Esta noche no he podido dormir, son las 3:20 a.m. Alyss descansa tranquilamente, observo como baja y sube su pecho al respirar, me levanto pesadamente hasta la cocina, tomo un vaso, un par de cubos de hielo, y sirvo algo de vino esperando que me ayuden a conciliar el sueño, minutos que pasan mientras hojeo un libro viejo que solía amar cuando era adolescente "Un mundo feliz".

Observo mi teléfono celular ahora son las 4 am. Pienso en ella, mientras sonrió inconsciente, es todo lo que necesitaba para darme cuenta que Le deseo, tiene esa sonrisa tan maldita que Le seguiría al fin del mundo, pero me inquieta un poco ¿cómo he cedido tan fácilmente a ser su juguete?, es atractiva sí, pero Le acabo de conocer, en realidad me estoy arriesgando bastante. Con Alyss siempre ha sido complicado, todo debe ser como ella desea si no habrá un problema, y digo que a veces ni siquiera me deje abrazarla ya se torna extraño y siendo honesta sé que solo soy un mueble más en casa para ella. Ni siquiera me mira solo hace esa mueca de hastío, mientras maldice a todo el mundo, su trabajo estresante suele decir pero mi mundo tampoco es fácil y aun así siempre tengo una sonrisa para ella, siempre me voy remendando las heridas en secreto.

Hasta hace 15 años era tratada como una muñeca, párate, siéntate, no hables, no sientas. Las peores golpizas de mi vida eran a manos de mi madrastra, siempre sonriente ante la vista del público, pero tenía problemas que yo no entendía hasta ahora 15 años tarde, tengo cicatrices que ni yo logro identificar, el abuso se detuvo hasta su muerte. La última vez que me golpeo estuve muerta por 1 minuto pero no había nada más que oscuridad, ni una maldita luz al final de un túnel solo la oscuridad de un vacío que iba a consumirme, pero aun así no tenía miedo, de eso ya no más.

Ya lo he pensado, voy a hacerlo después de todo en esos juegos si uno pone límites puedes estar a salvo sin ningún tipo de preocupaciones. Recuerdo el sabor de sus labios y la forma en la que su lengua se movía, debo estar muy dañada porque en serio me excita a un grado alarmante, aún tengo mi casa disponible y el sótano donde solía ensayar está cubierto por esponja acústica, nadie más que la persona que esté ahí podrá escuchar lo que sucede. Le escribo en este momento que tengo el lugar adecuado y que necesito verle, la quiero ahora de nuevo con esos ojos encendidos en deseo, después de unos minutos me llega otro mensaje.

"Dame la dirección y veámonos el sábado a las 8pm si una sola vez llegas tarde, se acabó no volveremos a hacerlo"

Conteste rápidamente pero demoro un par de horas en contestar.

"Te veo después Natsu"

Sonrió nuevamente como estúpida frente al teléfono, me doy una ducha larga mientras fantaseo con ella -entra Alyss-.

-Muévete un poco ¿quieres? –dice son ese tono burlón.

-Lo siento –respondo mientras me hago a un lado.

-Hey – me toma del brazo- sabes que estoy jugando, quédate –pone sus brazos alrededor de mí, me observa con aquella mirada que pensé que jamás tendría de nuevo- bésame, mi amor.

Yo accedo mientras el beso se prolonga por minutos, sus manos me recorren lentamente, siento sus múltiples besos caer en mi cuello.

-Vas a hacerme sudar de nuevo –digo con dificultad.

-Nat amo tus jadeos, amo tu voz-dice mientras sus manos bajan.

Termino con el sudor escurriendo y su sonrisa complacida, me besaba lentamente. Había pasado mucho tiempo en el que ella no se me acercaba, se siente bien para variar, que me ame aunque sea por una hora, esto voy a atesorarlo, me siembra un poco de culpa lo que tengo planeado hacer pero Alyss nunca lo comprendería, no esta necesidad tan baja de ser sometida por esa maldita mujer.

Llegue a la oficina con miles de asuntos por atender, las horas pasaron rápidamente mientras Nao entraba en mi oficina.

-¿Hey sope no has comido verdad?-dijo extendiendo una hamburguesa.

-Tarada ¿Qué pasa si alguien te escucha llamarme así?, peor ¿si Alyss se da cuenta que me das este tipo de comida?

-Vamos no está por aquí doña amarguetas, además somos amigas desde antes de que la conocieras eso me da derechos, como darte la comida que mereces.

-Por cierto, ¿Cómo te ha ido?

-Pues bien con la vista, esa Fujino está en su punto exacto.

-Ya lo creo-dije sin pensar.-

-¡Wow!, has dicho que esta buena alguien que no es Alyss, no me lo creo ¿te gusta Fujino?

