Disclaimer: Los personajes no son míos, pero la historia sí.
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-REVIEWS-
Dai-cat23: Scott es una cosita que quisiera apretar de lo adorable que me resulta, espero que aún sigas interesada en esta historia porque aquí está el último capítulo. Que lo disfrutes. Te envío un saludo y un abrazo enorme, Harry.
PrinceMatt: Muchas gracias por seguir firme creyendo en estas historias hehe, aquí está el último capítulo, ojalá sigas interesado. Nos leemos, Harry.
Mario G: ¡Hola! Lamento la tardanza, pero aquí está la última parte de esta historia, sobre Ellos están celosos… pues claro que actualizaré. Nos leemos ¿no?, saludos. Harry.
Ruka Jimotoraku: Yo también adoro a Lang, permíteme disculparme contigo que siempre me lees por estar tan ausente del universo Marvel, pero aquí vengo con todo a terminar lo pendiente. Ojalá aun te siga interesando.
Te envío un abrazo psicológico enorme y un beso virtual, Harry.
LolQueHagoAqui: Gracias por comentar, ojalá te siga interesando la historia. Harry.
No es que ellas no confiaran en sus hombres, por Dios no, ellas sabían que la mayoría de sus días─ cuando no estaban en casa a su lado─ se encontraban fuera del país en misiones que, aunque sencillas, siempre ponían en duda su regreso y los días que no estaban de misión─ pero que tampoco estaban en casa, con ellas─ la pasaban juntos. Y por juntos quería decir todos.
Incluida las chicas.
Estaba claro que estaban en una nueva era donde las mujeres hacían el trabajo con la misma eficiencia─ o mejor─ que los hombres. Y ellas no tenían ningún problema con eso. Pero eran mujeres y sus hombres eran apuestos.
Así que no estaba de más imaginarse las cosas que hacían cuando no las tenían con ellos.
Nakia.
Sonrió con falsedad y fingió que aquello que pasaba delante de ella no le importaba, fingió que le era totalmente indiferente que T'Challa se mostrase tan atento con la recién llegada.
—Me alegra mucho que te nos unas, señorita Romanoff— comentó el rey wakandiano, sonriéndole demasiado─ si se lo preguntaban a Nakia─ a la pelirroja.
—Wakanda es mejor de lo que imaginé— alabó la mujer devolviendo la sonrisa, pero más discreta.
—Me sorprendí mucho cuando no llegaste con el Capitán Rogers— dijo, se encontraban en el comedor del castillo, los ahora fugitivos eran invitados de honor esa noche.
—Asuntos que resolver aquí y allá— respondió la pelirroja con simpleza.
—Me imagino que sí.
El siguiente par de horas después que los platos fueron retirados y que ellos pasaran a una de las espaciosas salas de estar, Nakia tuvo que fingir que no se daba cuenta como su… ¿novio? ¿prometido? ¿amigo? se sentaba demasiado cerca de Natasha.
—No queremos importunar— se pronunció el Capitán—, así que te agradecería que nos permitieras usar la misma choza que nos cediste la primera vez que venimos.
Nakia dejó salir un silencioso suspiro de alivio ante aquello, no tendría a la bermeja rondando a su hombre…
—Nada de eso— T'Challa negó con la cabeza—, pedí que preparan unas habitaciones para ustedes después de notificarme que estaban en camino.
¡¿Que qué?!
—No te hubieras molestado— Natasha se acercó más al rey—, lo último que queremos es causar molestias.
—Ella tiene razón— secundó Sam—, suficiente hacen con permitirnos llegar aquí.
—Insisto— replicó, sin despegar los ojos del rostro angelical de la rusa—, están cansados y nada mejor que descansar como se debe.
Los recién llegados terminaron aceptando ante la insistencia del rey, Nakia miró a Okoye, quien parecía cómoda y para nada irritada con los fugitivos.
T'Challa pidió a la general que le mostrase a la sokoviana y a Falcon el camino a sus habitaciones, Okoye asintió y se apresuró a obedecer con los aludidos siguiéndola.
