WAITED FOR YOU

Cuando termine temblando sobre ella, tomo una manta del asiento trasero, y la coloco alrededor de mi cuerpo, me hizo una seña para que bajara, me puse los tocones mientras sentía la ráfaga fría del ambiente invadirme por completo, podía ver mi aliento materializarse frente a mí, caminamos hasta el umbral de la cabaña, el aire helado impregnaba rápidamente mi piel.

Abrió rápidamente mientras me invitaba a pasar, había varios muebles pero no había señales de polvo, sin embargo tenía el aspecto de estar abandonado.

-Intento venir cada fin de semana pero ahora tengo mis sábados comprometidos contigo.

-Lo siento mi señora.

-Nat, cuando estemos aquí, llámame Shizuru por favor.

-Claro, hare lo que me ordenes, Shizuru-.

Había un piano en la sala, lo observe curiosa mientras ella ingresaba en la cocina, cuando era pequeña solía tocar para mi madre, deje de hacerlo cuando comencé a vivir con Alice porque a ella le molestaba el sonido, y termine vendiéndolo mientras me quedaba con ese sótano tapizado de esponja acústica, en el aniversario de la muerte de mi madre solía ir al cementerio y me quedaba acostada sobre su lapida mientras le contaba que había estado haciendo hasta ahora, podía verla sonreír para mi mientras escuchaba sus consejos, para ella sin importar lo que yo hiciera era una buena niña, nada que ver con el monstruo en el que me había convertido, por inercia me senté en el banquillo y comencé a tocar nocturne op.9 No.2 Chopin, pronto las notas nostálgicas invadieron el ambiente cerré los ojos y me deje llevar hasta que el aroma a café me saco de mi mundo.

-No sabía que tocabas, pero lo haces muy bien.

Me entrego una taza de café y una bata, me quite la manta dejando mi cuerpo expuesto a su vista complacida, al ponerme la cálida bata me indico que continuara, toque todas las melodías que podía recordar mientras ella se sentaba en un viejo sillón, bebía lentamente su café y mantenía sus ojos cerrados, como si intentara recrear en su mente una historia. Poco después me tomo por la espalda y me dijo.

-Sígueme.

Camine mientras sostenía mi mano, llegamos a una enorme habitación, me tomo con fuerza entre sus brazos y me beso, sentía el empuje y movimiento de sus labios mientras se deshacía de la bata, su lengua comenzó a trazar camino de mi cuello hasta mis pechos, sentía la succión y los pequeños mordiscos, luego se hinco mientras subía mi pierna a su hombro e introducía su lengua en mi interior, lamio sus dedos y los introdujo rápidamente mientras los jadeos escapaban de mi boca, continuo hasta que los temblores involuntarios se hicieron presentes.

-Ponte en cuatro tengo un regalo para ti- dijo mientras me mostraba una fusta- quiero ver el color carmín en tu piel de nuevo.

Comenzó a azotarme mientras intentaba ahogar el ardor de cada golpe, después me giro mientras me tomaba del cuello con fuerza, el oxígeno se escapaba y mis piernas temblaban mientras su cara de satisfacción se teñía de rojo, antes de perder el conocimiento me soltó.

-Ah, eres todo lo que deseo poseer.

De nuevo sus dedos dentro de mí, ahora me besaba desesperada, el frio suelo de madera me recorría la espalda, me aferre a ella mientras terminaba de nuevo. Me indico que me levantara y fuimos directo a la cama, no sécuántas horas fueron pero estaba exhausta, no sé en qué momento me abrazo y desperté entre sus brazos, 3 a.m., note que en la mesa de noche junto a la cama estaban mis ropas debió ser cuando me quede dormida que fue hasta la camioneta por ellas. Busque mi celular y vi un mensaje de Alice.

"Ya estoy en camino a casa de mi padre no olvides que hoy es festivo, quédate en casa te llamo después"

Lo había olvidado por completo, supongo que Fujino por eso se tomó la libertad de traerme aquí, volví a la cama mientras la veía impasible, observe con detenimiento sus pestañas descansando sobre sus ojos, sus labios ligeramente entreabiertos, estaba completamente vulnerable de pronto se escapo casi en un susurro un "quédate", la abrace y acomode su cabeza en mi pecho mientras las horas avanzaban.

