Mientras avanzaba entre el tráfico mi ritmo cardíaco aumentaba, tenía bastante sin sentirme de aquella forma, me alteraba bastante pensar en su estúpida sonrisa, y me desquiciaba la forma en que Shizuru no había emitido ni un sólo sonido, que demonios pensaba, sólo se trataba de sexo intercambio de dolor y placer y era todo lo que realmente importaba sin embargo dentro de mí sentimientos románticos estaban alcanzando lo que por primera vez podría definir como celos, quise golpear a Mashiro pero no se traba de ellas y su extraña relación porque se que son hermanas a lo que ella ha dicho, es perturbante pero no es mi asunto, no aún.

Llegue hasta el apartamento de Alyssa, tome un hondo respiro, toque el timbre y no era a quien esperaba, Reito me miraba aterrado.

-Natsuki-kun ¿qué haces aquí? - dijo tragando saliva.

-Reito, sólo he venido a ver a Alyss ¿donde está?-dije guardando paciencia.

-Nat - dijo la rubia saliendo de la cocina-necesitas calmarte es necesario que escuches mi version.

-Tienes mucha madre para pedir ese tipo de favores pero esta bien te dejaré hablar primero - dije mientras me sentaba en el sillón.

-Nosotras nos habíamos distanciado bastante, y mi padre me pido reforzar la relación con los Kanzakis, salí con Reito por negocios pero debo admitir qué me sentía sola y con él me siento mejor, no hay nada de malo en ti, aún te amo y quiero que te quedes, nosotros hablamos y pensaba si querías estar con ambos digo él es tu amigo hace años y se que no te desagradaría probar algo diferente, en conclusión amor regresa a mi y quedate con ambos.

-Una relación de tres ¿eh? - dije mientras arqueaba una ceja.

-Mira Nat no es necesario que aceptes inmediatamente, por favor piénsalo, yo he estado enamorado de ti desde la facultad y jamás pensé en hacerte daño- decía Reito con esa cara de susto-.

-OK, escuche bastante, ahora voy yo, quiero que dejes de meterte con Shizuru, no se que mierdas le has dicho a su hermana pero lo único que quiero es que la dejes en paz.

-Sabes que ella esta dañada ¿cierto?, no es apta para ti, su hermana me ha dicho que siempre ha sido un problema, entiendo que estés encaprichada con ella, pero debes pensar en tu bienestar.

-El hecho de que tú digas eso, eres graciosa Alyss ni tú ni nadie podrían entender lo que hay entre nosotras, tal vez estoy más dañada de lo que crees, siempre he cedido a ti porque pensé que contigo tendría algo de paz pero no, ahora lo entiendo, y tú Reito me das asco, fingir que quieres a Alyss cuando siempre has estado enamorado de mí.

Alyssa miro sorprendida a Reito quien sudaba copiosamente, mientras intentaba negarlo con la cabeza.

-¿Tú de verdad habías pensado que él te quería? , que tonta eres Alyss y no, ni pienso volver a la empresa y menos contigo.

-Si te vas me encargaré de hacerle la vida imposible a Fujino lo juró.

-Tantos años conmigo y no entiendes que me vale tres hectáreas de madre lo que hagas o dejes de hacer, tú lo has dicho la vida imposible a Fujino, entiende algo ella y yo sólo es sexo, el mejor sexo de mi vida pero es todo, haz lo que quieras yo salgo en unas horas al extranjero, no pienso volver a ti de ninguna maldita forma.

Mientras salía Reito me jalo por el brazo, y un golpe lo derribó.

-Hay cosas que ustedes no saben de mí, no soy una chica cualquiera Alyss y es hora de que lo entiendan ambos.E iré por la pendeja de Fujino, quiero algunas respuestas y lo que sigue es su decisión.

Tome mi movil y llame a Nao.

-¡pendeja me vas a hacer diabetica! ¿Donde carajos estás?

-En casa de Alyss, ¿puedes pasar por mi?

-No soy tu piche chófer tarada, pero estoy por la zona.

-Gracias zorra.

-Eres una cabrona, pero no has hecho nada ¿cierto?, ¿le has hecho daño a la rubia?.

-No en realidad, más bien fue Reito quien ha terminado en el suelo.

En cuestión de 8 minutos Nao estaba afuera con el auto esperando.

-Necesito que me dejes fuera de la casa de Fujino.

-Nat ¿Qué estas pensando hacer?

-Tomaré tu consejo, si no entienden por las buenas las amarras.

-Sabes estaba bromeado con eso - decía asustada.

-Todo estará bien, gracias Nao - dije abrazando a Nao.