—Nakia— se volvió ante el llamado del rey—, acompaña al Capitán Rogers a su habitación.
Tal vez la mirada insistente que dejó caer sobre la rusa provocó que el wakandiano se explicara.
—Le mostraré el camino a la señorita Romanoff.
La pelirroja no se opuso y, antes que el patriótico hombre o ella dijeran nada, aferró el brazo que el rey de aquel país le ofreció para perderse con él por uno de los múltiples pasillos
De estar más pendiente, habría notado que compartía con el Capitán Rogers la misma mirada ¿celosa?... no, claro que no.
Reprimió un jadeo de indignación cuando sus ojos oscuros chocaron con la figura de la rusa.
Celebraban el cumpleaños de la reina Ramonda─ madre de Shuri y T'Challa─ y los fugitivos fueron invitados a la celebración. Siempre pensó que Natasha era más que guapa, pero debía aceptar que esa noche se veía hirientemente hermosa.
La piel de alabastro brillaba en contacto con las luces del salón y combinaba perfectamente con el vestido de coctel con diseños wakandianos que, seguramente, T'Challa le obsequió.
El rey era demasiado atento con ella últimamente.
Nakia miró inmediatamente al rey, cuyos ojos brillaban encantados con semejante visión. Nunca había envidiado a ninguna mujer… mucho menos que fuese blanca, hasta esa noche.
—Veo que recibiste mi presente, Nat— dijo T'Challa cuando la rusa llegó junto a él.
Un momento… ¿Nat? ¿desde cuándo la llamaba así? ¿desde cuándo dejó de lado el señorita Romanoff por Nat?
—Es precioso, muchas gracias— respondió con una sonrisa, volviendo a aferrase al brazo masculino.
Los ojos de T'Challa chocaron con los suyos durante pocos segundos antes de centrarse en Natasha de nuevo.
—¿Bailas? —preguntó el rey con tono confidencial aun cuando los ahí presentes─ Steve, Sam, Wanda, Okoye y ella misma─ podían escucharlo perfectamente.
—Por supuesto— lo arrastró a la pista no sin antes lanzarle una mirada que no supo interpretar, pero que estaba bastante cerca del triunfo.
Nakia quería chillarle a la cara que era una tipa sin clase, quería acusarla de apropiación de culturas ajenas, de resbalosa; deseaba gritarle hasta que le quedara claro que lucía horrible aun cuando no era verdad, pero sobre todo quería arrancarle a T'Challa de sus frías garras soviéticas.
Estaba tan enojada y ¿celosa? "Sí, cómo no" que no se molestó en notar que Wanda llevaba un vestido igual, solo que en diferente tonalidad.
Cerró su valija y la bajó de la cama, se cuestionó si hacía bien yéndose y dejándole el camino libre a Natasha Romanoff para llegar al corazón del rey de su tierra natal.
"Un último intento y es todo" se dijo en tanto tomaba camino al palacio, usó su intercomunicador para contactar a Okoye, le preguntó casualmente por el rey y desvió su camino hacia el laboratorio de Shuri donde le reveló la general que se encontraba.
Lo primero que se encontró al llegar fue a la princesa de Wakanda, se acercó a ella y después de charlar un rato, la acompañó a su oficina, donde la visión con la que se encontró provocó que se sujetara con fuerza de una de las sillas giratorias de cuero.
Frente a ella y sentados en el sillón en la esquina de la espaciosa oficina, Natasha─ que ahora llevaba el cabello rubio y corto por encima de los hombros─ estaba demasiado cerca del rey.
—¿Terminaron? —preguntó Shuri con tono sugerente—, ¿o necesitan más tiempo?
—Estamos bien— contestó T'Challa, se centró en Nakia—. Okoye me dijo que estabas buscándome.
—Solo quería informarle que me marcho ya— se encontró diciendo.
—Pudiste enviar un mensaje— comentó Natasha, poniendo una atrevida mano pálida sobre el brazo del hombre—, ¿no es así, T'Challa?
