Capitulo 30: No soy un reemplazo

Es un tal Ben West.

Luego del shock por oír ese nombre de nuevo luego de tanto tiempo, Orihime pasa a la furia pura en sus ojos mientras sus manos se presionan en puños y temblaba de rabia. Anhelaba ahocar a ese hijo de puta traidor.

—¡¿Qué hace aquí en Japón ese malnacido?! — Exclama sin control de sí misma. — ¡Se supone que está condenado a la eternidad en el Nido de los Gusanos!

—Pues parece que se escapó. — Canturrea Gin bastante risueño.

Pasos acercándose los alerta y Orihime es la primera en verlo y con sólo ver esa sonrisa arrogante ya quiere estrangularlo. Es alto, atractivo a pesar de una cicatriz en su mejilla derecha y en partes de piel donde la ropa no oculta. Rubio, con poca barba a causa de viajar varios días sin una oportunidad de rasurarse (eso también le ocasiona una piel bronceada) y ojos azules. Lo único que viste son unos pantalones holgados, una pollera y una capa de viaje ya bastante vieja y de seguro hay algún rastro de sangre de enemigos que se le cruza en el camino.

—Ha pasado mucho tiempo Sousuke-san… lo mismo para ti también Gin. — Viendo al último mencionado con una voz dura que denotada la rivalidad entre ellos. Entonces capta al fin la presencia de Orihime y se muestra bastante curioso, igual a un niño de seis años. — Ale… ¿Qué hace aquí la princesita de la Resistencia?

—Esta princesita… — Murmura sin ocultar para nada el enojo que siente y mete la mano dentro de la manga del kimono, sintiendo la empuñadura de su katana. —, va a enviarte de vuelta al Nido de los Gusanos en pedazos, malnacido traidor.

—Oh… — Mantiene su curiosidad y sonreía. —, eso tengo que verlo.

Entonces Orihime siente un par de manos sobre sus hombros. No necesita voltear para saber que es Aizen.

—Orihime… será mejor que des una vuelta.

—Si tú crees que voy a dejar al asesino de mi madre y al traidor mal nacido juntos y a solas, es que estás loco.

—Por favor… — Levanta una mano de su hombro para tomarla del mentón y capturar mejor su atención. — Te dejaré matarlo si intenta hacer algo que no me gusta.

Orihime lo piensa mejor. Si está presente nunca dirán sus verdaderas intenciones, así que lo mejor es espiar a escondidas. Manteniendo el malhumor se zafa de Aizen sin nada de delicadeza y camina a lo más apartado del jardín lanzando maldiciones y quejas a todo el mundo en parte para desahogarse y por otro para que no sea tomada en cuenta ni llame la atención.

Apenas se aparta lo suficiente para no ser vista, se arregla la falda del kimono y se arremanga las mangas para escalar un árbol hasta la cima y empieza a deslizarse como Tarzan de árbol en árbol hasta llegar a un punto donde pueda ver y escuchar al bando enemigo. Pero no se esperaba ser atacada de la espalda por un abrazo.

—¡Tanto tiempo Orihime-chan!

—¿Eh? — Esa voz… — ¿Yachiru-chan? — Se percata que no está sola. — ¿Lisa-chan? — Han vuelto de su viaje bastante pronto.

El ejército se debe andar agrupando.

—¿Qué haces aquí, Orihime? — El tono de voz de Lisa es de regaño.

—Verás… — Le trata de dar un resumen corto de lo que ha pasado en su ausencia, como tuvo que sacrificarse para salvar a su hermano mayor.

—Parece que están teniendo una charla amena. — Dijo Yachiru bastante alegre, pero es su forma de ser.

—¿Cómo te trató el Nido de los Gusanos? — Empieza Aizen la conversación.

—Fueron como unas vacaciones — Sarcástico. Aunque lo bueno de haberlo pasado como una mierda, le ha servido a Ben como un entrenamiento físico y de supervivencia. Ahora todo es un viaje a una isla tropical para él. — Deberías ir de turismo uno de estos días Sousuke-san, lo vas a pasar de maravilla.

—Voy a declinar tu oferta.

—Había escuchado rumores en el lado oscuro que conseguiste a tu princesita, pero tenía que verlo por mí mismo para creerlo. — No es ningún secreto para los malos y otros líderes de mafia que Aizen Sousuke tiene los ojos puestos en Inoue Orihime. — Por cierto, Sousuke-san… ¿Cuál es tu maquiavélico plan? — Risueño. — En mi camino para acá he escuchado en el pueblo que la Resistencia está cambiando de bando y ahora son asesinos y eso tiene pintado tu nombre por todas partes.

—Todo forma de mi plan para que Orihime sea al fin completamente mía.

Ben responde a carcajadas y a Orihime le hierve la sangre. Yachiru hace un comentario gracioso que hay fuego rodeándola y Lisa piensa que si sigue así, va a romper la rama gruesa en donde está sentada.

—Vayamos al grano, Sousuke-san, tú quieres acabar con la Resistencia y necesitas a alguien de tu lado que conozca las entradas, el lugar y que te ayude con las estrategias.

—¿Y qué es lo que quieres a cambio? — Pregunta Gin fingiendo interés cuando en realidad está molesto que él lo ignore como siempre.

—En mi poder ya poseo a Farfalla. — Orihime abre sus ojos al oír el nombre de la espada de su madre y de nuevo se enfurece. ¡Maldito canalla! Iba a matarlo. — Lo que yo quiero es una lista de valiosas espadas que aun no poseo: Zangetsu, Death, Shun Shun Rikka y tu Kyouya Suigetsu.

—No he escuchado de una espada llamada Death. — Murmura Tousen.

—Es porque no es una espada, sino una naginata. — Dijo Aizen con la imagen de un hombre que le ha atormentado la vida y le arrebato uno de los tesoros que nunca pudo ser suyo. — Era la naginata de Inoue Subaru, el padre de Orihime y Sora, y que ahora posee Orihime. — Se cruza de brazos y su cara muestra interés. — ¿Quieres mi espada?

