Capitulo 32: La Espada por fin tiene un alma.
Orihime no había dicho nada, en silencio se subió al carruaje con Aizen, en silencio se bajo y camino por la residencia, y en silencio se adentro a sus aposentos. Puede que sea su prisión pero irónicamente es también su santuario, aquel cuarto es el único lugar en que no tiene ojos en las paredes fijo en cada uno de sus movimientos, tratando de saber lo que piensa.
Y ahora mismo necesita mantener esos ojos lejos de ella. No puede permitir que noten un abismo de felicidad, la emoción clásica que se ve en una chica enamorada, porque se enteraría Aizen y no va a dudar, va a saber que Ichigo de alguna forma se ha acercado a ella y aumentara los prisioneros a su alrededor. Si su prometido no deseado hubiese llegado más tarde… habría tenido una caricia o quizás un beso del dueño de su corazón y habría borrado aquello que Aizen metió en ella y había repulsivo como disfrutado.
La culpa y la confusión vuelve a ella; culpa por haber gozado, aunque sea un poco, las atenciones de un hombre que no es Ichigo; y confusión por no entender por qué quería que Aizen dejase de ver a su madre en ella. No le tiene que importar lo que piense el asesino de su madre.
Ya que había abierto un poco la ventana de su balcón, escucha gritos de los soldados dando órdenes vuelto locos, de la importancia del tiempo. Curiosa se acerca y distingue un par de ellos bajo su balcón.
—No puede haber ido lejos… ¡Dejen de holgazanear y encuentren rápido a la prisionera!
Orihime asiente aunque no pueden verla y cierra las ventanas. Una sonrisa se le escapa de sus labios, una traviesa y al mismo tiempo de añoranza. Rangiku se había burlado de la seguridad y se escapó con éxito… pero al mismo tiempo tiene envidia de no poder hacer lo mismo.
Se encierra en el baño y se va desvistiendo mientras la tina se va llenando de agua, echa sus sales favoritos y se recoge el pelo para evitar que se moje. Sólo quiere bañarse, comer y dormir en paz.
Pero parece que no será así.
Lolly abre su puerta del baño luego de haber golpeado e inmune a su desnudes en la tina, la ve con ojos serios como de costumbre y la pelinaranja nota la prenda que le cuelga en un brazo.
—¿Qué ocurre Lolly?
—Aizen-sama desea su presencia para una cena formal en el jardín.
Orihime responde con un gruñido. Maldita sea.
—¿Y ahora qué querrá ese idiota?
Rangiku corre por el lugar con una sonrisa de oreja a oreja por su escape exitoso, aunque debía darle gracias a Orihime por el "empujón" que le metió en la comida. Pensar en ella la obliga a detenerse y voltea, distinguiendo entre los árboles las luces de la casa de Aizen, culpable de irse y dejarla sola entre aquellos enfermos… y personas traidoras como Gin.
Gin.
Mueve la cabeza en negación, no es momento de pensar con el corazón, el deber está antes que los sentimientos y… ya no quiere seguir llorando por algo que no vale la pena.
Por mucho que le duela.
—Orihime es fuerte… de una u otra manera conseguirá aguantar ahí dentro hasta que la salvemos.
Pero… ¿Por qué cree que será en la batalla final? ¿A cambio de muchos muertos en su camino?
¿Y si ella va y acaba con todo esto con…?
—¡Ahí esta!
—Mierda.
Muy bien, ya se ha distraído bastante que le ha dado a seis hombres el tiempo de encontrarla.
Por suerte no eran sujetos fuertes como las Fracciones de los Espadas, pudo acabar con ellos gracias a su leal Haineko (de nuevo gracias a Orihime por dejarla "accidentalmente" a su alcance), sólo le basto un movimiento limpio con cada uno de ellos y sonríe satisfecha consigo misma.
Fácil.
Demasiado fácil.
Abre los ojos en asombro, sintiendo la presencia de dos hombres detrás de ella muy tarde. No tenía tiempo de evitar el ataque completamente, pero es preferible algunos cortes a que su cabeza ruede en el césped.
Una sombra se apareció entre ellos y ella, salvándola de una muerte rápida pero patética.
—¡Kira! — Sorprendida y aliviada de verlo… luego se asusta un poco al reconocer quien lo acompaña. — Ca-… ¡Capitán!
Estaba en problemas.
—Me estoy cansando de estarte salvando el cuello, Rangiku.
—¡Después me regaña capitán, primero hay que salir de aquí!
—Se acercan más por el sureste. — El rubio detiene la conversación de aquella peculiar pareja. — Hay que irnos ahora o nos molestaran más.
—Es verdad… — Toushirou guarda su arma y ve con enojo a la mujer rubia. — Ya discutiremos tu castigo luego, Matsumoto.
Rangiku se congela de miedo.
Habría preferido ser decapitada por Aizen que aquello.
—Síiiiiiii.
—Aizen-sama la rehén escapo.
Aquella información sale de los labios de Ulquiorra mientras se adentra a los aposentos de Aizen, quien leía un libro. Oír aquella noticia no lo altero, sólo cambio de pagina mientras asiente para hacerle entender a su subordinado que lo oyó claramente.
—Finalmente ha escapado — Dijo indiferente, parecía más entretenido de matar el tiempo hasta su cena con Orihime leyendo que enfrentar una fuga en su prisión personal. — Gin la consintió demasiado.
—No parece importarle mucho a usted. — dijo Ulquiorra.
—A mí me conviene que las amistades de Orihime estén lejos de ella – Respondió con una de sus sonrisas de soberbia. — Sin ellos, yo soy su única ancla.
—Aizen-sama. — Menolly se hace presente. — Ya está la cena preparada y… Orihime-sama ya se ha vestido, saldrá en cualquier momento.
—Bien… no debo hacer esperar a mi prometida. — Cierra el libro sin preocuparle dejar algún marcador, nunca olvida la pagina en donde queda después de todo.
Se mira en el espejo una última vez, satisfecho que todo se encuentre en su lugar y espera a que Menolly y Ulquiorra se hagan un lado para partir.
Llega al lugar de encuentro al mismo tiempo que Orihime, quedándose un momento en silencio y ver lo bella que se encuentra.
