Disclaimers: Todo lo de Harry Potter es propiedad de JotaKá, y de la Warner Bros, más no mío, sólo los utilizó sin intención de obtener remuneración económica.
Esta serie de one shots es parte del evento de hace un año de prompts de la página de Facebook "Drinny All The Way" San Valen-Drinny.
Prompt 9.
Ginny se agitó un poco, a su alrededor todo era calma al menos bajo el sonido de los ronquidos de sus compañeros locos, los padres de Neville seguían detrás de esa cortina, la madre de Frank no quería que los demás los notaran a pesar de que todos ahí tendrían que estar locos nadie se reconocía entre sí, ni siquiera Lockhart.
La mujer se llevó la mano al cuello, estaba sudando a pesar de que no hacía calor, el hechizo climático estaba muy bien hecho concedió Ginny, se levantó para observar por la pequeña ventana circular en la puerta que estaba como siempre cerrada con un potente hechizo, ella había practicado encantamientos no verbales siendo uno de ellos el alohomora que para ese momento era completamente inútil, como ella.
La vista de Ginny se volvió borrosa, así que se llevó las manos hasta los ojos para intentar mejorarla y funcionó claro que lo que estaba en el pasillo no era más San Mungo, sino el patio de La Madriguera, detrás del corral de las gallinas estaba ella de pie, con la mirada brillosa a causa de lágrimas a punto de derramar, la sombra que estaba frente a ella se hincó no sin antes hacerle una reverencia un poco teatral.
—Sé que sabes lo que opino sobre esto ¿verdad? –La voz sonó distorsionada de nuevo –sin embargo también sabes que no quiero perderte jamás ¿verdad?
—Estoy completamente al tanto de la situación, lo hemos discutido muchas veces por eso.
Ginny sacudió su cabeza, estaba segura que su otra yo había dicho el nombre de la sombra ¿por qué no pudo escucharle y salir de sus dudas? ¿Por qué estaba siendo torturada con esas visiones? ¿Qué había hecho para merecer algo así?
—Bueno, entonces ¿vas a casarte conmigo?
—Sabes que sí, jamás te diría que no a ti a pesar de que son unos necios.
Sus palabras habían sido alteradas una vez más, así que no, esos recuerdos no podrían ser de ella ¿por qué los alteraría? ¿Por qué dejaría una vida que es perfecta por algo como lo que estaba viviendo?
Vio a la otra Ginevra correr hasta donde estaban los demás de su otra familia que no podía ser la de ella, todos se veían tan diferentes.
— ¡Vamos a casarnos! –chilló la pelirroja, la Ginevra que sí era feliz.
—Vaya, pensé que tú y jamás darían ese paso –sonrió Hermione.
Ahí estaba otra vez, la ausencia de esa persona que significaba más para ella de lo que aquellos recuerdos querían mostrar, ¿era Harry? ¿Alguna vez fue realmente así de feliz con él y no lo recuerda? ¿Esos recuerdos son los que necesita para sentirse plena y feliz con esa vida que lleva en esos momentos?
La puerta se abrió, golpeándole la frente y por lo tanto sacándole de la visión frente a sus ojos, observó a su nuevo doctor que traía una botella extraña con una poción que aun burbujeaba en su recipiente.
—No funcionará, no podrá escapar de aquí Ginevra.
—No quería escapar –mintió –simplemente quería una vista diferente.
—Eso no me interesa, toma esto y espero que mejore un poco tu cabeza.
Resopló cansina no podía oponerse ¿qué ganaría con eso? Arrebató el frasco y lo bebió de un solo trago, la consistencia era un poco extraña como si hubiese tragado barro que se atascó en su garganta, observó al Sanador, llevándose ambas manos a la garganta cuando el oxígeno se negó a entrar y a salir.
—No caeré en tus…
Ginevra sintió su cabeza rebotar en el suelo, mientras sus extremidades se sacudían de forma violenta, todo lo demás dejó de existir.
DG
El aroma dulzón la despertó de su pesado sueño, se removió tranquilamente como si al abrir los ojos encontraría su habitación, aquella que compartía con Harry.
—Despertaste –la voz de Draco Malfoy le golpeó los oídos y se incorporó sorprendida.
—Yo… ¿qué hago?
—La poción que te dio Matt tuvo un efecto secundario.
—Creí que era un buen sanador.
—Todo lo referente a ti es un misterio, eso es lo que ocurre.
—Soy una mujer casada, y tú un hombre casado –se burló ella.
—También una mujer embarazada –le informó.
—Pero…
Draco pudo ver una cierta señal de sorpresa y de dolor, no porque la caída hubiese sido para evitar concluir su embarazo, sino porque algo le estaba afectando realmente.
—Nadie lo notó, perdiste un hijo sí, pero al parecer, aun conservas dos en el vientre.
La mano de la pelirroja fue hasta su estómago, no se le notaba el embarazo para haber estado esperando tres hijos ¿era una maldita broma la que Malfoy le estaba jugando? ¿Quería saber si realmente se había arrojado de la ventana para deshacerse de su hijo nonato? Las lágrimas rodaron por sus mejillas inmediatamente.
DG
Draco observó a la pelirroja, tenía horas llorando, en posición fetal por la noticia que le había dado, no entendía cómo podía seguir llorando después de esa noticia, sí, tenía tres hijos nacidos, y dos en camino, él daría todo por tener esa suerte con su esposa.
—Debes controlarte o te hará daño.
— ¿Cómo? –Sollozó –dime ¿cómo es posible que nadie lo notara?
—Es lo mismo que el Director Warner quiere saber, así que no te preocupes, se investigará.
—Van… -guardó silencio y lo observó un momento –van a… ¿van a encerrarme de nuevo o me enviarán con él?
—Es posible que si sigues mostrando esas… alucinaciones, te manden a un lugar más competente, una casa… para ancianos.
—Ah –negó.
—Ginevra –estiró la mano, intentando tocarla –señora Potter –corrigió, bajando la mano antes de que sus dedos se tocaran.
Ella levantó la mirada, topándose con los ojos grises de Malfoy, brillantes, anhelantes, por un instante deseo que la mano del hombre hubiese seguido su curso y le hubiese tocado, pero no fue así, comprendió de inmediato que el interés que él pudiese sentir por ella, era simple curiosidad por lo que pasaba en su mente, oh y claro, los bebés que tenía en el vientre, pero hacerse de esos niños le iba a ser imposible ahora que todos sabían que seguían ahí.
—Esto no va a terminar nunca –musitó ella.
—Terminar ¿qué es lo que quiere que termine? –la observó, pero la mujer simplemente suspiró y observó por la ventana.
La mano de Draco tenía un fuerte escozor, quería tocarla, consolarla por alguna extraña razón, su semblante triste y desolado hacía que gran parte de él se sintiera desesperada, quería ayudarla, sostenerla junto a él y murmurarle mientras su cabello pelirrojo se esparcía por su pecho que todo estaría mejor, que él haría que las cosas estuvieran mejor para ella.
—Ojalá hubiese muerto en esa caída.
Las palabras de la mujer lo sorprendieron, hacia un segundo se veía un poco más mejorada y sin embargo ahora, su semblante era cansado, sus ojeras habían vuelto, como si los fetos en su vientre estuviesen carcomiendo la vida de su madre.
—A mí me alegra que no lo hicieras –admitió.
—Es una lástima que todos sepan de ellos, así no podrá quedárselos –se burló –es lo mejor, quizás cuando nazcan, yo pueda quedarme en ese… ¿cómo era? Ah sí, casa para ancianos, creo que es lo mejor que pudiese pasarme.
