Disclaimers: Todo lo de Harry Potter es propiedad de JotaKá, y de la Warner Bros, más no mío, sólo los utilizó sin intención de obtener remuneración económica.

Esta serie de one shots es parte del evento de hace un año de la página de Facebook "Drinny All The Way" San Valen-Drinny.

Prompt 26

Ginny Weasley se sobresaltó, en un momento estaba recostada contra el pecho de Draco Malfoy en una cabaña completamente vieja en una playa desolada y en ese momento, estaba de pie en un lujoso apartamento, ella se veía bastante bien de salud, nada le dolía y se sentía llena de energías tanto que la mujer frente a ella le sonrió.

—Te ves un poco confundida, cariño –comentó en tono jocoso.

—Lo estoy, no… yo no comprendo del todo –admitió.

—Sin embargo has tomado una decisión ¿no es así? –Le sonrió.

La mirada castaña de Ginny se posó en el collar que la mujer le mostró, de tres flechas, le traía un vago recuerdo pero mientras más intentaba pensar el recuerdo se le resbalaba como si se tratara de agua entre los dedos, o humo.

—Parece que te olvidas de las cosas muy fácilmente, niña.

—No soy una niña –frunció el ceño.

—Comparada conmigo que he existido por siglos, lo eres, cariño, decide pronto ¿vas a tomarlo? Es la única oportunidad que te daré, si crees que mi trabajo no fue el indicado, te daré la vida que tanto quieres, la que según tú, deberías tener para ser realmente feliz.

Ginny se perdió de nuevo en el collar, y una pequeña punzada en la cabeza llegó acompañada de un fragmento de una pequeña visión.

Caminó tranquila por el callejón Diagon.

Se detuvo con la bruja que vendía accesorios, le sonrió y tomó uno, el único que le llamó la atención entre la gran variedad que había.

—Es un collar especial –informó –muchos dicen que está maldito, que perteneció a una bruja que despertó la furia del destino, sólo llama la atención de personas que han hecho lo mismo –Le sonrió curiosa la bruja -¿por qué no lo pruebas? Veremos si es cierto que no has despertado la furia del destino, querida niña pelirroja. El collar se resbaló, imposible de encontrar en donde se abrochaba.

—Si lo tomo ¿qué pasará? –La observó.

—Reescribiré tu destino, ya lo dije, te daré la vida que en este momento, piensas que sería tu felicidad, el marido perfecto, la familia que tanto deseas y que él se niega a darte.

— ¿Y qué pasará con él? –Preguntó.

—Él tendrá la vida que merece, según tú –admitió –a su manera, pero tendrá felicidad.

— ¿Cómo lo harás?

—Cumpliendo ese deseo, niña, con el que me llamaste.

—Yo no te llamé –soltó enfadada.

— ¡Desearía jamás haberte dirigido la palabra!

Respondió la mujer recordándole a Ginevra la pelea que había tenido con Draco hacía unas horas, se sujetó del mueble más cercano a ella y su vista fue hasta la imagen sobre el objeto era una foto de ellos de hacía unos años atrás mientras estaban en Hogwarts.

—Decide pronto, porque el tiempo se te acaba ¿quieres que deshaga lo que te llevó a haberle dirigido la palabra?

Ginny se acercó a la mujer, y cuando sus dedos estuvieron a unos centímetros del objeto retrocedió, y negó observando decidida a la mujer.

—Lamento si desaté tu enojo –informó –pero estaba enojada y no sabía que tanto pero ahora sé que por nada del mundo cambiaría haberle hablado aquella vez en Hogsmeade, amo a Draco y es lo único que me interesa en este momento.

—Creo que aprendiste la lección la primera vez que lo sujetaste –admitió con una sonrisa –y agradece que ese hermano tuyo abogó mucho por ti, y te dejó despedirte el tiempo suficiente como para recordarlo.

—No comprendo –admitió Ginny.

—Lo único que tenías que hacer, era recordarlo, acordarte de él, desear estar en el lugar donde estás parada.

