Crash
Me senté pesadamente en el sofá, observe a mi alrededor ni una sola cosa era de mi gusto, detalles ostentosos, el vació en el estomago, la sensación de estar soñando, y al final el impulso, tome mis cosas e hice maletas, lo único que me interesaba eran algunos artículos, me senté a escribir la nota más nostálgica de mi vida, dolía y me quemaba al mismo tiempo.
La vi mientras dormía, la sensación de odio y decepción, ahora ya no tenía nada que reclamarle, ni siquiera podía despertarla para gritarle o algo, simplemente dolía demasiado seguir ahí. Mi móvil comenzó a vibrar.
´-Hola Nao, lamento molestarte.
-Ya estoy en camino animal, no te vayas a ir antes, porque con el mensaje que me has enviado me preocupa que vayas a hacer una estupidez.
-Tranquila estaré bien.
-Siempre dices lo mismo-suspiro- ya estoy a media cuadra sal.
La observe con cariño por última vez, sus cabellos rubios cayendo por su rostro, la respiración profunda y suave, pero en un momento mi mente se llenaba de aquellas fotografías explicitas que tenia con Reíto, y el asco me invadió de nuevo, ese torbellino de emociones que me provocaban nauseas, tome mis cosas y Salí con prisa, Nao no bajo del vehículo ni menciono nada.
-Oye este no es el camino a casa.
-Lo sé, Nat vas a quedarte conmigo al menos un par de días, ella ira a buscarte a tu casa y no quiero que estés sola y vulnerable.
-Sabes que nos veremos en el trabajo ¿cierto?
-No es lo mismo, ella para mantener las apariencias no va a acercarse a ti en el trabajo.
-Pero ni siquiera sé que haré cuando la vea.
-Tal vez una paliza le enseñara a su trasero blanco a comportarse.
-Yo –dije llevándome las manos al rostro- también la engañe, así que no podre decirle nada.
-Ustedes tenían ya siete años de relación, y ella ha estado engañándote por tres años con el que se supone era tu mejor amigo de la facultad, yo a ese cabron lo castro.-dijo molesta.
-Gracias Nao, pero no vale la pena echarle bronca, al final Alyssa fue quien decidió estar con él, pero le ayude a crear eslabones fuertes en la empresa de su familia, quiere decir que solo he sido utilizada.
Llegamos a su departamento cerca de la costa.
-Tu casa es increíble Nao.
-Regalo de mi padre antes de irse, vamos.
En cuanto entre por el umbral de la puerta me desvanecí en llanto, caí de rodillas mientras ella me abrazaba por la espalda sin decir nada, solo se quedo ahí hasta que me rendí, me llevo a una habitación y me quede ahí acostada por horas hasta que la vi regresar con un poco de té y un par de píldoras.
-¿Que le has dicho?-dijo mientras me entregaba la taza caliente.
"Hace unos años decidí entregarme por completo a quien creí seria el final de mi travesía, te entregue todo lo que tenia, me quedo con hueco en el pecho producto de la incógnita, ¿Qué me falto? Juro que hice mi mejor esfuerzo, te apoye todas y cada una de la veces que fue necesario, te amaba, creo entender un poco el porqué buscar una relación con el único heredero de los millonarios Kanzakis, supongo es todo lo que siempre vas a querer en tu vida, solamente que no tengo tiempo para las personas sin alma, te he engañado, así que mantenlo en tu mente antes de ir a buscarme, tengo una propuesta de trabajo que había rechazado tiempo atrás por quedarme con ustedes, pero ya es hora de que tenga el valor de alejarme de ti, te has aprovechado de esta niña rota así que ya se ha acabado el tiempo de juegos, esta será mi última semana trabajando para ti, Alyss si de alguna manera queda algo de cariño por mí, te ruego no me busques".
Tome las píldoras y me entregue al sueño, desperté unas horas después, tome mi móvil, había cientos de llamadas perdidas, mensajes uno más doloroso que el anterior, Observe en la mesita de noche una nota.
"Nat por favor quédate en casa, no vayas hoy al caos, se que te vas a quebrar, por mi te lo ruego, quédate en casa" Nao.
Me quede ahí recostada mientras las lagrimas me llenaban los espacios, ella no me dejaría en paz, me levante a ducharme, me maquille y vestí como era costumbre, Salí de su casa y me dirigí al trabajo, entre por la puerta principal, y ahí estaba Fujino quien me miraba extrañada.
Pase de largo, fui hasta la oficina del que ahora sería mi ex suegro, hable con el por un par de horas mientras me rogaba reconsiderar mi postura, pero una vez que he decidió algo lo llevare a cabo y no hay nada ni nadie que me detenga. Estrecho mi mano y me brindo todo su apoyo, me encerré por última vez en la oficina, llene los reportes y la documentación correspondiente, ya no tenía tiempo quería irme en ese momento, la junta directiva tuvo una reunión de emergencia y se voto por un nuevo prospecto para que tomara mi lugar, el día paso largo y tortuoso, cuando Salí ya estaba oscuro y observe a Fujino, esperando a un lado de mi auto.
