Disclaimers: Todo lo de Harry Potter es propiedad de JotaKá, y de la Warner Bros, más no mío, sólo los utilizó sin intención de obtener remuneración económica.
Esta serie de one shots es parte del evento de hace un año de la página de Facebook "Drinny All The Way" San Valen-Drinny.
Prompt 7.
Las pequeñas botellas estaban completamente desacomodadas, había perdido la secuencia en que siempre las tenía organizadas y por primera vez en la vida no le interesaba, quería encontrar aquél recuerdo que había tenido mientras charlaba con Ginevra Potter, esa mujer tenía que aparecer, tenía que existir porque si no lo hacía ¿cómo se explicaría aquél recuerdo?
—Esto es un caos –habló su esposa –no vienes a casa por días y cuando decides hacerlo te quedas junto al pensadero.
—Lo lamento, tenía que buscar un recuerdo importante sobre Hogwarts.
—Y ¿eso te ayudará con Ginevra Potter? –lo cuestionó, haciendo que él frunciera las cejas.
—No sé qué tiene que ver mi recuerdo con ella, para ser honesto contigo.
Ella frunció los labios frustrada, si bien la pelirroja estaba un poco extraña a ella le habían comentado que el rubio tenía un cierto interés por ella que tendría que preocuparla, pero a Astoria Malfoy lo que le preocupaba en ese momento era otra cosa.
—Tenemos que hablar, Draco.
—Claro –dejó de revolver las botellas y se giró hasta ella para observarla serio.
—Lo he estado pensando, y como no has estado aquí mucho tiempo como para discutirlo como el matrimonio que somos, te lo diré. No quiero que adoptemos un hijo.
El rubio de ojos grises se quedó pegado al suelo mientras los ojos verdes de su esposa le miraban fijamente, ella lo estaba diciendo completamente en serio no quería que adoptaran y era más que obvio que no quería tener un hijo propio entonces ¿qué había de él?
—Cariño, ya lo habíamos discutido, me dijiste que…
—Que no, pero siempre es el mismo problema Draco, cuando se trata de tener descendencia te cierras, quieres un hijo y no te interesa con quién o de quién.
—Eso no es cierto, yo…
—Sólo mira cómo te estás poniendo, yo no quiero un hijo, no creo ser capaz de… bueno, ser una buena madre, en eso Ginevra Potter y yo nos parecemos.
El rubio frunció los labios, les había dejado un rato hablando cuando Astoria había ido a San Mungo, así que en ese lapso Ginevra había hablado con la morena, diciéndole todo lo malo que era ser madre, nadie mejor que esa pelirroja para hacer que hasta la más decidida madre aborreciera a su progenie.
—Deberías… pensarlo más –musitó Draco, avanzó hasta su túnica y se dirigió a la puerta –hablaremos después, cuando lo pensaras mejor y yo termine mi trabajo en San Mungo.
—No tengo nada que pensar.
—Claro que sí.
DG
El delicioso olor a pie de manzana golpeó las fosas nasales de Ginevra, haciendo que de inmediato se sintiera sobre el cielo, estaba recién horneado, y según lo que le había dicho la medimaga, era el último trozo que había.
—Dime ¿crees que mereces ese pie?
La mirada de la joven se quitó del plato y la dirigió al rubio que por las arrugas que se hacían alrededor de sus ojos podía denotar que estaba enfadado y su enojo iba dirigido a ella principalmente, aunque ella no pudiera saber la razón.
—Estoy embarazada, así que sí –se encogió de hombros, cortó un trozo y lo comió.
—Bueno, pero eso no te hace merecedora de él.
—Dicen que no le puedes negar a una embarazada la razón de su antojo o le afectará al feto.
Se llevó la cuchara vacía a los labios, haciendo que la mirada de Draco se dirigiera hasta ellos, eran delgados, rosas y por alguna extraña razón, deseó saber si sabían a manzana.