—A mí me parece justo, Sousuke-san. — Encogiéndose de hombros. — Ya no la necesitaras una vez que acabes con todos tus tobillos de Aquiles con tus soldaditos de plomo cuidándote el cuello.

—¿De verdad crees que Aizen-sama te entregará su valiosa espada? — Comenta Ulquiorra sin perder la compostura. — ¿O que te permitamos tocarla siquiera?

—Me parece justo si quiere ganar… es sólo una espada.

—Una espada que vale una fortuna en el mercado negro.

—Cosa que para ti es una migaja, Sousuke-san.

Aizen sonríe por el comentario divertido y sarcástico.

—Está bien, tenemos un trato. Me das la destrucción de la Resistencia y yo te soy todas las espadas que me pides.

Gin suelta un silbido.

—Maldito. — Murmura Orihime cabreada. ¿De verdad cree que le quitara su espada y naginata? Primero muerta.

—Debemos ir de inmediato a decirles todo lo que sabemos a Urahara. — Dijo Lisa ahora de pie sobre la rama.

—Voy a ver a Ken-chan y al pelón. — Yachiru radia felicidad.

—Yo voy a regresar, nos vemos. — De un impulso desciende a gran velocidad y cae perfectamente de pie. Igual a los gatos.

Mira arriba y no hay nadie ya. Sus amigas ya partieron. Se arregla el pelo y el kimono para que no se note que anduvo a lo salvaje por los árboles y da la marcha de regreso.

—¿Ya puedo matar al maldito cabrón? — Dejándose oír apenas llega y viendo a Ben con ojos asesinos.

—Lamento decepcionarte, princesita, pero estamos en el mismo bote. — la sonrisa de Ben es igual de risueña que un niño que cualquiera pensaría que es inofensivo.

—Orihime, guarda tus energías para la junta del consejo. — Aizen se acerco a ella para susurrar al oído — te enfrentaras a tipos duros, pero no te preocupes, yo te protegeré.

—Sousuke, podre hacerlo sola — Respondió con una pequeña sonrisa –, ya estoy acostumbrada a lidiar con gente terca.

Partieron al palacio donde Orihime tenía su administración, afuera ya esperaban Barragán, Stark y Harribel. Quienes se incorporarían a Aizen, Ulquiorra, Tousen, Gin y Orihime.

La gente que estaba alrededor recibió a Orihime con aplausos y ovaciones. Tenían fe en que de la mano de ella las cosas irían mejor. Muchos decían que gracias a ella Aizen se había vuelto otra persona, Orihime se acerco a un grupo de niños y los saludo, al igual que algunos ancianos.

—En verdad es popular — reconoció Gin.

—La gente la ve como una de ellos, y de alguna forma se sienten identificados — expreso Aizen siguiendo su camino.

—Orihime-san, Hooola — cerca de la entrada se encontraba Nelliel saludando.

—Nelliel-san, viniste — Orihime corrió a saludarla. — Sousuke, ella será mi asistente.

—Bienvenida, señorita Odersswank — Aizen hizo una reverencia. — entonces acompáñenos a la junta.

La mujer asintió. Orihime, quien al principio estaba nerviosa, al ver a la chica de cabellera verde sintió un impulso de poder. Una aliada no estaba de más ante aquellas personas.

Era hora de la junta y todos ya estaban reunidos, Gin estaba en un extremo de la larga mesa, en la cabecera, a su lado estaban Harribel y Barragán, a su izquierda para ser precisos, a su derecha había una silla vacía, la cual estaba próxima a Stark, quien dormitaba esperando el inicio, frente a Stark se ubica Ulquiorra. En el otro extremo de la mesa Aizen ocupaba la otra cabecera, a su derecha Orihime se mantenía callada a pesar de que Aizen constantemente acariciaba su pierna. A la izquierda de Aizen su incondicional Tousen se mantenía cruzado de brazos, no acostumbraba hablar mucho en las juntas. Nelliel se posiciono en medio de Stark y Orihime.

—Ya solo falta ese imbécil de Kanonji, mejor empecemos — sugirió Gin sin perder su sonrisa.

—Orihime, empieza con el protocolo por favor — ordeno Aizen con su cara recargada en su mano.

La chica tosió para modular su voz y comenzar a leer.

—Buenos días miembros de la sociedad, estamos aquí reunidos para discutir el asunto de seguridad por favor tomen la palabra por medio de….

—Basta de charla niña, exijo que se declare la guerra a esos vagos del Seireitei — grito Barragán agresivamente.

—Por favor señor Barragán si quiere tomar la palabr….

—Es evidente que aquí hay un conflicto de intereses. — Harribel alzo la voz. — Nuestra administradora tiene una relación con esa gente, asi que su objetividad es dudosa.

—A lugar Harribel, Orihime es la mujer más honesta del mundo, ella nunca actuaria en contra de la ley. — la defendió Aizen pero solo logro ponerla más nerviosa.

—La investigación está en marcha todavía. — Agrego Stark. — no podemos declarar asi como asi una guerra.

—Las pruebas son fehacientes. — finalmente Gin interviene — hay testigos, dame la orden de corroborarlas y mañana te traigo la cabeza del mismísimo Urahara en una bandeja de plata.

Orihime se estremeció al escuchar eso, no sabía que decir o hacer, estaba muy presionada.

—Tiene que haber investigación — Nelliel intervino — pero sugiero que esté a cargo de un tercero.

—¿Qué?, yo soy el encargado de la seguridad — Gin responde furioso — ese es mi trabajo.

—Buena idea — Orihime recupera su sonrisa — sugiero que Stark se encargue de investigar, el es el más neutral.

—Entonces lo pasaremos a votación – indico Aizen – Gin, Orihime, Nelliel-san y Stark, no pueden ser juez y parte así que no votaran. Lo que estén a favor de Gin – Harribel y Barragán levantaron su mano. — A favor de Stark — Tousen levanto su mano.

