Capitulo 29: La Resistencia cambia de bando.

En uno de los salones del Seireitei, Renji, Ichigo y Rukia pasaban el tiempo jugando con dardos.
—Mira esto Kurosaki Ichigo – Renji lanzo un dardo con gran precisión. — ¡en el blanco! grito.
—Se ve que eres muy bueno Renji-kun – dijo Rukia sonriendo, provocando que el mencionado se emocionara.
—Sí, soy de los mejores del Seireitei en cuanto a puntería, creo que estoy en el segundo lugar – dijo Renji.
—¿Sí? ¿Y quien es el primero? — pregunto Ichigo indiferente.
—Sin duda Orihime-chan – grito Ishida quien venía entrando. – en especial matando zorros.
—¿Zorros? – pregunto extrañado Renji.
—No, ignoren lo que dije – dijo Ishida al recordar que Ichigo estaba presente.
—¿Qué haces aquí Ishida-kun? – pregunto Rukia.
—Vengo a resolver unos encargos de Urahara – respondió fríamente.
—Veo que ya estás aquí, Ishida mas tarde hablaremos – Urahara agitaba su abanico al encontrar a todos. – Ichigo-kun, lo mejor será que descanses, mañana puede ser un día pesado.
—¿A qué te refieres con pesado? — pregunto sorprendido.
—¿No te lo ha dicho tu padre? – Urahara sonrió nuevamente – entonces te lo diré yo hemos decidido que tu sustituyas a Orihime-chan como tercer comandante.
—¿Yo? – dijo Ichigo sorprendido.
—¿Él? – dijeron todos los presentes al unisonó.
—¿Estás loco? — Dijo Ishida.
—Estamos acabado. — Hablo Renji.
—Ni siquiera cumplía las obligaciones de noble que le dejaba Isshin. — Hablo Rukia.
—Muchas gracias. — Dijo Ichigo molesto.
—Urahara, Kurosaki tendrá que encargarse de todas las responsabilidades de Orihime, como entrenar a las mujeres de segundo año. —Hablo Ishida.
—Organizar los planos de armamento. — Siguió Renji.
—Enseñar tiro al blanco.
—Domesticar a los caballos.
—Y un millón de cosas más. — Finalizaron a la vez.
—Eso es mucho para Ichigo.
—Pensamos que sería bueno, las experiencias te ayudarían a ser un poco más fuerte y estando ocupado te despejaría.
—No sé si pueda.
—De más que si… vamos Ishida, hablaremos los dos solos, que Yoruichi está hablando de un asunto grave con Rangiku
—¿Que paso? — Pregunto Renji.
—Se han robado "Farfalla".
—¡¿QUE?! — Gritaron tanto Ishida como Renji al mismo tiempo.
—¿Qué es eso? — Pregunto Rukia.
—Es el nombre de la espada de Butterfly —Hablo Urahara.
—¿La madre de Orihime? — Exclamo Ichigo sorprendido.

Orihime trataba de serenarse, pero el dolor no la dejaba...ni mucho menos el maldito sonrojo porque Aizen no la había apartado de sus brazos, ni cuando se subieron al medio de transporte. Cuando llegaron a la residencia, él la había llevado hacía su cuarto y la tendió en la cama después de quitarle los zapatos.
—Lolly, prepárale una taza de hierbas, pero más te vale que no tenga nada indebido o sufrirás las consecuencias.
—S-Si Aizen-sama. — Asustada ante aquel tono, se marcho.
—Estoy bien. — Insistió Orihime. — Solo debo dormir.
—Nada de eso, necesitas ser atendida y luego castigare a ese chef.
—No, la culpa es mía por no haberme fijado, ¿De acuerdo?
—Te preocupas mucho por los demás.
—¿Por qué? ¿Por qué te estás preocupando por mí?
—Es normal que me preocupe de mi prometida — respondió Aizen acomodando las almohadas de Orihime. — veré si ya está listo tu remedio, no confió en Lolly, no sé qué le pasa últimamente.
—Pues es obvio que le gustas y por eso me odia — respondió la chica molesta. — al igual que todas las demás mujeres.
—Veo que te molesta, lo siento - respondió amablemente.
—¿Molestarme?, ¿por qué me molestaría por algo tan insignificante? – respondió, enojada por que en el fondo el tenia razón.
