, fue en este lugar desde donde escuche tu canto de sirena y donde nos conocimos. – pensaba Ichigo mientras observaba a su vieja Zangetsu.
-No puede ser – Ichigo se levanto de golpe – no lo acepto, yo tengo que escucharlo de su propia boca si es verdad que ya no me ama.
-Pobrecito, deberíamos decirle la verdad – dijo Hinamori escondida desde la copa de un árbol.
-No digas tonterías – La regaño Renji. – Nos encargaron vigilarlo desde lejos… aunque Urahara-san le dio libertad, este tipo en cualquier momento hace una locura.
-Shhh, ya cállense – sugirió Kira espiándolo.
La tienda de Ishida estaba abierta, varias mujeres de la alta sociedad ya admiraban los cuadros.
-Señorita Inoue – una elegante mujer se acerco a ella, gritando su nombre, llamando la atención de Ishida – veo que viene a ver el trabajo de Ishida-san, vea este cuadro que esta divinooooo.
-Si, ya veo, Ishida-kun es un genio – Respondió Orihime al momento que sus miradas se cruzaron y ambos sonrieron.
Orihime siguió caminando en el concurrido estudio, notó como las jovencitas nobles seguían viéndola llenas de envidia, y era normal, Orihime les había roto el corazón a muchas de ellas que soñaban con ser la "señora Aizen". Con mucho gusto les daría su lugar, y más ahora, que se estaba asustando y sintiendo insegura de si misma, que con cada día que pasa, su cuerpo actúa diferente frente a Sousuke.
Se acerco a un cuadro, el cual era el retrato de una rosa roja con un fondo negro, Orihime movió suavemente el marco y enclavó la carta discretamente, teniendo cuidado de que nadie lo viera, más que Ishida, quien no perdía detalle de sus movimientos.
-Ishida-kun, me gusta ese cuadro. – Orihime apunto al retrato. – que le parece si cuando este completamente listo me lo hace llegar a casa.
-Por supuesto Inoue-san – Ishida asintió.
Finalmente Orihime dejo el lugar, acompañada de la señora y algunas mujeres más. Ishida tomo la carta dejada en el marco, ahora sólo era cuestión de que Urahara respondiera y enviar el cuadro a la mansión con la respuesta.
-No sabía que también le gustaba las obras de Ishida-san.
-Por supuesto – Orihime admitió mientras caminaba con el grupo. – Cualquier mujer de exquisito gusto como usted, sabe lo que es bueno. – Sonríe con amabilidad.
-Pero que señorita tan simpática, ahora veo el por qué Sousuke-san se fijo en usted. No le haga si mucho caso a las demás, sólo tienen envidia.
-Gracias, es usted muy amable. – Inclinando la cabeza.
-¿Por qué ha venido acompañada de Stark-san y su asistente? – Preguntó una joven.
-Sousuke insistía en que no saliese sola.
-Se preocupa mucho por usted Inoue-san, que afortunada… siento tanta envidia.
Más bien lo hace para vigilarme bien y no hablar con nadie de la Resistencia.
-Si quiere, se lo regalo. – Murmuró apenas.
-¿Pero ese no es un anillo de compromiso? – Dijo otra al observar la mano derecha de la chica. – Aizen-san finalmente se lo ha dado. – Asombrada.
-No, no, no… Sousuke aún no me da el anillo… este era de mi madre
-Es muy hermoso, incluso tiene una mariposa grabada.
-Me dijeron que mi padre lo mando hacer así porque a ella le gustan mucho las mariposas. – Manteniendo la sonrisa.
Orihime se despidió de las demás mujeres asegurando que se verían en la fiesta de gala y después de lanzar un suspiro, siguió el recorrido de vuelta a la mansión de Aizen con sus escoltas
-¿Es verdad que era de su madre? – Exclamo la pequeña.
-Sí, ¿Te gusta?
-Es muy hermosa, ¿Por qué no la usas esta noche en la fiesta?
-Buena idea Lilinette-chan, eso haré. – Y vio como se adelantaba dando unos saltos. – Es muy energética.
-Ni me lo digas… me interrumpe siestas.
-Ya veo. – Soltando una risita.
-¿Piensas aceptar la oferta de Aizen-sama?
-Aún sigo sorprendida, pero… a lo mejor aprovecho y pueda ayudar al pueblo… aunque, ¿Que diablos le pasa por la cabeza?