Orihime miro a Aizen y le dijo:

—¿Qué pasa Sousuke? Dijiste que me apoyarías pase lo que pase.

Aizen levanto su mano sin sonreír.

—¿Ulquiorra? — pregunto Harribel al verlo aun sin votar. — ¿y tú?

—Me mantengo neutral — respondió sin más.

—Estamos empatados, que novedad —sonrió Gin. —, entonces como dice la regla: ante el empate no hay cambios, así que yo me quedo a cargo.

—Jajajaja victoria, mañana mismo atacamos el Seireitei. — Celebro Barragán.

—Lo siento, Orihime-chan — Aizen trata de consolar a su prometida.

—Bueeenos díaas — Kanonji entro tarde a la junta y sin perder su clásicoestilo.

No puede ser, ese imbécil arruinara todo, pensó Gin molesto a lo que se viene ahora.

—Señor Kanonji, ¿por quién vota? ¿Por mí o por Gin? — grito Orihime apenas se sentó.

—Jjajajaja voto mil veces por ti, dulzura — respondió Kanonji entre risas y luego ve su entorno bastante curioso. — ¿ya sirvieron los bocadillos?

Orihime dio un salto de alegría y Gin se mordía el labio de rabia.

—Entonces felicidades Stark… estas a cargo de investigar el atentado – Aizen lo mira seriamente — Confió en ti.

—Sí, yo también confió en que harás lo correcto, Stark. — Orihime sonríe radiante al espada, feliz de salirse con la suya.

Stark traga duro viendo a los prometidos. Me siento entre la espada y la pared, piensa tratando de mantenerse igual que siempre.

Gane algo de tiempo. Espero que sea lo necesario para averiguar cómo lo hizo Aizen, piensa Orihime manteniendo su entusiasmo.

Sin previo aviso Aizen la toma del brazo y antes de darse cuenta, la estaba besando en público. Por lo menos la sorpresa que sintió le ayudo a no sonrojarse de vergüenza por la falta de pudor del hombre al separar sus labios con la lengua para entrar a su boca. Toma al fin control de su cuerpo y lo aparta molesta.

—¿A qué fue eso? — Se queja con el ceño fruncido y tratando de mantener distancia con los brazos por miedo a otro ataque público.

Aizen toma una de sus manos. Se lo acaricia y luego se lo besa. Orihime continúa dando la distancia con la otra mano.

—Discúlpame, no pude contenerme al verte tan radiante. — Clava su mirada oscura en ella y Orihime puede sentir las descargas eléctricas recorrer su cuerpo y hace un esfuerzo enorme en no gemir.

No necesita saber lo que quiere decirle luego. Está claro que se ha excitado y si no fuese por el trato de llegar virgen a matrimonio, se lo habría hecho sobre la larga mesa de reuniones… con o sin gente presente.

Rápidamente busca una desviación de tema. Está sintiendo tantas cosas peligrosas y prohibidas que tiene miedo de lo que puede hacer su cuerpo.

—¿Qué quería ese traidor bastardo de ti? — Fingiendo ignorancia del asunto. No puede dejarle saber que ha escuchado a escondidas su junta con Ben.

—Nada importante Orihime. — La suelta, pero se asegura de mantenerse cerca como de costumbre. Es la primera vez que Orihime nota su aroma varonil embriagante y de nuevo su sistema nervioso actúa fuera de voluntad. — Sólo una simple petición de trabajo.

Si como no… ¡Concéntrate Orihime!

Algo la ha estado molestando desde que se levanto, señal que el día de hoy es importante, pero desde que es cautiva de Aizen ha perdido la noción de los días.

—¿Qué fecha es hoy? — Dirigiendo su mirada en Nelliel.

—Hoy es catorce de septiembre. — Sonriendo.

—¿Eh? — Sorprendida.

Hoy es el día…


En la Resistencia, los grandes mandos reciben la información que trajeron de Lisa y Yoruichi sobre Ben y la trampa de Aizen a Orihime haciéndole creer que sus amigos cambiaron de bando.

—Entonces Aizen ya está haciendo su movimiento contra nosotros usando a la gente. — Murmura Isshin.

—Ese maldito de Ben West… ¿Cómo escapo del Nido de los Gusanos? — Murmura Yoruichi malhumorada.

—¡Y mi pobre Orihime-chan está metida en un juego malvado de Aizen! — Urahara pierde toda la seriedad para hacer un ataque de lloriqueos.

—¡Compórtate como un hombre serio! — Se queja Hiyori dándole una patada en la cara.

—¿Qué es lo que vamos a hacer? — Lisa recupera el control de la situación.

—¡Es muy fácil! — Exclama Yachiru desde el hombro de Kenpachi. Luce bastante risueña. — ¡Vamos a cortarle la cabeza a Aizen!

—Bien dicho Yachiru, me llenas de orgullo. — Kenpachi refleja su sádica sonrisa en señal de emoción.

—¡Yeeey! — Alzando los brazos. — ¡Ken-chan me apoya!

Por mucho que la idea sea tentadora, Yoruichi debe negarse.

—No podemos. — Se queja malhumorada. — Tener a Orihime de su lado le ayudo mucho en hacerle creer a la gente que ha cambiado para bien.

—Si lo atacamos, nosotros pasaríamos a ser los malos. — Murmura Kyouraku bebiendo de su sake. — Lo que hay que hacer es atacar con inteligencia, no con músculos.

—¡Capitán, deje de tomar! — Le reprocha Nemu bastante molesta al tiempo que le pega en la cabeza con su grueso libro.

Nemu da un paso adelante para hablar.

—Nuestros espías infiltrados en el pueblo consiguieron información de la última junta que se llevo a cabo hace unos minutos. — Inexpresiva como siempre, saca un papel blanco con extraños símbolos. — Al parecer Orihime-san consiguió que el Espada Stark se quede a cargo de una investigación que recoja las evidencias necesarias para llamarnos asesinos.