—No te preocupes, en este momento yo solo tengo ojos para ti – respondió con una sonrisa saliendo del cuarto.
—¡Eso me importa poco idiota! - arrojo una almohada a la puerta.

A la mañana siguiente, la noticia principal en el pueblo era la designación de una nueva administradora, todo mundo hablaba de eso.
Ishida e Ichigo caminaban por sus concurridas calles, buscando algunas cosas que les habia encargado Yoruichi.
—¿Ya escuchaste Kurosaki?, tendremos nuevo administrador – Ishida acomodaba sus lentes – ya me preguntaba quien sustituiría a Byakuya.
—Seguramente elegirán a algún viejo rabo verde, amargado y gruñón – respondió indiferente – un títere más de Aizen.
—Estas muy informado, Kurosaki – dijo interesado Ishida.
—Claro, yo lo viví de cerca, las personas que eligen ese puesto, es gente sin escrúpulos que se la pasa jodiendo al pueblo, y haciendo el trabajo sucio de Aizen – respondió con una irónica sonrisa – ¿me pregunto quien será el pobre diablo que trabajara a lado de Aizen?
—En ese boletín vienen todos los datos – dijo Ishida acercándose a la pared de una oficina, donde estaba colgada la información.
—Y bien, ¿Quién es esta vez? Apuesto a que es ese viejo de Barragán – Ichigo se acerco al igual que Ishida, al momento de leer aquel nombre su rostro se descompuso.
—Inoue Orihime, nueva administradora – leyó en voz alta Ishida.
—O-Orihime, no puede ser, ella no es como ellos – Ichigo arranco el boletín en un lapsus de furia – ¿por qué?, tú no puedes trabajar a lado de Aizen.
—Míralo por este lado Kurosaki, Orihime-chan es diferente, ella puede cambiar las cosas – trato de interceder Ishida.
—N-No, seguramente Aizen ya le lavo el cerebro – dijo Ichigo temblando por la furia. – no lo quería creer, pero después de esto no cabe duda que ella vendió su alma.
Ishida reacciono ante aquella declaración y le propino un tremendo golpe con el puño izquierdo, para sacar a Ichigo de su estado y hacerlo reaccionar.
—¿Me estás diciendo que la dejaras en manos de ese maldito? – pregunto Ishida a un sorprendido Ichigo, quien se frotaba la mejilla adolorida.
—Te juro que te partiré el culo si vuelves a repetir aquello.
—Tienes razón, me deje llevar… es que últimamente no entiendo lo que pasa en la cabeza de Orihime.
Se tuvieron que alejar cuando un carruaje se iba acercando y se escondieron en un callejón oscuro, espiando a hurtadillas. Observaron como las puertas se abren y sale Stark con Lilinette y el moreno extendió su mano, ayudando a bajar nada menos que a Orihime, quien lucía aún algo afectada por lo de anoche.
—Aún me duele el estomago... ¿Por qué diablos le pusieron pasas a una carne? No tiene lógica
—No otra vez, Urahara armara un escándalo —Murmuro Ishida.
—¿Qué tiene de malo? —Pregunto Ichigo.
—Orihime tiene alergia con las avellanas y cuando come pasas tiene dolores de estomago.
—Aún así, usted le insistió a Aizen-sama que no habría problemas en comenzar hoy.
—Lo sé y lo hice para que me dejase en paz...No soy una niña y ya quiero saber cómo funciona estas cosas.
—Verás que es sencillo Orihime-san —Exclamo la pequeña con su característico humor.
—Sí... — Iba a entrar al edificio cuando la sorpresa la invade al sentirse observada, gira su cabeza hacía su derecha para no ver nada, pero se sorprende más al reconocer un poco de cabello naranja y algo de tela blanca. Ichigo-kun e Uryuu-kun, pensó.
—¿Ocurre algo?—Pregunto —Stark.
—Nada, creí haber visto a un perro, pero era un gato. — Y entra con ellos detrás.
—Vamos —Dijo Ishida. — tenemos que avisar de esto a Urahara...además, tenemos que terminar lo que nos pidió Yoruichi
Orihime camino por el interior de aquella oficina, por fuera parecía simple, pero adentro se veía muy lujoso. Devolvía los saludos de la poca gente que la saludaba y Stark la guio a lo que sería su nueva oficina, era espaciosa, con lista vista hacía el parque, un escritorio grande lleno de papeles y una gran silla negra acolchada
-—Qué son todos esos papeles?
