MEMORIES
Puedo escucharlo, es tan claro y hueco el sonido de sus tacones, llevo una hora esperando a que venga por mí, mis brazos y piernas están sujetos firmemente por cuerdas, además una venda se encarga de robarme un sentido, ahora solo cuento con mi olfato, el oído y si tengo suerte el gusto.
Ella es mi dueña, no puedo vivir sin ella, su estatura es igual a la mía a pesar de que soy menor, tengo 16 años, ella tiene 36 y la amo con locura, sus cabellos castaños, los ojos azules que penetran hasta lo más profundo de mi mente, las facciones delicadas como esculpida por el mismo demonio, es sumamente astuta y yo para ella solo soy su juguete, su propiedad y me marca constantemente para que no lo olvide.
-Shizu, has estado esperando ya un buen rato, ¿ya has aprendido la lección?- dijo mientras me oprimía las mejillas con fuerza, yo solo asentía con mi cabeza.
-Hoy es un día especial, porque he recibido un hermoso paquete después de un mes de espera.
Solo sentí el peso de una caja que arrojo sobre la cama, seguido del sonido del papel envoltorio, se prolongó un largo silencio y luego un jadeo.
-Esto es hermoso, quitare tu venda para que lo veas por ti misma.
Mis ojos dolían y la luz me hizo daño, poco a poco comencé a enfocar lo que había alrededor, primero note su hermosa sonrisa perversa, segundo la caja que tenía sobre la cama y finalmente el contenido de ese tan esperado paquete. Una fusta, arneses, una restricción que abarcaba desde el cuello hasta las muñecas, una mordaza y lo que sostenía en su mano, era un collar tenia incrustadas pequeñas cuchillas en su interior, que solo serían clavadas si se ejercía fuerza sobre ellas, o eso era lo que yo creía.
-Voy a soltarte esas cuerdas-dijo mientras me jalaba con fuerza.
Me soltó rápidamente mientras yo me reincorporaba, me hizo la señal para que me hincara, ahora tomaba en sus manos el collar.
-Este es mi regalo para ti mi pequeña puta, ahora vas a usarlo siempre –dijo mientras lo ajustaba a mi cuello- ahora si te lo quitas va a pasar esto.
Una descarga eléctrica que me hizo retorcerme en el suelo.
-Oh, que interesante, debo ajustarlo para que solo obedezcas, así que ahora ya sabes que pasara, rápido vuelve a hincarte que tengo que ponerte tu linda restricción.
Al poco tiempo me tenía suspendida sobre el suelo, a la altura de su cadera, mis manos sujetas contra mi espalda, completamente desnuda sentía el sudor resbalar y el miedo hacer que mi corazón se acelerara.
-¿Estas temblando?, eso es maravilloso, pero deberías de preocuparte en este momento por lo que va a suceder.
Tomo mi rostro mientras hundía un beso, sentía su lengua resbalar hasta el fondo de mi boca, y en seguida mordía mi lengua, el dolor me hizo cerrar los ojos, ella se apartó, encendió un cigarrillo mientras me observaba, la ceniza la dejaba caer en mi espalda quemándome en múltiples ocasiones, yo solo tenía que ahogar mis alaridos y disfrutar el dolor que me proporcionaba, pues yo no era más que una esclava, la esclava de los Fujino. En seguida comenzó a golpearme con la fusta en los glúteos, cada rebote era una descarga y en seguida el ardor, la piel iba quedando en un tono carmesí, mientras ella no dejaba de reír.
-¡Ah!, si, gime, eres tan buena que voy a darte un pequeño regalo- dijo mientras pasaba su lengua sobre los hilos de sangre.
Sus dedos comenzaron a estimular la entrada a mi vagina, mientras su lengua se colaba en mi clítoris, el movimiento siempre era brusco, pero lograba su cometido, estaba deseando que siguiera pero antes de terminar, se puso de pie, tomo un falo y comenzó a embestirme abriendo mis piernas a su límite, los fluidos comenzaron a resbalar por mis muslos, termine una y otra vez pero no se detenía, apretaba mis nalgas con fuerza clavando incluso sus uñas, haciéndome volver a sangrar, yo solo seguía jadeando, de pronto el sonido de un teléfono la hizo parar, tomo un dildo lo puso en la vibración máxima y me lo introdujo de tajo mientras me colocaba la mordaza, yo me debatía entre orgasmos mientras ella recibía como si nada aquella llamada, solo hubo un error de mi parte, ese último orgasmo no solo puso mis ojos en blanco, logro hacerme gemir y ella lo escucho, regreso furiosa, saco el dildo, me bajo de golpe al suelo, y con una mirada molesta me dio una fuerte descarga tanto que logre desmayarme, solo recuerdo los ojos azules y la mueca de desprecio, me dolió no quería que me dejara, mi Señora.
