Nami se hallaba en la barra de una taberna de mala muerte, la primera que vio desde que llegaron a la nueva isla. En el lugar había un gran bullicio y un asqueroso olor, pero ella estaba tan furiosa con él que ni sus alrededores ni nadie le importaban. Pero mientras bebía de una jarra para ahogar su ira, pudo sentir que una persona estaba detrás de ella.
"Pero bueno, creí que un hombre apuesto había llegado hasta que vi que eras tú, Zoro" Saludó, volteando a encararlo. No lo había visto desde hace un par de horas, cuando ella se retiró de la cocina sin un rumbo fijo.
"Volvamos al barco, ya es muy tarde" Zoro ignoró el insulto y dio una orden inútil. Sabía que ella no le obedecería, pero lo intentó de todos modos.
"De aquí no me mueve nadie y mucho menos tú"
"Maldita sea, mujer, ¿porque eres así?"
"¿Por qué soy así? ¡Eso no es asunto tuyo! ¡Ahora vete, arruinas la bebida!"
"¡Esa porquería que tienes ahí ya está arruinada!"
"¡Oye, más respeto con lo que sirvo!" Reclamó el barman. Les había prestado atención a sus clientes particularmente ruidosos y no toleró el insulto a su bebida.
"¡No te metas!" Respondieron Zoro y Nami al unísono.
El ruido general del bar se extinguió. Todos los presentes miraban a la pareja, quienes no tardaron en reconocer que todo el lugar les echaría la bronca si no se comportaban. Él tenía una de sus manos peligrosamente cerca de su katana blanca, ella lo notó y decidió salir de allí antes de que el idiota desate el caos. Rápidamente terminó su bebida, dejó el dinero que debía, tomó a Zoro de la mano y lo arrastró fuera de allí. Si, seguía enojada con él, pero no pensaba dejarlo ahí para pelearse con todos en la taberna, alertar a la Marina y tener que lidiar con una rápida huida.
"Volvamos al Sunny" Dijo Zoro una vez salieron de la taberna. Se liberó del agarre de Nami y empezó a caminar hacia el bosque.
"No voy a volver al barco… Y el Sunny está del otro lado" Escuchó al espadachín soltar un enfadado gruñido. Ella sintió su ira desvanecer ligeramente ante la idiotez del desorientado hombre.
"Nami, volvamos al barco" Volvió a ordenar mientras caminaba en una nueva dirección, pero está vez su tono era menos serio, casi se escuchaba cansado.
"No eres el capitán, no tengo porqué cumplir tus órdenes" Zoro se detuvo, se sentía bastante enojado por todo el tiempo que le tomó encontrarla.
"¡Demonios, mujer! ¡Luffy también ordenó que te trajera de vuelta! ¿Puedes obedecer ahora?"
Al escuchar eso, Nami solo pudo pensar en una cosa.
"Así que solo estás aquí por órdenes del capitán…" Fue lo primero que ella pensó y no tardó en expresarlo. "No te importo, ¿verdad? Tú solo sigues órdenes" Se sentía herida, pero logró sonar molesta. No podía mostrar signos de debilidad.
"¡Claro que no!" Intentó defenderse, no le gustaba a donde iba la conversación.
"¡Mentiroso, llevo horas fuera del Sunny y tú apenas apareces! Luffy te lo debe de haber ordenado recientemente. ¡Pensándolo bien, ya casi es hora de la cena! Creo que entiendo que ha pasado. Sanji ha dicho que no habría cena sin mí y Luffy te ha ordenado traerme para poder comer, ¿me equivoco?"
"No digas tonterías, yo he venido a buscarte porque he querido, es sólo que…"
"¿Es sólo que…? ¡Habla de una vez! ¿Acaso estás pensando una mentira?"
"¡No! ¡Es sólo que este maldito pueblo tiene edificios que se mueven de un lugar a otro!" Lo admitió avergonzado. Muchos pueblos le presentaban siempre el mismo desafío y aún no podía superarlo. "Baje del barco poco después de ti. Si, Luffy ordenó traerte de vuelta, pero lo hizo después de que yo le dijera que iría a buscarte"
Nami sabía lo estúpido que era el espadachín en cuanto a direcciones. ¿Cómo no saberlo, después de todo el tiempo navegando juntos? Ella sabía que, Zoro perdiéndose por horas hasta accidentalmente encontrar la taberna donde bebía ella, era un escenario muy plausible. Pero no podía creerle tan fácilmente después de lo que él había hecho, existía la posibilidad de que sea mejor mentiroso de lo que ella creía.
