Disclaimers: Todo lo de Harry Potter es propiedad de JotaKá, y de la Warner Bros, más no mío, sólo los utilizó sin intención de obtener remuneración económica.
Esta serie de one shots es parte del evento de hace un año de la página de Facebook "Drinny All The Way" San Valen-Drinny.
Prompt 25
Ginny se puso de pie un tanto agotada él estaba al otro lado de la cabaña arreglando un par de cosas y buscando otras tantas entre las cosas que había llevado y que nadie había desempacado y arreglado y a ninguno de los dos parecía incomodarles el estado actual de las cosas que él había llevado.
—Dime entonces ¿A dónde quieres que te acompañe? –sonrió.
—Arréglate un poco, estás somnolienta, y no quiero un accidente.
—Bien ¿cómo tengo que arreglarme?
—Algo abrigador, sólo eso –murmuró sin prestarle atención.
Ginny observó la maleta que le extendió así que entendió que le llevó ropa invernal y el hecho de que él creyera que aquella ropa sería necesaria porque ella viviría tanto como para llegar a diciembre o enero, hizo que riera divertida y al mismo tiempo se echara a llorar.
Sintió los brazos cálidos de Draco rodearla sintió la incomodidad del rubio al hacer aquello así que intentó alejarse, pero él la estrujó más contra él provocando más llanto y no calmando el que quería calmar.
—Todo está bien –murmuró él –todo está y estará bien, te lo prometo.
—Gracias –sollozó alejándose para verlo –gracias por esto, en serio.
—No agradezcas –pidió.
—Tengo qué, no quiero morir y no decirte lo agradecida que estoy contigo por todo lo que haces por mí –murmuró él la soltó, para limpiar sus lágrimas.
—No vas a morir –soltó el con rudeza.
—Lo haré, y agradezco tanto que creas que mi vida se alargará tanto –rió mientras lloraba.
—Arréglate, irás conmigo ahora.
Ginny se puso unos pantalones después de tanto tiempo usando vestidos y un abrigo de color verde Slytherin logrando una mueca cuando lo vio sonreír, él estiró la mano hasta ella.
—Entonces ¿eso significa que es una cita?
Él sonrió, aquella idea le agradaba una cita con ella sin duda era algo que le fascinaba y que fuese ella quien pensara en eso como una salida así le agradó aún más.
—Vamos.
La mujer sonrió al notar la escoba, sin duda Malfoy sabía que volar la había agotado pero en el trayecto de aquella siesta había hecho que él pensara en aquello como alternativa.
El corazón de la pelirroja volvió a sentirse extraño entre la sensación del viento golpeando en su rostro y el calor del cuerpo de Draco a sus espaldas no sabía cuál era la mejor sensación, cerró los ojos y por un momento se imaginó lo que sería que el hombre rodeara su cintura y la acercara a su cuerpo.
Abrió los ojos turbada ante creer saber la sensación exacta que eso ocasionaría al mismo tiempo en que sabía cómo sería sentir los labios del rubio en la parte trasera de su cuello.
—Ginevra –lo escuchó exclamar cuando ella perdió el control de la Nimbus.
El agua la tragó de inmediato, todo a su alrededor estaba oscuro y frío tanto que sintió como navajas apuñalándola sin detenerse no lo veía, su cabeza estaba tan aturdida que no sabía si estaba nadando a las profundidades o hacia la superficie todo estaba oscuro, el frío comenzó a entumecer su cuerpo y había dejado la varita en la cabaña.
Se relajó, cerró los ojos, aquella era una mejor forma de morir que aquella enfermedad desconocida, abrió los ojos para ver la sonrisa divertida de su hermano Fred que negó la sujetó de la solapa del abrigo y su cabeza rompió la superficie del agua.
Sus pulmones se llenaron de oxígeno de forma desesperada, Draco salió a superficie y lo escuchó gritar su nombre, antes de que pudiera contestarle, él volvió a sumergirse desesperado, le tomó cinco minutos volver a salir.