—No te preocupes que ya están revisadas, solo debes decir que te parece bien y que te parece mal… por ahora.
—Veamos… —Se sienta en el escritorio y fue viendo los papeles —¡¿Pero qué rayos?! ¡¿Por qué les cobran los impuestos tan altos a los ancianos?! ¡¿Que no ven que los pobres necesitan más comodidades?!
—Fueron ideas de Ichimaru-sama...ya que como les queda poco por morir...
—Canalla...esto de los impuestos es una locura… y ni que hablar de haber quitado al pueblo las fiestas de primavera, verano, navidad...Esto es horrendo, no les deja disfrutar nada y le roban todo.
—¿Qué piensas hacer? —Pregunto Lilinette.
—Pues voy a rechazar estas absurdas leyes… los del pueblo son los que más sufren, así que recuperaran su dinero para fiestas… es más, organizaremos una especie de feria… ¡A todos les gustara! Como no puedo llegar y quitar impuestos… los disminuiré un 85%.
—Debería sugerirlo con Aizen-sama
—Él me prometió que no discutiría mis decisiones, así se quedará mudo.
—¿Y qué hay de Ichimaru-sama?, después de todo son socios — advirtió Stark — lo considero más cerrado que el propio Aizen.
—Sera una buena prueba de fuego, su socio o yo, que tome una decisión – dijo aun mirando los papeles – veré cuanto lo puedo manipular – pensó Orihime.
Un montón de empleados esperaban en el umbral de la puerta sus indicaciones.
—I-Inoue-sama, ¿qué haremos nosotros? – pregunto uno de los empleados.
—No me digan sama, me siento rara – respondió con una sonrisa – yo sigo siendo la misma, díganme ¿Qué se supone que harían hoy?
—Hoy teníamos que ir a cobrar el impuesto, a todos los campesinos de la región – respondió uno de los empleados.
—Olviden eso, mejor vayan a las calles y hagan una lista de qué es lo que falta por arreglar, los caminos son un desastre – ordeno Orihime.
Los empleados salieron de la oficina con una sonrisa en el rostro, la nueva administradora les había dejado una muy grata impresión, nada que ver con burócratas como Ichimaru y Byakuya, decían.
—Finalmente a Aizen-sama se le ha ablandado el corazón y nos ha enviado a este ángel. – decía uno de ellos con lagrimas en los ojos.
—Ya no vamos a tener que soportar, los regaños de Byakuya, ni las bromas pesadas de Ichimaru — respondió otro eufórico.
—Cállate ahí viene Ichimaru-sama – grito otro, con la cara azul del miedo.
—Bola de holgazanes, ¿todavía no están trabajando? – Dijo Gin con su sonrisa burlona – no me obliguen a aplicar uno de mis famosos y controvertidos castigos caseros.

Mientras tanto Ishida e Ichigo venían llegando al Seireitei, donde Urahara ya los esperaba.
—Urahara-san vea esto – Ishida le entrego el panfleto de la nueva administración.
—¿Así que Aizen ya la nombro como nueva administradora? – dijo Urahara quien había sido informado de esto por Ichigo e Ishida.
—¿Por qué rayos lo dices como si fuera algo normal? – reclamo Ichigo agitando su puño. – ese tipo algo se trae.
—¿No me diga que ya lo sabía?, Urahara-san – pregunto un sorprendido Ishida.
—Aizen es un genio de la estrategia, seguro planea algo – dijo serio Urahara – Orihime es muy querida por la gente del pueblo, además es muy carismática y bella, por algo la puso ahí.
—¿Qué insinúas? – cuestiono Ichigo con una gota de sudor bajando desde su frente.
—¿Orihime será la cara bonita de Aizen? – dijo Ishida ante el silencio de Urahara.
—Espero que ella actué con inteligencia, para no manchar su prestigio – finalizo Urahara
—Yo confió en Orihime, predigo cosas buenas para ella —Dijo Yoruichi —aunque está teniendo sus bajas.
—¿Que bajas?-Pregunto Urahara.