Me he despertado, ¿Por qué recordé exactamente ese día?, ¿Cómo pase de ser su Perra a esto?, Mashiro en serio te extraño, pero la deseo con la carne y con el hueso, quiero devorar a Natsuki hasta que cada partícula de su cuerpo me ame, su absoluta devoción, y mi placer vertiéndose en cada rincón, en cada aliento, ¿Qué pensara al ver mis marcas?, aun tiemblan mis piernas al ver el collar.
Yo fui adoptada por los Fujino a los doce años de edad, mis padres murieron en un accidente de auto y eran socios de la familia que ahora me recibía, sin embargo para Mashiro la hija mayor de los Fujino no le hizo gracia, me llamaba de forma despectiva, de sus ojos siempre recibía desprecio, el segundo hijo Reíto se encontraba fuera la mayor parte del tiempo debido a sus estudios en el extranjero.
Después de cuatro meses y once días, nos quedamos totalmente solas, sus padres salieron en viaje de negocios y no regresarían hasta dentro de una semana, los empleados trabajaban ahora medio día y se retiraban, para mis compañeros de la escuela yo era simplemente una huérfana con suerte, así que realmente no tenía a nadie excepto el piano, era lo único que me relajaba además de la natación, si ella aparecía de pronto en la sala yo simplemente me retiraba sin hacer ruido sabiendo que su mirada inquisitiva seguía mis movimientos con total atención. El sábado cancelaron las prácticas de natación por lo cual me quede en casa, como a eso de las ocho me levante, ella ya se había ido a la compañía de sus padres pues ella tenía que supervisar todo en lo que regresaban. Baje por un café mientras leía un libro que me había regalado mi madre, sin darme cuenta el tiempo paso tan rápido que para cuando preste atención ya era tarde, la ama de llaves se había retirado y solo pude observar frente a mí con un gesto de desagrado a Mashiro Fujino, una mano sostenía una carpeta con varios documentos y en la otra un maletín, yo me incorpore con prisa Salí de ahí, me encerré en mi habitación, a los minutos escuche sus tacones, yo no sabía porque pero me el sonido hueco que hacían a cada paso me hacían temblar de emoción como si algo bueno fuera a suceder en la siguiente vibración, en seguida mi corazón se detuvo ella estaba afuera de mi puerta, de pronto golpeo firme dos veces, me levante con mucho miedo pero abrí rápidamente.
-¿Dígame Mashiro-san puedo hacer algo por usted?- dije agachando la cabeza.
-Quiero que me mires-dijo- mientras me tomaba por la barbilla.
Yo solo desviaba la mirada no podía verla.
-Si es la clase de comportamiento que tendrás, deberé educarte.
Su mano izquierda bajo a mi cintura mientras su mano derecha me acercaba hacia a ella, sus labios estaban devorando los míos, yo no podía creerlo, debo admitir que siempre me había parecido atractiva pero ella ahora era mi hermana yo debía detener aquello pero honestamente no quería parar, era un deleite sentir su saliva resbalar dentro de mi boca, yo la bebía como si se tratase de vino, era mi primer beso pero al parecer mi inexperiencia no le molestaba en absoluto, su lengua suave explorando mi boca, seduciendo a mi lengua, sus manos se aferraron a mi cadera mientras ella recorría mi cuello entre besos y mordidas y yo solo me pude aferrar a ella con mis manos, como desesperada deseaba mas pero de pronto simplemente se detuvo, se alejó y antes de salir me dijo:
-Tengo que educarte, esta es la primera lección siempre harás lo que yo diga cuando lo diga y tu recompensa será como esta, eres mi perra entonces gánate el mimo del día, y tendrás que llamarme con propiedad, dime mi Señora, de no hacerlo tus dientes saldrán volando por ahí.
Cerro la puerta, mientras mis piernas temblaban y una sensación extraña me invadía, yo no lo sabía entonces pero esa humedad seria la prueba de que yo, la deseaba como a nada
En ese momento el timbre de mi celular me saco de mi estupor, de aquel tan extraño recuerdo, se trataba de un mensaje de texto.
-Ya tengo un lugar…. Quiero verte pronto…. Mi señora… Natsuki.
