Disclaimers: Todo lo de Harry Potter es propiedad de JotaKá, y de la Warner Bros, más no mío, sólo los utilizó sin intención de obtener remuneración económica.
Esta serie de one shots es parte del evento de prompts de la página de Facebook "Drinny All The Way" San Valen-Drinny.
Prompt 6.
Ginny suspiró cuando sus hijos corrieron en el callejón Diagon, por fortuna, con la condición de que les compraría algo, nunca se perdían de vista, no podía decir lo mismo de su conducta, pasó frente a una bruja que traía un montón de cosas, pero no se detuvo, ya que Albus le comenzó a gritar histérico de que quería un helado, así que fue hasta él, pidió el helado que el niño quería e interrogó sobre el que James prefería al niño de ojos esmeralda, que le informó que debería comprar uno de chocolate y uno de menta, porque no estaba seguro de la preferencia de su hermano mayor, que ella podría tener el restante; no opuso resistencia, no quería pelear con su propio hijo frente a todo el mundo, además, terminaría dándole la razón, al final de la pelea.
Caminaron hasta la tienda de George, en donde estaba James, observando todos los nuevos artículos, y guardando una cantidad considerable de artículos de los cuales sería victima en su mayoría.
—Te ves cansada –murmuró George, acariciando su cara, y pasando su pulgar por una de las bolsas de la pelirroja.
—No es tan divertido tener hijos –se encogió de hombros.
—Voy a cuidarlos por ti, ve a dar una vuelta, y no te presiones –su cara se iluminó con una idea fenomenal –los cuidaré el resto de la semana por ti, no creo que se aburran aquí ¿O tú crees que lo harán?
—Lily…
—Angelina estará fascinada con Lily, Ginny, no todo se reduce a limpiar la casa y… -el pelirrojo se giró a su empleado y le pidió que cuidara de sus sobrinos, y observó a su gerente, para que se encargara de atender a los clientes –ven –la sujetó de la muñeca y la llevó consigo a la pequeña habitación oculta que tenía.
Su hermana evitó el contacto visual en todo momento, hasta que él le obligó a que lo mirara, George suspiró, intentando encontrar las palabras correctas para que ella comenzara a ser honesta respecto a lo que le ocurría.
—Ginny ¿Sí sabes que la vida no se reduce a ser la vigilante 24/365 de tus hijos, verdad? También tienes que tener tiempo para ti, para estar con Harry…
—Oh eso no es problema, créelo –soltó mordaz –mi vida se ha vuelto tan monótona que… -volvió a mirar a otro lado.
—Gin ¿Tienes problemas con Harry?
—Tengo problemas con él, con Albus, con…
— ¿Con? –elevó la ceja izquierda.
—Fui a San Mungo, no he estado bien los últimos días y…
— ¿Y? –Interrogó nervioso.
—Estoy embarazada de nuevo.
—Ginny…
— ¡Ya lo sé! –Chilló –pero no es tan fácil…
—La maldita poción ¿eso no es tan sencillo?
—Me lo dices a mí, como si fuese la única responsable de eso, él podría cuidarse también ¿lo sabes? –gruñó enfadada.
—Tienes razón –acarició su rostro y pegó su frente con la de ella –me quedaré con tus endemoniados hijos, excepto Lily, ella es un amor –sonrió –pero ve, distráete, tomate un momento para ti, respira aire libre de popó y niños enfadosos.
— ¿Seguro que estará bien que lo haga? –cuestionó.
—Lo estará.
DG
Ginny volvió a su casa, todo era un desorden, a pesar de que había limpiado antes de irse, agitó su varita y todo comenzó a ir a su lugar, Harry odiaba que usara magia para limpiarlo todo, pero… Harry no estaba, y sus hijos chismosos tampoco, bueno, sólo el que tenía en el vientre, y ese por fortuna, aún no podía complicar las cosas más.
Fue hasta su habitación y se dejó caer sobre la cama, cerró los ojos y se perdió inmediatamente en un sueño profundo, olvidándose de todo lo que le hacía odiar a su vida.
Caminó intrigada en un enorme vestíbulo, no lo reconocía, por lo regular, en todas sus alucinaciones, reconocía los lugares, menos ese, estaba completamente que jamás había estado en un sitio tan bonito y elegante como aquél.
—Ya sé que no estás acostumbrada a algo así…
—En efecto –interrumpió su propia voz a la distorsionada.
