Disclaimers: Todo lo de Harry Potter es propiedad de JotaKá, y de la Warner Bros, más no mío, sólo los utilizó sin intención de obtener remuneración económica.

Esta serie de one shots es parte del evento de hace un año de la página de Facebook "Drinny All The Way" San Valen-Drinny.

Prompt 18.

Astoria regresó a su casa después de pasar todo el fin de semana en la casa de sus padres, como su marido prefería pasar todo su tiempo ocupándolo en encontrar la cura para el mal de la esposa de Potter, ella no tenía muchas cosas que hacer ahí y con el tiempo se había dado cuenta que no tenía el alma de una esposa abnegada que se quedaba en casa esperando por que su marido regresara, para nada, ella tenía una vida y bastantes intereses que perseguir como para desperdiciar tiempo y vida en esperar junto al fuego porque Draco regresara.

Se detuvo cuando vio las luces encendidas en el despacho de su marido así que miró al reloj para darse cuenta que era demasiado temprano para que estuviera en casa, suspiró y avanzó hasta aquel lugar para encontrarlo con un montón de libros sobre el escritorio mientras seguía bajando más de su biblioteca personal.

—Vaya ¿Qué es lo que ocurre ahora? –Cuestionó tranquila.

—Nada ¿Qué tendría que pasar? –Respondió sin decir nada.

—Parece como si fueses a huir, solo eso ¿para qué necesitas todos esos libros? –Fue hasta la pila y tomó uno Males poco frecuentes que dañan el cuerpo –ah, ya veo, es por lo de Ginevra Potter ¿cierto?

—No, a ella la trasladaron hoy al asilo –se encogió de hombros –oficialmente ya no es mi problema, así que pensaba botar esos libros –observó a su esposa.

—Tenemos una charla pendiente ¿recuerdas? –Comentó apenada.

Sabía lo mucho que su marido quería descendencia pero no iba a sacrificarse a ser la madre de alguien a quien claramente ni quería ni deseaba, y mientras más pronto lo tuviese claro y aceptado mejor, de hecho de eso había ido la charla en la casa de sus padres, con su hermana Daphne.

—Sí, lo sé, y acepto el hecho, Astoria –comentó Draco, observándola.

—Me sorprende que lo aceptes sabiendo que siempre ha sido tu deseo un hijo –suspiró y fue hasta él, lo sujetó y lo detuvo –lo hablé con mi hermana, Draco, y coincido con ella de que lo mejor para los dos es separarnos, yo no quiero una familia –hizo un ademán de culpabilidad –aparte de nosotros, claro y no puedo mantenerte a mi lado y obligarte a aceptar mis decisiones así que lo mejor es que encuentres a una persona, que comparta el mismo deseo de una familia que tienes tú.

—Gracias por ser honesta conmigo, es bueno saber que eres tan noble –soltó sarcástico.

—Estoy siendo honesta, no sé por qué te enfadas de cualquier manera ¡Se honesto por una vez en la vida! ¡Vamos! Dime que te enamoraste de Ginevra Potter, de cualquier forma, algún día terminarías dejándome por ella.

—Ella va a morir –le informó serio.

—Por eso te aferras a lo único que crees que tienes ¿no es cierto? –Negó –ustedes los hombres son…

Draco se quedó ahí mientras su esposa abandonaba el despacho, se recargó en el escritorio completamente frustrado por cómo iban las cosas pues, definitivamente se había enamorado de Ginevra ¿Cómo había pasado? Lo desconocía ¿Cuándo había sucedido? Tampoco lo sabía, comenzó a guardar sus libros en un saco con un hechizo de expansión indetectable, mientras más rápido se fuera de ahí. Mejor para todos.

DG

Maggie se puso de pie y avanzó hasta el rubio con una enorme sonrisa lo abrazó y sonrió cuando notó su cara de pocos amigos, el calor y él no era algo que fueran de la mano y mucho menos los insectos.

—Valdrá la pena, te lo aseguro –se burló.

—Sólo necesito que tu amigo me diga todo lo que sabe sobre lo que le ocurre a Ginevra, para poder partir de ahí.

—No creo que tenga el punto de partida que tú buscas, Draco pero puedes ir con Lorenzo.

