Disclaimers: Todo lo de Harry Potter es propiedad de JotaKá, y de la Warner Bros, más no mío, sólo los utilizó sin intención de obtener remuneración económica.

Esta serie de one shots es parte del evento de hace un año de la página de Facebook "Drinny All The Way" San Valen-Drinny.

Prompt 11.

Ginevra se quedó de pie en ese lugar mientras el rubio desaparecía delante de ella no le había dicho mucho sólo la había llevado hasta ahí y la había abandonado con una bolsa que prometía tener lo necesario.

Suspiró y se giró para ver con gran detalle aquel lugar que no le pareció la gran cosa ya que la cabaña tenía las maderas que formaban las paredes un poco separadas y la puerta estaba colgada sin embargo no sentía el viento meciendo sus cabellos ni nada parecido, optó por arreglar un poco a la manera normal ya que no tenía su varita consigo.

Estaba preocupada ¿cómo iba a librarse Draco de las sospechas de haberle ayudado a escapar? No quería perjudicarlo ni en su brillante carrera ni en su matrimonio.

Quitó el polvo como pudo y después de unos minutos volvió su vista hasta la cama que no prometía mucho avanzó para sentarse ya que se sentía agotada y no comprendía la razón ya que no había hecho mucho, después revisaría las cosas que él le había dejado.

Los parpados se le hicieron cada vez más pesados así que no peleó con el sueño y se dejó arrastrar no podía moverse de ahí y no tenía nada mejor que hacer así que de cualquier forma suponía que él no volvería para la cena.

DG

Ginny abrió los ojos y aunque no tenía un reloj supo que no había dormido mucho, si acaso unas dos horas así que se levantó adolorida y fue hasta la bolsa introduciendo su mano para sentir la suave tela así que tiró para encontrarse con un sencillo vestido de verano con pequeñas flores de estampado tan bonito que no lo dudó un minuto para deshacerse con la bata de San Mungo y ponerse aquella prenda que le quedaba un poco floja.

Buscó algo en ese lugar y atoró la puerta, le había pedido que no se fuera pero no le había dicho que no podía salir a explorar, suponía que si la había llevado a ese lugar podía estar tranquila sin temer a que la encontraran al menos tan rápido.

El viento golpeó fuertemente contra ella y por un momento al tomarla desprevenida casi la hace caer al suelo, había estado perdiendo demasiado peso y sabía que a nadie en San Mungo le agradaba aquello, era síntoma de su enfermedad una a la cual no encontraban nombre ni nada pero ella sabía que moriría antes de que supieran la razón por la que le estaba ocurriendo eso.

El recuerdo de su hermano Fred llegó a su mente diciendo que tenía que darse prisa al recordar pero por más que intentaba no sabía a qué se refería ¿qué tenía que recordar? Parecía que no podía darle una pista.

Se sentó cerca de la orilla del océano el sonido de las olas al romper en la arena la relajaba dándole un poco de vida que sabía que escapaba lentamente de ella, no tenía muchas horas desde que Draco Malfoy la había dejado, pero tenía una enorme necesidad de verlo y escuchar su voz.

—Tienes que sacarlo de tu mente –se dijo a sí misma –es un hombre casado, y tú estás casada con Harry.

Se abrazó las piernas mientras recargaba el mentón en sus rodillas y sus ojos castaños se perdían en la inmensidad del océano frente a ella, en aquel punto en que el cielo y el mar se juntaban provocando una sensación extraña en ella.

Giró el rostro un momento apartando la vista de la infinidad que había frente a ella, topándose con un par de sombras.

—No sé por qué estás así –musitó la sombra que ella sabía que le pertenecía a ella.

—No es algo que te incumba –soltó la voz distorsionada de la voz restante.

—Estoy aquí, preguntando si estás bien.

—Lo estás, pero que estés aquí, preguntándome por mí, no hace que te incumban mis cosas ¿no lo crees? ¿O acaso me incumben las tuyas?

—Sólo quiero… por favor –suplicó –es una fecha hermosa…

Esta fecha es aburrida y colorida ¿para qué dicen es el día de los amigos? Si en realidad a todos se nos olvida que los tenemos, al menos ese día.

