Disclamer: Todos los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling, solo esta pequeña historia sale de mi mente.
...
—¿Lo harás? —inquiero desde la puerta de la habitación, me recuesto en ella, pues creo que si no lo hago mis piernas no sostendrán mi propio peso.
—Sabes que no es tan fácil, Draco —replica él desde la cama, lleva sus manos a la cara para taparla, está totalmente desesperado, puedo ver lo mucho que le cuesta aceptar toda esta situación. Lo sé. Sé que no es tan fácil como decirlo, después de todo la fama de ser "el elegido" pesa sobre él. Se espera mucho de su futuro, que viva una vida llena de grandezas, y estar con un ex mortifago como yo no es una de ellas.
Quiero entrar y abrazarlo con fuerza, quiero que se apoye en mí, pero simplemente no tengo la fortaleza suficiente para ello, no puedo ni cargar conmigo mismo y todo el dolor que estoy sintiendo, mucho menos podré cargar con el suyo. Cada vez que pienso en lo que sucederá mañana el corazón se me hace trizas y no puedo respirar con normalidad, mi cuerpo se llena de un dolor más desgarrador que el producido por la maldición cruciatus; ¿Quién hubiera pensado que me rompería de esta manera gracias a él? Yo definitivamente no lo hice, no pensé que él me dañaría tanto, que me haría agonizar tan miserablemente después de hacerme tan feliz.
—Vámonos —propongo sin pensar.
—¿Qué? —Logra decir incrédulo, quita sus manos de su rostro y me mira con el ceño fruncido—. Sabes que si pudiera hacer eso, hace mucho que nos habríamos ido. No es tan fácil, Draco —replica subiendo el tono de su voz, comienza a enfadarse por la desesperación, la paciencia no es precisamente uno de sus dones.
—Lo sé —susurro con la garganta apretada—, claro que lo sé… Pero… Pero yo… —No puedo seguir, mis ojos se inundan en lágrimas sin que pueda controlarlo, el aire se vuelve pesado a mi alrededor y el dolor en mi pecho es insoportable—. Pero desearía… Solo desearía que pudiéramos hacerlo. Perdóname, Harry, sé que estoy pidiéndote algo totalmente imposible, tú jamás harías algo así…
—Draco. —Harry corre hacia a mí y me abraza con fuerza, solo puedo aferrarme a él firmemente, mientras mis sollozos son cada vez más fuertes, estoy gritando como un niño pequeño, agonizante como un animal herido, destruido y roto al igual que el hombre frente a mí—. Perdóname, perdóname, por favor —suplica desesperado, puedo sentir sus lágrimas en mi hombro y nuestros cuerpos cayendo de rodillas al suelo—. Todo esto es mi culpa, si tan solo yo…
—¿Por qué tuviste que embarazarla, Harry? ¿Por qué tienes que tener un hijo con ella? —El reclamo sale como veneno de mis labios, si no continuo voy a terminar de morir por su causa, necesito dejarlo salir, necesito soltarlo todo de una vez antes de que sea demasiado tarde para mi propia salud mental—. Odio que me hayas hecho esto; odio seguir amándote de esta manera aunque me hagas sufrir; odio que mañana vayas a casarte con ella… Te odio, te odio tanto, Harry Potter…
—Lo sé… —Es toda su respuesta, vuelvo a repetirle que lo odio, tanto que ya no estoy seguro del significado de esa palabra—. Te amo tanto, Draco Malfoy… Te amo y me odio por lastimarte de esta manera…
—Te amo, Harry —confieso entre hipidos, porque es la verdad, porque a pesar de no querer aceptarlo soy un idiota que no puede odiarlo aunque quiera, lo único que puedo sentir por él es ese estúpido amor que no me sirve de nada, ese estúpido amor que fue pisoteado por este imbécil frente a mí, ese estúpido amor que solo me lastima—. No quiero que te cases con ella, no quiero que te alejes de mí. Quiero que seas egoísta, que la dejes, que ese niño jamás te conozca, quiero que seas solo mío. Siempre he sido una terrible persona, y este es mi puto castigo por serlo.
—No lo eres, son las circunstancias las que te han hecho pensar en hacer lo incorrecto. Tú eres una buena persona, Draco. No te atrevas a dudarlo.
Harry acerca sus labios a los míos y me besa despacio. Desearía poder rechazarlo, ser lo suficientemente fuerte como para evitar aquello. Pero la realidad es que deseo caer en la profunda oscuridad que me ofrece, deseo que me ame con la intensidad de siempre, aunque luego vuelva a quedar hecho pedazos, no me importa, en ese momento cuando puedo sentir su calor nada me importa. Me cuelgo en sus hombros cuando él toma mis piernas y me hace enrollarlas en sus caderas, nos levanta a ambos del suelo conduciéndonos a la pequeña cama, la misma cama que nos ha visto amarnos infinidad de veces entre esas cuatro paredes.
Sé muy bien lo que sucederá, no soy idiota. Él me hará el amor por última vez, mañana se casará con Ginny, quien está embarazada de su futuro hijo, formarán una familia y yo jamás volveré a verlo de nuevo. Quedaré totalmente destruido y vacío una vez que el sol salga por el horizonte, seré solo un recuerdo olvidado en unos años, nadie sabrá de mí ni lo que vivimos juntos por tanto tiempo. Sé que quedaré devastado cuando él salga por esa puerta, el dolor será tan grande que no sabré si podré soportarlo. Aun así no lo detengo, lo beso con la misma intensidad de siempre, porque lo deseo, siempre lo he deseado de igual forma.