-No seas tonta, solo reconozco que es bonita, ya me tengo que ir, tengo que recoger unas cosas o Alyss me mata.

-Actúas raro Mensa, pero bueno ve, no quiero que la pequeña rubia malvada te maltrate.

-Nos vemos, y bájale dos rayas a tu calentura no vaya a ser que Fujino te demande por acoso.

Subí a mi auto y conduje como loca, llegue media hora antes, le envié un mensaje a Alyss sobre que llegaría tarde por una reunión con algunos socios, ella me contesto que estaría en casa, baje del auto, abrí la puerta y quite la alarma, me di otra ducha mientras le esperaba, observaba el reloj de pared, y en cuanto sus manecillas marcaron las 8:00 pm, el timbre sonó, ,me levante rápidamente y le abrí la puerta, ahí estaba con sus lacios cabellos, y un vestido que se moldeaba perfectamente a su figura.

-Buenas noches-dije

Me dio una bofetada.

-Inténtalo de nuevo-dijo.

-Buenas noches mi señora-dije.

-Excelente, vamos.

Traía una valija consigo, llegamos al sótano y lo examino con cuidado.

-Quítate la ropa ahora-dijo sin mirarme.

Quise protestar pero sabía que me golpearía, así que agache la cabeza y comencé a desvestirme, cuando quite mis tacones, ella sonrió.

-Lamento si mis cicatrices te dan asco-dije mientras bajaba la vista.

-Veo que ya te han golpeado suficiente en la espalda, pero eso no me interesa.

Me sentó en un sillón, me vendo los ojos y fue cuando sentí las cuerdas abrazarme la piel, comencé a erizarme mientras el sudor se hacía notar en mi frente, después un beso pesado.

-Comencemos.

Quede sujeta de las muñecas a los tobillos, un poco agachada, mi espalda expuesta.

-Tal vez esperes unos buenos latigazos pero existe algo más insoportable que ello.

Mi cuerpo se convulsiono y un gemido fuerte escapo de mi boca, era una maldita pluma deslizándose sobre mi espalda, no podía moverme por las ataduras, solo jadear y gemir sin parar mientras escuchaba su risita y de repente suspiraba, después de unos minutos hubo silencio, luego de pronto me quito la venda para mostrarme una vela.

Mis ojos se esforzaban por enfocar primero la vela, luego a ella y su silueta, tenía cerca de doce velas encendidas en la habitación oscura, me desato las manos, para tenderme en el suelo, ahora el amarre colocaba mis manos y mis tobillos sujetos por la espalda. Sentí una embestida de la nada, sus dedos moviéndose dentro de mí, mientras con la otra mano sujetaba la vela, de repente sentí el ardor, estaba dejando caer la cera caliente sobre mi espalda mientras continuaba embistiéndome.

-Mientras más rápido lo haga, mas cera caerá en ti, ¿continuo?

-Hágalo más rápido mi señora… por favor-dije jadeando.

Y una mezcla de dolor y placer se liberó en mis nalgas, en mi espalda, en mis brazos, continuaban los orgasmos y yo solo quería que parara pero no me lo permitía.

-Ya se ha acabado la vela, ves lo puta que eres, sin embargo aún no hemos terminado-dijo mientras soltaba las cuerdas.

Se levantó el vestido hasta la cintura, no traía ropa interior, sentó en el sillón mientras abría sus labios mayores.

-Atiéndeme ahora.

Me acerque a gatas hasta ella, y pase mi lengua por su clítoris, para después introducir mi lengua hasta donde me lo permitía, amaba su sabor, termino en mi boca mientras me hacía verle, me tomo por el cabello mientras me hacía sentarme en cima suyo, de nuevo las embestidas provenientes de sus manos, con una mano jalaba mi cabello y con la otra me rompía, me mordía simultáneamente, en un momento me beso con furia.

-¿Puedo tocarle?- Susurre en su oído-.

-Solo por esta vez-dijo con un gesto de molestia.

Introduje mis dedos rápidamente, sus fluidos calientes me recibieron, mientras sentía las contracciones y su rostro sonrojado, sus dos manos se posicionaron en mi cuello mientras yo continuaba con los movimientos, cuando se estremeció sus uñas se clavaron en mi espalda dejándome hilos de sangre, me dio la vuelta y acaricio mi espalda, su lengua fue deslizándose mientras saboreaban las gotas carmesí que seguían fluyendo, yo solo podía gemir.

Cuando la respiración fue regulándose, se levantó dejándome ahí mientras escuchaba el agua caer, después escuche sus tacones acercándose a mí.

-Eso será todo por hoy, el siguiente sábado traeré algo especial, prepárate-.

Nuevamente me di una ducha, tome un cigarrillo y lo fume frente a la ventana de mi habitación, de alguna forma yo estaba cayendo en algo más que un simple juego, ¿me estaba enamorando?