Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, la historia si.
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No es que ellas no confiaran en sus hombres, no, por dios no, ellas sabían que la mayoría de sus días-cuando no estaban con ellas en casa- se encontraban fuera del país en misiones que, aunque sencillas, siempre ponían en duda su regreso, y los días que no estaban de misión-pero que tampoco estaban en casa, con ellas- la pasaban juntos. Y por juntos quería decir todos.
Incluida las chicas.
Estaba claro que era una nueva era donde las mujeres hacían el trabajo con la misma eficiencia-o mejor- que los hombres. Y ellas no tenían ningún problema con eso. Pero eran mujeres y sus hombres eran hombres apuestos.
Así que estaba demás no imaginarse las cosas que podían hacer cuando ellos no tenían a sus mujeres al lado.
Laura.
Casi le dio una embolia cuando la conoció.
Pelirroja, alta, cuerpo atlético, inteligente, cara perfecta, fuerte, rusa.
Clint se llenaba la boca hablando de ella. Pero él jamás mencionó que Nat fuese así de guapa.
─ Clint habla mucho de ti─ le dijo, Laura se sorprendió de que hablara con ella sin Clint delante─. Clint jamás habla de nadie.
Laura sonrió.
─ ¿Sí? ─habló con suavidad─, ¿o es ese truco que los amigos aplican con la pareja de su amigo?
─ No somos ese tipo de amigos─ Natasha sonrió y a Laura le pareció más bonita que antes─. Me agradas Laura, tu nombre es perfecto para que sea seguido por Barton, no está de más aclarar que no se toleran daños.
Y a ella le quedó claro que, de dañar a Clint, la matrioshka se le iría encima.
Y el tiempo pasó y la conoció, y le agradó. Lo único que jamás supo fue lo que realmente pasó en Budapest, preguntó a ambos las suficientes veces, y siempre contaban historias distintas.
─ Le patearon las bolas a Clint.
─ Matamos a un senador.
─ Casi matan a Clint delante de mí.
─ Nat caminó desnuda por la sexta avenida.
─ Clint se prostituyó.
Preguntó tantas veces que al final entendió que no pasó ninguna cosa de las que le contaron, entendió que pasó ese romance que duró poco, pero que significó demasiado, dejó de preguntar cuando entendió que jamás lo sabría. Entendió que Budapest era solo de ellos.
Y jamás se sintió celosa de Natasha como al principio.
Entonces después llegó Wanda.
Dios sabía lo agradecida que estaba con el hermano de aquella niña, lo agradecida que estaba con aquel muchacho que, con sus poderes, salvó a Clint y a un niño desconocido de una muerte segura. Gracias a ese joven, su bebé podría conocer a su padre.
Pero eso no quería decir que quisiera a Wanda cerca.
El chico sobrevivió de milagro, era un alterado, su cuerpo resistió lo suficiente como para que los médicos intervinieran y le salvaran la vida apenas. Y Clint no se separó de Wanda hasta que Pietro despertó.
Su esposo parecía ligeramente encariñado con ellos y él no quería a nadie que no fuese ella, los niños, Nat o sus compañeros de equipo.
─ Son Vengadores ahora.
Fueron las palabras de la pelirroja. Y ella estaba celosa.
Pero no del chico. Él le agradaba.
─ Le puse su nombre a nuestro hijo, quiero conocer al joven al que le debo tu vida─ Clint no parecía seguro, su voz sonaba indecisa al otro lado de la línea─. Puede que no le ofrezca los manjares con los que Stark los agasaja, pero te aseguro que va a amar mi estofado.
Todos los Vengadores amaban el estofado de la señora Barton.
─ Él aún no puede moverse mucho─ Laura rodó los ojos, hacia dos meses de la operación de Pietro, era un superhumano, claro que podía─. Y Wanda no quiere arriesgarse. Y si ella no quiere…
Laura le colgó, estaba harta de oír hablar de Wanda.
Clint volvió a casa por unos meses, estaba arreglando lo del retiro, se lo había prometido y Laura estaba aliviada, dejando de lado las misiones peligrosas, dejando de lado que se perdía la vida de sus hijos, dejando de lado el deber, la señora de Clint estaba aliviada de que ya no estaría cerca de esa niñita. No había problema con Nat, ella los visitaba.
─ Te prometo que es mi último viaje, es para firmar los papeles, después de eso, seré suyo para siempre─ Clint le besó la mejilla.
─ ¿Seguro? ─preguntó dejándose abrazar.