"¿Por qué debería creer en la palabra de un in-?" Se detuvo cuando notó lo que iba a decir, pero se recuperó rápidamente. "¿imbécil como tú?"
Nami estuvo a punto de usar otro calificativo y él sabía cuál era. ¿Se lo merecía? Claro que no. Hace unas horas estaba jodiendo al cocinero y parece que su pequeña diversión ahora tendría que ser retribuida por el resto del día.
"Mujer" Suspiró. Pensó un segundo que decir y continuó. "Créeme, todo era una mentira. La chica fantasma y yo nunca hicimos algo"
En el Thousand Sunny, Sanji terminaba de servir la cena a los presentes. Aunque comer sin una de sus damas le dolía, sus camaradas no merecían pasar hambre tampoco. Estaba distraído pensando en cómo le iría al estúpido espadachín en su cometido. Luffy, por supuesto, aprovechó su distracción para sustraer parte de su comida. Ni él capitán ni el resto de la tripulación, con excepción del cocinero y la arqueóloga, sabía sobre lo ocurrido en la cocina. Cuando Ussop preguntó por los camaradas faltantes, Robin respondió que habían salido de compras. Tras el quinto éxito del capitán, el cocinero finalmente notó lo que sucedía, alejó la mano ladrona con una patada, pero no gritó o siguió comiendo. Él volvió a distraerse, esta vez volvía a recordar lo que ocasionó el enfado de la navegante.
*Flashback*
Zoro había terminado su última rutina de entrenamiento y había ido a la cocina por algo de agua. Allí estaba Sanji y ambos habían iniciado una de sus habituales peleas.
En la cubierta, Nami trataba de leer, pero el reciente ruido proveniente de la cocina le molestaba.
"¡Por favor, marimo, ni siquiera conoces la belleza del cuerpo femenino!" De algún modo, los dos hombres discutían sobre mujeres en la cocina.
"¡Claro que sí, es solo que no soy un pervertido como tú!"
Cuando Robin, mediante uso de sus poderes, le dijo a Nami quienes peleaban y hacían ruido, ella decidió ir a detenerlos. Pero se detuvo en seco cuando estaba a escasos centímetros de la puerta por lo que escuchó decir al cocinero.
"¿Están hablando sobre mujeres?" Pensó Nami. Se apoyó en la puerta para escuchar mejor, lo que dijeran podría ser interesante.
"¡Ni siquiera una dama que haya perdido la cordura se lo enseñaría a alguien como tú!"
"¡¿Ah, si?! ¡¿Y qué hay de ti, cocinerucho?!"
"¡Yo tuve el placer de ver a Nami-san un par de veces!" Respondió con mucha felicidad.
Nami sintió un escalofrío por su espalda. Si, Sanji y los demás la habían visto sin ropa un par de veces; sin embargo, lo que le aterraba era la posible respuesta del espadachín. Ellos dos habían tenido unos "encuentros" con anterioridad, algunos producto del alcohol y otros por simple afecto, y ella planeaba seguir teniéndolos con él. Si por algún motivo Zoro soltaba la verdad sobre la relación que mantenían, todo el barco se enteraría, ella moriría de vergüenza y posiblemente tendrían que dejar de "encontrarse".
"¿Y qué? Todos la hemos visto a ella en algún momento. Yo he visto a alguien más"
Ni el cocinero, ni la navegante, ni la arqueóloga que espiaba sin ser detectada por los tres presentes esperaba esa respuesta. Nami y Sanji sentían como se les caía el corazón, aunque por razones diferentes.
"¡E-Eres un marimo mentiroso!"
"¡Oi! ¡No tienes que envidiarme tanto!" Zoro sonreía, disfrutaba estar ganándole al cocinero. Estaba fanfarroneando, pero no le importaba. En un primer instante se le había ocurrido contarle sobre su relación con Nami, pero si ella se enteraba de eso, lo mataba.