Bella y suya.
—Te vez hermosa, como siempre – dice él, rompiendo el silencio por fin.
—¿Celebramos algo? – pregunto sorprendida Orihime al ver que la mesa estaba arreglada elegantemente con velas y las copas más caras que ha visto en su vida.
—Solo estoy tratando de demostrar… — Aizen acaricia el cabello de la chica. — lo que siento por ti.
Orihime cierra los ojos un momento y aparta la mano de Aizen.
—¿Fue por lo que te dije sobre mi madre? — Pregunta.
—Tal vez en un principio si te veía como Butterfly… pero ahora estoy seguro que solo te veo a ti. — Aizen se acerca a ella nuevamente, a pesar de su rechazo, y con un sutil movimiento la toma del mentón para besarla. — Pero ya sé que te lo tengo que demostrar.
—Te lo advierto, podrás tener mi cuerpo, pero mi corazón jamás – dijo Orihime separándose de él a pesar de las protestas de su cuerpo traidor.
—¿Entonces quien tiene tu corazón? Si no lo tengo yo, ¿Quien conoce cada rincón de tu cuerpo? ¿Quién más te ha hecho vibrar como yo? ¿Quién te ha dado todo? — pregunto entre cada beso que deposita en el cuello de la mujer.
—Mi corazón está con Ichigo-kun, desde el día en que nos conocimos. — Respondió tratando que no se refleje los efectos secundarios de su "cariño" en la piel. — Y así será siempre.
—Esa es una razón más para matarlo. — Dijo mientras recorría con una mano su mejilla.
Orihime reacciona con terror ante sus palabras. Su mente no se le hace difícil imaginarse los combates, la gente que quiere muerta… el cadáver de Ichigo siendo sostenido en el cuello por la mano de Aizen.
Deberían premiarla por no vomitar.
—Esta guerra absurda debe terminar – Rogó, tratando que se le quite esos pensamientos de la cabeza. — Por favor.
—La guerra terminara Orihime, tarde o temprano – respondió Aizen un tanto melancólico. — quiero que prepares todo para la próxima semana. — Orihime alzo su vista con sorpresa, advirtiendo lo que venía, todas sus pesadillas se resumían a aquel momento. — Pide lo que quieras, lo mejor, lo más caro. — Aizen volvió a acariciar su rostro. — Dentro de dos semanas nos casamos.
Ella no dice nada, no vale la pena. El golpe de realidad había sido demasiado violento luego que hace unas horas se había sentido de vuelta en su hogar con la presencia de Ichigo y Urahara. ¿De verdad fueron horas y no días?
Fue guiada por el villano a la mesa y usa la etiqueta a la perfección, como de costumbre, en ayudar a sentarse. Trata de no temblar por su mano en el hombro derecho y sus labios nuevamente en su cuello. Con la vista gacha lo ve tomar asiento en la silla libre frente a ella y escucha la llegada de más gente, alza la vista y ve a los cocineros llegar con variedad de platos que van dejando sobre la mesa y van sirviendo a la peculiar pareja antes de inclinarse e irse.
Con una mueca, la bailarina revuelve su plato con el tenedor, ganándose una risa por parte de Aizen.
—¿Qué es gracioso?
—No tienes preocuparte, los cocineros saben ya tus alergias. No hay pasas, así que come tranquila.
—Gracias… — Murmura sin saber muy bien que hacer con aquella información. Todavía le es raro verlo tan atento con ella cuando no duda en rebanar a su enemigo.
Podía aprovechar aquel momento de tomarlo con la guardia baja, hacerle saber que conoce sus planes de acabar con la Resistencia y que Ben está inmiscuido… pero, ¿De qué le serviría? Las pruebas no dicen que Aizen está inmiscuido, por lo tanto lo negaría… y en caso que no lo hiciera, los saben que no se va a detener, por mucho que ella se lo haga prometer.
Mientras Sora este en sus manos, ella está atada.
Urahara sabría qué hacer… Mayuri e Ishida también…
Dios, los echa de menos… sí, incluso a Mayuri.
—¿Ahora de qué te ríes tú? — Las palabras de Aizen la saca de sus pensamientos.
Mierda, ¿Había bajado la guardia?
—Nada.
—No me mientas Orihime, no hay necesidad.
—¿Pero si está bien que seas tú quien me mienta?
Ahí está, lo había dicho.
—¿De qué estás hablando?
—Sabes a qué me refiero.
—Te prometo que no tengo ni idea de qué estás hablando.
—Si esa va a ser tu respuesta, entonces yo mantengo la mía… no es asunto tuyo del por qué me rió.
Sanciona sus palabras con un trago de vino.
Ninguno de los dos vuelve a hablar y a ella se pregunta si dentro de aquella mente maquiavélica anda pensando que el asunto es molesto o elabora un siguiente plan que consiga engatusarla mentalmente. No es común en él verlo con sus cejas alzadas, pocos consiguen quitarle su semblante tranquilo y ella no sabe si es de las privilegiadas o desafortunadas en conseguirlo.
Y aunque no quiere hablar con él, ni que la mire, al mismo tiempo tiene miedo, porque el silencio es una oportunidad a su mente de seguir revolviendo cosas que no quiere pensar cómo lo primordial: ¿Qué sientes realmente por Aizen Sousuke?
Nada. Ella ama a Kurosaki Ichigo.
Pero no es necesario estar enamorada para sentir cosas extremas.
Tiene que contar hasta diez para calmarse y no golpear la mesa… o mejor, debería tirar los platos y marcharse sin dar excusa.
—¿Qué te parece un momento de confianza?
Casi se lastima el cuello por moverlo muy rápido su cabeza hacia arriba y ver a Aizen. El hombre, como no, la mira tan fijo que altera sus nervios.
—¿Confianza? ¿De qué hablas?
—Pregúntame cualquier cosa de mí: mi pasado, mi presente… lo que sea.
—¿Y cómo sabre que es verdad o uno de tus trucos?
—Eso lo dejo a tu elección… creerme o no. — Sonríe al mismo tiempo que su mano busca la de Orihime y le acaricia la palma con el pulgar. — Arriésgate como siempre has hecho.