El rubio asintió y se adentró al tipi que había a unos metros de él, observó a su alrededor, había un montón de hierbas colgadas que le hicieron fruncir el cejo sin saber que era todo aquel lugar.

—Sabes a lo que vengo ¿no es así? –Cuestionó.

—Sobre la mujer que ha visto a la muerte a la cara ¿no es así?

—No sabría si la ha visto o no –se burló Draco.

—Es difícil de saber que es la muerte, siempre viene a ti, con un rostro familiar, para que no le tengas miedo ¿no es lo que dicen? –Sonrió –también que tu vida pasa frente a tus ojos antes de que mueras.

—Bueno, ella no me ha comentado nada de eso –admitió –sólo que ha visto a su hermano muerto –se encogió de hombros.

—Su guía, significa que ha comenzado la transición –observó al rubio –ella morirá pronto.

—Pero ¿entonces por qué hay momentos en los que se recupera?

—Hay un dicho muy famoso, que dice que siempre hay una mejoría inexplicable antes de una muerte inesperada.

—No hay nada que pueda hacer por ella.

—Me temo que no, sólo puedes dejarla morir, para que como el fénix, renazca de nuevo, en su nueva vida, una en la que tú no estarás, jamás.

—Pero…

—Eso es lo que ella desea, se está aferrando a eso, con todas sus fuerzas.

—Así que ella tiene la opción de vivir, pero quiere morir.

—Fue un deseo, inconsciente tal vez, pero mi gente siempre dice, cuidado con lo que deseas, nunca sabes quién puede estar escuchándote al otro lado –sonrió.

—Esto sin duda no me ayuda en nada –informó Draco.

—Lo único que te puede ayudar, es hacerle recordar quién es, de donde es y de donde vino.

Draco salió de aquel lugar con la mente más pesada de lo que normalmente la tenía aquellas palabras no significaban nada para él y en definitiva, no ayudaban para nada a sus propósitos de ayudar a la pelirroja.

Suspiró mientras Ginevra estaba a salvo en un mejor lugar aguardando por él, la vida de Draco había comenzado a desmoronarse, las palabras de Astoria seguían frescas en su mente y no podía culparla por tomar aquella decisión, no es como si él hubiese sido una buena pareja y esposo a lo largo de su matrimonio y a decir verdad a ella le había tomado más de lo que al inicio creyó él que le tomaría abandonarlo.

Eso comprobaba que no existía una sola mujer en el mundo hecha para él, que le amara con todos sus defectos, y de esa manera él la amaría a ella, pero no.

Su vista fue hasta la copa de los árboles que mecían sus hojas y ramas sin contratiempos, él deseo por un momento ser una hoja de aquellas, mientras los recuerdos lo inundaban.

Era un día tranquilo y eso aumentaba sus temores e inseguridades de maneras en las que no le agradaban sentirse así de vulnerable era lo único que no podía permitirse, ni siquiera con la mujer que amaba se podía permitir bajar la guardia, era algo más de él que de ella y era consciente.

Se detuvo a antes de abrir la puerta por completo ya que la risa de su novia se escuchaba bastante divertida mientras alguien más hablaba.

—Ya, dinos que es lo que pasa –comentó Daphne, la hermana mayor de Astoria.

—Aunque quisiera no puedo –rió divertida.

— ¿Y por qué no puedes? ¿Te hizo hacer el juramento inquebrantable? –Preguntó la amiga de su novia –es un mortífago, sin duda es algo que haría.

—Un exmortífago, para tu información –lo defendió.

—Entonces ¿por qué no puedes decirlo? –Cuestionó Daphne.

—Por qué él no ha dicho nada, más bien son sospechas mías.

— ¡Estás embarazada! –exclamaron las mujeres sorprendidas, aquello aceleró el corazón de Draco, tanto que quería un hijo.

—Por supuesto que no, es que sin duda va a proponerme matrimonio en San Valentín.

Obviamente le había propuesto matrimonio en San Valentín aunque eso adelantara sus planes, pero después de oírla decir eso, se sentiría culpable de herir sus creencias así que se había encaminado en aquel matrimonio con la mujer que amaba.

Amaba.

Quizás estaba bien empleada esa palabra en pasado ya que sin darse cuenta la persona que aceleraba sus pensamientos y deseaba a su lado, era otra mujer.