A las 5 a.m. me levante para ir hasta la cocina, me disponía a preparar el desayuno cuando me tope con una fotografía, al parecer eran sus padres, ella solo era una niña pero seguía con la misma mirada fuerte y el color característico, si , eran los ojos carmín que ahora le acechaban.


-Fujino-

Desperté buscando a Natsuki pero no estaba, me sobresalte y me cambie en seguida, no estaban sus cosas observe por la ventana pero solo se veía la camioneta, revise la sala, la cocina, los cuartos pero no había rastro de ella, soy una estúpida –pensaba- como todos ella también se ha ido, bueno no puede decirse que es una relación sana, no sé qué rayos estoy haciendo lo mismo que Mashiro me solía hacer conmigo no era más que ser juguete, ahora yo lo hago con Natsuki, se siente bien para variar tener el control pero ¿qué es este sentimiento de odio cuando pienso en ella y Alice?, ¿podría ser que yo?… No, tonterías.

Fui a la cocina y calenté algo de café, bebí mientras el tiempo avanzaba y no había rastro de ella, Salí y observe la vieja banca de madera que mi padre había colocado a un lado de la entrada, me senté con pesadez y después encendí un cigarrillo, una larga bocanada que llenaba el frío de aquel lugar, una lagrima escapo, "tonta-pensé- ella se ha ido no importa ser dejada atrás, ni siquiera soy una Fujino", agache la cabeza cuando escuche un sonido característico, una bicicleta sobre la tierra fértil.

-Lamento haberme tardado mi señora, según el GPS había una tienda de paso a media hora pero estaba más lejos que eso, sin embargo ya he vuelto, ha también lamento haber tomado la bicicleta, es que la encontré en la parte trasera de la casa- dijo con una bolsa entre sus manos.

Me levante y camine hasta ella, vi como encogió sus hombros y cerró los ojos, le abrace.

-Si vas a irte solo avísame- dije mientras me alejaba y volvía dentro de la casa.

-Yo, lo siento, le hare el desayuno en cuanto antes.

Me sentí aliviada, que era este sentimiento que estaba experimentando, ¿podría ser que yo?


-Natsuki.

Regresamos por la noche a la ciudad, no cruzamos ni una palabra en todo el trayecto, solo de vez en cuando me observaba por unos segundos y regresaba la vista al camino, el característico sonido de un blues llenaba los espacios de silencio que se creaban mientras el paisaje volvía a mostrar las sombras de los grandes edificios urbanos, de vuelta a la jaula- pensé.

-Listo Natsu estas en casa- dijo sonriendo.

-Gracias mi señora.

Baje con prisa, cubriéndome con mi saco, mi blusa había sido desgarrada, pero me encantaba ser asaltada por ella con esa intensidad, ingrese a mi hogar sin encender la luz, avance en la oscuridad y al llegar a la cama, de nuevo me venían a la mente sus vaivenes y el tacto en mi piel, hundida en mis abismos mentales mis manos volvieron a recordarme el orgasmo, para cuando tuve noción entendí que estaba sobre mi cama pronunciando su nombre en medio del éxtasis, mi cabeza girando en torno a los recuerdos de todo lo que le conformaba.

A las 4 a.m. llego Alice a casa exhausta cayó en la cama, yo me levante a tomar una ducha, al salir note que no dejaba de sonar su teléfono pero ella estaba tan agotada que no lo escuchaba, un numero con clave del extranjero, respondí pensando que era del trabajo.

-¿Cariño has llegado bien a casa?

-Si- respondí por inercia-.

-Esta vez vayamos a las Bahamas, quiero devorarte de nuevo.

-¿Quién eres?-dije

-¿Natsuki?, ¡oh!, lo siento.

Colgó la llamada, mire su celular con cuidado, tome su huella y lo desbloquee, eran cientos de fotografías, mensajes, eran tres años de relación. Ella no solo tenía un amante, se trataba de un hombre y por si fuera poco era mi mejor amigo de la facultad. Reíto.