- ¿Estás listo?
- Si…
Kakeru y Motoi estaban por desafiar nuevamente la simulación, el pelinegro se había estado esforzando para intentar superar el problema que tiene respecto a subirse a un jet, aunque sea todo por medio de una simulación holográfica, necesitaba conseguirlo puesto que su primer enfrentamiento estaba más cerca de lo que pensaban.
- Aquí vamos… - Los dos se pusieron los cascos, en ese momento empezó la simulación, encontrándose en el río, Kakeru manejaba el jet y Motoi estaba detrás, sujetándose de la barra y teniendo la pistola de agua, objetivos empezaron a aparecer al frente. – Dispara.
- Lo tengo… - Apuntó al frente mientras empezó a disparar, no importaba el movimiento que llevaba, lograba realizar disparos precisos gracias a ello, no se le escapó ningún blanco al momento mientras Kakeru mantenía el equilibrio y se movía de acuerdo a la pista.
- Bien… - Los objetivos se terminaron y salió el puntaje al frente, después de eso ya se quitaron los cascos, Kakeru sonrió mientras chocó puños con el pelinegro.
- La prueba fue éxito. – Expresó Kujou en ese momento. – Parece que ya están listos, su primera carrera será dentro de una semana y estas serán sus oponentes. – El presidente les pasó una hoja con las llaves de los equipos, pudieron ver con quienes iban a competir.
- Suiryukai, he escuchado de ellas, su Jetter es excepcionalmente competitiva y feroz. – Expresó Kakeru.
- No solo bastará con sus habilidades para poder derrotarlas, necesitarán ir con una estrategia al frente, algo de lo que me encargaré yo. – El presidente se ajustó los lentes, Makoto pasó al frente en ese momento.
- Aquí tienen agua. – Les entregó botellas las cuales aceptaron.
- Finalmente llegó el momento… podré competir en Jet Race, como quería… - Expresó el castaño por debajo.
- Akatsuki ¿estará listo el jet para el día? – Se dirigió Kujou a su mecánico, este se encontraba debajo del mismo mientras hacía ajustes.
- Estoy en ello Kujou, esta belleza se encontrará lista para para correr en ese día.
- Ya todo está decidido entonces, no pierdan el tiempo y hay que seguir entrenando en los días restantes hasta la competencia.
- Si. – Exclamaron los dos al mismo tiempo.
El entrenamiento terminó y fue hora de ir a sus respectivas casas, Kakeru estaba en camino pero decidió tomar un pequeño desvío, en el trayecto se podía ir a un templo por lo que el castaño no dudó en tomar esa vía y entrar, era un templo tranquilo y pequeño pero bastante acogedor, fue hasta la entrada y al ver el altar, sacó una moneda la cual arrojó, agitando la campana y aplaudiendo dos veces antes de empezar a rezar.
- (Espero poder ganar mi primera competencia… realmente deseo ganar y demostrar lo mucho por lo cual me he estado esforzando…) – Al terminar de rezar, se vio feliz y estaba totalmente decidido a conseguirlo.
- ¿Rezando? – Escuchó una voz a su costado. Una chica de cabello oscuro corto y vistiendo un traje de sacerdotisa estaba ahí, barriendo el suelo alrededor.
- Así es, pronto tendré algo importante y deseo alcanzar la meta por la cual he estado peleando por mucho tiempo.
- Entiendo, espero que puedas conseguirlo. – Expresó ella con una sonrisa.
- Gracias, tengo que continuar, hay mucho por lo que debo hacer durante estos días.
- Entiendo, nos vemos entonces. – Se despidió ella de Kakeru mientras lo veía irse, la chica asintió. – Parece que no hay nada de lo que deba preocuparme… es un buen chico…
Motoi estaba en su hogar, se encontraba recostado en el sofá luego de todo el entrenamiento, en ese momento volteó a ver a un lado, se encontraba una foto de una mujer posando junto a un trofeo.
- … A pesar de que odio esto… parece que otros sentimientos están haciendo de lado eso que una vez sentí…
Se levantó en ese momento, caminó hasta donde estaba su arco, pensó un poco sobre su estilo de disparo, una pistola de agua no era realmente incomoda, podía dispararla pero él… no tenía una forma de explicarlo pero lo sentía demasiado fuera de su zona de confort, así que deseaba probar algo… una cosa con la cual hablaría con Kujou y Akatsuki al día siguiente.