-Vamos, tendremos que hablar de lo que sucedió –señalo su vehículo-.
No emití ni un solo sonido, solo aborde, abroche mi cinturón mientras ella conducía en silencio, llegamos a su departamento, me miraba extrañada y yo solo le sonreía de lado, bajamos del vehículo, entre con pesadumbre me sentía inmersa en un extraño trance nada tenía sentido, estaba cansada y no sentía nada más.
Ella se acerco y retiro mi saco, me indico que me sentara en el sofá mientras regresaba con un par de copas y alcohol, vertió aquel liquido con cuidado en una copa que después me acerco, yo lo tome y bebí con rapidez a fondo mientras ella detenía mi mano.
-Degustar, hazlo despacio tenemos tiempo y es una orden.
Me detuve e ingerí como me lo pidió, lento, ella estaba en absoluto silencio solo me observaba, mientras acercaba de vez en vez el borde de cristal a sus labios.
-Yo pensé que estaría conmigo siempre, que en realidad podía hacerle feliz pero también sé que le he estado engañando, entonces todo se vuelve complicado.
-Ella te engaño, y al final quieras o no es una falta de amor de ambas partes, es decir si solo fuera sexo lo entendería pero están involucrados y eso es lo que te lastima-dijo mientras encendía un cigarro-.
Tomaba largas bocanadas mientras su mirada reparaba en el suelo, sentí el calor en las mejillas estaba ebria, ¿Cómo podría explicarle lo que he callado?, desde que era muy pequeña siempre me ordenaron callar sin importar lo que necesitara decir, las golpizas y los insultos, los largos castigos que ahora me hacían disfrutar de su azote y el ardor de su deseo. Yo simplemente estaba ahí congelada como una memoria, no podía expresar mi sentir pero entonces ella termino de fumar, paso sus largos brazos alrededor de mi cuerpo, podía olfatear su aroma suave y la mezcla del cigarro mientras me rompía, llore por horas y me di cuenta que caían sobre mi cabeza gotas cálidas, ella lloraba también, yo no entendía lo que estaba sucediendo pero me quede callada, después tomo mi mano y me llevo con ella.
-Nos daremos una ducha ya que hemos estado de lloricas, tendrás que dejar que se vaya y quedarte aquí y es… -se quedo pasmada mientras buscaba soltar esa palabra-… una orden.
-No mi señora- dije mientras me veía sorprendida- es mi deseo.
Me beso mientras el agua caía sobre nosotras, sus manos me tomaban con fuerza y sus labios marcaban cada pliegue de mi piel, su lengua seguía estimulando mi pecho mientras las embestidas se hacían más fuertes, termine temblando de nuevo mientras me conducía a su habitación, su cuerpo sobre mi y sus manos aferrándose a mi cuello, sentía la presión mientras la falta de aire me llevaba entre su mirada complacida, en medio de la oscuridad el sudor de su rostro caía sobre mí, mordía mis labios y luego los lamia, ya no podía más, mi cuerpo estallaba y ella quería seguir consumiéndome como si fuera una droga, pero por primera vez en mi vida no tenía miedo.
Llego la mañana, no había rastro de ella, había dejado una nota de que tenía que estar temprano en la oficina, que le esperara, tome mi móvil y observe las llamadas de Nao, regrese la llamada, le explique lo que había sucedido y que no se preocupara, me di otra ducha volví a vestirme y me quede observando su habitación , luego me deje caer en el sofá tenia noches sin dormir, y de nuevo el sueño me llevo, cuando desperté estaba sobre sus piernas, y ella ahí dormitando, de pronto el timbre sonó. Ella se despertó extrañada y cuando abrió la puerta todo se jodió.
-Mi dulce hermanita mira que te tengo un regalo, una nueva correa Shiz.
-Mashiro ¿Qué haces aquí?
-Un buen amigo me pido que te enseñara modales porque estás jugando con la comida de alguien más, ¿cierto?
Yo me encontraba confundida, me levante para irme pero me detuvo por la muñeca aquella mujer.
-Hey, voy a ser muy clara ella es mía, no quiero verte cerca.
-No- dije mientras jalaba mi muñeca- es decisión de ella no tuya.
-Shiz dile que se vaya o tendré que enseñarle modales también.
Ella estaba pasmada y sudaba, me miro con miedo, mientras se quedaba callada.
-Tu silencio es suficiente, me voy.
Salí de su apartamento camine hasta la avenida principal y tome un taxi, sabía exactamente a dónde dirigirme.
