Disclaimers: Todo lo de Harry Potter es propiedad de JotaKá, y de la Warner Bros, más no mío, sólo los utilizó sin intención de obtener remuneración económica.

Esta serie de one shots es parte del evento de hace un año de la página de Facebook "Drinny All The Way" San Valen-Drinny.

Prompt 28

—Tienes razón –admitió Davies –lo realmente divertido es que le llamaste Ginevra, no señora Potter como siempre lo hacías, así que en realidad, sí te la llevaste tú.

—Creo que tanto atender pacientes con problemas mentales te volvió uno de ellos, Davies, eso es lo que creo.

—Tres veces –le mostró tres dedos –tres avisos más, y el tiempo se te terminará, Malfoy –negó –y no quieres que Fred Weasley aparezca la tercera vez, antes de que ella te diga esas dos palabras, antes de que se fije por completo, solo mira donde estás parado ahora, es casi cemento.

Draco bajó la vista confundido y cuando levantó la mirada Davies ya no estaba, bufó enfadado y comenzó con las últimas compras de ese día antes de ir a su casa y regresar con Ginevra, esa noche lejos de aquella cabaña le había sido desesperante ni siquiera había podido dormir un poco ni cerrar los ojos.

La vista de Draco volvió al piso sobre el cual estaba parado y todo se le volvió borroso, por un momento, llevaba una túnica gris oscuro y al siguiente, unos pantalones de vestir negros, se sintió tambalearse y casi caerse, levantó la vista y no reconoció el lugar.

—Comprendo lo que sienten tus padres –comentó una sombra avanzando hasta él, su voz no era distorsionada, era la de un hombre maduro, pero no lo reconoció.

—Yo no –comentó y fue él quien contestó, no una sombra con su voz, fue él.

—Oh, Draco, incluso esto para mí es complicado, nunca pensé que ella se diera por vencida contigo, cuando le propusiste matrimonio, nadie fue feliz, ni en tu casa ni en la mía, comprendí que notaste la sonrisa falsa en cada uno de nosotros, aun así, la confianza con la que me miraste, me hiciste saber que jamás dejarías que algo malo le pasara.

—Realmente, no comprendo nada de lo que me está diciendo –soltó irritado –más pistas ayudarían –admitió.

—Yo no voy a darte las pistas, están frente a ti, muchacho –comentó en un tono divertido –y no pueden ser más obvias, ella no solo te lo dijo, realmente lo deseó con todo su corazón.

—Yo…

—Cómo te dije, los comprendo, ya soy un anciano, si quieres verlo así, pero alguna vez fui joven y sigo siendo hombre, con los miedos que todos tenemos, con los miedos que ahora mismo sientes cada que ella toca el tema, pero sólo puedo decirte que el amor puede cambiar a una persona de la misma forma que un padre puede cambiar a un bebé: torpemente, y a menudo con un gran lío –la sombra lo sujetó del hombro –aun estás a tiempo de recordarle las cosas, puedes olvidar a las personas, pero no los sentimientos que despiertan en ti, no te digo que cedas cada parte de ti, pero no sabes lo buen o mal padre que serás, hasta que te vuelves uno.

Draco levantó la vista cuando lo golpearon en el hombro, se disculpó, no sabía el tiempo había perdido la noción así que observó su reloj, era medio día, así que fue hasta su casa y de ahí, sujetó las cosas que restaban y apareció frente a la cabaña.

—Volviste, pensé que volverías más tarde –comentó ella, ayudándole con lo que tenía en la mano.

—Bueno, ya había solucionado los asuntos por los que fui, así que decidí volver.

—De acuerdo, está bien ¿no te han dado fecha para volver a San Mungo? –Preguntó.

—No, la investigación parece que no tiene fin –comentó.

—En serio, no es necesario que te quedes aquí –murmuró –comprendo que este lugar para alguien como tú tiene que ser una tortura.

—La tranquilidad ayuda mucho –comentó –me ayuda a concentrarme, he podido leer más libros de los que normalmente lo hacía yendo a San Mungo.

El brillo en los ojos de Ginevra dijeron más de lo que ella pudo decir y eso era que por más libros que él hubiese leído en ese tiempo no había podido tener más avances de los que ya tenía hacía tiempo atrás, y tenía razón.