—Ella se siente confundida… como Aizen la ha "manipulado" desde que era una niña con palabras dulces y como ahora está a su total merced… la mentalidad de Orihime de ahora más con sus pensamientos de niña se han mezclado, confundiéndola —Preocupada.
—Aizen lo había planeado desde ese día.

Flash Back
Orihime, de 6 años, estaba realmente emocionada porque finalmente saldría del mundo subterráneo, conocería al fin el pueblo, pero por supuesto, no fue sola, sino con Urahara.
La niña veía maravillada todo, pero le pareció triste el hecho de que las calles no estuviesen bien tratadas o ver ancianos trabajando como si aún fuesen jóvenes ya que en el refugio, los ancianos que allí habitaban no trabajaban y todos vivían en paz, en cambio, vio un par de robos.
—¿Por qué pasa todo esto, papi Kisuke?
—Lo entenderás cuando seas un poco más grande...Espera aquí, papi Kisuke te comprara dulces.
—¡Yey!-Emocionada.
Vio como Urahara entro a la tienda de dulces. Se quedo ahí de pi, en donde la dejaron ya que era bastante obediente, para pasar el rato, estiro sus brazos y daba giros, imitando a un pájaro.
—¡Quítate niña!
Orihime se interrumpe al ver un carruaje que ni siquiera disminuyo la velocidad sabiendo que estaba ahí, pero logro reaccionar y se lanzo a su derecha, salvándose por los pelos. a Espaldas del carruaje, se incorporaba quejándose del dolor, incluso se había ganado algunos rasguños y pequeños hilos de sangre corría por sus piernas y brazos. Oyó como la puerta del transporte se abrió.
—Niña impertinente —Era la voz de Gin —Casi arruinas nuestro carruaje con tu sangre.
—¿Qué? —Se voltea —Discúlpame señor, pero no debe decir esas cosas, además...la culpa es de ustedes, debieron detenerse —Se confunde cuando la gente que estaba a su alrededor, se asustaron por haberlo retado.
—Oh, niña valiente—Orihime se asusta cuando ve como toco su espada.
—Espera Gin — Lo detuvo una voz cuando el mencionado iba a sacar su espada.
Orihime se sorprende cuando del transporte salió un hombre de cabello castaño, algo serio y apuesto. Mientras se acercaba a ella, saco un pañuelo y se arrodillo ante ella para luego limpiarles las partes donde salía sangre.
—Te pido disculpas, pequeña —acariciándole los cabellos—¿Puedo saber tu nombre?
—Inoue Orihime, señor—Vio como Gin y Aizen alzaron sus cejas y como el primer mencionado lanzo un suspiro.
—Es un placer —Sonriendo ampliamente —Mi nombre es Aizen Sousuke.
—¿Aizen...san...? —Y se sorprende cuando de un momento a otro, alguien la tomo de sus brazos y la alejo de él —Papi Kisuke —Viendo al rubio, quien para su sorpresa, veía seriamente a Aizen y cubriéndola con sus brazos.
—Kisuke, viejo amigo.
—No tienes derecho a acercarte a ella Sousuke.
—No me mires de esa forma, por favor.
—Nos vamos Orihime—Sin soltarla, se alejaron.
—¿Qué ocurre papi Kisuke?
—No te le acerques...Sousuke es peligro.
—¿Que fue lo que hizo?
—no te lo puedo decir aún, eres muy pequeña.
Fin Flash Back

Ichigo se levanto de su asiento, con el rostro desencajado, más bien furioso, encogiendo los puños, y girando para retirarse.
—¿A dónde vas Kurosaki? – le grito Yoruichi.
—¿No es obvio?, voy a entrenar – Ichigo miro de reojo a los presentes – lo he comprendido al fin, tengo que vencer a Aizen yo mismo, esto ya es personal.
—Su actitud es otra, me da gusto – dijo Urahara con una enorme sonrisa - dime Ishida-san, ¿ya está listo el retrato que le llevaras a Orihime?

En la oficina central, había revuelo por la llegada de Ichimaru, los empleados temblaban de miedo ante la presencia de a quien cariñosamente habían apodado como "el innombrable".
—A ver, ¿qué está pasando aquí? – intervino Orihime. – Ichimaru, baja tu espada.