─ Claro─ pero su flamante esposo rompió la magia cuando la mencionó─. ¿Preparaste las verduras que te pedí? Wanda fue muy precisa, al parecer a Pietro le hacen mejor las recién cultivadas.
Laura se lo sacudió de encima.
─ Ya te dije que si las ultimas cien veces que preguntaste.
Clint parecía no darse cuenta.
Se preguntó si aquellos chicos sabían siquiera de ellos. Si sabrían que Clint le pertenecía a alguien.
Su pregunta fue respondida y la respuesta fue la que imaginó cuando se la topó en el vestíbulo de su casa. SU casa.
─ ¿Quién es usted? ─ preguntó y supo quién era por el acento europeo muy marcado.
Lo cierto era que era bastante guapa, con el cabello castaño rojizo y la piel blanca, los ojos azules ligeramente brillantes. No podría tener más de veinte años.
─ ¿Wanda? ─otra voz con el mismo acento, pero más profundo, llamó a la chica, pero ella no desvió sus ojos de Laura.
Laura sin embargo sintió que su corazón latía de agradecimiento cuando el muchacho entró en su campo de visión.
Alto, con el cabello entre oscuro y platino, los mismos ojos azules y brillantes de la niña. Muy guapo.
─ Tu debes de ser Pietro.
El chico la miró, receloso.
─ ¿Quién es usted?
─ No sabes lo agradecida que estoy contigo─ Laura caminó hacia el chico con determinación y lo abrazó con verdadero afecto, pero de ese que sientes por un hijo─. Gracias por permitir que Clint volviera a casa.
Pietro estaba rígido.
─ ¿Quién es usted? ─preguntó Wanda y Laura pudo escuchar la amenaza en su voz.
Se fingió extrañada. Iba a disfrutar viendo la carita de muñeca destrozada que pondría Wanda cuando supiera quien era.
Pero Clint entró seguido de Cooper y Lila, robándose su momento.
─ Cielo, veo que ya se están conociendo─ tanto Laura como los gemelos lo miraron─. Laura, ellos son Wanda y Pietro, chicos, está mujer de aquí es mi esposa y madre de mis hijos─ hizo una seña a los niños─, estos son Lila y Cooper.
Wanda y Pietro no pudieron ocultar su desconcierto, pero Laura no captó ningún matiz de decepción en el semblante de Wanda. Más sin embargo su corazón latió de pura felicidad cuando vio la devoción de Clint al hablar de ellos.
Entonces Pietro y Wanda abrazaron a los niños como si los conocerían de años.
─ Falta que les presente al más pequeño.
Los gemelos se giraron, la joven cargando a Lila, recargando su peso en una pierna y el muchacho con el peso de Cooper en un brazo.
─ ¿Tres? ¿Tienes tres hijos? ─la sorpresa era evidente en la cara de los gemelos.
─ Por supuesto, mi mujer insistió en ponerle tu nombre, Pietro─ el chico miró a Laura son una sonrisa enorme.
─ ¿De verdad?
─ Salvaste a mi esposo, era lo menos que podía hacer.
Clint volvió con Nathaniel en brazos.
Pietro bajó con cuidado a Cooper y cargó a Nathaniel.
─ Seré el padrino─ declaró.
─ Me ofrecería como la madrina, pero supongo que ese puesto ya es de Natasha─ Wanda no parecía molesta en lo absoluto.
─ Bien dicho.
Laura se encaminó a la cocina.
─ Clint no me dijo que vendrían, pero ya mismo preparo estofado.
─ Deja que te ayude, señora Barton─ Wanda siguió a Laura.
─ Llámame Laura.
Wanda sonrió.
─Preparen suficiente, Stark dijo algo sobre ese estofado─ Pietro se sentó en el sofá, cargando a Nathaniel, rodeado de Cooper y Lila.
─ Es cierto, Tony ama tu estofado.
Y Laura estaba feliz.
Clint abrazó a su esposa y susurró en su oído tan quedamente que solo ella pudo oírlo.
─ Y tu que estabas celosa de Wanda. Creíste que no me había dado cuenta.
Laura le pegó un manotazo juguetón en el estómago.
Era Hawkeye después de todo.
Y quizá Laura ya no se sintiera celosa ni de Natasha ni de Wanda, pero, que tal si se enteraba de Barbara Morse mejor conocida como Pájaro Burlón, la primera señora Barton de Clint. Esa que era censura entre Nat y su esposo.
Hola, otro capitulo más para ustedes, dejen sus comentarios y si tienen algo en mente diganmelooooo!
Entonces... ¿Review? ¿No? OK
Harry.