Saque la llave qué me había facilitado anteriormente Fujino, entre y avance por el largo pasillo, escuchaba un golpeteo inconfundible, me quede en la entrada de la habitación, Shizuru estaba en cuatro sobre la cama y tenía puesto un collar con una correa qué sujetaba Mashiro con su mano izquierda , mientras qué con la mano derecha azotaba la fusta contra la piel desnuda de Shizuru.

-Detente Mashiro - dije mientras me acercaba.

-No deberías estar aquí, ¿que no ves que mi hermanita esta siendo disciplinada? - decía mientras tiraba del collar y Shizuru daba pequeños jadeos.

-Te estoy dando oportunidad de no tirarte los dientes.

-¿porque la querrías?, mirala su cara es de completo placer, Le gusta ser sometida por mí, tienes la oportunidad de irte y conocer a alguien más.

-No me estas entendiendo, vine por ella, no me importa las condiciones en las que se encuentra.

Tiro nuevamente de la correa haciendo qué Shizuru cayera de rodillas en el suelo mientras quedaba su rostro frente a mí. Sus pupilas estaban dilatadas y tenía la cara invadida en placer pero la mirada perdida.

-La has drogado.

-A Shizu le encanta, sólo le di un plus nada grave.

-Si necesitas recurrir a eso, me queda claro que debo llevarla conmigo.

Me dirigí hasta ella, me dio un golpe con la fusta pero logré someterla mientras susurraba en su oído.

-¿Sabés que me encantas de los sometimientos de constricción? Qué mientras te desmayas vas a venirte y Shizuru te esta viendo, a pesar de lo drogada qué esta sonríe mientras ve como te sujeto. La compresión de tus arterias carótidas te hará caer pronto en hipoxia y vas a mojarte, Mira bien a Shizuru no dejes de observarla.

En un momento se estremeció y la solté, se quedo recuperando el aire y con la cabeza dandole vueltas, mientras yo me acercaba a Shizuru y le quitaba el collar, su cuello estaba lacerado y escurrian hilos de sangre, sus piernas estaban lesionadas y su espalda teñida en carmesí, la levante con cuidado, le puse una bata de baño y la lleve fuera de la casa donde Nao me esperaba.

-¿Qué chingados le hiciste? ¡Ya la mataste!

-Esto no lo hice yo, vamos ayúdame a llevarla a casa por favor.

La subimos al auto y ella quedo inconsciente, Nao me ayudo a llevarla hasta la bañera y a regañadientes se fue, limpie con cuidado sus heridas mientras sus pupilas dilatadas se perdían en un punto en la pared, llamé a un médico qué me debía un favor y me facilito medicamentos para contrarrestar el efecto, la deje en mi cama, tome una silla y me senté a su lado mientras la veía dormir, de una cosa estaba segura, ella me preocupaba, yo tenía que aceptarlo amaba a Shizuru pero me aterraba qué decidiera volver con Mashiro, entre mis confuciones me venció el sueño.

Mientras soñaba recordaba cosas, las clases de jujitsu, las palizas de mi madrastra, cuando me encerraba en el sótano y desperté de un salto mientras enfocaba la vista Shizuru iba despertando.

-¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy? ¡Mashiro va a enojarse!

-Shizuru tranquila, estás en mi casa y no creo que le queden ganas de enfrentarme.

Tome su mano mientras me veía sonrojada.

-Ven conmigo por favor.

-Pero se supone que todo era un juego.

-Para mi no lo es, tengo cosas que hacer por favor piénsalo, volveré en unas horas, me traje algo de tu ropa para que puedas cambiarte, si quieres irte también lo entiendo.

Bese sus labios por primera vez, sin deseos esporádicos, tome su rostro, me retire y ella se quedo en silencio sonrojada. Salí de casa con un miedo atroz recorriendome, fui a despedirme de Nao, recogí y firme algunos documentos, pasaron las horas y cuando regrese a casa, no había rastro de Shizuru, me senté en la orilla de la cama, me costaba respirar, cerré los ojos y suspire profundamente.

En seguida el sonido de unos tacones, gire y observe su vestido ceñido a su cuerpo, la sonrisa de satisfacción y los ojos qué arrastran a lo que no me atrevo a admitir.

-Vamos Nat tenemos aún tiempo y ansío ver de nuevo tu cuerpo caer ante mí.

Tenemos un nuevo cuarto secreto, donde el sudor y el deseo llenan el silencio, sus manos recorren y sus labios marcan, los instintos bajos qué se convierten en sensaciones.

-MI señora - digo con los ojos suplicantes- por favor continue...

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