"¡Cállate, si es verdad, dime su nombre!"
Bien, esta era la parte decisiva, él solo tenía que decir algún nombre para causarle el dolor de mil cortes al cocinero. ¿Pero quién? La chica marine no, podrían encontrase con ella en cualquier momento, ¿Vivi? No, es una amiga de todos. Solo le quedaba una opción.
"Era una chica única. Pasé dos divertidos años junto a ella, ¿sabes?" Era muy divertido ver al cocinero morder un pañuelo que no sabía cuándo había sacado. "Su nombre era Perona y-" Se detuvo cuando escuchó la puerta detrás suyo abrirse.
Nami entró, le dio una gran bofetada a Zoro y huyó del lugar. Estaba herida, ¿realmente el idiota había pasado dos años divirtiéndose con otra persona? Bien sabía ella que en ninguno de sus encuentros con el espadachín habían hablado sobre sentimientos hacía el otro, o sobre si su relación era "exclusiva", pero no esperaba que él se haya divertido con otra persona durante esos dos años en los que ella había extrañado tanto a todos.
Zoro quería reclamarle por el golpe, pero cuando vio a Nami, con una expresión de dolor, retirarse sin decir nada, infirió lo que pasaba. Había ocasionado un grave malentendido por estar jodiendo al cocinero. Las mentiras nunca traen nada bueno, debería haberlo sabido ya.
Sanji era el más sorprendido de los tres, ¿Nami estaba molesta con Zoro porque...? Su querida Nami se veía triste, ¿podría ser que ella estaba escuchando y no le gustó lo que él idiota verde dijo? ¿Acaso tenía sentimientos por…? Aunque la idea lo asqueaba a más no poder, parecía posible. Aterradoramente posible.
Minutos pasaban y los dos tripulantes en la cocina no habían dicho nada, ni se habían movido de donde estaban. Finalmente, el cocinero rompió el silencio.
"Marimo… cuéntame qué demonios ha pasado antes de que te patee hasta la muerte"
*Fin del Flashback*
Había terminado ya la cena y sus dos camaradas aún no aparecían. Mientras lavaba los platos no dejaba de pensar en la pareja, aunque a Zoro no le deseaba nada bueno; por su querida dama, esperaba que no aún no llegasen por estar ocupados reconciliandose y no algo malo.
De vuelta en el pueblo, Nami no creía en las palabras del espadachín.
"¡¿Crees que soy tan estúpida como para creerme eso?!" Reclamó enojada. "¡Sonabas muy orgulloso cuando hablabas de tus divertidos dos años!"
"¡Estaba mintiendo para joder a cejas rizadas!"
"¡Y muy bien que salió tu mentira, sonó muy natural!"
"¡Eso es porque me divierte joderlo!"
"¡¿Cómo esperas que te crea?! ¡¿Puedes demostrarlo?!"
Silencio. Él no sabía cómo responder eso. Evidencias no tenía, probar algo que no había pasado era algo que él jamás había imaginado.
"Sabes que no puedo demostrarlo, pero si volvemos a encontrarnos con la chica fantasma, ¡ella podría desmentirlo! ¡Y luego me lanzaría uno de sus fantasmas negativos que…!" Sintió un escalofrío al recordar los bajones de autoestima. "Ugh."
"No puedo solo confiar en que algún día la volvamos a ver. Ofrece algo mejor o vete"
Silencio de nuevo. Nami estaba triste, aunque lograba esconderlo con frialdad. Ella quería creer en él pero no sabía qué pensar por el momento. Deseaba que esa chica fantasma apareciera y desmintiera todo como había propuesto él.
"Está bien, puedo ofrecer una garantía" El espadachín rompió el silencio una vez más.
"¿Qué? ¿Qué piensas hacer?"
"Cortaré el arma del crimen que no cometí, y si algún día nos volvemos a encontrar con ella, nos reiremos de que lo haya cortado"
"Zoro, ¿de qué estás hablando? ¿qué vas a cortar?"
Él gruñó molesto y respondió. "¿De qué más podría estar hablando?" Se dio una rápida mirada a su entrepierna que ella notó y comprendió. ¿Realmente estaría pensando cortar su…?