Los entrenamientos continuaban, debían de continuar con las practicas, en ese momento Motoi se dirigió al presidente.
- Kujou, quisiera sugerir algo. – El de lentes enarcó una ceja.
- ¿Qué tienes en mente?
- No es nada, es solo que quisiera cambiar un poco mis proyectiles.
- ¿Cambiarlos?
- No sé si sea posible pero quiero poder disparar flechas con un arco, no puedo abandonar el kyudo del todo y quisiera formar un estilo alrededor de él. – Terminó de hablar. Kujou se puso a pensarlo un poco, si es posible hacer algo así…
- Intentaré que crean algo de ese estilo en la fábrica de armas de Jet Race, me diste una gran idea Kurosawa. – Sonrió levemente el presidente, más que eso, parecía que su idea le había encendido el foco. – Si me permites, iré ahora mismo a pedirlo, nos vemos. – Y se fue.
- ¿Por qué la prisa? – Preguntó Makoto.
- Parece que activamos un interruptor sin saberlo… - Fue todo lo que pudo decir el pelinegro.
Kujou se puso en movimiento, llamó a una limosina para llevarlo directamente al edificio perteneciente a su familia y dirigirse al laboratorio de creación de armas, si lo que Motoi sugirió puede ser un éxito, sería una revolución más dentro de sus planes. Terminó llegando y entró sin perder el tiempo, avanzando hasta la puerta de ese laboratorio, abriéndola sin previo aviso.
- Señor Eishi. – Expresó uno de los trabajadores ahí.
- Escuchen todos, tengo un posible prototipo de una nueva arma que quisiera que desarrollen para mi equipo. – De inmediato empezó a explicar las especificaciones respecto a lo que Motoi pedía, no era de decir que los trabajadores ahí estaban sorprendidos por la idea, más que nada porque era algo loco.
- Señor, sabe que eso es algo complicado ¿cierto? – Preguntó uno de ellos.
- La verdad, no es tan descabellado. – Comentó una de las mujeres trabajadoras ahí. – Si logramos hacer un globo elástico alrededor de la base de la flecha que se pueda llenar con agua, quizás logre resistir.
- Pero está la resistencia al aire de los proyectiles, lanzar balas comprimidas con agua es un asunto, pero flechas es otro.
De una forma inmediata empezó una discusión entre los trabajadores alrededor de esa idea, Kujou solo pudo ver con una sonrisa como la tormenta empezó a formarse y que seguramente los científicos terminarían ideando lo que buscaba.
Un tiempo después, el presidente se quedó esperando afuera mientras sostenía un libro para leer en lo que esperaba al menos un plano inicial de la idea, en ese momento una figura que reconoció pasaba por ahí.
- Es bueno ver al hijo prodigo de vuelta en casa.
- Shinjuin Kaguya. – Levantó la vista para encontrar a la peliplateada de los taladros al frente. - ¿Tienes algún asunto que hacer en la fábrica de mi familia?
- Solo vine para que le hagan calibraciones a Tamakaze, yo debo ser la sorprendida de verte aquí, pensé que no deseabas tener nada que ver con tu padre.
- Eso es un asunto totalmente diferente. – Expresó él ajustándose los lentes. – Me encuentro por la creación de un arma totalmente nueva para mi shooter, algo que me acercará cada vez más a mi revolución.
- Sigues con ese estúpido sueño. – Expresó ella escondiendo su sonrisa detrás de un abanico. – Hay algo que me pregunto… ¿por qué eres tan perseverante al respecto con ese sueño?
- … Hay una razón simple para ello… yo amo las Jet Races. – Fue todo lo que dijo, sorprendiendo a Kaguya.
- ¿Perdón?
- Amo las Jet Races demasiado, por eso que odiaría que en el futuro el deporte llegue a estancarse por falta de ideas creativas, esa es una de mis razones… la otra, es debido a ti. – Al escuchar eso, Kaguya se sonrojó levemente.
- ¡¿E-Eh!? ¿Cómo que por mí?
