Disclaimers: Todo lo de Harry Potter es propiedad de JotaKá, y de la Warner Bros, más no mío, sólo los utilizó sin intención de obtener remuneración económica.

Esta serie de one shots es parte del evento de prompts de la página de Facebook "Drinny All The Way" San Valen-Drinny.

Prompt 2.

Una figura caminaba a prisa por lo que parecía un largo y solitario corredor, pero no podía distinguirle bien, todo parecía estar diseñado para que se enfocara en las figuras que no podía distinguir, esta vez, había un contorno más borroso al cual la figura se abalanzo, mientras se sacudía fuertemente, así que se estaba consolando con aquel ser.

—Ya no puedo seguir con esto –sollozó su propia voz.

—Tienes que ser fuerte –la extremidad borrosa se posó en lo que se supone estaría la mejilla de la sombra –todo saldrá bien.

—Ginevra –escuchó su nombre a lo lejos –Ginevra, ¡Ginevra!

—Eh, ¿qué? –interrogó a su marido, que suspiró enfadado.

— ¿Todo está bien contigo?

—Sí, desde luego que lo está ¿Por qué no lo estaría? –contestó a la defensiva, quitándole el plato antes de que terminara el desayuno.

—Por qué estás bastante ausente, por eso ¿hay algo que tenga que saber?

— ¿Qué es la estupidez que estás insinuando?

—Que sales con alguien más, o que te gusta alguien más ¿es una estupidez?

—Bueno, si eso pasara, créeme que no estaría aquí.

El día de la pelirroja fue como todos los días desde que había dejado de ser jugadora profesional, se levantaba por la mañana para darle de desayunar a Harry y a sus hijos, después de eso, se dedicaba a hacer la limpieza de la casa, hacer la comida y cuidar a los niños, no variaba ni un solo punto en su monótona vida, y cada domingo, cuando Harry no estaba, iba a casa de sus padres, a que sus hijos corrieran en un lugar diferente que el patio de su propia casa.

—Te ves mejor –besó su hombro su marido.

—No es como si antes no –argumentó.

—Pues en realidad te veías un poco amarilla, como si fueses a enfermarte –la sujetó de las caderas, pegando su cuerpo más al de ella, gracias a que Harry estaba a sus espaldas, besando su cuello, no pudo ver la cara de su mujer, no estaba de humor para el sexo, pero si se negaba, alimentaría la estúpida idea de Potter, en que ella estaba viendo a alguien más.

Ginevra –la voz distorsionada susurró en su oído –Ginevra, por favor.

Abrió los ojos, para observar los de su marido, que seguía sobre ella, empujando su cuerpo contra el suyo, en un vaivén un tanto apresurado, se recostó más sobre ella, gimiendo en su oído, cuando llegó al clímax.

—No sabes lo mucho que amo hacerte el amor –murmuró él, besándole de nuevo el cuello, hasta llegar a sus labios –eres la mejor.

— ¿La mejor? –Soltó una risita apagada –dime ¿con cuantas más has estado?

—Tienes razón, pero eres tan buena que no necesito buscar a otras.

—Lo sé –se giró, cubriéndose con la sabana, pero la indicación de que era todo, no le llegó a Harry, ya que se pegó a su cuerpo, para seguirle besando, mientras su mano la recorría.

El cuerpo de su marido volvió a poseer el de ella, como si no hubiese un mañana en el horizonte, apretó las sábanas bajo ella y cerró los ojos, admitía que el sexo no era tan malo, pero no podía decir que disfrutaba tanto como al inicio, cuando recién eran novios, o sus primeros meses de matrimonio, quizás era lo mucho que odiaba su monotonía que no podía disfrutar la vida de nuevo.

Te estás negando a ver la verdad como lo que es, no es que no te quiera, todo lo contrario, pero con mi récord, Ginny… en realidad, lo que no quiero –la voz hizo una pausa considerable –no quiero arruinar esto.

—Bueno, pues lo hiciste, y bastante.