Orihime lo mira fijo y se muerde un poco el labio, no sabe si es por la adrenalina o porque una vez más Aizen ha revelado algo de ella como prueba de lo bien que la conoce. Al final lanza un suspiro, como lanzando toda la tension que habia acumulado los ultimos días, toma el riesgo. Pero… ¿Qué pregunta hacer? Hay tantas opciones… sus planes, cómo ha elaborado que la Resistencia quede como el villano del cuento…
¿Qué sientes realmente por Aizen Sousuke?
Pero su yo del pasado tiene una pregunta que lleva años en su cabeza.
—¿En qué momento fue?
—Disculpa, no te escuche. — Aizen se inclina un poco más.
—Dije… ¿En qué momento fue… — Orihime hizo una pausa para tomar aire — que torciste tu camino?
Que está vez tenga las dos cejas alzadas es prueba que esa pregunta no se la esperaba.
Nuevamente lo ha sorprendido al parecer.
¿Y por qué eso le alegra?
—¿El día en que torcí mi camino? — Aizen cambio su sonrisa por un gesto serio y… ¿Nostálgico? Casi pareciera que echaba de menos esa época. — No sé si realmente alguna vez fue recto.
—Pero tú eras respetado en el Seireitei, te consideraban un genio – Dijo tratando de convencerlo – No podías ser malo.
—Realmente nunca me considere una buena o mala persona. — Responde tomando su copa. — Yo tan solo actúo de acuerdo a mis conveniencias.
—¿Y por eso has matado? –— Intervino de nueva cuenta Orihime.
—Yo siempre tuve la visión de ser el más poderoso. — Da un pequeño trago a su copa — Use a la Resistencia para derrocar al anterior gobierno.
—¿Y luego te deshiciste de los que no estaban a tu favor en la Resistencia? – pregunto de forma retadora.
Aizen Sousuke le sonríe en respuesta.
—Me preguntaste en qué momento había torcido mi camino, ¿cierto? — Pregunto levantándose de su asiento. — ¿En verdad lo quieres saber?
—Sí, dímelo – respondió la chica
Aizen sorbió de nueva cuenta el contenido de su copa, está vez de forma obsesiva, algo poco visto en su persona. — Tal vez fue el día en que lo decidí…
—No puedo creerlo, Butterfly e Inoue por fin se casaran – dijo Urahara sonriendo mientras mueve su leal abanico. – Señal de que la guerra en verdad termino.
—Bien por ellos – Se limito a responder Aizen. – Gin, por favor ve a dejarle estos papeles a Yoruichi.
—No hace falta ya estoy aquí – Entro Yoruichi.
—¿Ya tienes la decisión del consejo Yoruichi-san? — Preguntó Aizen exaltado.
—Sí, ya se decidió: Butterfly y Subaru Inoue serán los máximos administradores del pueblo— Respondió Yoruichi emocionada. — La misma gente los eligió.
—Déjame ver esa hoja – Urahara la examino – ohh también Isshin y Masaki tienen puestos importantes… incluso Byakuya y por supuesto tú, Sousuke-kun.
Aizen se retiro sin decir nada, dando la espalda sin despedirse visiblemente molesto.
—Como siempre, no le gusta perder — Dijo Yoruichi chasqueando la lengua. — A veces me da miedo su actitud.
—Todos se van a ir, pero nosotros dos nos quedaremos como líderes de la Resistencia, Yoruichi-san — Finalizo Urahara.
Aizen caminaba por los pasillos del Seireitei, era su último día en ese lugar.
—Qué problemón capitán Aizen, ya no podrá ser el líder del pueblo – dijo Gin.
—No te preocupes ya te lo dije, mi destino es la grandeza… tan solo hay que escalar peldaños — Sonrió de forma sádica. — Apoyándote con el filo de tu espada.
—… en que decidí matar a tus padres.
Orihime abrió sus ojos sorprendida, no daba crédito a sus oídos... ¿Todo fue por sus padres?
—¿Mataste a mis padres por un simple berrinche? ¿Aún cuando mi madre era importante para ti?
—A veces, el amor no es suficiente. — Es su simple respuesta, sin perder contacto visual con su presa. — A veces, debes sacrificar lo que amas por lo que anhelas… tú lo hiciste, pudiste abandonar a tu hermano con tal de seguir con tu familia y tu Ichigo. Aquello último lo dijo con total desagrado, incluso hizo una mueca como alguien que pisa estiércol por accidente. — Yo lo hice para tomar el lugar que me corresponde… en cambio tu madre no lo hizo.
—¿Qué? — Murmura mientras él extiende los brazos.
—Tu madre tuvo la oportunidad, como tú, pero lo rechazo, dejo que el pueblo caiga en mis manos con tal de tener a su marido con vida… y se engaño a sí misma prometiendo que lo hacía para volver por mí, que me salvaría. — Se mofa al recordarlo. — Se mintió para no sentir culpa en el Otro Mundo.
En silencio Orihime recuerda la carta para Aizen que fue escrita a puño y letra por su madre y que tiene oculta entre los cajones. Allí estaban los sentimientos de su madre, lo que había escrito antes de su nacimiento. Su última voluntad o su mayor secreto… sea cual sea, tenía miedo de leerla o de entregársela. ¿Tendrá el poder de cambiar las cosas? Lo dudaba, si amo a su madre sin titubear, sus palabras escritas no cambiará el destino del tablero de Aizen.
—¿No has pensado en que mi madre te dijo esas palabras porque aún creía en ti? Fuiste importante para ella.
—Para ella, la persona más importante era Subaru.
—¡¿Acaso crees que para ella no fueron nada los momentos que estuvieron juntos?! ¡¿Tú ambición no te dejo ver eso?!
—Eso no tiene importancia ahora porque siempre pago mi condena. — Volviendo a tomar. Aquello había tomado desprevenida a su oyente. ¿Pagar su condena? ¿Cuándo? Siempre se ve… bueno, él mismo. — No estás lo suficientemente molesta como me lo esperaba.