- Parece que no lo recuerdas… después de todo fue algo que sucedió cuando éramos niños, en una de esas tantas ocasiones que visité tu mansión…
"Flashback"
Un joven Kujou de 7 años había sido llevado a la mansión Shinjuin por medio de su limosina, generalmente sus padres se reunían y siempre tenían pequeños almuerzos en su mansión, por lo que iban con bastante frecuencia. Kujou era un chico bastante callado y serio en ese tiempo, mayormente tenía un libro en manos, Kaguya era una niña mimada la cual le daban todo lo que ella pedía, de modo que parecía que ninguno de los dos se llevaba como amigos realmente, solamente se relacionaban porque sus padres eran amigos.
- Que aburrido… - La pequeña Kaguya la cual pidió una gran casa de muñecas y se la otorgaron estaba totalmente recostada en su cama matrimonial, Kujou se mantuvo a un costado con ese libro. - ¿Qué es lo que tanto lees para no prestarme atención? – Sin embargo, él no respondió nada. - ¡Respóndeme!
- Eres ruidosa… - Expresó él por debajo, sacando una vena en la frente por esa respuesta.
- ¡Como te atreves a decirme eso! Soy una Shinjuin, fácilmente puedo dejarte sin nada si se lo digo a mi papá.
- … Deberías cerrar esa boca. – Mientras más respondía, más empeoraba la pataleta de la pequeña peligris, ya entonces decidió arrebatarle el libro que tenía.
- ¡Todo porque sigues leyendo esto! – Ya entonces vio lo que decía la portada. - ¿Guía de negocios deportivos?
- Estoy estudiando… - Se ajustó sus lentes. – Soy el heredero de la compañía y próxima cabeza ejecutiva de la junta de Jet Race, debo aprender lo mejor que pueda.
- … Entiendo… - En ese momento Kaguya sonrió de lado. – Así que estaremos en lo mismo después de todo, para que sepas, yo me convertiré en una corredora de Jet Race, seré la mejor, tanto que nadie podrá derrotarme, ya que estarás trabajando en lo mismo, podría decirle a mi padre para que, en el futuro, trabajes de forma exclusiva para mí, juntos dominaremos este deporte y nadie podrá detenernos.
- … Lamento decirte esto pero tengo otros planes. – Al escuchar eso, la sonrisa de Kaguya se borró.
- ¿Perdón? ¿Cómo que otros planes?
- No seguiré la misma línea de negocios de mi familia, haré algo distinto… haré una revolución, algo que cambie la historia de las Jet Races.
- … Eres un tonto, eso es imposible, no es como si pudieras idear algo así. – Expresó Kaguya con el ceño fruncido, Kujou sonrió levemente.
- Sé que puedo… desde que conocí las Jet Races, quedé profundamente enamorado de ellas, deseo elevar su potencial hasta niveles que nunca antes se han visto, y por eso necesito hacer todo eso por mi cuenta.
- En serio… - Kaguya soltó un suspiro. – Escucha, hagamos un trato. Si logras hacer realidad esa revolución que tanto aclamas, no solo me tragaré mis palabras, sino que haré todo lo que tú quieras, te daré cualquier cosa que desees, después de todo el poder del apellido Shinjuin es grande.
- … Entonces… lo que quiero es a ti. – Expresó estando de cerca a la peligris, esta se sorprendió bastante al escuchar eso, sus mejillas se pintaron de rosa.
- E-Eh… ¿Qué dijiste?
- Que lo que quiero es tenerte, si lo consigo, te convertirás en mi esposa. – Declaró, Kaguya no sabía cómo responder a eso. – No es lo que piensas realmente, al contar con el poder adquisitivo y financiero de tu familia, me acercará más a mi sueño.
- E… E… ¡Eres un idiota! – Le gritó. – Como te atreves a decir eso, yo jamás me convertiría en tu esposa, por nada del mundo.
- Entonces… ¿no te sientes confiada de que ganes?
- Q-Que dices, claro que obviamente voy a ganar, pero… - Ella se sonrojó en ese momento, agitando su cabeza. – Está bien, acepto, obviamente porque sé que no podrás conseguirlo.
- Entendido, entonces así será, veremos en el futuro. – Dicho eso, se había formado una promesa antes de que se dieran cuenta.
"Fin del Flashback"
- No creas que he olvidado nuestra competencia. – Expresó Kujou viendo a Kaguya la cual se sentía acorralada. – Estoy cada vez más cerca de conseguirlo y cuando mi equipo gane la copa, yo igual habré ganado.
- Tu… - La peliplateada estaba roja, no solo por la molestia sino igual por la vergüenza. – No creas que ya tienes esto ganado Kujou Eishi, la competencia la ganaré yo y con ello nuestra apuesta.
