Disclaimers: Todo lo de Harry Potter es propiedad de JotaKá, y de la Warner Bros, más no mío, sólo los utilizó sin intención de obtener remuneración económica.

Esta serie de one shots es parte del evento de hace un año de la página de Facebook "Drinny All The Way" San Valen-Drinny.

Prompt 23

Quiso volver a incorporarse pero la mirada de advertencia del rubio la hizo permanecer en el lugar que estaba, simplemente se giró un poco haciendo que eso lo relajara de una forma que no comprendió.

—Eso sí no fue un accidente, simplemente, me fui.

—No lo viste de nuevo ¿cierto?

— ¿A quién?

—A tu hermano.

—No, estaba en una charla con un chico en Hogwarts –se burló.

—Vaya, un recuerdo, sin duda, en el colegio hablabas con muchos chicos.

—Sólo hablaba con ellos, contrario de lo que muchos creen.

—Nunca creí eso –admitió.

—Gracias por no creerlo –admitió.

—Pero dime ¿qué le decías a ese chico?

No es nada personal, pero no me interesa ser tu cita en un día tan bonito como San Valentín.

—Vaya, eso no es nada agradable, que la chica que te guste te rechace.

—Tengo la ligera impresión que salía con alguien más, pero… no era con Harry.

—Debió ser mientras salías con Corner o Thomas –respondió como si nada.

—Recuerdas muy bien a mis novios, Malfoy.

—Eras la chica más guapa de Hogwarts, todo el mundo hablaba al respecto, y bueno, nunca te importó lo que opinaran las personas, por eso los besabas con mucho entusiasmo en público –admitió.

—Quizás por eso todos pensaban que hacía algo más que charlar con ellos –admitió.

—Una cosa es besar a una persona en público y otra llegar a la intimidad con el mismo entusiasmo –comentó.

—Suena como si hubieses tenido malas experiencias en el camino, Malfoy.

—No se nace siendo un experto, Weasley –comentó.

—Para ser honestos, no veo a Astoria quejándose con sus amigas de la intimidad.

Él sonrió de lado dándole a entender que estaba en lo correcto y haciéndole envidiar a Astoria en esos aspectos y en muchos más uno era por tenerlo a él, mientras ella tuvo a Harry en su vida.

—Nunca te has quejado tampoco del desempeño de tu marido –comentó.

—Claro que lo hice –se burló –pero estabas demasiado interesado en lo que su mal desempeño dejó en mi vientre que en otra cosa.

—Bueno…

—No es que fuese malo –admitió –es sólo que… ni él sentía algo por mí, ni yo por él, Harry sólo llegaba a casa, me tomaba, sin importar mi estado de ánimo y si quería o no, así que es difícil disfrutar algo que no quieres, supongo que de estar con alguien que sintiera algo más que un cariño de amigos, sería un buen desempeño –se encogió de hombros –la verdad es que no sabría qué decirte en realidad.

—Suena a un infierno –admitió.

—Cuando nunca estás de ánimo y tu esposo lo está todos los días, sí –sonrió –pero por favor, cambiemos de tema –pidió.

—Desde luego –sonrió, pero no fue una sonrisa honesta.

—Dime ¿ya puedo ponerme de pie? No me gusta estar tanto tiempo en cama.

—Sí, ya escuché eso –bromeó.

Ella se sentó en la cama con una sonrisa divertida a juego con la traviesa de él, le dieron ganas de continuar el chiste pero se dio cuenta que más que bromear más bien se dedicaría a coquetearle y al menos él sí era un hombre felizmente casado.

—Y ¿cómo está tu esposa? –Le preguntó.

—Bien, supongo –comentó.

—Deberías volver a tu casa, no creo que le agrade mucho el hecho de que te la pases conmigo, que si bien solo soy tu paciente no oficial…

—Ella no le preocupa nada de eso –admitió.

—Si fuese yo, no estaría muy contenta de que te la pasaras más con ella que conmigo.

—Bueno, la verdad es que mi matrimonio con Astoria terminó hace un tiempo ya –admitió.