—Porque mi odio hacía ti por ellos ha estado presente hasta el día de hoy... ¿Por qué enojarme por algo que ya siento? — Pregunto alzando una ceja, como si le dijesen algo sin comprender.
En eso, se le prendió el foco a una resolución.
¿Por qué el asesinato de sus padres debe ser la clave para saber lo que le pasa alrededor de Aizen?
Maldita sea, de verdad son madre e hija.
Finalmente la cena había acabado, así que lo toma como la oportunidad perfecta en irse de vuelta a su prisión y refugio y calmar el enredo mental que tiene por culpa de aquel inesperado descubrimiento. Pero para su mala suerte, Aizen había decidido he insistido en escoltarla hasta su cuarto, negándose a escuchar algún rechazo al respecto.
—Buenas noches Orihime. — Se despide tomándola del mentón para besarla.
De nuevo se había embriagado ante aquella boca y sentía que le succionaba fuerzas porque sentía débiles sus piernas que de nuevo se aferra en él y su espalda siente la frialdad de la pared.
Si no lo para ahora, iba a entrar a su cuarto acompañada.
—Sí, buenas noches. — Dijo empujándolo y cerrando la puerta de golpe, huyendo de todas esas agobiantes sensaciones.
Deberían darle un premio por no sonrojarse o por no titubear.
—Creo que mi vieja espada grita por las ansias de pelear. — Aizen camina por el corredor, alejándose. — Yo aquí te espero, Kurosaki.
Desde las primeras horas del día Ichigo ya entrenaba en el Seireitei, peleaba contra Renji y Rukia, quienes constantemente lo atacaban por ambos perfiles, poniendo a prueba los reflejos del chico.
—Eres bueno a la defensiva Kurosaki, pero te falta mucho en ataque. – Renji impacto con su espada a Zangetsu, provocando que Ichigo saliera hacia atrás por inercia. – Arriesga más.
Ichigo mantenía el ritmo a pesar de enfrentarse a dos guerreros de nivel considerable, aunque Rukia no atacaba con la misma intensidad que lo hacia Renji, sus ataques eran más estratégicos y por ende lograban preocuparlo más.
—Ichigo, desde tu pelea con Ulquiorra te he notado temeroso. – dijo Rukia con honestidad haciendo que el chico mostrara un gesto de sorpresa. Mientras sus espadas chocaban nuevamente. – Concéntrate o él te matara sin problemas.
Rukia logro herir su mejilla como afirmando más sus palabras y dejando a su amigo de la infancia estupefacto.
—Veo que has mejorado, Rukia – Ichigo sonríe al salir de su estupor, limpiando la sangre de su mejilla — ¿Qué has estado haciendo?
—Idiota, está claro que me he dedicado a entrenar – voltea a ver a Renji provocando un leve sonrojo en él y que mire por otra dirección y así disimular. – Renji y yo hemos entrenado mucho últimamente.
—Ustedes están pasando mucho tiempo juntos, ¿no creen? – dijo de forma burlona.
—Cállate Kurosaki, tus comentarios me enferman – Responde furioso Renji. – Deberías ponerte a entrenar o de lo contrario Aizen te sacara el relleno.
—Estoy seguro que le ganare – Dice alzando su espada y mostrando una sonrisa de victoria.
—Quiero ver como lo haces, Kurosaki Ichigo – Dice una nueva voz.
Los tres miran en la misma dirección, sorprendidos de quién ha sido: Byakuya.
—Nii-sama, estás aquí – dijo Rukia emocionada.
—Con tu nivel actual, Aizen te matara como un perro en un par de minutos – advirtió Byakuya con su mirada llena de soberbia. – tu padre no se preocupo por enseñarte lo básico.
—No necesito que me des sermones Byakuya – Ichigo lo amenaza con su espada – Sé lo que tengo que hacer.
Byakuya debate con acción, saca su espada y ataca a Ichigo sin avisar y usando su velocidad. El pelinaranja no logra reaccionar a tiempo para contrarrestar el ataque y cuando menos lo pensó, Zangetsu estaba lejos de sus manos, tirada en el suelo como burlándose de él.
—Un nivel patético – Dijo Byakuya guardando su espada, inmune de la sorpresa en la cara del chico frente a él. El hombre Kuchiki ni siquiera se despeinó. — Isshin y Urahara han sido maestros muy blandos… necesitas un maestro que te haga sufrir.
¿Urahara y mi padre blandos? Entonces… ¿Cómo son los duros?
Orihime se levanto temprano para ir a trabajar, seguramente sería un día largo, por la situación de tensión actual. Como siempre, sólo se pone algún kimono sencillo que usaría cualquier mujer de clase media en el pueblo. Nada apropiado quizás para la prometida de Aizen Sousuke pero a la mierda, quiere comodidad.
Bajo a desayunar y se sorprendió al no ver al susodicho en la mesa, de alguna forma, aquella mañana extraño sus halagos matutinos y eso la aterro.
—¿Dónde está Sousuke, Menolly? – pregunta tomando jugo.
—El señor hoy amaneció "inusual" – respondió un tanto emocionada – está entrenando en el jardín.
Aquello la toma desprevenida.
—¿Quéee? ¿Entrenando en el jardín? – Orihime se levanto de su asiento y salió corriendo a verlo.
Aizen, al igual que Ichigo, se enfrentaba a dos guerreros. Uno de ellos era Sora y el otro Ulquiorra, pero a diferencia de su rival de amores, él ni sudaba.
—Ánimo Aizen-sama. – grita Lolly mientras daba unos saltos, no podía evitar su emoción por ver pelar a Aizen, algo no ocurrente.
—Usted no pierde la condición. – dijo Ulquiorra utilizando los mismos ataques en su batalla contra Ichigo, sin embargo, parecía que estos no surtían efecto en Aizen.
—Todavía no estoy a mi nivel – dijo utilizando un movimiento giratorio para desarmar a Sora, quien lo había tratado de sorprender por la espalda.
Con una patada en el estómago lo manda hasta el lugar donde Lolly y Orihime veían la pelea. Sora se levanta lentamente ante la mirada de su hermana, sorprendida por el poder de Aizen.
—Es increíble, algún día seré como el – dijo él.
