FALLING DOWN
Llego a casa alrededor de la 1:00 am todo se encuentra en un silencio sepulcral, camino pesadamente entre la oscuridad del pasillo, enciendo la linterna en el móvil mientras avanzo hacia la habitación, ahí está Alyss dormida no se ha percatado aun de mi presencia, me desvisto mientras me acuesto a su lado, me arde el cuerpo pero muerdo mis labios al recordar su sabor, su mirada complacida, entre remembranzas el sueño me sumerge y termino cayendo en un profundo trance.
-¡Nat es hora de desayunar! –grita la rubia.
Me levanto asustada y desorientada, mientras mi mente es saboteada con los recuerdos en un momento, el olor a quemado me alarma.
-¡Alyss!- digo mientras el humo me provoca tos- ¿Estas bien? ¿Qué es lo que se incendia?
-No seas exagerada, solo es algo de carne y pasta.
-Enciende el extractor de humo-digo mientras presiono el botón- abriré las ventanas también.
-¡Oh, con que para eso es la campana!
-¡Alyss es tu casa! Y tu cocina ¿cómo no sabes eso?- digo preocupada.
-Adoro tus caras de preocupación, se arruga tu frente.
-¿Por qué estas cocinando? Espera, tu no cocinas.
-Quería hacerte algo de comer porque he estado muy ausente con la juntas y quería hacer algo por ti-dice mientras me abraza-.
-Ya, gracias Al, pero debes tener cuidado y más cuando estas cocinando –digo mientras apago la estufa- es peligroso.
Me beso ligeramente, le ayude a poner la mesa y mientras comía fingiendo que eso era comestible, recibió una llamada, era común pero esta vez se levantó de la mesa y salió al patio mientras yo rezaba por no morir intoxicada, la cocina no es su fuerte para nada.
-Nat, debo irme mi padre necesita que vaya a Londres ahora.
-¿Pero tan repentinamente?-dije sorprendida.
-¿Ya vas a empezar de nuevo?
-Lo siento, solo me parece repentino, digo no está mal ni nada yo lo entiendo, ve con cuidado.
-No tienes por qué molestarte
-Pero no lo estoy –dije mientras ella se retiraba a la habitación.
Pasaron los minutos y me dispuse a limpiar el desorden, después de una hora salió con una maleta y arreglada.
-Vuelvo el miércoles, te estaré llamando en cuanto aterrice, te amo Nat-dijo mientras me daba un beso en la mejilla- te veo después.
-Ve con cuidado- dije.
Encendí un cigarrillo mientras veía algunas películas, bebí media botella de whisky para después irme a dormir, me levante a las 4:15 am, me di una ducha y me aliste para el trabajo. Iniciamos con una junta que era precedida por la misma Fujino quien solo se limitó a darme los buenos días, yo estaba embobada con cada detalle de sus expresiones.
Pase la mayor parte de la junta observándola, cuando terminó, me levante inmediatamente y me fui a la oficina, al llegar Le dije a mi asistente Tomoe que no me pasara llamadas que tenía asuntos que atender y que podía irse una hora antes. Me senté en mi sillón y recline mi cabeza hacia atrás, estaba pensando demasiado simplemente era algo carnal, sus manos solo eran tactos perdidos, huecos, sin sentido, pero algo dentro de mí la buscaba.
Castaños cabellos, los ojos de un depredador, el sudor recorriendo su cuerpo, de pronto alguien tocó la puerta.
-Dije que no quería interrupciones- sentencie mientras era callada con un beso-.
-Tienes que dejar de verme así, me hace querer tocarte-dijo la castaña.
Volvió a besarme pero se sentía diferente, incluso sus manos estaban sujetándome con cuidado, no entendía lo que pasaba pero me dejé llevar.
-Ve a lo oficina en 10 minutos-dijo mientas se apartaba de mí.
-Claro, mi señora-dije.
Me quede ahí observándola, espere impaciente hasta que los 10 minutos pasaron, camine con prisa, mis manos sudaban y mi boca estaba seca, Nao se encontraba en su escritorio y me vio extrañada.
-¿Necesita algo Kuga-san?
-Sí, necesito ver a Fujino-dije
-Oh, ¿para qué asunto?
-Es sobre la junta de hoy.
Sonrió divertida mientras observaba a su alrededor asegurándose de que estábamos solas.
-podría jurar que andas de nalga pronta-dijo después de su risita tonta.
-¡No digas eso animal!
-De todos modos ya me iba-dijo riendo- Nat si andas de infiel no diré nada pero cuentas detalles - guiño-.
-¡Claro que no tarada!
-Con que te estás dando a la jefa eh, está bien me voy, usan protección.
-¡Cállate pendeja!
Se fue riendo a carcajadas mientras yo entraba a la oficina, ella estaba ahí fumando mientras observaba por el largo ventanal la vista urbana, estaba oscureciendo y las luces lentamente iban iluminando la ciudad.
Me observo y sin emitir ningún sonido solo me tomó de nuevo, me desvistió con prisa mientras mi ropa dejaba un rastro en el suelo que terminaba en aquel ventanal.
-Mi señora nos verán - dije asustada.