—Estuviste hablando con mi esposa sobre por qué no es buena razón tener hijos ¿no?
—Ella tiene una maldición, no sería tan cruel para decirle que los tenga.
—Pero encontraste la buena oportunidad de decirle que ni siquiera adoptemos ¿no?
—Te prometí uno –lo señaló con la cuchara –dime ¿por qué me sabotearía a mí misma? –Sonrió –yo no fui, eso es cosa de ella.
—Tienes razón –admitió, sorprendiéndola, era la primera vez que alguien no dudaba de su palabra, así que sonrió.
—Siempre puedes tomarte un tiempo y cuidarlo tú –sonrió divertida –apuesto a que serás un buen padre.
Él lo dudaba, pero quizás estaba desesperado por tener un hijo, para demostrar al mundo que no era un monstruo como todo el mundo lo decía que si tenía la oportunidad no haría de un alma pura un vertedero de basura como lo hicieron con la suya.
—Eso quiere decir que no has cambiado de idea –ella negó.
—Ni lo haré, sería un hijo menos que cuidar, además… Lily es aun pequeña y… me volveré más loca con tres bebés llorando.
—De acuerdo.
—Oh, cielos –cerró los ojos cuando introdujo otro trozo de pie en la boca, era tan suave que se deshacía en ella, sintió una placentera corriente de placer.
—Te-Te dejaré terminar de comer –musitó Draco, sintiéndose completamente incómodo por la imagen de la mujer.
—Que esté bien, sanador Malfoy –le sonrió.
DG
La pelirroja jugaba con su cabello, mientras veía las manecillas del viejo reloj colgado sobre la pared, nadie había ido a visitarla, esperaba que Harry no lo hiciera desde luego tenía que estar odiándola con todo su ser pero ¿su familia también? Quizás Draco Malfoy había fingido poner sobre aviso a su familia sobre su embarazo descubierto a través de un efecto secundario de una poción que no podía ser administrada en una mujer embarazada.
Suspiró, ni siquiera Draco había ido a velar por la seguridad de su futuro hijo, robado adoptado, eso le causó un poco de incomodidad El hijo de Draco, negó, con el reciente calor en sus mejillas por el pensamiento.
Se levantó de la silla cuando la medimaga le indicó que era hora de tomar una ducha, no opuso resistencia a eso y a la comida, siempre y cuando fuese de su agrado, no discutía ni un momento.
—Me preguntaba si mi marido ha venido a preguntar por mí –murmuró –hijo –concluyó.
—El señor Potter ha estado en una misión, no ha podido venir por eso, su hijo mayor si mal no recuerdo tiene que estar en Hogwarts en este momento.
—Ni mi madre ha venido.
—Lo lamento señora Potter.
El agua cayó de golpe sobre su rostro y cuando fue cayendo más abajo, sus músculos recién tensos se relajaron, bajó la vista hasta su cuerpo, las costillas se le notaban aún más, pero sonrió al notar que su vientre comenzaba a notarse, era bastante extraño, si le preguntaban.
—Está demasiado delgada –musitó Draco a sus espaldas, asustándola.
—Ha perdido tres kilos en menos de tres meses, sanador –informó la mujer.
—Lo estoy notando –negó –aumenten la dosis –firmó el pergamino –tiene que recuperar peso.
Se puso frente a ella, su cabello estaba enmarañado, sus ojos cansados y sus labios agrietados.
—Dígame, señora Potter ¿se está sintiendo bien?
—Mejor que nunca –musitó.
—Tendré que creerle en esta ocasión –bajó la vista hasta sus pergaminos.
Ginny sonrió ¿tan transparente era para que supiera cuando estaba mintiendo? Ella estaría bien si alguien de sus hermanos o sus padres hubiesen ido a verla, incluso si su insoportable hijo Albus estuviera ahí, un extraño dolor se extendió por su pecho.
—Quisiera ver a mi hija Lily –pidió, haciendo que él la observara y asintiera.