—No me quites autoridad frente a los empleados, Orihime-san – reclamo Gin con su sarcasmo.
—Tendrías mas autoridad y respeto si los trataras como personas – respondió firme Orihime – y no como animales a los que hay que azotar.
—Ellos tienen un trabajo asignado, y si los resultados no son adecuados, merecen una reprimenda – dijo Ulquiorra quien venía llegando pero ya se había enterado de todo – esos impuestos no se cobraran solos.
—Ya les he asignado otras tareas, recuerden que yo soy la administradora y tú Gin eres el encargado de la seguridad y defensa del pueblo, así que mejor dedícate a lo tuyo. – concluyo Orihime.
—Está bien, pero espero que Aizen sepa que su mujer no sabe nada de negocios – respondió Gin mientras salía junto con Ulquiorra.
—Bueno, todos ustedes vayan a trabajar por favor y olvidemos este incidente – ordeno la chica sonriendo levemente.
Todos los hombres salieron corriendo, definitivamente estaban felices por la asignación de Orihime como nueva administradora del pueblo.
Pasaron las horas y ella se mantenía trabajando en su oficina, ya quería llegar a casa y ver si había llegado el cuadro de Ishida con la carta de Urahara.
—Orihime-san, ¿se puede? – Gin interrumpió – o estas ocupada.
—¿Qué pasa? – pregunto disgustada.
—Ocurrió algo terrible, mataron a tres de tus empleados – le dijo Gin de forma lúgubre.
—¿Qué? – Respondió sorprendida – no puede ser, ¿cómo está eso?
—Uno de los empleados entro aun con lágrimas en los ojos, y con algunas heridas en el cuerpo.
—Señorita Inoue, fueron los de la resistencia, ellos nos atacaron – dijo el empleado, llorando mientras se hacía presente y se acercaba a ella. — un tipo de cabello naranja, mato a mis compañeros.
—¿Qué?, no puede ser, ¿los de la resistencia?, ¿cabello naranja? – Orihime transforma su rostro a en una amalgama de terror, mientras Gin sonreía a su espalda con su típico semblante maquiavélico - ¿Ichigo-kun?
Orihime llamo a alguien para que atendiese al hombre herido. Aún en estado de shock por la sorpresa, le pidió a aquel sujeto que le dijese donde fue el incidente para luego salir sin importarle si alguien la seguía o no. Cuando llegó, se sorprendió al ver que todo era cierto, los cadáveres eran recogidos por los de la morgue y la gente murmuraba... ¿En verdad fue la resistencia?
—Esperen. — Hablo Orihime —Quisiera ver los cadáveres.
Conteniendo sus lágrimas, examino los cuerpos, especialmente por los cortes. No pudo evitar sorprenderse, los cortes eran idénticos a los que provoca Zangetsu, pero había algo diferente y no lograba saber lo qué era.
—Es algo lamentable lo que ocurrió —Oyó la odiosa voz de Gin susurrándole en el oído —¿Qué se siente saber que tus amigos cometieron asesinato?
—¿Quieres saberlo? Pregúntale a Rangiku-san como se siente por haberla dejado sufriendo y ahí sabrás —Devolviéndole la moneda para luego girarse y apartarse de él.
No iba a mostrarle sus debilidades a ese sujeto, pero en verdad no podía creerlo... ¿Ichigo un asesino? ¿Acaso la culpa era de ella por engañarlo? ¿Aquel ataque era solo una manera de desahogarse por el dolor? Lo único que quería era leer esa maldita carta de respuesta para sentir una calma.
Finalmente termino todo y regreso a la residencia de Aizen y dio gracias de que no se encontrase. Camino en silencio hacía su habitación después de avisar que no iba a cenar y ahí ve su cuadro. Saco de allí la carta secreta y leyó:
Ichigo-kun está mejorando poco a poco gracias a la mentira. Todos andamos impacientes por rescatarte de Aizen y recuerda que debes andar con cuidado, él podría estar planeando algo o no te habría dado aquel cargo...No sé si sea conveniente pero creo que es mejor que te lo diga...Se han llevado a Farfalla…
—¿Farfalla? —Sorprendida. — ¿La espada de Okasan? No puede ser...