—Que lista es mi Orihime-chan. — Dijo Urahara totalmente feliz de su protegida.

—Con Stark a cargo, siendo igual de vago de Kyouraku, tenemos tiempo para buscar la trampa de Aizen. — Murmura Ukitake pensativo mientras se frota el mentón.

—Eso me dolió Ukitake. — Se queja Kyouraku sinceramente afectado.

—Mayuri, está es tu especialidad. — Urahara se pone serio mientras lo apunta con el abanico. — Te lo dejo a cargo junto a tus hombres. No nos falles.


Orihime pudo por fin deshacerse de Aizen y los hombres que querían escoltarla por seguridad. Le pareció extraño que no haya peleado tanto, pero no se queja. Camina por el pueblo sola y se siente nostálgica de hacerlo. El pueblo es su hábitat después de todo. Se detiene a comprar unas flores en una simple florería de unos dueños que cuidan mucho sus flores a pesar que apenas tienen para vivir.

Sus pasos la llevaron luego al cementerio.

Abre las rejas y se va adentrando más y más sin importarle que la parte alejada parece una escena digna de novela de terror. Se detuvo en una tumba que estaba bajo un árbol ya muy viejo por no producir más hojas como sus hermanos. Se pone de rodillas y acaricia la inscripción: Butterfly.

—Hola Okasan. — Saluda con una leve sonrisa.

Deja las flores en un florero que hay por ahí y vuelve a ver el nombre grabado y entonces mira la foto en blanco y negro que hay debajo.

Entonces se permitió llorar y soltar todo lo que lleva acumulado en su corazón.

—Lo siento por todo esto, Okasan, pero tenía que proteger a mi hermano… no quiero perder a Sora de nuevo y volver a sentirme sola… por eso debo casarme con Aizen. — Suspira hondo y busca algo en su bolsillo para limpiarse el rostro. — Y ahora tu amigo está jugando sucio. — Gruñe molesta. — Si tienes una idea de cómo derrotarlo, agradecería una señal.


Ichigo caminaba por el pueblo oculto con un turbante. La gente lo veía con curiosidad, tan solo sus ojos se podían ver ya que su amplia capa cubría su cara por arriba de su nariz. Debe ser un visitante musulmán, pensaron algunos comerciantes al ver la pinta del joven.

—¿Donde podre conseguir algunas flores? — pensó Ichigo mientras recorría los diversos pueblos.

—La Resistencia tiene los días contados — un hombre robusto y parlanchín discutía con un anciano — ya decía yo que la mayoría son una bola de criminales.

—Pero Ganju-san, esas personas durante años han peleado por el bien del pueblo, primero contra Yamamoto y después Aizen y su gente — respondió el anciano.

—Sea lo que sea, se rumora que Gin y su gente ofrecen una fuerte cantidad de dinero por la cabeza de algunos de ellos — Ganju saca una lista donde se aprecian los nombres de los líderes de la resistencia y su recompensa respectiva — el tal Kurosaki es, junto con Urahara, por el que más ofrecen.

—Es una locura, esto puede provocar una tragedia — dijo preocupado el viejo — quema esas hojas y no divulgues la noticia. Además no es una orden oficial, Gin ya no es el encargado del caso.

—¿De qué hablas? Necesito dinero, la avara de mi hermana no me da ni un centavo — Sonrió Ganju acomodando su pañuelo — mis hombres y yo nos concentraremos en Kurosaki. Suele pasearse muy seguido por el pueblo.

Ichigo escuchaba todo. Ofrecían una fuerte suma por su cabeza y por la vida de los líderes de la Resistencia. A donde quiera que escuchara, la gente hablaba de lo mismo, el atentado, la Resistencia y el asesino Kurosaki.

Este sitio ya no es seguro para nadie, pensó mientras se alejo del lugar.

—¿Quién era ese encapuchado? — Ganju observa con detenimiento. — se ve sospechoso, será mejor que lo siga.

—Ganju, no — el anciano trata de detenerlo — no te metas en problemas.

—No temas, solo lo voy a seguir. También ofrecen una fuerte cantidad por brindar información — Ganju corrió a su paso.


Orihime seguía rezando y hablando con su madre. Era el ritual de todos los años desde que tenía memoria. En ese instante parecía que su madre estaba frente a ella acariciando su cabellera.

—Urahara tenia razón, aquí estas — apareció ante ella la imagen de un hombre con turbante, poseedor de una voz familiar.

—T-tu…— Orihime extendió sus ojos cristalinos, al momento que su quijada temblaba.

Ichigo se arranco el turbante y saco una rosa roja, para colocarla en la tumba.

—I-Ichigo-kun — Orihime no lo podía creer, el estaba ahí de nuevo frente a ella.

—Entonces era verdad, ese tipo es Kurosaki — Ganju se había enterado de todo — Correré para avisar a los de la guardia.

—¿Qué haces aquí? — Aun sin salir de su estupefacción. Debe ser un sueño.

—Urahara me contó que siempre vienes a ver a tu madre el catorce de Septiembre, su aniversario de muerte.

Orihime tiene un revoltijo de emociones. Por dentro se sentía completamente feliz de verlo y quería abrazarlo, besarlo y llorar en su pecho para decirle lo mal que lo está pasando en las garras de Aizen. Pero se contiene, tuvo recordar a tiempo que debe actuar como si lo odiara para protegerlo. Así que aprieta sus manos en forma de puños y da la media vuelta para irse lo más rápido posible.

—Espera. — Se queja tomándola del brazo derecho para evitarle partir. — No me evites, Orihime.

—No lo quiero, sólo quiero evitar que Sousuke pase un mal rato por los malos rumores que puede hacer la gente si ven a su prometida cerca de un asesino. — Se zafa con rudeza y actuando fríamente. — No deseo verte más.

Pero Ichigo no se deja vengar o engañar y la vuelve a agarrar, pero esta vez de los hombros. Su mirada es tan seria y firme que derrite el corazón de Orihime.

