Continuacion de este fic despues de otro time xDDDD. Bueno, como disculpa, anote en mi celular un recordatorio de actualizar este fic todos los domingod...a ver si le hago caso xDDDD

DISCLAIMER: Bleach y sus personajes son propiedad de Tite Kubo.

Capitulo 28: Un cuarto Comandante.

Orihime sintió miradas llenas de sorpresas, envidiosas, enojo y curiosidad por si lo habrían oído bien o mal. Ignoraba los aplausos corteses para no quedar mal ante el hombre, pero aún así, para no verse mal, hizo una inclinación, causando sorprenderse al ver en el suelo la sombra de un gato. Alzo la cabeza y como el techo tenía ventanas enormes, pudo ver a un felino andando, reluciendo gracias a la luz de la luna.

Después de esto, la fiesta siguió con su curso normal, aunque Orihime tuvo que pedirle disculpas a Nelliel y salió del lugar, recorriéndolo en busca de ese felino. Corría por el lugar y al no encontrarlo, salió al jardín. Se detuvo si a recuperar un poco de aire y siguió con la carrera, buscando por todos lados a aquel gato.

Finalmente lo encontró, estaba en la cima de un árbol, tendido como esos días en que se colocaba frente a la chimenea mientras Orihime y Urahara se enfrentaban a un juego de ajedrez.

—¡Tsubaki! — Exclamo al verlo. — ¡Gato travieso, te dije que te quedases en Seireitei! —Le regaño con una sonrisa.

Su sonrisa aumenta cuando el gato, de un salto, termino en su pecho, siendo rodeado por los brazos de la chica, quien frotaba su mejilla con la peluda del animal. En eso, notó una pequeña nota que colgaba de su cuello.

—Te eche de menos, ¿Cómo has estado? ¿Urahara te ha alimentado?—Sonríe cuando su gato maulló feliz. Le saco la nota y leyó:

"Tsubaki se porto mal conmigo, no hacía más que rasguñarme (y aquí puso su carita en estado chibi, llorando) él quería verte así que lo deje libre esta noche para que se vean: Urahara.

PD; Mañana te llegara a visitar Ishida"

—Tsubaki, no debiste rasguñar a Urahara-san. — Le reto para luego dejarlo en el suelo —Ya me viste y te ha asegurado de que estoy bien… Ahora regresa y no mas rasguño o le diré a Yoruichi que te lleve a cortarte las garras.

Vio como el gato se puso algo malhumorado, pero ella no quito su rostro serio del rostro. Resignado, el animal se fue con pasos ágiles. Se guardo la nota en el bolsillo interior del kimono y se dio la media vuelta para volver. Cuando llego, suspiro aliviada de que nadie notase su ausencia y de que justo era hora de comer. A pesar de sentarse al lado de Aizen, tuvo la suerte de tener a su nueva amiga cerca.

—Por cierto. — Hablo la peliverde. — Me encantaría ayudarte, solo dime cuando.

—Muchas gracias, Nelliel-san. — Agradeció inclinando su cabeza.

—¿Y ese anillo es el que te dio Aizen-sama de compromiso?

—Nada que ver. — Respondió otra por Orihime, ya que andaba de cotilla (por eso Orihime frunce el ceño). — Era el anillo de compromiso de su madre.

—Se lo pregunte a Orihime-san, no a terceros.

—Aizen, querido, ya está por casarse, deberías ya pensar en darle el anillo. — Le recomendó una señora de 40 años.

—Es lo más importante en un compromiso. — Dijo otra.

—Desde luego, me asegurare de comprarle el mejor del mundo — respondió Aizen con una sonrisa. —, eso y más se merece Orihime-chan.

Orihime acariciaba el anillo que algún día le perteneció a su madre y al hacerlo provoco que los recuerdos de Aizen volvieran a su mente.

Flash back

Qué bonito anillo, Butterfly-san, ¿es un regalo de él?

Si, así es Kisuke-kun — respondió Butterfly a Urahara mientras a su lado Aizen se mantenía serio. — me lo dio hace un par de días.