-Que vean si quieren al final sabrán que eres mía - susurró en mi oído-Nat-su-ki.
Mi piel se erizo mientras me empujaba hacia el cristal, observaba las luces en la lejanía y rogaba porque nadie fuera a verme, me tomó por la espalda, sus labios en mi cuello mientras jugaba con mis senos.
-He estado pensando en ti, tal vez más de lo que debería - su lengua recorriendo mi cuello hasta la base de mi nuca- ¿piensas en mí?- mordió levemente mi hombro.
-¡ah!, mi señora claro que pienso en usted, lo hago siempre.
Me hizo inclinarme sobre el cristal, abrió mis piernas mientras sus manos las recorrían, mi rostro presionado contra el ventanal, su lengua pronto recorrió con urgencia la entrada de mi vagina, poco a poco llegó esa sensación inconfundible estaba terminando en su boca, mis piernas temblando y el sudor recorriendo mi espalda, pero no se detenía, dolía y era desesperante pero pequeñas señales de placer se colaban en cada movimiento, el escuchar sus jadeos y el sonido de sus labios chocando con los fluidos me tenía hirviendo, vinieron uno y luego otro orgasmo hasta que mi vista quedó en blanco y no pude soportarlo más, mis piernas se doblaron y escuche caer la prueba de mi éxtasis, me quedé temblando en el suelo, respiraba con dificultad, en medio de la escena mi celular comenzó a vibrar se trataba de una llamada de Alice, ella sonriendo lo tomó y me lo acerco.
-contesta pero ten cuidado ella no debe enterarse que has mojado el piso de mi oficina-dijo riendo.
-Hola- dije mientras intentaba calmar mi respiración.
-Hey Nat se retrasaron los vuelos y estoy aburrida, ¿cómo te fue hoy?
-Pues-suspire- fue aburrido, las juntas y los detalles de procesos, lo normal.
-Te escuchas agitada, ¿segura estas bien?
-claro, solo estaba subiendo las escaleras porque el ascensor no bajaba y ¡ah! - grite mientras sus dedos se introducían-.
-continúa la llamada o va a sospechar - dijo susurrando en mi oído.
-¿Qué ocurre?
-Nada, solo me he resbalando y me he dado un buen golpe- dije con las embestidas y su mirada fija en mí.
-De acuerdo, debes de tener más cuidado no sé cuántas veces te lo he dicho, oh, llego mi vuelo debo irme, llámame cuando llegues a casa.
-Claro, bye.
-¿Ella no está en casa eh?
-No- respondí mientras el orgasmo me arrastraba de nuevo-.
-Amo esas expresiones tuyas, ahora estas corriéndote de nuevo.
Me quede sin fuerza y para mi sorpresa me abrazo a su cuerpo, largo rato, de vez en vez acariciaba mi cabeza.
-Eres mi juguete, hay un lugar al que quiero ir y vendrás conmigo.
-Le seguiré hasta donde me indique mi señora.
Salimos de la oficina al oscurecer, subí a su camioneta mientras ella seguía impasible, encendió el reproductor de música mientras sonaba "I've got you under my skin", comenzaron a caer gotas sutiles de una inminente tormenta, observaba como el paisaje urbano quedaba tras de nosotras, los vidrios estaban polarizados, poco a poco comenzó a desabotonar su blusa, y sin observarme dijo:
-Hazme sentir tu placer y si te detienes antes de que termine, voy a abofetearte.
Yo solo me acerque lentamente, bese su cuello y fui bajando hasta sus pechos, lleve su pezón derecho a mi boca mientras mi mano bajaba hasta su entrepierna, su rostro iba adquiriendo un color carmesí pero su mirada seguía fija en el camino, recorrió el asiento de modo que mi boca alcanzara ahora su sexo, mientras bebía de ella mis manos seguían estimulando sus senos, los jadeos comenzaron a invadir el sonido de un jazz suave y viejo, me hizo parar un momento para besarme me sentó sobre sus piernas mientras besaba y daba ligeras mordidas a mi cuello, de repente su mano derecha recorría mi espalda con el filo de sus uñas, tenía miedo de ser vistas pero en esa carretera no había pasado un vehículo en más de una hora, pronto dio una vuelta, un camino en medio de un enorme bosque que se encontraba a unas cuatro horas de la ciudad, tal vez habían pasado unas dos horas fue cuando note la velocidad a la que habíamos estado viajando, yo no entendía porque llevarme a un lugar así pero estaba concentrada en besar su cuello, amaba como su piel se erizaba en respuesta a la presión de mis labios sobre ella.
Cuando se detuvo, solo había árboles y una enorme cabaña, me desnudo por completo con prisa, rompió ajirones mi blusa, y me giro para quitar mi sostén con sus dientes, me arañaba y mordía, sentía como lamia el sudor que bajaba por el arco de mi espalda, después me sentó sobre ella e introdujo sus dedos dentro, mi cabeza daba vueltas mientras recibía sus embestidas, y su boca atendía mis pechos, no entendía que estaba pasando pero nuevamente me dejaba llevar entre la corriente eléctrica que emanaba en mi cuerpo, yo solo era un trozo de papel siendo devorado por su fuego.