¿Cómo es posible que sea así de poderoso si no ha usado su espada desde que tomó el poder? Es muy fuerte… Ichigo-kun no podrá con él si no busca una forma de hacerse fuerte, piensa la joven preocupada.
—Jamás creí que vería este día. — Orihime pasa de la preocupación al enojo por la voz y presencia de Ben. — ¿Qué no habías dejado de pelear desde que tus lacayos hacen el trabajo sucio?
—No puedo perder habilidades Ben. — Desvia la vista y nota la presencia de su prometida, sonríe de inmediato. — Buenos días Orihime.
Ella no responde, con su mirada aún en Ben, usa su velocidad en acercarse y el bandido saca su arma justo a tiempo o habría muerto ante la espada de la bailarina. No luce perturbado ni molesto, al contrario, tenía una sonrisa de oreja a oreja.
—Amanecimos bravas el día de hoy. — Guiña el ojo.
—Orihime, baja tu espada. — Ordena Aizen sin verse alterado de la situación.
—¡No hasta que me devuelva a Farfalla!
—¿Y perder dinero? Ni hablar. — Orihime contraataca y esta vez Ben lo esquiva apenas. En su mente piensa que debe andar con cuidado o será su fin… podría usar sus juegos sucios, pero no es conveniente justo allí, Aizen lo mataría cien veces. — Ahora que lo pienso… tu Shun Shun Rikka también tiene un gran valor en el mercado.
—¿La quieres? — Orihime sonríe en desafío y Ben entiende ahí lo que hombres como Aizen e Ichigo ven en ella. — Tendrás que matarme primero.
La adrenalina ha sido interrumpida por un tercer participante. Ulquiorra, con su espada, separa la unión de las armas de los contrincantes, ocasionando que diesen, sorprendidos, un par de pasos torpes en retroceso. En cuando Orihime se da cuenta, tiene a Ulquiorra frente a ella, dándole la espalda mientras amenaza a Ben con el filo de su espada.
—La mujer es lo que Aizen-sama desea y no permitiré que se la quiten o lastimen al menos que él me diga lo contrario… por lo tanto baja tu espada o te mato aquí mismo. — Amenazo.
—Está bien, pero en mi defensa, ambos sabemos que ella inicio, ¿No Aizen?
—Tienes razón y me disculpo, Orihime es solo una mujer que quiere recuperar algo que era su madre. — Toma a la joven de los hombros con el fin de controlarla apegándola a su cuerpo. — Guarda tu espada e ignora a Ben. — Le susurra.
—Pero… — Al girar y ver su mirada su cuerpo se había erizado, no sabe si por miedo o por… placer. Enojada de ello, se suelta del hombre con fuerza y lo mira con verdaderas ganas de matarlo a golpes junto a Ben. — Que te quede claro que yo no tengo por qué hacerte caso, voy a recuperar esa espada cortando cabezas si es necesario.
—Ahora debes salir con Hallibel a ver a la diseñadora para los preparativos de la boda. — Besa su frente. — Ya nos pondremos a hablar de espadas y decapitaciones.
—¡Ya dije que hagan lo que quieran, que no me importa!
—Pero no pueden elegir un vestido de novia sin la novia. — Orihime lo mira más enojada todavía, suelta una maldición y guarda a Shun Shun Rikka. — Sora, acompáñalas también.
—Como lo desee Aizen-sama.
—Y estuviste bien, se nota que Tousen te ha entrenado. — Concentra su atención en Ulquiorra. — Trae a Gin, reemplazara a Sora con el entrenamiento, aún no he terminado.
—Como desee, Aizen-sama.
Orihime ve a Sora contemplar con un rostro de admiración hacía Sousuke, quien de verdad anda llamando la atención por su entusiasmo en recuperar su rutina con la espada. ¿Por qué será?
Nota que él la mira fijo y en cuando nota el deseo en sus ojos, lo comprende.
Está entrenando por ella.
Más bien, para matar a Ichigo y así tenerla sin limitaciones.
Ichigo y Byakuya habían comenzado con su entrenamiento, el cual consistía en horas y horas de pelea cuerpo a cuerpo, la gran incógnita era saber si el joven Kurosaki resistiría el ritmo del noble.
—Así que finalmente accediste a entrenarme – Ichigo recibía de lleno los ataque de Byakuya, aunque mostraba una sonrisa, el duelo era desequilibrado, parecía que Byakuya lo vencería en cualquier momento. — Aunque no me queda claro, ¿por qué lo haces?
—Lo único que te debe quedar claro, es que con tu nivel actual, no durarías ni cinco minutos frente a Aizen – Byakuya lanza su ataque en múltiples ocasiones, Ichigo resiste siendo arrastrado por la presión de este.
—Ichigo-kun se está divirtiendo – Urahara entro en escena sonriendo y agitando su abanico – Byakuya es un buen maestro después de todo.
—Nii-sama ya nos había entrenado en algunas ocasiones a Ichigo y a mí – dijo Rukia con una melancólica expresión. Aquellos tiempos sencillos son tan lejanos e irreales en estos tiempos. — Pero esta vez es diferente, es su entrenamiento Bankai.
—¿Bankai? ¿De qué hablas? – Pregunta sorprendido Renji.
—Así es, el entrenamiento denominado "Bankai", es el más fuerte y peligroso – dijo Urahara con seriedad – personajes como Butterfly o el mismo Aizen, han desarrollado su potencial gracias a este.
—¿Y por qué nunca habían dejado que Kurosaki entrenara así? – Cuestiona el pelirrojo.
—Porque según Nii-sama, él no tenía ninguna motivación. — Responde Rukia con los ojos fijos en aquellos dos hombres que se encuentran entrenando.
Ichigo y Rukia atacaban a Byakuya al mismo tiempo, pero este lograba esquivar sus ataques con facilidad, utilizando juego de piernas.
—Ve por la derecha, Ichigo – Ordenó Rukia tendiendo a la izquierda, para atacar la zona débil de Byakuya.
Ichigo logró maniobrar y con una estocada diagonal, consiguió cortar la ropa de Byakuya, aunque superficial, ya era una victoria asegurada.