—Estás mintiendo.

—No es cierto. — Cierra los ojos y trata de liberarse. — Suéltame.

—Maldición Orihime, no seas terca. Si hablases con la verdad, me verías a los ojos.

Y la besa sin permiso, evitándole toda oportunidad de contraatacar.

Su primera reacción fue sorpresa. Antes de irse, Ichigo no era así de directo y posesivo con ella. Tal vez sea efecto de mucho tiempo separados. Su mente luchaba entre corresponder y rechazar, pero es tan difícil con esos labios firmes y sabor embriagador. Hace tanto tiempo que no se había besado con Ichigo, los extrañaba mucho mientras aguantaba los besos lujuriosos de Aizen… especialmente porque le están despertando cosas que la asustan.

Por lo que se rinde y se entrega a él por completo. Lo abraza por el cuello mientras él se aferra de su cintura y presionan para estar más apretados si es posible. Sus bocas bailan una danza desenfrenada, como si en un momento a otro el mundo se iba a acabar. Se curaban en ese contacto de labios el tiempo largo desde el último beso y sus lenguas no pudieron quedarse atrás, peleando por el control.

Se separan por falta de aire con sus respiraciones fatigadas. Ichigo contempla complacido a Orihime con las mejillas rojas y los labios hinchados a causa de él. Sin importarles que aún no se hayan recuperado, ambos vuelven a besarse con la misma intensidad. Cada minuto junto es de vital importancia y no hay que desperdiciarlo.

—Oh Ichigo-kun… — Le acaricia las mejillas apenada. — Lamento tanto que hayas pasado por este dolor desde que me fui.

—No digas eso, tú has sido la que más ha sufrido estando en las manos de Aizen.

—No hay que preocuparse por mí, sino de la gente y la Resistencia con estos asesinatos. Si doy la orden, Aizen gana… pero si no la doy, me hará igual de mala que él.

—No tienes que preocuparte. — La toma de las mejillas y se la acaricia con suavidad con los pulgares. Le sonreía para darle apoyo moral y Orihime se siente otra vez segura que todo va a salir bien. — La Resistencia está aprovechando el tiempo que les diste para desenmascarar a Aizen.

—Quisiera que te fueras lejos y no te involucres en esto. — Suelta Orihime de golpe. — Que estés a salvo.

—Lo siento, no pienso dejarte a tu suerte. Voy a salvarte, te lo prometo… y la próxima vez que nos veamos, será cuando te salve de Aizen.

De nuevo están saliendo lágrimas de los ojos de Orihime y no resiste en besarlo.

Dentro de ella sabe que Ichigo va a cumplir su palabra.

—¿Podrías hacerme un favor? — Le dijo apenas corta el peso. — No me queda mucho tiempo, debo regresar pronto a la mansión o Sousuke me acorralará de guardias.

—Por supuesto. — Y hace un gesto de molestia. — Pero no vuelvas a llamarlo Sousuke.

—Me acostumbre. — Dice simplemente, ignorando de nuevo esa extraña dentro suyo que se retuerce por salir. — Dile a Urahara que necesito verlo… se que él encontrará la forma de despistar al ejército de Aizen y verme.

—Lo haré, te lo prometo.

—Gracias Ichigo-kun. — Otra vez lo besa, más lento para memorizarlo una vez más en su memoria corporal. — Por favor, regresa a Seireitei y no salgas.

—Ya nos vamos a ver. — Le asegura al tiempo que se vuelve a cubrir.


Orihime regresó a la mansión puntualmente. Se encontraba en calma y feliz de haber visto de nuevo a Ichigo, pero debe mantener las apariencias allí, las paredes y la gente tienen ojos y puede llegar su actitud a los oídos de Aizen.

Pero luego no le fue tan difícil ocultar su felicidad porque se enfurece mucho al llegar al comedor para comer y encontrarse a Ben en la mesa también.

—¿Qué hace… esto aquí? — Apuntando a Ben y tratándolo de una cosa.

—Aizen me ha invitado a cenar. — Ben luce contento de la vida, disfrutando su mal humor.

—¿En serio? — Arque una ceja.

Cuantas ganas tiene de retorcerle el cuello con las manos.

—Vamos, vamos Orihime. — Aizen interfiere e indica el asiento vacío a su lado que ella usa desde que llego. — Siéntate y disfrutemos de la mesa.

—No pienso sentarme en el mismo lugar que él, así que me voy a la cocina. — Se va sin esperar respuesta alguna. Le da lo mismo si Aizen lo aprueba o no.

—Que mala eres conmigo. — Ben finge un puchero. — Por si ves a Rangiku por cosas de la vida, mándale mis saludos y que sigue siendo mi favorita.

—¡Basura! — Es todo lo que se oye.

—Y hablando de basura, ¿Dónde está Gin? — pregunto Aizen extrañado.

—Menciono que hablaría con una persona que aseguraba haber visto a Kurosaki — dijo Harribel.

—Que interesante — dice Aizen cambiando drásticamente su personalidad. Ahora se ve bastante serio. — esperemos que no tarde, que tengo que ir a un lugar.

En eso venían entrando Gin y Barragán. Detrás de ellos Ganju caminaba nervioso por estar frente a aquellas personas.

—¿Tenemos noticias? — pregunto Aizen con su semblante tranquilo.

—Este hombre vio a Kurosaki — respondió Gin.

—Así es, el estaba en el cementerio a lado de una joven — dijo Ganju nerviosamente mientras la cara de Aizen se distorsiono a un gesto de enfado. — a la joven no logre identificarla, por estar de espalda pero estoy seguro que era él.

—¿Algo más? — pregunto Aizen fríamente.

—Kurosaki traía una rosa en su mano y… — Ganju es interrumpido.

—Está bien, suficiente — Aizen termina la entrevista — denle su recompensa y que se vaya.

Nadie comprendía la reacción de Aizen, se había molestado repentinamente y había salido de la habitación, sin decir nada, nadie dijo nada se quedaron en sus asientos, seguro algo pasaría.