—Eso es lo que te molesta, entonces ¿podemos ser amigos? Al menos hoy –soltó su voz alegre.

Cerró los ojos y suspiró cansina no podía recordar todo aquello porque simplemente nunca había pasado ¿cómo podía olvidar algo así? Si con el simple hecho de presenciar aquello se sentía tan bien, bueno también se sentía una invasora de aquella intimidad que incluso en aquel momento en que no eran nada, se sentía como si lo fueran todo el uno para el otro.

Se puso de pie y regresó a la cabaña dándose cuenta de que lo que había usado para evitar que se cerrara la puerta no había sido una buena decisión, se sentó junto a la puerta cuando esta no pudo abrirse y esperó que él no tardara tanto en regresar o el clima frío terminaría provocándole hipotermia o algo parecido.

Ahora comprendía que había sido una mala idea sólo usar ese vestido delgado por muy bonito que fuera, su mirada volvió a ponerse en el sol que había estado ocultándose mientras ella se adentraba a los recuerdos prestados de alguien más, se había vestido así esperando a que cuando él volviera la creyera lo suficientemente bonita pero no había mucho en ella que le permitiera seguir siendo la Ginevra Weasley que tenía a gran parte del colegio pegado a sus talones pidiendo una oportunidad.

Ella había sido tan estúpida como para quedarse con Harry entre tanta opción.

DG

La puerta se abrió, estaba iluminado por la luz de la luna y la ilusión de la pelirroja se perdió cuando vi a una mujer asomarse, al verla suspiró aliviada y le pidió con un gesto que la siguiera dentro y sin pensarlo dos veces la siguió.

—Qué bueno que no huiste, me habría ahorcado si lo hubieses hecho.

—Ah –lo lamento…

—Soy Maggie, amiga de Draco, nos conocimos en San Mungo…

La pelirroja retrocedió con una mirada temerosa en la mujer frente a ella ya que pensaba en que posiblemente planeaba llevarla de vuelta.

—No tienes de qué preocuparte, sólo vine a revisar que todo esté bien contigo, por motivos que comprenderás el no vendrá en unos días, pero lo estará pronto.

—Gracias –musitó.

—También, porque aunque él me lo prohibió, quiero decirte que a pesar de no saber qué es el mal que te afecta… un amigo mío ha dicho que lo más probable es que tú mueras.

—Sí, era algo que suponía –sonrió -cada día me siento más… débil, y no hago nada.

—Él está empecinado en encontrar la cura de tu mal, eres una paciente importante para él –la mujer levantó la vista –y tengo miedo de lo que pueda llegar a ser capaz por ti, y eso vaya a afectarle ¿comprendes lo que digo?

—Sí, y aunque no lo creas, mi intención no es afectarlo, si pudiese volver a casa y morir ahí sin preocuparlo, lo haría pero mi familia…

—Él dice que no siente nada por ti, nada fuera del interés médico-paciente –Ginny sonrió ante esas palabras –pero dime tú ¿sientes que él puede tener alguna clase de interés romántico por ti?

—No –murmuró –sólo es amable conmigo.

—Yo no creo eso, pero no me queda más que creer en la palabra de ambos ¿o usted siente algo por él, señora Potter?

—Estoy bastante agradecida por… todo lo que hace por mí, a pesar de que las dos sabemos el desenlace final.

—Entonces, por favor, usted podrá quedarse aquí, es mi cabaña, pero… no haga que él pierda todo lo que le ha costado tener alejado de la oscuridad de su familia, Ginevra, se lo suplico…

—Gracias –le sonrió dulce a Maggie –me encargaré de que él no vuelva, siempre y cuando, tenga su palabra de que podré quedarme aquí, sin que alguien lo sepa.

—La tiene.

Maggie le extendió una varita a la pelirroja, eso solucionaba mucho su vida, después de decirle que se encargaría de darle provisiones suficientes y de revisar que todo estuviera bien con ella se marchó dejándola pensativa y con una misión que no sabía cómo cumplir ¿cómo iba a alejar a Draco de su curiosidad por su malestar médico?