—Bien hecho Ichigo, la prueba de hoy era lograr tocar a Nii-sama con la espada – dijo Rukia emocionada – hemos aprobado.
—Sí, ya lo sé – dijo indiferente guardando su espada – Estoy cansado, regreso a casa.
—Luego iré a tu casa a verte – grito la chica.
—Está bien- Respondió agitando su mano.
Byakuya todo ese rato se había mantenido en silencio. Primero había visto el corte y luego a Ichigo, analizando su comportamiento.
—Nii-sama, lo logramos – Rukia se acercó a su hermano.
—Sí, se ve que ese muchacho tiene talento – dijo Byakuya fríamente.
—¿Crees que pueda hacer el entrenamiento Bankai? – Pregunto la chica ilusionada por escuchar una respuesta afirmativa.
—NO – fue la fría y directa respuesta de Byakuya- Ese muchacho no tiene ninguna motivación, ningún sueño o esperanza. – El noble dio la media vuelta y salió. – Un hombre así, es como una espada sin filo.
—Entonces, ¿ahora si está motivado? — pregunta Renji.
—Sí, él ahora ha cambiado – Dijo Rukia aun manteniendo la vista en la intensa pelea. – Él en estos momentos tiene una gran motivación.
—Su motivación se llama Orihime…
—¿Qué esperas Kurosaki Ichigo? — Byakuya prepara su espada en posición de ataque, su mirada indiferente al agotamiento del joven. — ¿Quieres morir antes de cumplir tus objetivos.
—Lo dices como si me tuvieras hecho puré y tus golpes no me hacen daño. — Se jacta a pesar que su aspecto físico dice lo contrario.
Entre tanto, Mayuri se encuentra en su laboratorio, aun trabajando en la muestra que Urahara le había pasado… y le molesta que no haya dado una respuesta.
O quizás no quiere verla.
—¿Encontró algo, Mayuri-sama? — La voz de su hija adoptiva Nemu aparece detrás de él con una taza de café que deja a su lado.
—Aún no, Nemu. ¿No ves qué sigo aquí sentado?
—Discúlpeme, Mayuri-sama. — Murmura ella en lo que se escucha pasos.
—No has cambiado ni un poco. — Ishida se hace presente, llamando la atención de aquellos dos. Se sube los lentes sin dejar de verlo con fastidio. — Nemu no se merece aquel trato, idiota.
—Cierra la boca, tonto pintor de cuarta… ¡Ella debería darme las gracias que la he recogido de la calle y la he criado como si fuese de mi sangre!
—No con insultos y trabajos forzados, científico extrentico.
—No me digas como criar a mis hijos, mira que lo hice bien en cuando te tome bajo mi tutela… quitando la parte de la pintura.
—¿Desea algo más, Mayuri-sama? — Nemu rompe la discusión justo a tiempo.
—No Nemu.
—¿Y usted, Ishida-sama?
—No tienes que ser formal conmigo, Nemu. — Le sonríe queriendo bajar un poco aquella mirada siempre serie que tiene la chica. — Hemos crecido juntos después de todo.
—Sí Ishida-sa-… digo, Uryuu-san.
—Un poco mejor. — Ensancha su sonrisa, inconsciente de lo que provoca en la mujer. — Y no, estoy bien tal como estoy, Nemu.
—Bien… si me disculpa, continuare el trabajo que me dejo Mayuri-sama.
—¡Y no te atrases! — Dice el hombre de aspecto ideal para un carnaval del terror.
La mujer se inclina ante los dos hombres y se marcha… bajo la atenta mirada de Ishida.
—Sensei… — El pintor encubierto mira al científico apenas pierde a Nemu de vista. — ¿Qué tan serio es el asunto como perder tu orgullo y llamarme?
—Míralo por ti mismo. — Es todo lo que dice mientras hace señas para que se acerque. — Sólo tú puedes identificar su trabajo.
Ya no daba más.
Jamás creyó que probarse vestidos puede ser algo agotador.
¿Por qué le han hecho probarse veinte si ya había dicho que el primero estaba bien? ¡Que todo le da igual! Pero no. Harribel y la modista han ignorado todos sus alegatos y consiguieron de alguna manera desperdiciar tiempo y energía probándose toda esa ropa. Al menos le han respeto su cero colaboración en los detalles y la diseñadora se encarga de todo con algunas sugerencias de Harribel con tal que se encuentre a la altura de Aizen y su futura esposa.
Lo único que la puede hacer feliz en el día de su boda es que alguien decapite al novio.
Por el bien de su salud mental y hormonal.
Gruñendo se tira a la cama en posición fetal y no se movió de allí hasta que le gruñe el estómago por comida. De mala gana sale del dormitorio y fue directo a la cocina. Como siempre ignora las miradas sorprendidas y preocupadas de si tendrán algún castigo por permitirle el ingreso. Habla con la cocinera en jefe, una de las pocas que no le hace show y le cae bien, la regordeta mujer de sonrisa encantadora le entrega en minutos una bandeja llena de comida, un vaso y una jarra llena de jugo de piña con melón.
De vuelta en su cuarto, come sentada en el suelo en pose india con una mano mientras la ocupa en sostener un diario que tiene bastante años por ser originalmente de su madre.
—Koten Zanshun… su técnica más poderosa que no logró dominar. — Agrega en un gruñido de frustración.
Una vez satisfecha, se pone de pie y empieza a cerrar las ventanas con las cortinas, cierra la puerta con silla incluida por si acaso, saca su espada y fue leyendo la técnica ya por millonésima vez mientras la iba practicando.
Es verdad, Kisuke mencionó que Ichigo-kun ha estado entrenando mucho y ella también debe volverse fuerte… no quería quedarse atrás, tampoco causar más problemas de los que ya da. Orihime miro su espada con nostalgia.
Con un sutil movimiento de su muñeca la chica corta a la mitad una delgada vela que tenía en su tocador y, antes de que esta tocara suelo, la vuelve a cortar.
—No recordaba lo poderoso que era Sousuke – Orihime regresa a sus memorias del pasado. – La primera vez que lo vi con su espada, fue cuando cumplí doce años.