Aizen se dirigía al cementerio, el al igual que Orihime año tras año visitaba su tumba, el recuerdo de su gran amor.

—Aquí estoy como todos los años — Aizen se posa frente a la tumba de Butterfly — vengo a dejarte la rosa roja que tanto te gusta, pero veo que alguien ya se me adelanto — Aizen toma la rosa que previamente había dejado Ichigo y la tira lejos para poner la suya — estás muerto Kurosaki.

Tousen aparece frente a Aizen quien seguía parado frente a aquella tumba, para darle sus informes.

—La investigación de Stark va muy atrasada como lo esperábamos — informo Tousen — no deja de ser un flojo.

—Parece que Orihime-chan es más inteligente de lo que pensé, no se trago la trampa de que Kurosaki es un asesino — Aizen camina lentamente frotando su barbilla. — ¿ya regreso Sora?

—Sí, está de vuelta — respondió sorprendido el moreno por el cambio de tema.

—Seria trágico que algo le pasara al hermano de Orihime-chan y el culpable sea Kurosaki — dijo sugerentemente Aizen ante la mirada inexpresiva de Tousen. — es la mejor manera para destruir de una vez por todas ese lazo entre ellos.


Orihime caminaba por la mansión y escucho una conversación de Gin con alguien de una voz familiar. Al asomar la cabeza pudo verlo, era Sora, hablando con Gin quien sonreía.

—¿Así que ya escuchaste sobre el atentado? — pregunto Gin.

—Sí, estos momentos, no deseo otra cosa que ir yo mismo por la cabeza de Kurosaki — respondió Sora, provocando un escalofrió en el cuerpo de su hermana. La sola idea de poner en la balanza la integridad de su hermano o de su amado la aterraba.

No queriendo aguantar más ese tema de conversación, Orihime se deja ver frente a ellos.

—¿Dónde está Sousuke?

—O-Orihime-sama. — Sora de inmediato se inclina ante ella.

—No es necesario que hagas eso, Sora. El que debería dar el ejemplo es Gin.

El leve temblor en la sonrisa de Gin delata que no le gusta para nada su comentario.

—¿Qué se le ofrece a nuestra señora Aizen. — Comienza la pelea.

—Eso es asunto mío y de Sousuke, muchas gracias entrometido. — Entonces sonríe de forma maliciosa por recordar cómo acabarlo con su punto débil. — En vez de perder tu tiempo con tu patrona, deberías echarle un vistazo a Ben y su obsesión número uno: Rangiku-san. — Disfruta el verlo doblegarse por un segundo. Se ha cabreado como ella esperaba. — Ya sabes, tuvieron una historia juntos y… ¿Quién sabe? — Se encoge de hombros con total inocencia. — Las chispas pueden arder de nuevo… no me hagas repetirlo, ¿Dónde está Sousuke?

—Fue a una diligencia, pero está por regresar… Orihime-sama. — Controlando las ganas de asesinar a la susodicha.

Orihime sonríe complacida de su victoria.

Y Sora se siente nervioso de que esos dos ocasionen una explosión.

—Sora. — Los tres ven a Tousen acercarse. Debió de haber llegado recién y eso significa que Aizen también regreso. — Aizen-sama desea hablar contigo en su estudio.

—Gracias Tousen-sensei. — Se inclina por respeto y parte.

Orihime no duda en irse con él. Después de todo, también tiene que hablar con Aizen.

Y Ben se deja aparecer bastante contento y dándose palmaditas en el estómago por quedar satisfecho.

—Muchas gracias por la cena. — No contiene el eructo. — Perdón. Si me disculpan, tengo una agenda bastante apretada. — Al pasar por el lado de Gin, se detiene justo a tiempo y la espada del cara de zorro sólo está a dos milímetros de una cirugía gástrica. — Estás en mi camino.

—Te lo advierto, no te metas en lo que no es tuyo. — Sisea Gin.

—Como si necesitara tu permiso. — Con un dedo mueve la espada para que pueda avanzar. — Tú la botaste y sigue siendo una mujer soltera… lo que hacemos no es prohibido.

—Si la tocas, yo…

—Deténganse. — Ordena Tousen calmando el ambiente antes que se vuelva explosivo. — Ya sabes las reglas Gin: nada de peleas dentro de la mansión… y Ben nos es de utilidad vivo que muerto.

Ben sonríe divertido de ver a Gin guardar la espada, resignado.

—Ya oíste al vidente. — Le da la espalda y se va alejando alzando una mano. — Le daré a Rangiku tus saludos.


Orihime se aburría de esperar a Aizen y Sora terminasen de hablar y eso más su curiosidad estaba causando estragos en ella. Así que terminando mirando alrededor para estar segura que nadie ande por ahí y la delate y pega su oreja en la puerta queriendo saber lo que el idiota le tiene preparado a su hermano. A ver si puede salvarlo.

Lo que descubre la congela de miedo y preocupación. Entonces se aparta de la puerta igual a un resorte apenas escucha la perilla girar. Trata de lucir casual ante Sora a pesar que el corazón le late a mil por segundo. Le sonríe esperando que eso consiga despistarlo.

—Aizen-sama comenta que ya puede pasar.

—Muchas gracias Sora. — Para sorpresa del chico, Orihime lo toma de las manos y su sonrisa. — Te pareces mucho a esa persona… — Refiriéndose a él mismo como su hermano. —, así que yo sé muy bien que harás lo correcto.

Y entra al estudio dejando a Sora confundido.

—¿Qué puedo hacer por ti, Orihime? — Aizen le sonríe como de costumbre mientras se pone de pie.

Ella ni lo recuerda, sólo fue un impulso porque no quería seguir oyendo a Sora y Gin discutir de cómo matar a Ichigo. Pero ahora si tiene algo que discutir con él luego de haber escuchado a escondidas.

—¿Crees que puedes enviar a mi hermano a pelear contra Ichigo sin que me enteré?