Parece costoso — dijo Aizen tomando la mano de la chica para verlo de cerca — ¿este anillo es por…?

Estoy feliz Sousuke-kun, cuando ganemos la guerra, por fin nos casaremos — confirmo Butterfly lo que Aizen tanto temía, aun así, su cara solo reflejo una sonrisa.

Fin flash back.

Por eso me parecía que ya había visto ese anillo antes – pensaba Aizen sosteniendo una copa.


En el Seireitei no había fiesta ni lujos, en uno de los comedores se encontraban reunidos los dos comandantes, Urahara y Yoruichi, acompañados de Ukitake e Isshin. Parecía que hablaban de cambios.

—Bueno es evidente que con la partida de Orihime-chan, su lugar como comandante debe ser cubierta — comento Urahara sosteniendo su taza de té.

—Esperemos que sea temporal y que Orihime, regrese a su puesto pronto — agrego Yoruichi — pero mientras alguien debe hacerse cargo de sus obligaciones.

—¿Y tienen algún candidato? — pregunto Ukitake.

—Bueno ustedes serian las opciones más viables que tenemos pensado para hacerlo — dijo Yoruichi.

—Isshin es de una mayor jerarquía que yo — dijo Ukitake — él debe ser.

—Lo malo es que yo no tengo credibilidad — respondió Isshin frotándose el cabello — por mi pasado.

—Entonces serias tú, ¿Ukitake? — pregunto Urahara.

Ukitake no respondió, por el contrario se mantuvo en silencio frotando su barbilla y volviendo a servirse te en su tasa.

—Isshin en la tarde me comentaste que Ichigo estaba muy deprimido, ¿cierto? — pregunto Ukitake misteriosamente.

—Sí, pero, ya se le pasara — respondió de forma despreocupada a su estilo, pero en el fondo trataba de ocultar su impotencia por no saber qué hacer para ayudarlo.

—¿Qué opinas si le dejamos el puesto de comandante a él? — propuso el capitán. — tal vez puede ser la motivación que necesita.

—El antiguo puesto de su querida Orihime-chan — susurro Urahara mientras bebía el té de forma obsesiva.

—Tal vez mantenerlo ocupado le ayude también… y a lo mejor aumente un poco sus fuerzas. — Murmuro Ukitake.


En cambio, Matsumoto estaba visitando a Unohana para ser atendida porque la verdad es que aún tenía problemas para recuperarse de la herida, pero como teniente, no podía estar mucho tiempo en cama.

—Ya está. — Exclamó Retsu luego de haber terminado. — Recuerda que no puedes andar haciendo esfuerzos.

—Gracias capitana Unohana, descuide, dudo que entre en peleas peligrosas por unos días.

—Al mínimo esfuerzo innecesario y se abrirá, recuérdalo.

—Hai, lo tengo en mente. — Y salió.

Quiso ir al monumento de los fallecidos para ver el retrato de sus padres, quienes también eran de la resistencia y murieron unos días después de su nacimiento. Se los quedo viendo un rato y luego siguió mirando para luego sorprenderse al ver la de Butterfly.

-La… la espada de Butterfly-sama no está… ¡Comandante Yoruichi, comandante Kisuke! — Gritaba una y otra vez mientras salía corriendo.


De vuelta en la fiesta, Orihime no podía evitar preguntarse cómo iban las cosas en la resistencia y con Ichigo, rogando que no estuviese tan dolido por la pequeña mentirilla blanca, aunque lo que más le preocupaba era Rangiku, al verla tan energética como siempre en pocos días después de ser disparada… ¿En verdad estará bien? ¿Estará de nuevo haciendo esfuerzos innecesarios? Como quería que ya fuese de día e Ishida se apareciese.

Alzo la cabeza, viendo como la gente seguía hablando y riendo mientras comían, pero ella buscaba a alguien en especial, a su hermano, quien al parecer, repentinamente desapareció.

—Sousuke, ¿Dónde está mi hermano?

—De seguro debe andar recorriendo el jardín, no te preocupes.

