RETURNLESS
Llegue a casa casi a las 5 am, me di una ducha y caí en calidad de bulto en mi cama, desperté a eso de las nueve y media ,era sábado, a pesar que le había comentado a Mai que trabajaría eso no era verdad, tengo semana inglesa para trabajar pero necesitaba llegar a casa, yo no sabía manejar las preguntas incomodas de otro día, cuando era adolescente era muy fácil evadirlas porque solo me limitaba con de nuevo llevar a la cama a la persona y escapar cuando se quedaban dormidas, ese era mi estilo "desaparecer" jamás volvía a verlas hasta que llego Alyss, me llegaban de pronto memorias con ella, sonreí y en seguida las bloquee, mi madrastra tenía razón yo no era más que un animal que no tenía ningún otro objetivo que no fuera servir a la felicidad ajena y olvidarme por completo de la mía, digo Shizuru prefería a aquella maldita sádica y era mi culpa porque olvide que lo nuestro era un acuerdo carnal y yo como un objeto debía estar a disposición cuando ella quisiera volver y usarme, pero algo dentro de mí se encendía y me indicaba que era momento de dejarla ir.
Siendo honesta me había hecho muy feliz en nuestro recorrido hasta aquella cabaña, recordé que tenía la llave y me había olvidado de regresarle aquella copia, tal vez solo estaba buscando un pretexto para verla nuevamente, para herirme nuevamente, entonces sacudí mi cabeza y me dedique a hacer un poco de café, luego mi celular sonó con insistencia.
-Hola- conteste-.
-Hola picarona ¿Cómo te fue con la pelirroja?
-Nao, te largaste y me dejaste ahí tarada.
-Tengo tu localización en tiempo real gracias a tu teléfono, vi que huiste por la madrugada de la casa de esa chica y fuiste sin problemas a tu apartamento, te cuido zorra –dijo con voz de puchero-
-¿En qué pinche momento activaste eso?-dije avergonzada-.
-Desde que comenzaste a salir con Fujino, me daba pendiente que la castaña dominante te fuera a cocinar en trozos pequeños y jamás fuera a encontrarte, además hice un respaldo del historial, te mantengo vigilada así que no huiras de mi-rio a carcajadas-.
-A veces pinché Nao me das miedo, pero agradezco que seas tan cuidadosa.
-Lo sé, eres bastante distraída así que mi trabajo es cuidarte, ¿lo pasaste bien?
-Algo así, creo que la mujer es demasiado alegre para mí, pero bueno.
Después de un rato colgué, Nao tenía una extraña forma de quererme pero era mi mejor amiga, busque con la mirada la llave de esa cabaña importante para Fujino, no podía evitarlo, entonces decidí que tenía que ir a aquel lugar, solo así podría cerrar este ciclo de dolor.
Subí a mi auto y conduje a toda velocidad, eran las cinco y media de la tarde cuando comencé a reconocer la escena , mientras me recordaba ahí, bebiendo de ella, y ella seria sin inmutarse mientras conducía, gire a la derecha y entre en el camino, al llegar note un ligero aroma a café, debía ser mi imaginación, ingrese la llave y abrí la puerta, vi frente a mí a Shizuru con solo una bata lila cubriéndola, sus ojos se cristalizaron como si en cualquier momento fuera a llorar, cerré la puerta y no me importaron las circunstancias, ni lo que se tuviera que hablar, tenía necesidad de ella, no, tenía urgencia, quería arrancarle la ropa que aun quedaba y no podía esperar a desperdiciar ni un minuto más, cuando reaccione ya estaba besándola con fuerza, tenía sed y era su saliva vertiéndose en mi boca lo que me estaba aliviando, sus manos se aferraron en cuestión de segundos a mí, quito con desesperación mi blusa y me retire los jeans de un tirón, retire su bata y comencé a acariciar su pecho izquierdo mientras que el derecho estaba siendo recorrido por mi lengua, lamí su pezón y escuche un pequeño sonido proveniente de su boca, levante la vista para observar cómo se mordía los labios intentado ahogar aquello, succione con prisa y ella comenzó a tirar de mi cabello, mientras mi mano sopesaba con cuidado su pecho, cambie de lugar atendiendo ahora su pecho izquierdo con mi boca, me tomo con sus manos por el rostro levantándome para que le besara, me lanzo sobre el sofá colocándose sobre mí, mis manos trazaban su espalda mientras ella me besaba con insistencia, ahora sentía su lengua recorrer mi cuello, se deshizo de mi sostén y comenzó a acariciar mis senos mientras me daba de vez en vez pequeños mordiscos en el cuello y los hombros, sentía las gotas de sudor bajar por su espalda, no podía esperar más, de repente se puso de pie y me tomo de la mano mientras me guiaba a su habitación, caímos en la cama y fue un encuentro colosal, yo tenía hambre y ella era lo que necesitaba devorar, baje hasta su vientre mientras su lujuria liquida se vertía en mi boca, el sabor dulce como un néctar era más bien como una droga, era un adicción pura embriagarme de sus fluidos, no había espacio para dolor o ira, no, solo para tenerla viciada una y otra vez hasta que la noche se fuera, sus gemidos comenzaron a subir de tono hasta llegar a ser alaridos y cada uno de ellos decía malditamente bien mi nombre, introduje mis dedos en ella, lamí su pubis, su vientre y fui subiendo mientras mi lengua trazaba un camino, me detuve de nuevo en sus pechos, los acaricie y lamí, para regresar a su boca, de nuevo comencé a embestirla, fuerte tan fuerte que escuchaba el sentido acuoso de su placer, pronto su voz se apagó, me sujeto fuerte y su cuerpo se contrajo, mientras se convulsionaba la atraje hacia mí.
Nos quedamos en silencio, la ventana dejaba entrar los rayos lunares iluminando de esa forma una parte de la estancia, acaricie con cuidado su rostro y ella busco con sus manos mi boca y después hundió sus labios en ella, me retire un poco y tome algo de valor.
-Hey, ¿Vas a volver conmigo?-dije con un nudo en la garganta.
Hizo un gesto de seriedad mientras encendía un cigarrillo, luego dio una honda calada.
-No puedo hacerlo, teníamos un acuerdo, tú serias solo un juego y honestamente la situación se salió de mis manos, no puedo dejarla aunque sea un incesto enfermo, te soy honesta Natsuki, no puedo.
Internamente algo se rompió con tal fuerza que una sensación de vacío se posiciono en mí, me levante y comencé a cambiarme, le deje una pequeña caja en la mesa y su llave, subí al auto y conduje lo más rápido que pude, eran memorias estúpidas llenando mi cabeza, y de repente un dolor agudo que me lleno todo el pecho, no veía bien por donde iba, sobre la curva más larga que se alzaba en un peñasco un camión salió de la nada y solo recuerdo como se detuvo todo, estaba cayendo en picada y solo pude ver una enorme oscuridad, " perdóname Nao".
Hay una curva que tiene un pequeño altar, contiene la foto de una mujer joven de negros cabellos, apenas alcanza a leerse Natsuki Kuga, y una mujer pelirroja siempre le deja flores…
"Agradezco su apoyo a lo largo de la historia, espero escribir algo nuevo pronto. 3"
