Disclaimer: La historia es mía, los personajes no.
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No es que ellas no confiaran en sus hombres, no, por dios no, ellas sabían que la mayoría de sus días-cuando no estaban con ellas en casa- se encontraban fuera del país en misiones que, aunque sencillas, siempre ponían en duda su regreso, y los días que no estaban de misión-pero que tampoco estaban en casa, con ellas- la pasaban juntos. Y por juntos quería decir todos.
Incluida las chicas.
Estaba claro que era una nueva era donde las mujeres hacían el trabajo con la misma eficiencia-o mejor- que los hombres. Y ellas no tenían ningún problema con eso. Pero eran mujeres y sus hombres eran hombres apuestos.
Así que estaba demás no imaginarse las cosas que podían hacer cuando ellos no tenían a sus mujeres al lado.
Betty.
Ella sabía que las cosas jamás podrían ser como antes, que ya no podía esperar lo mismo, pero estaba decidida a intentarlo.
Porque estaba harta de mentirse a si misma, de fingir que el dolor no le apelmazaba el pecho tan fuerte.
Porque amaba a Bruce.
De buenas a primeras, cuando lo volvió a ver, notó que había cambiado. Ya no se paraba tan encorvado, tratando de pasar desapercibido, su mirada ya no era tan melancólica y sonreía con más facilidad.
De buenas a primeras se dio cuenta de que Bruce tenía una nueva familia, y esa familia la acogió de buena manera.
Pero no podía dejar de pensar que su presencia no era grata para todos.
Al menos no para ella.
No para la rusa.
Betty siempre fue mala para los nombres, pero era mucha casualidad que recordara los nombres de todos menos el de ella.
Menos el de ¿Natalia? ¿Natalie?
Lo único que sabía era que la llamaban Nat.
Solo los varones. La alterada nunca mencionaba su nombre.
De buenas a primeras no supo como reaccionar ante la presencia de esa mujer. Había algo en ella que se le antojaba frío, frígido, inhumano.
Se dio cuenta que se los había ganado-a los amigos de Bruce- cuando Tony Stark la declaró su cuñada de la ciencia. Tener de su lado a Tony era como ganarse la lotería. Y él se encargaba, precisamente, de ponerla al tanto-sin querer- de algunas cosas.
─ Me gusta que estés aquí, Bruce está más feliz.
Betty sonrió.
─ ¿De verdad?
─ Claro, Brucie no parecía tan feliz desde su último flechazo─ él no pareció darse cuenta que estaba hablando de más, Betty se puso rígida─. Aquí entre nos, te prefiero más a ti que a ella. Tú no eres escalofriante.
─ ¿De quién hablas? ─fingió desinterés, le salió perfecto después de tanto mentirle a su padre sobre sus sentimientos hacia Banner.
─ De la rusa favorita de los Vengadores. Nat, pues.
─ Ella se ve… agradable─ rezó para que Tony no escuchara ese titubeo, pero era Anthony Stark, por dios.
─ No te cae bien─ declaró.
─ Eso no es cierto─ se apresuró Betty a decir─. Es solo que no eh hablado mucho con ella, siempre está rodeada por uno de ustedes.
─ ¿Uno de nosotros? ─Tony levantó una ceja, divertido.
─ ¡Un Vengador digo!
Betty enrojeció.
─ Ah, pero déjame decirte algo: haces muy bien─ ella arqueó una ceja, curiosa─. Nuestra querida arañita trató de inyectarle su veneno a Brucie, pero él no se dejó. Pregúntale a quien quieras, pero menos a Thor, él nunca se da cuenta de nada.
Betty intuyó que por algo Tony no quería que le preguntara al dios del trueno, y no precisamente porque él no notara cosas.
La sangre se le heló y sintió los celos corroerla.
Algo no le gustó en la Viuda Negra y estaba segura, después de lo que le dijo Tony, que era por eso.
Así que decidió investigar.
─Banner siempre se ha portado bien con todos nosotros─ fue la respuesta de Clint, quien limpiaba su arco sentado en el enorme y muy caro sofá de la sala de estar.
Betty le había preguntado por la relación de Banner con ellos, al no conformarse con esa respuesta, preguntó, indirectamente, si Banner tuvo atenciones especiales con alguno de ellos.
Clint entrecerró los ojos.
─ Banner es amable con todos. Con todos.
Más tarde descubrió que Clint Barton era el mejor amigo de Nata… ¿lia? ¿lie? ¿sha?
Daba igual, el tipo le arrancaría los ojos si La Viuda Negra se lo pedía.
Hizo una nota mental, mantenerse alejada de Clint Barton y sus certeras flechas.
El Capitán América contestaba a sus preguntas con naturalidad, sin saber las negras intenciones de Betty.
─ Banner es muy atento, aunque Tony lo absorbe demasiado, apenas deja algo para el resto.
Betty rió la broma del Capitán y el hombre patriótico sonrió.