Volvió a ponerle atención a su plato pero apenas probó, la comida que habían servido no le había gustado para nada y lo peor es que tenía muchas avellanas. Maldijo la mala suerte y deseo irse ya, pero como no era posible, volvió a mirar el anillo de su madre en busca de apoyo. En eso sintió un escalofrió recorriéndole la espalda porque se sentía observada, rápidamente se giro pero no vio nada, solo la ventana que daba al silencioso jardín.

¿Lo imagine? Pensó confundida para volver a su antigua posición no muy convencida.

—No has tocado tu cena Orihime-chan. — dijo Aizen. — ¿no te gusta esta comida?

—La verdad es que no me apetece — respondió Orihime.

—¿Te gustaría que te prepararan algo en especial? — Pregunto Aizen acariciando su cabello — lo que pidas te traerán.

—No quiero incomodar — Orihime agito sus manos en señal de negación.

—También hay postres deliciosos como pasteles y tartas — dijo Aizen,

El estomago de Orihime rugió, después de todo tenía hambre, y a ella le encantaban los postres.

—Bu-…bueno, creo que si aceptare el postre — respondió sonriendo.

—Tráigale una muestra de los mejores pasteles — ordeno Aizen.

En un instante los camareros llenaron la mesa con una variedad de exquisitos platillos, había de todo tipo de repostería de todos los rincones del mundo. Orihime se quedo boquiabierta, con una enorme sonrisa.

—Escoge el que quieras Orihime-chan — pidió Aizen.

—Ahhh, ¿no puedo elegirlos todos? — dijo simpáticamente Orihime provocando la risa de los que estaban alrededor.

—Ten cuidado Orihime-chan, no vayas a engordar antes de tu boda — Gin de nuevo con sus bromas — no entraras en el vestido — dijo dándole un codazo a Tousen tratando inútilmente de provocar su risa.

—Sousuke, tomare el de chocolate, a mi amiga Rangiku le hubiera gustado comer uno así — dijo Orihime con una cara triste tratando de provocar a Gin.

—Lo disfrutaremos juntos, Orihime-chan — Aizen tomo una pequeña rebanada y se la dio a comer directamente a Orihime con su mano, provocando que inconscientemente Orihime lamiera sus dedos llenos de chocolate de forma muy sugerente para él.

—Por favor Sousuke, no soy una niña, puedo comer sola — dijo Orihime algo sonrojada, limpiándose con una servilleta.

—Disculpa, pero así es más divertido — insistió Aizen tomando de nuevo una rebanada pero esta vez la comió él mismo.

—Ohhh dios, ¿el señor Aizen comiendo con las manos? — dijo burlonamente Orihime.

—A veces mi origen me traiciona — respondió Aizen fríamente limpiando sus dedos con una servilleta.

—Iré al baño, Sousuke — dijo Orihime levantándose lentamente.

—Que te acompañe Menolly — sugirió Aizen.

—Puedo ir sola — exigió Orihime.

—Si quieres yo te acompaño — dijo Nelliel.

Las dos mujeres caminaban por la enorme pista del lugar, hasta llegar al pasillo que las llevaría al tocador, caminaban en silencio, en medio de las miradas de todo el mundo.

—Ehhh, ¿que fue eso? — dijo Orihime al pasar por una ventana, de nuevo había sentido algo moverse y desaparecer en la oscuridad.

—¿De qué hablas?

—Creo que fue mi imaginación — dijo mientras continuaban su camino.

—¿Te encuentras bien? — Insistió Nelliel al verla tan extraña.

—Sí, es solo que estoy comenzando a sentir cosas.

—A lo mejor estás cansada, después de que la cena acabe, intenta convencer a Aizen-sama de que regresen.

—Ahí veré, no quiero causar tantos problemas.

—Parecieron llevarse muy bien… de seguro la gente ya comenzara a comentar.

—¿Eh? — Recordando los últimos sucesos — Creo que esta vida me está afectando. — Pasando su mano por la frente.

Llegaron al baño de damas y Orihime no tardo en apoyarse en el lavamanos después de girar la manilla. Se tomó unos segundos y luego lleno de agua sus manos para salpicársela en la cara. Definitivamente algo iba mal con ella, aquella vida se estaba volviendo parte de ella y Aizen se estaba asegurando de conquistar su corazón… como cuando era una niña.