Te lo repito, anda con sumo cuidado y... — Ahí Orihime notó que el color de la tinta cambio a uno naranjo. — ¡Orihime, te queremos ya de vuelta! Rangiku... — Vuelve a cambiar de color, esta vez a uno morado. — ¡Orihime, Kisuke no deja de fastidiar!... — Y de nuevo la letra de Urahara. — ¡No molesten que estoy escribiendo yo!
Orihime no pudo evitar las lágrimas y una leve sonrisa… nunca podría pensar que la resistencia hizo algo tan cruel. Dejo aquella carta en su escondite y luego se tendió en la cama. Se incorpora cuando la puerta se abre y se molesta al ver que era Aizen.
—Vete. —Fue todo lo que dijo para volverse a ocultar entre los cojines.
—Me entere de lo que paso – Aizen se sentó al borde de la cama y comenzó a acariciar la cabellera de Orihime – es una lástima que una tragedia así haya ocurrido en tu primer día, Orihime-chan.
Orihime no respondió, sabía que si hablaba o reaccionaba de cualquier forma, el dolor finalmente la vencería y ella no quería llorar frente a Aizen.
—Por el momento le he pedido a Gin que suspenda la investigación del atentado - dijo Aizen provocando que Orihime alzara finalmente su rostro. – ha sido un golpe muy fuerte para ti.
—¿Suspendieron la investigación? – pregunto Orihime.
—El único testigo y sobreviviente afirma que fue un miembro de la resistencia, el chico de cabello naranja – dijo fríamente Aizen – sospechamos de Ichigo-kun, pero aun no tenemos las pruebas contundentes.
Orihime escuchaba aquel discurso, aun sin dar crédito, Ichigo-kun no podría haber hecho eso, y si lo hizo, fue por mi culpa, pensó.
—Sin embargo, en el pueblo tú eres la máxima autoridad, así que la investigación se reanudara en cuanto tú lo decidas. – concluyo Aizen.
—¿Y qué hay si no me decido nunca? – grito la chica con la voz quebrada.
Aizen se acerco de nuevo para tomarla con ambas manos de la cara, con un movimiento suave y sutil.
—Sea cual sea tu decisión, yo te apoyare – Aizen se atrevió a besarla, de una forma más salvaje que las anteriores, - relájate, después de todo, solo eran unos empleados. – dijo Aizen mientras salía de la habitación. –descansa Orihime-chan.
Al momento en que Aizen cerró la puerta Orihime no pudo más, mordió uno de los cojines para evitar gritar, estaba confundida, estaba desesperada, sus ojos se llenaron de lágrimas.
No entendía que era lo que había pasado, ¿en verdad era Ichigo el culpable?, su obligación era investigar a fondo y descubrir al responsable, para castigar al mismo, sin embargo, era Ichigo, era el amor de su vida, no podía, simplemente no podía. Pero no hacerlo la convertiría en algo similar a Aizen, protegiendo a un asesino, se volvería un líder al que sus subordinados no le importan, sería poner un paso en el lado oscuro, del cual muchos jamás pueden volver.
—¿Qué voy a hacer? Ichigo-kun – dijo suspirando.

Ishida estaba preparándose la cena aunque no prestaba mucha atención ya que su mente estaba analizando el posible ladrón de Farfalla y también había oído sobre los asesinatos y como la gente juraba que fue un chico pelinaranja de la resistencia, cosa que no podía creer porque Ichigo ha estado todo el día en el Seireitei después de hacer lo que Yoruichi pidió.
—De seguro Aizen está detrás de todo.
Oyó como tocaban a su puerta, dejo todo a un lado y se acercó para dar la contraseña. La respuesta fue un si, por lo que abrió su puerta de pintor, pero para su sorpresa, al otro lado había un hombre con algunos tatuajes en el rostro, incluyendo un 69 y estaba herido.
—¿Hisagi-san? —Ayudándolo a ponerse de pie, lo llevo a un sofá.
—Lamento venir así Uryuu...pero...
—Descuida, espera mientras voy por el botiquín de emergencia.
Al obtenerlos, gasto cinco horas de su tiempo e curar al herido, primero con las heridas graves hasta llegar con las sutiles. Una vez listo y como dormía, busco una manta y con esta lo cubrió para que no cogiese frío.
—Será mejor que cocine para dos. — Suspirando.