—Encontraré la cura, te lo juro –musitó.

—Te creo –lo sujetó de la mano y la apretó con una sonrisa –pero no te presiones mucho, me siento mejor.

Las palabras de Lorenzo lo golpearon de nuevo ¿aquella mejoría significaba que un día simplemente ya no despertaría? Aquella idea lo torturó, así que jaló su mano de forma violenta y avanzó a la puerta.

—La escoba esta en aquel baúl –informó y salió sin más.

Ginny bajó la vista abrumada por la repentina actitud del rubio pero no dijo nada comprendió que a pesar de todo y de la convivencia que tenían, ellos no eran amigos ni nada por el estilo él solo tenía curiosidad por lo que le afectaba y ya fuera que la curara se olvidaría de ella para siempre y si no lo hacía se obsesionaría con encontrar la respuesta pero ni por un momento era por ella.

Avanzó hasta el baúl, sacó la preciosa y en casi perfecto estado Nimbus 2001, notó que había algunas cosas para mantenimiento así que sonrió suponía que Draco había dejado de usar aquella escoba después de Hogwarts y no era como si la hubiese usado mucho en el colegio por lo regular siempre encontraba un pretexto para no jugar.

Se dedicó a darle mantenimiento en la cabaña ya que no quería salir e importunarlo con su presencia así que cuando estuvo lista, aguardó una hora y salió solo para comprobar que él había desaparecido de ahí suspiró y montó en la escoba ya estando en el aire sonrió cerrando los ojos, transportándose en sus memorias hasta aquel campo de quidditch, donde se sentía libre, donde cientos de voces gritaban su nombre.

DG

Draco apareció de nuevo en aquella cabaña su vista fue de inmediato a la figura en el aire que estaba estática en un solo punto, salvo por el viento que la mecía junto con aquella cabellera pelirroja sonrió fascinado aquella imagen le regresó al colegio y algunos partidos de las Arpías ya que su estadía en el equipo profesional no fue muy larga.

Después de un rato descendió al bajarse la vio caer al suelo así que corrió hasta ella, su rostro se veía cansado y un poco demacrado así que la sujetó en brazos y la llevó hasta su cama su respiración era agitada, preocupándolo.

—No fue buena idea que volaras –comentó él.

—Pero que dices, si fue la mejor de todas –sonrió –hacía tanto que no montaba una escoba –admitió para él –morir después de eso sin duda ha funcionado.

—Dime algo ¿has vuelto a ver a tu hermano desde que me fui?

Ella frunció el ceño ante la cuestión y el hecho de preguntarle eso también lo sorprendió a él ¿desde cuándo le creía a Davies lo que le decía? Sacudió la cabeza restándole importancia así que ella volvió a recostar su cabeza en la almohada sin contestar la pregunta.

—Descansa un poco ¿quieres?

—De acuerdo, seguiré tu recomendación –sonrió divertida, los ojos se le cerraban del cansancio –pero sin duda volveré a subirme a esa escoba, y si la desapareces, iré directo a Harry ¿trato?

—Parece que no tengo otra que aceptar –murmuró a una dormida pelirroja.

No se separó de su lado comprobando cada determinado tiempo que seguía respirando, no quería irse a dormir y cuando abriera los ojos todo rastro de Ginevra se hubiese ido.

El rubio se sentó frente a la cama de la mujer mientras los recuerdos de aquella plática se recreaban ¿quién era ese hombre? Parecía que lo conocía bastante bien aunque no del todo, aun así tenía mucha información que él no comprendía, se estaba por quedar dormido cuando ella habló en sueños.

—Fred –musitó y la vio sonreír.

El miedo se extendió en todo su ser ¿esta era la primera vez que lo veía o la tercera? Su respiración se agitó de forma violenta se puso de pie y la movió demasiado fuerte para despertarla, cuando sus ojos castaños se encontraron con los de él no pudo evitar sonreír aliviado de que volviera a abrir aquellos ojos que tanto le gustaban.

—Roncaba mucho supongo –bromeó.

—No, nada de eso –argumentó –sólo ven, acompáñame.