—Orihime, ten cuidado, el pueblo esta lleno de bandidos últimamente – dijo Yoruichi atendiendo su negocio de adivinación – no te alejes mucho.
—Descuida Yoruichi-san, no olvides que soy tu alumna mas avanzada – Respondió la niña sonriendo. – Además, hoy es mi cumpleaños y quiero mi chocolate antes que se agote. – Y sale corriendo.
Orihime corría por las terregosas calles del pueblo, aproximándose a las oficinas administrativas, pasando por los comercios y puestos, deteniéndose eventualmente para ver las cosas que vendian, en especial se detuvo donde se encuentran los vestidos de novia. Se había maravillado con una hermosa pieza, tan blanca como una perla.
Un carruaje cruzo por su camino llamando la atención de la chica, y de los transeúntes.
—Es ese señor – Orihime acelera el paso para esconderse detrás de unas cajas, a veces le gustaba ir a espiar que era lo que hacia ese misterioso hombre. – Va a las oficinas. –Dijo en voz baja mientras sacaba una manzana de su bolsillo – hoy hay mucha gente.
—Esta vez si te vas a morir cabrón – Fue lo que escucho Orihime, busca de dónde viene y descubre a un enmascarado lanzando una daga directamente al cuello de Aizen.
Orihime salto gritando "CUIDADO". Aizen giro su vista inmediatamente, por fortuna Orihime había lanzado su manzana con gran precisión para desviar la daga.
—Maldita niña – fue la queja del ninja, tratando de escapar.
Aizen utilizó su velocidad para herir ambas piernas del extraño individuo, quien se precito en el suelo, mientras toda la guardia ya lo amenazaba con sus espadas.
—Llévenselo – Aizen giro indiferente y guardó su espada, Orihime no podía creer que fuese tan rápido y tan fuerte, se mantenía con la boca abierta. – ya saben qué hacer.
Aizen se acercó a Orihime y puso su mano en su cabeza, en señal de agradecimiento.
—Lo hiciste muy bien, Orihime-chan – Aizen sonrió. — Tienes una gran puntería, muchas gracias.
—D-de nada señor – dijo devolviendo la sonrisa.
Aizen asiente y empieza a alejarse.
—Por cierto… — Se detiene de pronto y la ve por arriba del hombro, sonriendo de manera amable. — feliz cumpleaños. – Dijo, provocando que Orihime se sonrojara.
—Aun me arrepiento de haberle salvado el cuello…
Todos se preparan para la batalla, Ichigo entrena al máximo nivel con Byakuya, Orihime sigue los pasos de su madre y Aizen desempolva su sangriento repertorio.
—Creo que por hoy ha sido suficiente. — Byakuya guardo su espada.
—¿De qué hablas? — Ichigo habla con dificultad. — Yo todavía aguanto.
—Gran cambio de actitud, Kurosaki. — Byakuya gira su cabeza para verlo a los ojos, en específico a sus ojos color chocolate que sólo hay determinación. — Antes solo esperabas el momento de terminar e irte a casa… y ahora quieres seguir a pesar de estar hecho polvo.
—No puedo… descansar… Orihi-… — Ichigo pierde el conocimiento, pero una mano amiga logra sostenerlo de forma oportuna.
—Hay que ver lo terco que eres. — Se queja aquel misterioso. — ¿De qué sirve el entrenamiento si planeas matarte?
Renji lo señala de forma acusatoria y sorprendida.
—¡Ishida! — Grita. — ¿Qué haces aquí?
—No lo hago por gusto, lo hago por Orihime-chan. — Ishida acomoda sus lentes – volví para trabajar al lado de Kurotsuchi. — Ahora ayúdame a dejarlo en su cuarto, Cabeza de Tomate.
—¡¿A quién llamas Cabeza de Tomate, cabrón?!
—Deja de actuar más idiota de lo que ya eres y ayúdame de una vez. — Sin inmutar sus calmadas facciones.
—Están todos muy animados por lo veo. — Dijo Urahara al aparecer de la nada como de costumbre. — Donde voy, hay gente entrenando.
—Tú deberías hacerlo también en vez de andar espiando o acosando a las mujeres para provocar a Yoruichi. — Regaña Byakuya envainando su espada luego de ya haberla limpiado de la sangre de Ichigo y del polvo.
—No lo digas de esa manera Byakuya, van a pensar que soy un pervertido. — Lloriquea el rubio del abanico.
—Lo eres. — Dijeron Ishida y Renji viéndolo con acusación en los ojos.
—¡No hablen así de mí! — Señala al inconsciente y moribundo Ichigo. — Mejor llévenlo con Unohana de inmediato en vez de hablar mentiras a mi costa.
Orihime seguía perfeccionándose con las técnicas de su madre, pero a pesar de haberse aprendido la gran parte en tan poco tiempo, el Koten Zanshun no le salía y no lograba averiguar el motivo si hacía exactamente lo que la bitácora decía.
Como llevaba toda la tarde entrenando encerrada en aquel cuarto, el cansancio y el sudor se apoderaron de ella… ni hablar que ahí dentro parece un horno. Por lo que abrió primero las ventanas para que entrase aire fresco, fue al baño, se desviste y se auto regala un baño de tina hasta que el agua empieza a helarse.
Fresca otra vez, seca su cuerpo y lo cubre con una bata blanca. Sin vestirse aún, se sienta en la cama y mira la bitácora donde estaban las indicaciones de aquella técnica.
—No lo entiendo… ¿Qué hago mal? A lo mejor hay una diferencia entre su espada y la mía y eso causa que no salga… pero ¿Cuál es?
Nunca ha examinado la espada, siempre la veía en el Salón de los Monumentos. Si solo hubiese alguien que haya visto o…
Abre sus ojos de asombro una vez se da cuenta.
—O entrenado con mi madre… ¡Sousuke entrenó a mamá para pasar la rueda de la muerte! A lo mejor él debe saber. — Su esperanza se difumina por recordar la realidad.
¿Cómo conseguir del enemigo información que puede derrotarlo?
Guarda su bitácora para luego vestirse con un simple kimono rojo. Medito unos instantes como conseguir aquella información, después de todo, Aizen era muy listo, podría descubrir que entrenaba en secreto o que en sus manos poseía la bitácora. Es más, no sería sorpresa si él ya sabe lo que hace a puertas cerradas.