- Como quieras, eso lo veremos cuando llegue el momento. – Kaguya simplemente decidió irse mientras volteó el rostro con molestia, Kujou solo siguió leyendo mientras esperaba respuestas del equipo del laboratorio, él no ha olvidado esa apuesta durante todos esos años y no se iba a rendir con ella.
Pasaron días, Kakeru y Motoi continuaban con el entrenamiento, durante todo ese tiempo Kujou no se presentó a ninguno de ellos, seguía ocupado con lo que sea que estaba haciendo. Los dos terminaron la simulación en lo que Makoto les entregó botellas de agua.
- En serio que el presidente ha estado muy ocupado, no lo hemos visto durante un tiempo. – Expresó Kakeru.
- No sé si mi petición habrá sido dura… - Comentó Motoi por debajo.
- No te preocupes, seguro podrá llegar con algo. – En ese momento vieron al presidente atravesar la puerta en ese momento, estaba sosteniendo algo.
- Kurosawa Motoi, aquí tengo lo que pediste. – Le entregó el estuche al pelinegro, este al abrirlo observó lo que había dentro. Un bello arco de color azul oscuro estaba ahí, la cuerda estaba bien tensada y firme, a su lado se encontraba un juego de flechas de color marrón con una punta un poco especial, estas parecían contener una especie de plástico súper comprimido. – Esta será tu arma para las carreras, el arco especial que puede disparar hasta cincuenta metros y estas flechas que contienen agua súper comprimida en la punta, las cuales explotan al contacto con un cuerpo sólido.
- Genial… - Expresó Kakeru por debajo, Kujou sonrió de forma orgullosa.
- Por supuesto que solo es un prototipo pero ya se hicieron unas cuantas pruebas y funcione bien, claro que todo queda a disposición del usuario. – Miró a Motoi, este asintió. Salieron afuera para probar, el pelinegro apuntó a un árbol mientras tensó uno de las flechas.
- … Se siente suave y ligero, pensé que, por ser de metal, sería más pesado… - Expresó sus pensamientos al sentir la flecha, ya entonces fue que miró fijamente a su objetivo, esperó un poco hasta que estuviera en su punto, la cuerda totalmente tensada y entonces… la soltó.
Se sorprendió por lo fácil que voló y además la sensación que tuvo en ese momento, escuchó el ruido de la cola de la flecha resonar a través de sus oídos, había escuchado historias sobre un ruido que hace la flecha al ir contra el viento, un sonido característico que solo se podía conseguir con una cierta posición.
- … Esto… realmente puedo usarlo… - Sonrió levemente, Kujou se cruzó los brazos totalmente satisfecho.
- Ahora que tenemos tu arma, ya está todo listo para la competencia.
- Así es, Motoi y yo ganaremos nuestra carrera, ese sería un gran inicio para nosotros. – Abrazó por el costado al pelinegro, este asintió con una sonrisa.
- Lo haremos Kakeru, vamos a demostrar que nosotros podemos.
Con Motoi que ahora tiene un arma que se le hace totalmente cómoda, finalmente todo estaba listo para su primera competencia, no iba a ser nada fácil para ambos dada la gran importancia que representa tanto para ellos como para el mundo del deporte pero no iban a dejar que eso los pusiera nerviosos, ellos se esforzarían al máximo para demostrar que también pueden participar en un deporte como las Jet Races, el comienzo para la revolución que tanto busca Kujou estaba cada vez más cerca…
El Redentor 777: ya de alguna forma es que ambos debían entender eso, al menos se consiguió y, aunque ganaron las otras, ellos igual pudieron ganar de alguna forma.
Ninja Britten 11: Bueno, ya con lo que se ve y que Rin puede estar agarrando cierto interés, la verdad es que seguirá siendo un poco despistada al respecto, de momento quiero ir construyendo las cosas y no adelantarlo bastante.
Bueno, aquí ya tenemos otro cap, si que con lo ocurrido de Kujou, ya vemos que tiene esa promesa con Kaguya la cual se toma muy enserio, la chica rica logrará caer ante los pies de nuestro presidente? es algo que se responderá mucho después, ya se viene la primera competencia para la pareja masculina y les llegará un equipo un poco duro, igual veremos en acción la nueva arma de Motoi y como la usará, será emocionante. Nos vemos en el próximo cap. Saludos.