Tal vez sería mejor detener sus besos, que recorren la piel de mi pecho como si de fuego se tratara, antes de que vayamos más lejos. Pero no puedo, simplemente no puedo escapar de ese delicioso dolor que me proporciona, no puedo alejarme de sus caricias, de su piel caliente, de sus labios suaves.
Quema; él me devora, me calcina hasta hacer cenizas mi corazón. Yo debería estar huyendo despavorido; pero, en cambio, le doy acceso a cada centímetro de mí dejándolo destruir cada parte, él puede dejarme sin nada más que dolor, se lo permito. Mañana… Bueno, mañana tendré tiempo para pensarlo mejor, ahora solo quiero tenerlo dentro de mí, quiero que nos fundamos el uno en el otro; que sea mío una última vez.
Cuando lo siento ingresar en mi interior, un suave dolor me recorre; se detiene, Harry siempre se detiene por unos segundos esperando que me acostumbre a él. Mi cuerpo busca más de esa sensación, por lo que se mueve de manera automática dándole el permiso que necesita para hacer un desastre de mí. Me toma de las muñecas y las lleva por encimademi cabeza, apresándome entre él y la cama, marca el ritmo; suave, delicado. Se toma su tiempo, seguramente queriendo que esto dure para siempre, pero ambos sabemos que no es posible, este es el final.
Sus "te amo" resuenan en toda la habitación, haciéndome añicos el alma, rompiendo mi corazón una y mil veces. Lo soporto lo mejor que puedo, pero cuando también le hago saber cuánto lo amo, mi garganta se quiebra con fuerza y no puedo decir nada más. Me abraza al terminar, mientras yo recuesto mi cabeza en su pecho y cierro los ojos con fuerza, no hace falta que diga nada más, tampoco puedo hacerlo aunque quisiera porque simplemente terminé de quedarme sin fuerzas.
—Recuerdo la primera vez que te hice el amor —dice él con suavidad—, tuvimos una estúpida pelea y por alguna razón ambos saltamos sobre el otro a la vez, nos besamos como si fuera lo más natural del mundo y mi mente se puso en blanco. No duramos ni dos minutos. —Se ríe sin gracia; yo finjo dormir, eso lo hará todo más fácil—. ¿Lo recuerdas? —No respondo—. ¿Estás dormido tan rápido? —Sigo sin responder—. Entonces, creo que es mejor que me vaya, ¿no es cierto? Así las cosas no serán tan dolorosas, ¿verdad?
Se aparta de mi cuerpo y me invade el frío de la noche. Escucho cómo se viste, pero continuo sin abrir los ojos, no hace falta; una despedida hará todo más difícil, si yo le hablo todo será peor y si es él quien lo hace solo hará todo más lamentable. Es mejor que todo quede de esta manera. Termina de vestirse, se sienta a mi lado y acaricia mi cabello.
—Siempre amé tu pelo, ¿sabías? Es suave y brillante; tus ojos fríos brillaban cada vez que me besabas; tu risa al estar juntos es simplemente el sonido más hermoso del mundo; no olvides que amo cada rincón de tu ser. Debes aprender a cocinar, trabajar honradamente y no meterte en problemas. Pero por sobre todas las cosas quiero que seas feliz, si al menos tú eres feliz yo no estaré tan mal… —Lo escucho sorber por la nariz haciéndome difícil la tarea de ignorarlo.
»Creo que es hora de irme. —La cama se mueve un poco cuando él la abandona, aprieto con fuerza las sabanas, deseando gritarle que no se vaya y detenerlo antes de que sea demasiado tarde. Escucho el chirrido de la puerta cuando él la abre, a pesar de que mis ojos siguen cerrados sé que aún no se va, que volteó a verme una última vez; sí, así de estúpido es—. Adiós, Draco. Gracias por pretender estar dormido…
El sonido sordo de la puerta al cerrar inunda la habitación por unos segundos, abrazo mis piernas con fuerza mientras adopto una posición fetal, tratando de protegerme del enemigo invisible que está pronto a atacarme. El dolor y la soledad se acercan a mí con una rapidez impresionante, no tengo escapatoria, no tengo opción más que aguantarlo todo como mejor pueda.
Lloro con fuerza cuando cada partícula de mi ser explota, todo es tan desgarrador que simplemente no puedo pensar, no puedo ver nada, no puedo siquiera respirar; quiero gritar, pero de mi boca no sale ningún sonido, no puedo hacer nada más que llorar como un idiota, que lamentarme por cómo quedé al final de todo. Me acaban de destruir, me acaban de dejar tirado como un juguete viejo; sé que él está haciendo lo correcto, sé que no podía hacer nada más. Pero eso no hace que sienta menos desconsuelo en este momento donde lo más hermoso que he tenido termina. Desearía no tener corazón como todos dicen, así no estaría tan dañado al punto de querer morir.
Fin del shot! Sí, esto es lo que queda cuando mi hermosa Kaoruglommy me pide un fic triste porque tiene ganas de algo triste, y yo como siempre no le puedo decir que no. Aunque ahora que lo edité creo que quedó más triste, ¿tú qué crees? Te dije que podía hacerlo más doloroso.
Bueno, espero haberles sacado una lagrimita con este fic tan cortavenas. Gracias a Milenrrama por convencerme de subirlo, aunque aún no lo lee. Espero que te haya gustado!
Les mando mil besos!