Una vez que se lavo las manos, continuó con su labor de cocinar. cuando termino, comió y después sirvió un plato en una bandeja para Hisagi, quien ya estaba despierto cuando se apareció.
—Gracias. —Dijo el pelinegro para luego comer.
—¿No andabas con Nanao, Lisa, Yachiru y Nemu?
—No habría sobrevivido si seguía hacía el Seireitei.
—Es verdad...suerte que también Unohana-taichou me enseño.
—Así que ellas se adelantaron y le avisarán a Urahara-san.
—Puedes quedarte el tiempo que necesites, iré a preparar el cuarto de invitados, pero antes quisiese saber cómo es que terminaste así.
—Mientras regresábamos, nos pillamos con Ben West. —Vio como Ishida reflejo la sorpresa. —Y nos ataco.
—¿Ben? ¿El traidor?
—Hay más...Él tiene a Farfalla...
—¿Ben fue el que se robó la espada de Butterfly?
—Y ahora va tras el Shun Shun Rikka de Orihime, como su naginata que era de Subaru-san, su padre y tras Zangetsu.
—¿Por qué? —Confundido.
—Porque se ha vuelto un mercenario del mercado negro y esas armas cuestan por si solas una gran fortuna… también quiere la de Aizen y la de Urahara-san.
—Pero para eso… —Vio como asiente. —Oh no, no puede aliarse con Aizen, él sabe la nueva ubicación de la Resistencia… sería el fin.
—Por eso las chicas se adelantaron…y Lisa fue a espiar la casa de Aizen para asegurarse de que Ben no se aparezca por ahí.

Aizen caminaba a las afueras de su mansión, a su lado se encontraban Gin y Tousen por izquierda y derecha respectivamente, platicaban alegremente por la mañana.
—Bien hecho Gin – Aizen felicitaba a su mano derecha – todo está saliendo como lo planeamos.
—Si – Gin sonreía con su típico gesto – la campaña de desprestigio a la resistencia ha comenzado bien.
—Orihime-chan ha sido muy bien recibida –agrego Aizen – el pueblo tiene fe que actué en contra del asesino.
—¿Pero que hay si ella decide protegerlo? – intervino Tousen con su seria pose.
—Mi Orihime-chan es muy honesta e integral al igual que lo era su madre – respondió Aizen con una sonrisa – estoy seguro que hará lo correcto y ordenara que vayamos por la cabeza de Kurosaki y todos los de la resistencia.
—¿Y por qué no lo ordenas tu?, así seria más fácil – reclamo Gin.
—No, tiene que ser ella – expreso Aizen – para hacerlo tiene que romper ese vinculo que la une con esas personas, y cuando ese vinculo se rompa, por fin será mía, en cuerpo y alma.
—Das miedo – respondió Gin en tono de broma – por cierto, Ben West ya está libre.
—¿Así que finalmente salió del nido de los gusanos? – pregunto Aizen sonriendo maliciosamente – que interesante.
—Ahí está Aizen – Lisa se movía sigilosamente por en entre los arbustos – esta a lado de sus lame botas, como siempre. – La chica cambia su expresión a un gesto de furia – debería lanzarle un dardo envenenado desde aquí a ese hijo de….
—Lisaaaa-chaaaaan – Yachiru apareció detrás de ella dándole un gran susto al grado que la cara de la mujer tomo un tono azul – que haces.
—Yachiru, ¿Qué haces aquí? – pregunto una asustada Lisa – ¿que no estabas con las otras?
—Mira ahí está Orihime-chan – dijo Yachiru apuntando con el dedo.
—Cállate, nos van a oír – recomendó Lisa.
—Buenos días Orihime-chan – Aizen la recibe con un beso en la mano – tan hermosa como siempre.
—Esperemos que el día de hoy no sea tan emocionante como ayer – dijo Gin, como siempre tratando de molestarla.
—No estoy de humor — contesto fríamente
—Inoue-san esperamos su resolución con el asunto del atentado – dijo Tousen.
—Luego hablamos de eso, Tousen-san – dijo Orihime.
—Aizen-sama hay una persona que lo busca en la entrada – dijo Ulquiorra quien venía llegando.
—¿Y quién es el individuo? – pregunto.
—Un tal… Ben West.