El aludido asintió mientras esbozaba una sonrisa y cubría la mano femenina con la suya.
—¿Cuándo vuelves?
Nakia se preguntó si sería coherente de su parte gritarle a la cara que, en tanto Natasha siguiera ahí, ella no quería volver jamás.
—Pronto— masculló, esperó un par de segundos para despedirse y salió apresuradamente de la oficina.
"Ya no hay nada para mí con él" pensó con tristeza y no sin cierto coraje hacia la pelirroja.
Escuchó unos pasos seguirla, pero no se detuvo. Tal vez era un guardia al que le encargaron algo y…
—¡Nakia! —una mano fuerte asió su brazo con delicadeza—, por un momento pensé que ibas a echarte a correr.
Se soltó del agarre del rey con más brusquedad de lo que pretendía.
—Perdone, se me hace tarde para irme.
—¿Tanta prisa tienes?
Se controló para gritarle que la única prisa que tenía era la que le corría en las venas, clamando por ahorcar a la pelirroja.
—La verdad sí— dijo en su lugar—; ahora, si me disculpa, ya me voy.
—¿Desde cuando me hablas de usted? —preguntó con esa sonrisa suya que le encantaba… gustaba… ¡agradaba! —, me gusta más que me llames por mi nombre.
—Es el rey y yo una espía.
—A eso mismo voy, hablé con Okoye y tu misión fue reasignada— anunció—. Necesito que ayudes a Natasha a…
—¿A qué? ¿a complacerte? —soltó con ira contenida, T'Challa abrió los ojos de golpe—, eso es lo que quieres que le enseñe ¿no?, porque ¿para que más puede servir esa resbalosa?
El rey jadeó de sorpresa.
—¿Cómo dices?
—Eso mismo, no ha hecho más que metérsete por los ojos desde que puso un pie en Wakanda.
—¿Acaso estás celosa, Nakia? —preguntó el hombre con incredulidad.
¿De algo le servía negarlo?
"Claro que sí".
—¿Yo? ¿de esa… esa víbora rusa?
—Sí, de ella—permitió que se le acercara, le cogió el rostro con las manos y la obligó a mirarlo—. ¿Estás celosa de Natasha?
Nakia se mordió el labio.
—Sí— confesó en un susurro—, pero ya no importa porque ahora la quieres a ella y yo no tengo ningún derecho a meterme…
—¿Quererla? ¿yo a Natasha? —dejó salir una carcajada limpia—. Debo admitir que me agrada mucho, es una mujer fuerte y decidida que sabe lo que quiere…— calló al notar su mirada iracunda, carraspeó—. El punto es que no la quiero de esa manera.
Nakia arqueó una ceja.
—¿No?
T'Challa negó con la cabeza.
—Entonces ¿por qué se te acerca tanto? ¿por qué eres tan atento con ella?
—Somos amigos, y soy atento con todos mis invitados.
—Pero…
—Debo confesar que le pedí ayuda para tantear el terreno— musitó con voz suave.
—¿A que te refieres?
—Necesitaba saber que aun sentías algo por mí.
—¿Cómo para qué?
—Para poder atreverme a hacer esto— atrapó su boca en un beso apasionado ni bien terminó de hablar.
Nakia se sintió eufórica ante la textura de los labios masculinos sobre los suyos.
—No debes estar celosa jamás— susurró T'Challa cuando se separaron—, porque si no eres tú, no habrá otra reina.
Nakia sintió la felicidad colándose por sus venas por primera vez desde que los fugitivos llegaron a Wakanda.
Porque Tchalla la quería a ella, solo a ella y a nadie más.
Bueno ¿qué pensaron? ¿qué era una irresponsable y que nunca terminaría esta historia? pues aquí vengo a callar bocas porque este es el último capítulo señores y señoras.
Lamento haber tardado tanto, comprendo si algunos ya perdieron el interés.
Para los que siguen por ahí, esperando: Gracias por la paciencia, los quiero.
Entonces qué… ¿Review? ¿No? Ok.
Harry.