Camina hacía el comedor para cenar aún pensando en un plan.
—Bienvenida Orihime. — La voz de Aizen la saca de sus pensamientos, haciéndola notar que había ya llegado.
Se ha despistado en sus pensamientos… y eso le preocupa, ¿Por qué baja la guardia tan fácil en un nido de víboras?
—Buenas tardes Sousuke, Ulquiorra, Hallibel y Stark. —Saluda sentándose en su lugar de siempre.
—Últimamente has estado encerrada en tu cuarto… más de lo normal.
Como siempre, buen observador.
—Bueno, con tanta seguridad que has impuesto, mi cuarto es el único lugar que tengo para estar sola.
—Es necesario… con todos estos incidentes, no quiero que nada te pase.
Mentira, la verdad es que quiere evitarle reencuentros con su familia.
U otro encuentro con Ichigo.
—Se cuidarme sola.
—Por supuesto que sí. — Con su sonrisa de siempre para luego beber de su té.
Orihime tuvo una idea.
No es la más brillante, lo sabe, incluso va a quedar obvia… pero cómo le dijeron una vez: la mejor manera de engañar a alguien es usando la verdad a tu favor.
—Una vez me contaron que mi madre deslumbró a todos con una técnica poderosa llamada Koten Zanshun, ¿Es cierto?
—Por supuesto, aún recuerdo con perfección aquella técnica, la desarrolló por sí misma… nadie ha podido reproducirlo, ni siquiera yo siendo honesto.
—Me preguntaba si tú sabrías, ya que la ayudaste con su entrenamiento un tiempo, cómo es Farfalla… es decir, su peso, la forma como corta, su longitud… esas cosas.
—¿Por qué quieres saberlo?
Ataque número uno.
—¿Es malo que una hija quiera saber cosas de su madre?
—Por supuesto que puedes… sólo es raro que requieras a mí para ello.
Ataque número dos.
—No me quedan muchas opciones aquí, ¿No? — Responde sarcástica, consiguiendo que el hombre sonría. Nerviosa de las consecuencias pero decidida en seguir adelante, agarra la mano de Aizen con las suyas y le da un apretón gentil. — Además, me has pedido que confíe en ti... y eso trato de hacer.
Está jugando con fuego y lo sabe. No se atreve a mirar a los espectadores, no se puede imaginar las caras que deben tener por ser testigos de un… "momento intimo" entre su jefe y la prometida. No. sus ojos deben estar fijo en los de Aizen por mucho que quiera salir corriendo por la manera en que su corazón late rápido y su cara de seguro debe estar un poco roja. ¡No importa! Si aquel sonrojo le ayuda más a su actuación de prometida fiel se comerá su orgullo.
Que algo bueno sirva esta… esta… extraña relación entre Aizen y ella.
Casi brinca como un conejillo asustado por sentir que Aizen le devuelve el gesto con un apretón y que ponga la otra mano encima.
Atrapada.
—Farfalla era muy especial, principalmente el filo… no era pesado como una normal, pero muy potente cuando atacaba. — Parecía… a gusto, genuinamente contento de aquel atrevimiento por parte de ella. — Era lo único fuera de lo común, ni a Subaru le dijo su secreto.
—¿Ni a mi padre? – Orihime se levanta de su asiento por la sorpresa, rompiendo el contacto de manos sin querer. – Entonces era un gran misterio.
—Orihime, veo que estás muy interesada en tu madre, ¿Te gustaría practicar mañana conmigo? – Pregunto Aizen – tu madre alguna vez entreno a mi lado.
—¿Creí que practicarías con Stark y Sora? – Dijo Orihime sorprendida por la propuesta — ¿Por qué de pronto…?
—Por el brillo de tus ojos, era el mismo brillo que tenían los ojos de tu madre… cuando me pidió que la entrenara. — Acaricia su mejilla.
—Y dime… ¿No tienes miedo? – Orihime sonrió nerviosamente y algo sonrojada por aquellas palabras – ¿no tienes miedo de que me vuelva más fuerte que tú?
—Toca mi pecho – dijo Aizen jalando su mano – Mi corazón esta latiendo, no sé si es de miedo o de emoción… ¿Quieres averiguarlo junto conmigo?
—Lo pensare. — Dijo jalando su mano para liberarla – ¿mañana?
—Sí, al amanecer – Acaricia el cabello y baja por el hombro. – No podre dormir de la emoción.
—Aun no he aceptado – Orihime termina de comer y se fue con dirección al carruaje que de seguro ya la debe estar esperando puntual.
Aizen la contempla alejarse y una vez se pierde de vista toma de lo que le queda de su té en la taza de porcelana.
—Lo siento Stark, mañana entrenare con los hermanitos Inoue – dijo limpiando su labio con una servilleta.
—No hay problema, para mí eso es lo mejor… además sigo ocupado con la absurda investigación – Dijo recargado en el respaldo de la silla, con las manos en la nuca – Al final, Gin se saldrá con la suya y lograra acusar a Kurosaki y la Resistencia.
—Confió en tu criterio – Responde el hombre poderoso, taladrándolo con la mirada.
—Aizen-sama – Ulquiorra interviene bajando la voz – ¿No le parece extraño ese repentino interés en el Koten Zanchun? Esa técnica...
—Esa técnica es de alto nivel – Aizen sonríe agitando su copa – pero entrenando a solas en su cuarto jamás lo lograra.
—¿Usted conoce la forma? – Harribel se sorprende tanto que se levanto de su asiento – Es una técnica legendaria.
—Claro que la conozco, Butterfly la desarrolló frente a mis ojos – dijo Aizen mirando a Harribel seriamente – Sé como entreno para lograrla.
—¿Y obviamente no se la dirá a su prometida? – Pregunta Stark un tanto indiferente, incluso aún tiene su cara enterrada entre sus brazos sobre la mesa.
—La única forma en que le ayudaría a que la lograra – Aizen toma de nuevo su copa y su sonrisa ilumina el lugar – es que finalmente acepte ser una de mis Espada.