Flash Back.

Muy bien, con esto haré una cena deliciosa para papi Kisuke. — Decía Orihime de 8 años muy alegre.

Iba caminando de regreso al escondido Seireitei cuando ve un hermoso carruaje frente de un carísimo restaurante y se sorprende al ver salir de allí a Aizen. No pudo evitar emocionarse de verlo, a pesar de las advertencia de Urahara y Yoruichi, no le parecía que Aizen Sousuke fuese una mala persona… ni siquiera le han dicho lo que aquella persona ha hecho para que hablen así de él.

-¡Aizen-san! —Llamo la niña feliz mientras corría hacía él, pero tropezó y cayo. — Auch… — Se quejo de su mala suerte y haber hecho algo vergonzoso frente al hombre.

¿Estás bien Orihime-chan? — Aún tendida en el suelo, alzo su cabeza y vio al castaño sonriéndole como siempre y de rodillas, ofreciéndole su mano para ayudarla.

¡S-… sí! — Exclamo sonrojada, poniéndose de pie de un movimiento sin tomar aquella mano porque le daba vergüenza.

Que bueno. — Acariciándole los cabellos. — ¿Qué estas haciendo sola?

Quería hacerle una cena a papi Kisuke, así que… salí a comprar los ingredientes. — Apenada.

Eres una buena niña y muy atenta… serás una buena esposa.

¿Es...? — Se sonroja mucho más. — ¡N-No es verdad Aizen-san! Soy muy torpe… nadie quiere andar con alguien así.

Yo sí. — Confesó el hombre, provocando que la chica se sorprendiese.

Fin flash Back.

Orihime suspira, volviendo a mojarse para apartar aquel recuerdo.

—Nunca entenderé su mente enferma. — Murmuro malhumorada, buscando con que secarse el rostro.

—Ten. — Nelliel le extendió una toalla blanca.

—Gracias. — Al terminar de secarse, repentinamente se puso al suelo de rodillas, quejándose de dolor.

—¿Estás bien?— Nelliel se pone a su nivel, muy preocupada.

—Me duele el estómago… eso es raro, si solo comí carne y los postre.

—Dudo que la carne con pasas te hay afectado.

Ante tal declaración, los ojos de Orihime quedan como platos y juro haber oído el ruido de un choque en su cerebro.

-¡¿QUE? — Grita a todo pulmón, sorprendiendo a su acompañante. — ¡¿La carne tenía pasas?

—Sí, es la receta del chef… ¿Por qué?

—Las pasas me hacen mal. — Respondió con un tono de dolor.

—Sí, te ves muy mal — dijo Nelliel al notar que sudaba. —, mejor regresemos con Aizen-sama para que te lleve a casa.

Nelliel tomo del brazo a Orihime para llevarla de vuelta a la mesa, la gente noto que la chica se veía mareada y cansada.

—Aizen-sama, Orihime no se siente bien. — dijo Nelliel ayudándola a sentarse.

—¿Qué te paso Orihime-chan? — pregunto preocupado Aizen.

—Las pasas de la carne le hicieron daño – respondió Nelliel.

—Que la lleven a la cama y que le den un té de hierbas — una señora intervino — para que se purifique.

—Sousuke, ¿podemos volver a casa? — suplico Orihime con dificultad.

Aizen se levanto de su asiento y la tomo en sus brazos, para llevarla hasta el carruaje que esperaba afuera, la gente veia con sorpresa aquella escena.

—¿Qué crees que haces? Puedo caminar sola — dijo Orihime tratando de zafarse.

—Aizen-sama si gusta nosotras la cargamos — sugirió Lolly pero este solo negó con la cabeza, ignorándolas.

—No te opongas, estas muy mal. Te llevare a casa — continuaron su camino hasta la salida.

Orihime no pudo evitar ruborizarse ante su… ¿amabilidad? Tuvo que mirar hacia otro lado para que no lo notara así… y con una pregunta en mente:

¿Qué diablos sucede conmigo?