—Ginevra –gritó desesperado.
—Aquí –dijo agitada –lo lamento, por tirarte y todo.
La vista de la mujer fue hasta la escoba que aguardaba suspendida en el aire y comprendió que ella había sido la única en caer ya que él se había logrado sujetar aun así se había aventurado a ir tras ella, sintió el brazo de Draco a su alrededor la escoba bajó de manera en que él pudo subirse para después ayudarla, salvo que esta vez la dejó a sus espaldas para ser él quien controlara el vuelo.
—Lo lamento –recargó su rostro en la espalda de Draco.
—Ten –le pasó su varita –sécate o te enfermarás.
—Gracias –murmuró.
Aunque se ofreció a secarlo él rechazó la propuesta quizás como manera de castigo por haber permitido aquella estupidez, sospechó que aquel incidente había hecho que Draco pensara que aquello era demasiado para ella y que la enfermedad había avanzado más de lo que debería haberlo hecho.
El hombre entró a la cabaña primero que ella con un rostro bastante crispado en enfado haciendo que ella suspirara y observara el cielo oscuro, no tardaría en amanecer así que sacudió la cabeza y entró también.
La mirada de la mujer fue hasta la espalda desnuda de Draco ya que se estaba cambiando de ropa sus mejillas se pusieron rojas y le dio la espalda, aquello era una violación a su privacidad cuando él siempre había sido muy respetuoso con la de ella.
—Gracias por el paseo –murmuró aun dándole la espalda.
—Casi te mueres –comentó irritado –todo lo que vino a mi mente es que no va a matarse esa enfermedad, sino que yo te mataría –soltó furioso.
—No fue tu culpa –comentó –y tampoco fue mi enfermedad, simplemente fue un descuido, estaba pensando ya sabes, en las buenas épocas y cuando la imagen vino a mi mente, simplemente me desconcentre –mintió.
—Me alegra saber que fue un descuido así –admitió –dime ¿por qué me das la espalda?
—Perdón, es que cuando entré te estabas desvistiendo.
—Ya estoy vestido.
Ella se giró hasta él sus ojos grises estaban más tranquilos en comparación a los que había visto cuando se cercioró que todo en ella estaba bien antes de subirla a la escoba.
—Prométeme que en un futuro, no te subirás a la escoba si no voy contigo o no estoy presente, por cualquier cosa.
—Te lo prometo, mamá –se burló la chica y ante la imagen de Molly Weasley en su mente, la sonrisa se desdibujó.
—Sabes que no puedes…
—Lo sé, pero eso no es lo que me pone triste sino que todo mi tiempo en San Mungo, ella nunca… -negó –no puedo quejarme al final de todo, merezco que nadie me ame ¿por qué alguien amaría a un monstruo como yo?
—No eres un monstruo –murmuró él.
—Lo soy, es sólo que no lo admitirás, vi tus ojos cuando te conté que no siento nada por mis hijos, vi la incredulidad creciendo, el horror de que una madre pudiese sentir esa clase de sentimientos por alguien que tiene su sangre y peor, que creció en su vientre por nueve meses, a quien alimentó y cuidó.
Él ya no dijo nada más, no comprendía las razones por las que ella sentía esa clase de desapego total por sus hijos pero no era nadie para juzgarla simplemente no comprendía aquello era simple como eso.
—Ve a dormir –pidió Draco.
—Ya está por amanecer –comentó ella –pero ya he tomado mi baño en el océano, no creo que te agrade que vuelva a hacerlo ¿o sí? –Soltó divertida.
—Tienes razón, puedes observar, pero no meterte en –informó.
—De acuerdo –rió divertida y salió del lugar.
Draco suspiró agobiado, por un momento pensó que la había perdido para siempre y se dio cuenta que no estaba listo para perderla de ninguna forma, estaba totalmente enamorado.