Ginny se sobresaltó cuando escuchó un ruido en la chimenea, así que salió de la pequeña sala y fue hasta el recibidor amplio del apartamento donde vivía con Draco.

—Sigues aquí –comentó él aliviado –Ginny –se acercó a ella.

La pelirroja se arrojó a sus brazos, hundiendo el rostro en el pecho de su marido, que la abrazó fuertemente contra él cuando comenzó a sollozar de forma tan repentina para él.

—Lo lamento –musitó ella –no quería llevar esto tan lejos, te amo, Draco –admitió observándolo.

—Lo sé –acarició su rostro –y lamento todo lo que te dije, Ginny, sabes que no soy muy abierto a las charlas y las emociones, pero lo intento contigo y…

—Si no quieres hijos, no los tendremos –murmuró ella.

—Pero…

—No, está bien, desde que decidí salir contigo, sabía que crecimos de lados opuestos en una guerra, que los ideales de tu familia y la mía chocan constantemente, no puedo forzarte a tener un hijo que no quieres, somos un matrimonio, las decisiones importantes como estas tenemos que tomarlas los dos.

—Estás renunciando a tu sueño de ser madre ¿por qué? –Cuestionó confundido.

—Porque te amo, esa es tu respuesta.

—Amor –musitó sorprendido él.

—Haré una cita en San Mungo mañana –sonrió tenuemente.

—Una cita ¿para qué? –Frunció el ceño.

—Ah, este chico es más lento que un caracol –murmuró la mujer asustando a Ginevra.

—Lo lamento ¿quién es esta? –Cuestionó a su esposa.

—Ella ya está embarazada, la charla no salió por nada.

Draco abrió los ojos sorprendido, sujetó a su esposa de la cintura y la acercó a él para poder besarla suavemente con una sonrisa en sus labios.

—Debiste decir que ya venía en camino –la reprendió –pensé que…

—Yo tampoco estaba buscando que pasara, Draco, fue un error de cuentas.

—Bien, pero solo tendremos a este bebé ¿bien?

—De acuerdo, uno es suficiente, tener tantos hijos es un infierno –sonrió.

—Es algo que no puedes saber –comentó él.

—Claro que lo sé –Draco frunció el cejo ante las palabras de su esposa.

— ¿Cómo podrías? –Cuestionó.

—Soy la séptima hija, he visto a mi madre estar harta de nosotros y querer tiempo para ella y papá, no quiero que perdamos nuestro matrimonio, quiero seguir siendo tu esposa, a pesar de ser madre.

—De acuerdo, tendremos este bebé, y para no más sorpresas solucionaré el problema ¿bien?

—Trato hecho –sonrió.

La mirada de Ginny fue de nuevo hasta la mujer, de la cuál al parecer Draco se había olvidado así que no dijo nada más.

Ginny sonrió encantada cuando sintió el latido del corazón de Draco en su oído, se aceleró en cuanto su mano se colocó en su estómago.

—No puedo creer que me recordaste –musitó él –creí que no lo harías.

—Fuimos hechos el uno para el otro, Draco, lo que tú y yo tenemos, es amor verdadero, y no importa, sea donde sea, pero siempre contigo ¿recuerdas?

—Te amo.

—Y yo te amo a ti –se estiró para besarlo.

—Ron y Hermione serán los padrinos.

—No presiones, Malfoy –soltó Draco, negando.

—Solo bromeaba –rió divertida.

—Por cierto, Pansy llamó, dice que ya que somos los padrinos, que si podemos cuidar de Lily Luna, ella y San Potter quieren una cita romántica en su aniversario de bodas.

—Será fantástico, Lily es simplemente el bebé más tranquilo y encantadora en este mundo, no puedo decir lo mismo de su odioso hermano Albus.

—Cuanto lo quieres –se burló Draco.

—James me cae mejor, pero mi favorita, sin duda, Lily.

—Eso explica por qué suplicaste por siete meses por ser la madrina –se burló de ella.

—Cállate –soltó divertida, mientras más charlaban, el recuerdo de haber deseado alterar el destino y haberlo hecho, se borró de sus recuerdos.