En la tarde, después de cerrar su estudio, Ishida se dirigía donde la Resistencia. Una vez allí, saludaba a todos y cuando entro en el Seireitei, vio a Urahara y a Yoruichi en el recibidor, parecía que lo estaban esperando ya hace varios minutos.
-Odio tus adivinaciones. – Viendo a la mujer.
-¿Por qué has venido Ishida? – Pregunto Urahara.
-Orihime te ha escrito. – Mostrándole el sobre. – Quería saber como andan las cosas y como se tomo Kurosaki la mentira.
-Uhhh una carta de mi Orihime-chan – Urahara corrió para tomarla, pero Yoruichi lo jalo por la espalda, provocando que tropezara.
-Yo seré la primera en leerla – exigió la morena mujer.
Yoruichi comenzó a leer en voz baja haciendo notar lo más destacado.
-"Urahara-san por favor dale de comer a mi gato y no hagas enojar a Yoruichi" – leyó la mujer resaltando la ultima parte para molestar a Kisuke.
-Pasemos a la parte interesante – Urahara arrebato con agilidad la carta de las manos de Yoruichi y queriendo evitar el asunto de su comportamiento con la morena.
"Sousuke me ha ofrecido un puesto administrativo, según el para probar su confianza hacia mi, pero yo tengo muchas dudas"
-¿Aizen le ha ofrecido eso? – Yoruichi reacciona arrebatando la carta de nueva cuenta – ¿que demonios trama?
-¿Desde cuando le llama Sousuke? – Ishida reacciona.
-¿Qué mas dice? – de nueva cuenta la carta termina en manos del hombre de sandalias y sombrero.
"Sobre Ichigo-kun, me he enterado que ha tenido problemas, me gustaría que me dijeran como esta, ¿ya ha comido y dormido mejor?"
Precisamente Ichigo venia entrando con una cara que casi le arrastraba por el piso.
-Buenos días Ichigo-kun – expreso Urahara, escondiéndose la carta detrás.
-¿Qué tienen de buenos? – respondió cortante.
-Esta de mal humor – menciono a Yoruichi.
-Ishida, ¿Qué haces aquí? – pregunto Ichigo al verlo.
-Ehh, vine a visitar a Yoruichi-san porque quiere un cuadro – dijo lo primero que se le ocurrió.
-Mmm, ustedes están muy raros – Ichigo se despide – me voy a dormir.
-Por lo menos ya duerme mejor – Recalco Urahara.
Orihime estaba en su cuarto preparándose para la fiesta acababa de salirse de bañar, y se encontraba secando y perfumando su cuerpo, el cual era cubierto tan solo con una toalla dejando ver la parte de arriba de su voluptuoso pecho y lo largo de sus muslos.
Aizen toco la puerta y anuncio su entrada, Orihime reacciono tratando de cubrir un poco mas con sus brazos.
-Sousuke, ¿Qué pasa? – pregunto Orihime un tanto nerviosa.
-Lamento interrumpirte, pero necesito que me digas si vas a aceptar tu cargo – Aizen se acerco para acariciar el húmedo cabello de Orihime – en esta fiesta habrá gente importante y seria bueno anunciarlo ahí mismo.
-Podría responder mejor si pudiera estar ante ti, no se...más cubierta.
Oyó las risas de Aizen para luego sentir como la rodeaba por los hombros con una bata y ella no tardo en cubrirse con ella algo molesta por aquella odiosa risa.
-¿Estas seguro que quieres que haga eso?
-Por supuesto, no me gustaría verte aburrida sin hacer nada.
-¿Qué es lo que planeas Sousuke? – Se atrevió a decirle.
-Nada. – La toma del mentón. – ¿Aceptas?
-Sólo si no oiré quejas después.
-No las habrá. – Y la volvió a besar. Orihime se había resignado y aceptado aquellos besos que eran deseados por todas las mujeres, menos ella, aunque había una parte que la estaba confundiendo... ¿Acaso es por no tener a Ichigo a su lado?
-Ya te puedes retirar. – Apartándose y asegurándose de que no viese su rostro sonrojado… se sentía una idiota.
-Claro, te estaremos esperando. – Aparta sus cabellos aún húmedos del lado izquierdo del cuello para besar aquella parte del cuerpo, tensándola, y luego se retiro.
-Idiota... ¿Qué rayos me esta pasando? ¿A que esta jugando este idiota?
