Disclaimers: Todo lo de Harry Potter es propiedad de JotaKá, y de la Warner Bros, más no mío, sólo los utilizó sin intención de obtener remuneración económica.

Esta serie de one shots es parte del evento de hace un año de la página de Facebook "Drinny All The Way" San Valen-Drinny.

Prompt 16.

La pequeña cabeza de Lily Luna Potter había comenzado a llenarse cada vez más con cabellos rojos, hacía demasiado tiempo que no la veía y la extrañaba, la medimaga quien la había traído no supo darle información sobre quién le había entregado a la bebé y porque esa persona no había entrado también a verla.

Pero por primera vez en todo ese tiempo, se sentía tranquila de sostener a su pequeña Lily y por lo visto la pequeña bebé había encontrado algo que se le había perdido hacía dos meses.

—Luce encantadora de mamá –la asustó Draco, que tenía al menos diez minutos observándola, jugar con la pequeña niña.

¿Te cree muy gracioso? –Le interrogó en un tono ofendido.

—Desde luego que no, sólo digo lo que veo, señora Potter.

—Aun así, creo que tengo que agradecerle por hacer esto posible, Lily es pequeña aún y aunque le sea fácil a Harry inventarle una historia, siempre ha sido un poco apegada a mí.

—Eso explica el desasosiego que tenía la pequeña cuando arribó aquí, ahora está calmada entre sus brazos.

¿Quién no lo estaría? Pensó Draco, alejando esa idea de su cabeza tan rápido como llegó, la observó una vez más y dirigió la vista a la niña, era una mini Ginevra, imaginó que sería igual de encantadora que su madre.

—Permítame su brazo, la revisaré.

—Creí que su especialidad no era los embarazos –sonrió Ginny a la bebé.

—Usted es mi excepción a la regla.

—Desde luego, lo había olvidado –negó –tiene que vigilar que todo en mi vientre vaya acorde a sus exigencias.

—Shhh –pidió, acariciando la palma de la mano de la mujer con su dedo pulgar, algo que pasó desapercibido para ella, pero no para él.

No quiso quedarse más tiempo ahí, era obvio que la amabilidad que Ginevra Potter tenía con él no era de una manera fuera de sus papeles, pero él comenzaba a sentirse incómodo ¿por qué ella lo alteraba tanto?

Salió de San Mungo a su hora de comida, paseó por el Callejón Diagon, observando a todos lados, intentando arrancar de sus recuerdos aquella mujer desconocida, sus recuerdos extraídos habían sido revisados todos, sin embargo no encontró ninguno parecido o igual entonces ¿a quién pertenecía? ¿Había sido víctima de algún hechizo desmemorizante? No encontraba ninguna otra respuesta.

Levantó el rostro y se topó con una persona que no podía estar ahí.

DG

Ginny sostuvo fuertemente a su hija antes de que le dijeran que el tiempo que tenía permitido con su hija se había terminado, adoraba a Lily, de sus dos hijos nacidos, era la que más sentido en su vida tenía, como si una gran parte de ella le perteneciera de manera extraña, completamente diferente al desapego total con sus otros dos hijos, que si a pesar de que James le caía bien, no al grado de sentirse tan conectado como con Lily.

—A la persona que la trajo, dígale que muchas gracias.

—Se lo diré –le quitó a la bebé de los brazos y se marchó sin esperar a que se despidiera mejor de la niña.

Esperó acostada sobre su cama a que Malfoy llegara, pero no lo hizo, al parecer le había ofendido su contestación de que sólo hacía excepciones por ella porque tenía un hijo que quería robarse, apropiarse.

—Has estado muy tranquila –habló una medimaga.

—Sí –aceptó –he estado hablando con el Director Warner, que quizás sólo sufres de depresión, pero nada que no pueda solucionarse como esa locura que alega el sanador Matt.

—Puede ser –se acomodó y se abrazó a sí misma.

—Descansa cariño, te ves bastante cansada –le acarició el cabello y salió de ahí.

Ginny suspiró, realmente ahora que había visto a Lily, se sentía más tranquila, las alucinaciones también se habían ido, así que quería creer que todo estaba mejor que nunca, que pronto saldría de ahí con su propio pie, esperando llegar a termino con sus hijos.

Se perdió a sí misma dentro de sus sueños, yendo de nuevo a aquellos pasillos que recorrió durante sus años de Hogwarts, pero esta vez no había sombras, sino un recuerdo de ella, besándose con Harry detrás de una estatua, una pequeña sonrisa la invadió.

Comenzaba a extrañar a Harry también, quería verlo, no podía esperar por que volviera y darle la noticia, serían padres de dos bebés hermosos.

Se acomodó porque se escuchó a sí misma quejarse en sueños, observó aturdida por la somnolencia a su alrededor, todo estaba tranquilo, así que no serían más de las tres o cuatro de la mañana, era el horario en que San Mungo estaba así, en paz, lo había notado en sus largas noches de insomnio.

La figura pelirroja la distrajo de inmediato, por un instante pensó que era George que se había colado hasta ahí para verla, pero no, era Fred, de nuevo.

Se está fijando ¿puedes sentirlo? –Le sonrió –esta se está volviendo oficialmente tu vida, Ginny, por un momento pensé que lo amabas realmente.

DG

Draco avanzó rápidamente hasta la habitación de Ginny, Harry Potter había ido a verlo a su oficina porque ella había pedido verlo para darle la noticia ¡Le había dicho que tendrían dos hijos! ¡Ella se había arrepentido del trato que habían hecho y no podía creerlo! Se había visto tan… convencida.

Entró a la habitación para toparse con una pelirroja radiante, las ojeras se habían ido, el cabello en una noche había comenzado a verse sedoso y hermoso, algo no estaba bien, lo supo por la sorpresa en sus ojos cafés llenos de brillo, del gozo que tiene una mujer al saber que espera un hijo.

—Ah, sanador Malfoy –sonrió –mi esposo vino a verme, me ha informado que…

Se quedó callada, como si alguien le hubiese lanzado un hechizo de petrificación, cuando volvió a moverse, el brillo en sus ojos se había ido, y el color morado bajo ellos era de nuevo tenue.

—No –susurró asustada.

—Voy a darle de alta –murmuró Draco –su esposo lo ha solicitado, quiere saber cómo evolucionan sus hijos de cerca.

—No, yo no –se cubrió los labios la pelirroja.

Vagamente, en sus recuerdos, un destello de sí misma escribiendo la nota, como si esperar dos hijos más fuese lo que siempre hubiese deseado.

—Yo no pude –susurró –Draco tienes que…

—Deberías vestirte cariño –sonrió Harry –Malfoy te ha dado de alta.

La mirada aterrada en ella le dijo a Draco que en realidad, esa mejoría que le había visto hacia unos minutos, no eran más que la peor de las caídas a lo que fuera que tuviera.

—En realidad, creo que tendré que mantenerla aquí más tiempo –musitó Draco, observando a Harry Potter sobre su hombro.

Ginny asintió, agradecida, contrario a su marido, que aunque camino hasta ella para acariciar su rostro, Draco notó el rechazo que ella sentía por él, y eso fue como si una llama se encendiera en su pecho.

Ginny no amaba a Harry y por extraño que fuese, se sintió el hombre más feliz y afortunado en el mundo ¿pero por qué?

—Estaré pendiente de mis hijos –informó Harry, besó la frente de su esposa y salió de ahí.