Aizen no se perturba. Curioso alza una ceja.

—Estabas oyendo. — No es una pregunta.

—Teníamos un trato. Me casaba contigo y mi hermano no iba a sufrir ni una herida.

—Te prometí que no lo lastimaría o mis hombres… pero no puedo contener su deseo que pelear contra Kurosaki-kun. — Ladea la cabeza, ocultando una sonrisa diabólica que no pasa de alto para Orihime. — Él se ofreció en primer lugar.

—¿Crees que soy estúpida? ¿Por qué otra razón pediste hablar con él? ¿Jugar mahjong? — Apoya las manos en las caderas con ojos acusadores. — Aléjalo de Kurosaki-kun.

—¿Dónde fuiste esta tarde?

El cambio brusco de tema la tensa por recordar su encuentro con Ichigo, pero no iba a dejar que él lo note.

—Fui a ver a mi madre. — Yoruichi la felicitaría por su buena actuación. — No quería que me acompañaras ni tú ni tus asesinos porque no quiero manchar su tumba.

—Ya veo… — Se va acercando igual que una serpiente con una promesa de dolor o placer. Orihime está bastante tentada en retroceder y huir, pero no iba a darle tal satisfacción. — Recibí información que Kurosaki Ichigo fue visto en el cementerio… acompañado de una mujer.

Otra vez se tensa. El peligro le roza la garganta y su sentido común le ruega que corra. Pero la serpiente la tiene hipnotizada con solo verla a los ojos. Pero Orihime no le iba a darle tal placer, no iba a mostrarle miedo o que él lleva el poder.

—Yo andaba sola. — Es sorprende que hable con naturalidad con esos ojos de serpiente y da gracias por ello. — A lo mejor fue antes o después de que llegará… o te mintieron. — Se encoge de hombros. — La gente hace lo que sea por dinero.

Aizen vuelve a sonreír, pero esa sonrisa es tan fría y venenosa como sus ojos que Orihime se queda sin aire.

—Orihime… — Suavemente le acaricia la mejilla, descendiendo por su cuello y el hombro. El veneno está teniendo efecto.

Está congelada y siente un calor abrazador. De nuevo esa sensación que la aterroriza. Ese calor electrizante que su cuerpo ruega por sentir más. Una y otra vez ruega que se detenga o terminaría enrollada en algo que se va a arrepentir luego. Por lo que no sabe si asustarse más o dar las gracias que Aizen la haya arrojado al largo sofá de cuero codiciado por cualquier psicólogo.

Al menos ya no siente ese calor que le revuelve el estómago.

—¡¿Qué estás…?! — Aliviada de tener el control otra vez de su cuerpo.

Pero no dura mucho al tener a Aizen demasiado cerca de ella. Otra vez se siente paralizada ante esos ojos venenosos y ese aliento de fuego abrasador que salen de sus labios. No se dio cuenta del gemido que sale de sus labios.

Aizen suspira de placer con sólo oír ese pequeño suspiro. Es bastante embriagante su aroma que es fácil perder el control. Él no es tonto, tiene la experiencia de su parte y sabe lo que Orihime está sintiendo y usa eso a su favor para quitar a Kurosaki de su corazón.

—Si quieres que controle a tu hermano, tendrás que dar algo a cambio. — Se esconde en su pelo para seguir oliendo de su perfume floral y no contiene el gemido. — Dame el placer de tocarte.

Todo ese calor y electricidad que le corroe el cuerpo explota con sus palabras porque le gusta la propuesta y su mente regaña su cuerpo por eso. Su terror crece. Por lo que siente y por lo que dijo.

—Eso es hacer trampa… no haces más que jugar con trampas.

—Porque yo tengo el poder aquí… yo tengo poder sobre tu hermano… y sobre ti.

Su cuerpo se sacude por la realidad. Sus palabras no son un desperdicio o mentira. Aizen siempre ha tenido las piezas de la victoria y la prueba es que Sora es su perro faldero y ella está encerrada para ser su esposa y calentarle la cama.

—Te odio. — Murmura derrotada pero con el enojo siempre presente en sus ojos.

Aizen deslizo su mano desde el hombro de la chica hasta bajar por sus caderas. Orihime mantenía los ojos cerrados y apretaba la quijada para no pensar en aquellas caricias.

—¿Por qué tiemblas?, sabes que nunca te lastimaría — tomo a Orihime y la jalo del cabello desde atrás. Su barbilla se alzo y Aizen ataco nuevamente el cuello expuesto de la chica, lamiendo y besándolo.

—¿D-donde está tu palabra? — Orihime respiraba con dificultad, Aizen ya exploraba con las manos sus muslos — prometiste que antes de nuestra boda me respetarías.

—Claro y lo cumpliré, llegaras pura hasta nuestra boda — dijo con una sonrisa continuando con sus caricias, ahora en la espalda de la chica, sobre el kimono. — sin embargo no puedo resistir un momento más sin saborear tu cuerpo.

—B-basta… maldito — dijo Orihime mientras Aizen trasladaba sus besos a la altura del escote.

—No mientas, se que tu también lo deseas — dijo Aizen.


En las oficinas de la administración Stark trabaja a marchas forzadas en su investigación.

—Staarkk — grito Lilynette tumbándolo de su asiento — ¿ya estas dormido otra vez?, vamos atrasados con la investigación.

—¿A ti que te importa mocosa? — volviéndose a acostar — además, recuerda la orden que me dio Orihime-chan con respecto a la investigación.

—Sí, peroo…. — respondió haciendo un berrinche.

—Ella dijo, "Stark, tu solo haz lo que haces siempre" y eso hago — volviéndose a acostar.

—Pero así nunca atraparemos a Kurosaki – protesto la niña.

—Creo que ese es el objetivo — respondió bostezando Stark, confundiendo a la niña.

—Hola, hola — Gin entro a la oficina a lado de Sora — vengo por el reporte de la investigación.