—Dime ¿no te gusta? –la sombra se acercó a ella, rodeando su cintura y acercando su rostro.
—En realidad, aunque es bonito, no –admitió, logrando que la sombra se alejara.
—Bien, intentaré otra cosa ¿te parece?
—Inténtalo mucho –lo retó divertida.
—Si fallo demasiado, será tu elección la definitiva –aceptó.
—Eso sí me gusta –río y avanzó hasta una puerta.
Ginny abrió los ojos cuando la luz proveniente de la puerta la dejó ciega, estaba en su habitación, con la respiración agitada y la playera un poco sudada, observó su reloj, eran las 11:58PM, sonrió un poco tranquila, era la primera vez en años, que podía dormir tranquila, sin preocuparse por tener que limpiar, alimentar o cualquier cosa.
Fue hasta el baño, abrió la llave de la tina, se arregló el cabello, bajó por una botella de vino, suspiró, viendo en dirección a su vientre, y colocó la botella de nuevo en su lugar, tomó un poco de agua mineral, las burbujas ayudarían un poco a cambiar las cosas.
Regresó al cuarto de baño, y después de que todo estuviera listo, se metió, el agua estaba demasiado caliente, pero no le importó, se acomodó, y cerró los ojos tranquilamente, esta vez tendría tranquilidad, ni gritos, ni llantos, nada, sólo ella y su tranquilidad.
DG
Caminó tranquila por el callejón Diagon, traía unos pantalones ajustados, unos botines al tobillo con un tacón un poco alto, una blusa rosa palo de cuello en V, y su chaqueta verde militar, todo le quedaba un poco flojo, la verdad es que había estado perdiendo demasiado peso, su madre le decía que las mujeres solían engordar con cada embarazo, pero ella era lo contrario, había tenido que tirar la mayoría de su ropa después de James, y lo mismo ocurrió con sus siguientes hijos, y ahora, en lugar de estar ganando peso por el nuevo embarazo, todo anunciaba que perdería otros cinco kilos o más.
Se detuvo con la bruja que vendía accesorios, le sonrió y tomó uno, el único que le llamó la atención entre la gran variedad que había.
—Ese es hermoso –murmuró la bruja –pero es extraño.
— ¿Extraño por qué? –curioseo Ginny, observando a la mujer, que le veía con intensidad.
—No a cualquier bruja le llama la atención –admitió para la pelirroja.
—Oh –se encogió de hombros y lo dejó de nuevo donde estaba.
—Es un collar especial –informó –muchos dicen que está maldito, que perteneció a una bruja que despertó la furia del destino –Ginny observó de nuevo el collar –sólo llama la atención de personas que han hecho lo mismo.
—Eso es ridículo –rió divertida Ginny.
— ¿Segura? –Le sonrió curiosa la bruja -¿por qué no lo pruebas? Veremos si es cierto que no has despertado la furia del destino, querida niña pelirroja.
—Bien –puso los ojos en blanco, que bueno que Hermione no estaba ahí, o se hubiese puesto a alegar con la mujer; el collar se resbaló, imposible de encontrar en donde se abrochaba.
—Ya, déjalo, ¿quieres un trozo? –extendió la barra de chocolate, haciendo que el estómago de la joven se revolviera en señal de asco.
—No, gracias –hizo mala cara.
—Nunca confíes en nadie a quien no le guste el chocolate –Ginny se giró cuando una voz pausada le habló –permítame –el joven mago hizo el cabello pelirrojo de la chica hacia delante y abrochó el collar, que tanto había estado complicándole –es bonito –murmuró –va con usted.
—Dicen que las flechas ayudan a encontrar el rumbo que marcó cupido –sonrió la bruja, extendiéndole la tablilla de chocolate al joven rubio de ojos grises, que la aceptó.
—Interesante –murmuró –le va, señora Potter –le sonrió y se giró –lo pagaré yo.
—No, no es…
—Por favor –pidió.
—Tres galeones –informó la bruja y el mago pagó sin chistar, girándose de inmediato a ella.
— ¿Cómo se encuentra? –interrogó ignorando a la bruja que desapareció sin que lo notaran.
—Bien, un poco más tranquila y bueno… es el embarazo.
—Sí, lo supongo…
—Lo del chocolate –le recordó –al parecer no lo toleraré en este embarazo –sonrió nerviosa.