"¡Zoro, no seas idiota! ¡Idiota!" Exclamó acercándose un poco a él. Aunque todavía estaban separados por casi un metro.
"Nami, esta será la garantía de mi palabra. Si me desmayo por la falta de sangre, confío en que traigas a Chopper para salvarme" Y así Zoro desenvainó una de sus espadas, pensó un momento en el mejor ángulo para contarse y movió los brazos.
Pero el corte nunca llegó, en su lugar sí llegó un gran golpe que lo mandó a volar por unos segundos.
Nami respiraba agitadamente, sentía que puso toda su energía en ese golpe. Si el estúpido de Zoro estaba dispuesto a llegar a tal extremo para demostrar su inocencia, ella podría confiar en creerle. A pesar de sentirse feliz por ello, también se sentía molesta por la imprudencia del hombre del que se había enamorado.
¡Aquel imprudente hombre que se había levantado y parecía dispuesto a cortarse de nuevo!
Esta vez una patada lo detuvo, Nami se aseguró de plantarlo de espaldas en el piso y arrebatarle sus espadas antes de hablar.
"Está bien. Te creo... no tienes que cortarlo"
"...Gracias" El espadachín en el suelo, rodó para verla de frente. "La próxima vez, confía en mí" Soltó una sonrisa orgullosa.
"¡La próxima vez-...!" Iba a responderle enfadada, pero se detuvo al ver un poco de sangre saliendo del espadachín, sangre que estaba peligrosamente cerca de su entrepierna. "¿L-Lo lastimaste?"
"¿Huh?" Se sentó y vio la sangre sobre él, entonces entendió a lo que ella se refería. "Ah, esto. No es nada, tu primer golpe hizo que me apuñale un poco el abdomen" Se levantó para encontrar el rostro aterrado de la navegante. "No duele tanto como tus golpes, en serio. Volvamos al barco de una vez, que tengo hambre"
"Zoro, estás desangrándote…" Se sentía un poco mal por haberle provocado esa herida.
"Apurémonos en volver al barco entonces, Chopper sabrá qué hacer"
"Agh, no sé porque me preocupo por un insensato como tú" Y así la preocupación fue reemplazada por irritación.
"Eso es porque te gusto" Soltó con un tono increíblemente neutro, como si no fuera algo importante.
"¡No me gustas! ¡Tonto!" Y tras darle un nuevo golpe en su lastimada cabeza, caminó junto a él.
Ambos empezaron una caminata de vuelta al barco. Durante el camino, Zoro dijo algo que había estado pensando por unos días.
*Oi Nami…" Cuando escuchó respuesta, continuó. "Sobre lo de antes, si tú hubieras hecho algo con alguien a parte de mi… no me molestaría… pero...uh…"
"Zoro, ¿qué demonios tratas de decirme?"
"Esto… esa relación que tenemos, los encuentros. Nunca hemos acordado que solo puedan ser entre nosotros"
"Oh, entonces… crees que deberíamos ser más… ¿abiertos con otros?"
"¡No! ¡Mierda, no! Quería…uh, proponerte que solo sea entre los dos"
"Bueno, no me molestaría…" Volteó su mirada para esconder una sonrisa.
Unos minutos después, Nami habló.
"Hey, Zoro…"
"¿Hm…?"
"Quiero intentar algo"
"Entonces inténtalo"
"¿Seguro?"
"¿Qué quieres intentar?" Empezaba a sospechar algo malo.
Ella tomó su mano mientras seguían caminando. Se justificó rápidamente, diciendo que quería asegurarse de que no se perdiera mientras se estaba desangrando y debían apresurarse. Él solo fingió que no le importaba y también escondió una sonrisa.
Nota de Autor: ¡Hola! Parece que terminaste de leer esto. ¡Muchas gracias! Ahora, si dejaras una review diciendo si te gustó o lo detestaste, sería genial jaja. Oh, y si haz leído "Epílogo de Nami" y te preguntas porque sigue incompleto... Perdí el borrador tras un crash y no he tenido motivación de continuarlo. Yeah, debería estar trabajando en eso pero esa otra historia no salía de mi mente.