Stark se levanto de golpe y soltó una risa culposa —bueno, veraz Gin, jeje estaba caminando por aquí y un ladrón robo el informe, esta delincuencia esta peor cada día. — volviéndose a acostar.

—¿pero qué….? — Gin se queda boquiabierto ante la respuesta, Sora mantiene su semblante serio. — pero siempre hay una copia, deja de bromear y dámela. — Stark fingía sus ronquidos — cabrón, sé que no estás dormido.

—Aquí tiene la copia del informe — Nell entro a escena dándole el documento — en el dejamos claro que en el primer día de investigación, no se ha logrado reunir suficientes pruebas como para culpar a Kurosaki Ichigo.

—Ya veo — Gin toma el documento con su sínica sonrisa observando a Stark— sigan trabajando.

—Señor Stark — Sora se dirige al espada arrodillándose — por favor, investigue a Kurosaki, en cuanto Inoue-sama de la orden yo mismo iré por Kurosaki.

Finalmente Gin y Sora salieron de ahí, Stark se levanto lentamente, estirando sus brazos.

—Gracias me salvaste, Nell.


Aizen estaba extasiado, hacia tanto que había deseado tener a su merced a Orihime. La había llenado de besos por todo el cuello, y le devora su boca a tal grado que a Orihime ya le dolía el labio inferior por la intensidad de aquellos besos.

Finalmente se atrevió a descubrir el kimono de la chica, dejando ver su pecho.

—Kurosaki es un niño, jamás podrá hacerte sentir así.

—¿Quieres apostar? — Tuvo que morderse el labio para no gemir al sentir los labios de Aizen alrededor de su pezón. La mano se encargaba del otro. — Él… — Traga duro. Algo no está bien con ella. — Él es cien veces mucho mejor que tú.

Aizen tuvo que hacer un esfuerzo por no reírse. Por suerte el cuerpo de Orihime le ayudaba bastante.

—Me lo está diciendo la persona que está muy a gusto.

—Y-yo no lo estoy. — Se maldice a sí misma mil veces por no sonar segura. Y lo peor es el calor que arde dentro de ella para pedirle más.

—Entonces… — Manteniendo su sonrisa se acerca a su oído para susurrarle bajo y seductor. Una voz que le promete el mundo entero. — ¿Por qué te siento tan húmeda?

Orihime abre sus ojos de sorpresa y miedo, tratando de ignorar esos dedos entre sus piernas. Siente una rabia enorme consigo misma por haber sido una ilusa, por creerse su papel de buen samaritano desde que era niña y ahora estaba sufriendo las tortuosas consecuencias con cada beso, mordisco y lamida del asesino de su madre, quien sabe perfectamente donde tocarla para hacerla gemir y retorcerse por más fuera de su voluntad.

—En verdad te odio mucho. — Susurra al tiempo que siente los besos descender sobre su ombligo.

—Estás tensándote demasiado y por nada. — Le dice al tiempo que le acaricia las caderas con sus dedos que resplandecen un poco por haber conocido la flor virgen. — Mejor relájate y disfruta una porción de la maravillosa noche de boda que tendremos. — Le besa el ombligo.

Las lágrimas salen de los ojos de Orihime. Su corazón llora la traición de su cuerpo, su maldito cuerpo que disfruta sin permiso las necesidades de Aizen.

Aquel infierno de placer se acaba al escuchar toques en la puerta y Orihime da las gracias a Dios al mismo tiempo que se aparta de un empujón.

—Aizen-sama, su té de la tarde ya está listo en el jardín y Gin-sama lo espera con los informes de hoy. — Fueron las palabras de Lolly al otro lado de la puerta.

Orihime jamás creyó que estaría agradecida de Lolly y su habilidad de meterse en asuntos ajenos. Separa el resto de la distancia y se pone de pie tratando de taparse como puede evitando largarse a llorar. No sabe si sentirse humillada o una sucia traidora por haberlo disfrutado.

Esto es confuso. ¿Qué diablos le pasa?

—No llores… — Puede que se vea un hipócrita pero con Orihime no puede ser igual de cruel o dominante como lo es con el resto, por lo que no soportaba verla así de confusa y devastada. —, ya verás que vas a darte cuenta de lo que quieres conmigo y vas a aceptarla… — Creyendo que eso la animaría con tus temores vírgenes al tiempo que la abraza. — Y cuando eso pase, al fin tú y yo seremos felices.

Orihime se cabrea más. ¿Cómo puede decirle esas cosas? Ella se siente dolida, confundida y una prostituta y él va y le suelta eso. ¡No es un juguete para practicar sus ejercicios mentales! Se aparta con brutalidad y le planta una bofetada, lo más fuerte posible para que le quede la cara roja todo el día y anhelando interiormente haber usado las uñas.

—¡No quiero sentir estas cosas, ni mucho menos hacía alguien que me ve como un reemplazo! — Grita sin importarle que Lolly escuche al otro lado y se le ocurra divulgarlo por todo el personal doméstico. — Entiéndelo por una vez Aizen… ¡YO NO SOY MI MADRE! — Chilla abriendo la puerta sin sale corriendo sin disfrutar la cara que pone Lolly.

—A-… ¡Aizen-sama! — Exclama Lolly al ver la cara de su jefe roja y con el labio sangrando. Se le acerca con un pañuelo para limpiarlo.

—No te preocupes, Lolly. — Rechaza la oferta.

Se frota la mejilla pero su mirada no pierde la compostura.

Orihime se encerró en su pieza y no toma un descanso de la carrera mientras se va quitando la ropa y abre el grifo de la ducha. No le importa que esté helada, igualmente se mete con la esperanza que se lleve al desagüe las caricias que odió y disfruto al mismo tiempo.

Entonces las lágrimas se mezclan con el agua. Lágrimas de furia.

—¡Maldito! — Grita cayendo de rodillas y se entierra las uñas en la piel. Se siente sucia. — Soy una prostituta… — Se dice a sí misma con sarcasmo.