—Pero…

—Ella decidió que… bueno, ya sabes, no quería hijos, ni propios ni adoptados y que no era justo tenerme atado a ella, así que lo mejor fue que cada quien persiguiese sus sueños.

—Lamento mucho escuchar eso.

—Sí, no lo sientas –comentó.

—Pero la comprendo, como una mujer que no quería hijos, y aun así…

—Sí, lo comprendo, más de lo que crees que lo hago, supongo que por eso hay que encontrar a una persona que quiera las mismas cosas que tú, Potter debió preguntarte…

—No es que yo no quisiera hijos –admitió.

Draco se acercó a ella cuando se levantó de la cama, la sujetó del brazo, para que no se tambaleara a causa de su poca fuerza atrayéndola de más hacia él y se quedaron callados por un largo minuto mientras sus miradas se fundían en la otra.

—Si querías hijos, entonces no comprendo –comentó Draco.

—Claro que quería hijos, tantos como mi madre, pero también quería en mi vida un hombre que alterara mi mundo de manera desorbitante, y nunca lo encontré, hasta… bueno…

— ¿Sí? –Cuestionó.

—Voy a morir y no… cambiemos de tema.

Se alejó de Draco hasta la puerta, necesitaba aire fresco ya que sabía que él no tenía una relación quería besarlo más que nunca pero aun así tenía miedo de cómo podían resultar las cosas, cuando él le dijera que no se sentía de esa forma con ella sin duda prefería mantenerlo a su lado todo el tiempo que pudiese, como siempre hacían los egoístas moribundos, no quería decirle al rubio, pero cada vez se sentía más ajena a ella, como si su esencia estuviese cada vez más fuera de su cuerpo.

DG

La mirada de Draco seguía en la mujer a unos metros delante de él, el aire mecía sus cabellos y su vestido y quizás no era correcto que sus ojos recorrieran las hermosas piernas que el viento le permitía ver, había algo extraño en ella desde que había visto por segunda vez a Fred Weasley pero se había negado a decirle que ocurría y sin embargo los lapsos en los que su mirada se perdía en el horizonte aumentaban con los minutos.

Sintió una extraña sensación que provocó unas ganas enormes de ir hasta ella y pedirle una oportunidad de cumplir aquel deseo e intentar ser el hombre que alterara su mundo de formas insospechadas de maneras en las que Potter jamás había podido o jamás había querido, él sin duda quería hacerlo ella merecía sentirse amada y sobretodo que alguien le hiciera sentir que sus opiniones importaban que no todo era decisión de los demás.

—Te quedará una arruga permanente en la frente, si sigues con el ceño fruncido –la suave voz de Ginevra lo hizo sonreír.

—No es como si eso interesara, estoy en edad de comenzar a tener arrugas de expresión.

—Posiblemente a tus admiradoras no les guste.

—Bueno, pueden irse al carajo.

Ella sonrió completamente divertida por su reacción nunca imaginó que realmente le importara lo que las mujeres pensaran de él, por alguna idea tonta siempre pensó que ser atractivo era algo con lo que lidiaba a fuerza más no que lo considerara como uno de sus mejores atributos.

—No creí que te importara, realmente –admitió en voz alta.

—Pues te equivocaste, si no conquisto mujeres con mi físico, es imposible que lo logre con mi brillante personalidad, no sé si notaste eso.

—Bueno, tu brillante personalidad termina siendo un rasgo adorable en ti, más que tu rostro atractivo –murmuró.

—Creo que eres la única persona que piensa eso en el mundo.

—Tengo que haber visto algo que el resto del mundo no –volvió su vista a la de él –o posiblemente la muerte me revolvió el cerebro.

—No voy a dejar que mueras –estiró su mano, para sujetar la de ella.

Draco supo que a pesar de que su mirada y rostro mostraban determinación por cumplir esa promesa para con Ginevra era algo inevitable, no iba a poder hacer nada para evitar que la pelirroja muriera y no tenía ni idea cuanto más le tomaría a Fred hacer su última aparición y eso le aterraba, ese podía ser el último momento con ella y aunque tenía demasiadas ganas de hacerlo, no se atrevía a besarla por mucho que sus hermosos labios le invitaran y por mucho que a veces creía que ella quería que lo hiciera.