Ginevra abrió los ojos, su respiración era agitada, y tenía unas cuantas perlas de sudor en su frente y su cuello, tenía que hablar con alguien respecto a todo aquello ¿qué pasaba si realmente estaba perdiendo la cabeza? Ya se imaginaba jugando ajedrez mágico con Gilderoy Lockhart, y no quería eso, aunque realmente, sería un escape a su vida.

—Despertaste temprano –sonrió Harry, regresando a la habitación, se acercó a ella y la besó –te amo desnuda, cariño, pero tienes que ponerte algo antes de que alguno de los niños entre.

—Sí, sí, tomaré una ducha rápida antes de que despierten…

—En realidad amaría que prepararas el desayuno, hoy tengo que llegar más temprano.

Su mirada fue hasta su marido, que le había dado la espalda ¿qué había de ella y su propia vida? ¿Todo se había reducido a ser su sirvienta?

—No dejes que el pan se tueste demasiado ¿sí?

—Claro.

Se puso su camisón y bajó a la cocina, completamente harta con todo, necesitaba hablarlo con Harry antes de que todo eso le volviera realmente loca.

—No puedo perder la cabeza –susurró.

Quizá ya la perdiste.

Ginny levantó la vista, a la mesa frente a ella, estaba sentada una persona, que distinguió de inmediato, su piel se erizó de inmediato, y no supo si era por el miedo a estar completamente loca, o por la felicidad.

—Fred –su respiración se agitó.

Siempre fuiste la única, aparte de mamá, a la que jamás pudimos engañar al respecto ¿cierto? –Se burló –claro que ahora no pueden confundirnos, porque estoy muerto, y George no –sonrió.

—Pero…

— ¿Ginny?

La chica giró hasta su marido, y volvió la vista hasta donde había estado sentado su hermano, logrando que su marido hiciera lo mismo, para volver su atención a ella, frunció el ceño completamente preocupado.

—Vamos, Gin, te dije que no lo tostaras tanto –avanzó hasta el pan.

—Yo… lo siento, en serio.

Se giró hasta su marido, y junto a él, estaba de nuevo Fred, se llevó el dedo índice a los labios y le otorgó una sonrisa divertida ¿en serio pensaba que le iba a decir a su marido que estaba Fred ahí? Eso le ganaría un pase a la sala en San Mungo, y no quería.

—Mejor desayunaré fuera –la besó y salió de la cocina rumbo a la chimenea.

Yo no recuerdo que mi hermanita fuese tan dejada ¿por qué lo haces?

Fred –musitó.

Ya había quedado claro que soy Fred ¿no es así? –Sonrió divertido y negó –te estás perdiendo a ti misma ¿no es cierto?

—No sé de lo que estás hablando, Fred –admitió.

Exactamente a eso, cariño –fue hasta ella y besó su frente –no es la primera vez que me vez, y ya lo estás olvidando.

—Eso no es cierto.

Te lo dije la noche de Navidad, es tu decisión lo siguiente que pase, y por lo visto, esta vida es la que realmente quieres, hijos, marido, un hogar.

—No comprendo lo que quieres decir, Fred ¿me estoy volviendo loca? –sollozó.

Eres una Weasley, no somos bien conocidos por estar completamente sanos, sólo decide pronto, Ginny, o no podrás huir de todo esto –observó a su alrededor –le toma tiempo fijar los cambios, y aun lo tienes, tienes que pensarlo muy bien, quieres tu vida o esto –su hermano le sonrió –Sólo recuerda, y todo esto reventará ¿de acuerdo?

Fred se esfumó frente a sus ojos, dejándola más confundida de lo que estaba al despertar esa mañana, se llevó la mano temblorosa a la frente ¿A qué se refería con que tenía que recordar? ¿Recordar qué?

—Mamá –alguien la sujetó del hombro, haciéndola saltar.

—Bien hecho, Albus, la asustaste –habló James.

—Pero tengo hambre, no puede pasar todo el día dormida –soltó el mediano de sus hijos –además, Lily merece ser alimentada más que nadie en esta familia.

—Lo siento –se disculpó con sus hijos –tengo que apresurarme.

—Sí, sería lo mejor –soltó Albus enfadado, frunciendo el ceño, sí que era igual a su padre.