─ ¿Dónde están ahora?
─ En el laboratorio. Tony quería probar el nuevo veneno de Nat, y Bruce se ofreció a ayudarles─ la sonrisa de Betty se borró de golpe, gracias a Dios, el hombre miraba su libro de dibujo.
─ Veré si necesitan ayuda, ya sabes lo que dicen, tres cerebros trabajan mejor que dos─ eso no era del todo cierto, pero necesitaba una excusa para ir a ver a su hombre.
El Capitán la miró, sorprendido.
─ Me refiero a que están los tres abajo, Nat es muy inteligente, tal vez no como Tony o Bruce, pero sin duda más que la mayoría.
"Pero no más lista que yo".
Betty se obligó a sentarse.
Por alguna razón no quería que el Capitán Rogers supiera de su desagrado por aquella mujer al que él parecía admirar tanto.
Entonces decidió apuntar más alto.
Fue a por Thor.
El dios del Trueno estaba sentado comiendo Pop-tarts, Betty tomó asiento junto a él.
Tal como pensó, las respuestas volaron.
Y no fueron las que esperaba.
Entendió por qué Tony no quería que hablara con él.
─ Como le decía Lady Elizabeth, Nat estaba enamorada del amigo Banner, y el amigo Banner también estaba enamorado de ella.
La peor pesadilla de Betty se hacía realidad, Bruce enamorado de otra mujer. Tal vez la cara que puso no fue la mejor, porque Thor de inmediato se apresuró a añadir.
─ Pero Nat ya no siente nada por Banner, y él tampoco, de lo contrario usted no estaría aquí.
Eso fue un poco peor. Así que Thor hizo lo que creyó más conveniente.
Huyó.
No habló con Bruce el resto de la tarde, literalmente se escondió en su habitación hasta la hora de la cena.
Estaba por cruzar el umbral de la puerta cuando escuchó a Bruce reír, su corazón no pudo evitar rebosar de alegría al escuchar ese sonido, quizá su risa era su cosa favorita de toda la vida. Pero se contrajo al mirar a la causante de ella.
La pelirroja cuyo nombre no recordaba del todo.
─ ¿Quién te dijo que las servilletas se doblaban así? ─el tono de Bruce era ligeramente juguetón.
─ Tony casi se puso a llorar la ultima vez que las doblé por la mitad.
─ Déjame ayudarte─ Bruce se las quitó y las dobló con rapidez.
─ Vaya fortachón, al parecer sabes muchas cosas además de ciencia─ Bruce se rió con más ganas y Natasha sonrió con calidez.
Estaba decidida a regresar a su habitación-si alguien le preguntaba, diría que estaba indispuesta- pero Clint apareció de las tinieblas, casi arrancándole un grito de susto.
─ Se lo que estás haciendo, Doctora Ross.
─ Puedes llamarme Betty─ contestó, recomponiéndose.
─ Se lo que estás haciendo, y no me parece justo para Banner.
─ No sé de qué…
─ Has estado preguntando por la relación de Nat y Bruce.
─ ¿Perdón?
─ Interrogaste a Steve, a mí, hasta a Thor. Parece que se te olvida que soy espía, y disculpa que te lo diga, pero ser el maestro de la mentira forma parte de ser un buen espía…
Y Clint Barton lo era. Betty sabía lo suficiente.
─ Puedes hablar con más claridad.
─ Lo único que voy a decir es esto: si Banner sintiera algo por Nat que no fuera más que amistad, tu no estarías aquí.
─ ¿A sí? ─Betty cuadró los hombros.
─ Sí, Tony te buscó porque Nat no podía hacer feliz a Banner, y él a ella tampoco─ los fríos ojos azules grisáceos de Barton eran francos─. ¿O acaso pensó que Banner, después de años, decidió que siempre si quería estar a tu lado?, simple y sencillamente, siempre se trató de ti.
Betty estaba tiesa, algo en el tono de Barton le decía que tomaba sus celos por alguna idiotez.
─ Si alguna vez ellos se quisieron, créeme cuando te digo que de eso solo queda la amistad, hazte un favor y deja de estar celosa de ella─ Betty no dijo nada, así que él siguió─. Si prestaras atención, notarías que Natasha apunta más a lo patriótico.
Clint la rodeó para entrar al comedor, lo escuchó hablar con Bruce como si segundos atrás no hubiese tratado a su novia por una estúpida.
¿Cómo que Natasha apuntaba a lo patriótico?
¿Acaso ella estaba enamorada de…?
Sí que se había portado como una tonta.
Probablemente estaba bien sin saber de la existencia de Martina, la guapa mujer brasileña por la que Bruce se había sentido atraído en su estancia en aquel país del sur del continente.
Hola, un nuevo capítulo aquí, dejen sus comentarios porque amo leerlos.
Entonces... ¿Review? ¿No? Ok.
Harry.