Decidió ponerse un kimono blanco con dibujos de flores asiáticas, las mangas eran largas y dejo un escote en V para mostrar su blanquecino pecho y holgado abajo como si fuese un vestido. Sus dos mechones que por costumbre los dejaba por delante de sus hombros, los tomó para hacerlos trenzas y el resto de su cabello se lo recogió para hacerse un tomate. Se coloco el anillo de su madre y aunque no quería, opto por ponerse un bonito collar plateado que pillo y que curiosamente colgaba una azulada mariposa.
Se vio en el espejo para asegurarse de que estuviese bien y una vez que todo estuviese en orden, salió. Afuera ya la estaban esperando el dúo Lolys, aguantándose el odio hacía ella, pero las ignoro y camino con ellas atrás en una prudente distancia. Finalmente llego y vio a Aizen, Gin, Tousen, a todos los Espada y a...
-Sora-Dijo sin poder ocultar su emoción de verlo, no lo había visto a pesar de estar en el mismo lugar.
-Kaname logró convencer a su alumno de que nos acompañe en esta fiesta para distraerse, que entrena mucho. – Fueron las palabras de Aizen mientras el joven se inclinaba ante Orihime.
-Buenas noches Inoue-sama.
-No me llames por el apellido, onegai.
-Cuidado Orihime-san. – Fueron las palabras de Gin, sin perder su característica sonrisa.
-Eso debería decírtelo yo, Gin… ¿A quien más apuntaras?
-Bueno, lo mejor es que ya partamos. – Aizen tomo la mano de Orihime para besarla. – Luces hermosa como siempre.
-Gracias. – Había hecho un gran esfuerzo para no avergonzarse, definitivamente algo iba mal con ella.
Finalmente era la hora de entrar al palacio, la recepción fue de lo más elegante, había incluso gente de otros lugares del mundo, de otras razas e idiomas, al entrar ahí cualquiera se deslumbraría con el brillo de aquella escena.
-Veo que te gusta el lugar Orihime. – dijo Aizen tomándola de la mano.
-Si, que bonitos candelabros – Respondió Orihime viendo el techo. – este lugar es muy elegante.
-Este lugar es mejor incluso que el sitio donde se celebro el cumpleaños de Byakuya – dijo Gin con su eterna sonrisa.
-¿Te gustaría que nuestra boda fuera aquí Orihime? – al escuchar esto a Orihime casi se le sale el corazón, por momentos lo olvidaba pero la fecha estaba cada vez mas cerca, el día que se entregaría en cuerpo y alma a ese hombre que tanto daño le había hecho, y lo peor es que parecía que con el paso de los días la resignación, dominaba a la repulsión e incluso había llegado a una aceptación – ¿o te gustaría algo al aire libre?
-Me gusta aquí – respondió con una sonrisa la cual surgió casi por inercia, en un reflejo involuntario.
-Gracias, por sonreír – dijo Aizen.
-¿Por sonreír? – pregunto Orihime sorprendida.
-Tu sonrisa ilumina la noche – dijo Aizen provocando nuevamente un leve sonrojo en la chica.
Las horas pasaron, Aizen por momentos se ponía a charlar con sus socios dejando a Orihime en la compañía de Lolly y Menolly, se notaba que estaba aburrida y que no lograba encajar en ese mundo.
-Tu debes ser Inoue-san – una hermosa mujer de cabellera verde se acerco a la chica.
-Ahh, si soy la prometida de… – Orihime fue interrumpida.
-De Aizen-sama, lo se – respondió la mujer – mi nombre es Nelliel Tu Odderswank.
-No conozco a muchas personas, de hecho tú eres la única que se me ha acercado
-Lo se, lo he visto, yo también no logro acostumbrarme a la nobleza, fui a Europa a estudiar administración y por eso no conozco a nadie aquí.
-¿sabes administración?
- Si, de hecho hasta hace poco trabaje en Kyoto
- Uhh, tal vez algún día necesite tu asistencia
-¿Cómo para que? – pregunto Nelliel sonriendo.
-Damas y caballeros, a continuación Aizen-sama nos dará un anuncio sobre cambios en la dirigencia administrativa del pueblo Karakura. – declaro el maestro de ceremonias.
-Por eso-Dijo mientras imitaba a los demás con los aplausos, aunque los suyos eran más disimulados, sin mostrar emoción por ver al hombre en el escenario como las demás mujeres.
-No me digas que...-La ve asentir y lanzo un silbido-Si que lo tienes enganchado.
-Muchas gracias-Hablo el castaño-Bueno, la verdad es que quería anunciar que eh declarado a mi prometida, Inoue Orihime, como la nueva administradora del pueblo.
Si! al fin se aparecio Nelliel, eso te encanto Arwen, supongo xDDD
