Love Live! No me pertenece, es de sus respectivos autores.
-Horas después-
¿Cuál sería mi próximo rival a vencer? Como les había comentado, había organizado a mis presas en letalidad y la siguiente sabía que no me causaría daño pero que tampoco sería fácil de atrapar. Siempre estaba moviéndose y difícilmente la encontrabas en un solo lugar. Un minuto la encontrabas en la oficina de la directora y al segundo estaba en el club de cocina viendo que hacían las chicas del club, e incluso una vez por mera curiosidad se puso a dialogar sobre sistemas con las chicas del club de computación.
Volaba con el viento con gracia, surcaba los pasillos como si estos fueran los grandes cielos de su dominio. Minami Kotori sin duda era una chica difícil de atrapar, pero no imposible.
Solo había que investigar donde podría estar, aunque temo que no hay un patrón específico para encontrarla es casi mero instinto y suerte tener, aunque sea una pista de ella. Y para lograr mi objetivo tenía que saltearme las actividades del consejo estudiantil, lo lamento Elicchi, tendrás que arreglar presupuestos sin mí.
- ¿Así que estuvo aquí? -pregunte cortésmente a una de las estudiantes del club de atletismo que apenas iba a comenzar su plática- ¿no te dijo a donde iba a ir?
La jovencita de cabello castaño y corto hasta los hombros negó con la cabeza suavemente- lo lamento presidenta. Lo único que comento es que terminaría unos atuendos para un concierto o mostrarlos, pero no entendí mucho la verdad.
- ¿Dijo eso? -la jovencita asintió y se encogió de los hombros. Sabía que no sacaría mucha información de ella a partir de ese momento- entiendo, gracias -incline levemente la cabeza y me dirigí camine hacia los establos de las alpacas en lo que aclaraba mi mente.
¿Terminar los atuendos? Si mi memoria no me fallaba, Kotori-chan había mencionado que le faltaban unos detalles de los atuendos para la canción de "WAO-WAO Powerful Day".
- ¿Qué era lo que le faltaba? ¿El chiffon? -fruncí el ceño en mi andar y el gruñido de las alpacas no es que me dejara pensar con claridad- No creo que importe que es lo que le faltara arreglar, si no, ¿Dónde va a conseguir la tela si es que ayer no había ni un solo retaso de tela? Kotori-chan no es de las que deshace los vestidos para hacer nuevos, eso va en contra de su política de diseñadora perfeccionista- detuve mi andar y admiré el cielo, era un claro azul con esas nubes moviéndose lentamente por esa increíble vista.
Un pequeño golpeteo de las alpacas en mi espalda me hizo girar y mirarlas, les sonreí cuando los ojos brillantes de la alpaca blanca me observaron.
- Si que eres una alpaca muy adorable -acaricie su cabeza y ella emitió un ruidito de aprobación pero al instante un gruñido se hizo presente y no se necesitaba ser un genio para saber de quién era- vamos, no te pongas celosa, ya vas a tener un hijo de él, ¿Por qué celarlo porque me acerco? -alce la ceja y mire divertida a la alpaca marrón que gruñía por mi cercanía con la blanca- que complicadas son las hembras, aunque no puedo culparte, si alguien se acercara a lo que es mío… -fruncí levemente el ceño y reí torpemente- en definitiva confió mucho en esa persona como para hacerle un escándalo por algo así.
Mis palabras amables fueron recibidas por otro gruñido por parte de la alpaca marrón que a mi parecer estaba negando con la cabeza. Sonreí divertida y miré la esquina del establo donde estaba un poster del club de teatro que decía: "¡Ven al club de teatro! Siempre tenemos un espacio para alguien que ama el espectáculo"
- Siempre pensé que el club de teatro no es diferente a nosotras, ambos clubes preparan escenografías, hacen coreografías y ensayan sin descanso -comente entre suspiros- sin contar que también hacen ropa muy bonita… -musite mis palabras que al instante de decirlas abrí los ojos cuales platos- ¡HACEN ROPA!
Mi estruendoso grito logro que las alpacas saltaran del miedo. Y como el rayo corrí hacia el club de teatro. Era tan obvio, ¿Cómo no lo había visto? Si Kotori-chan necesitaba tela para los arreglos de los atuendos y no había comprado alguna, iba a ir al club de teatro a buscar alguna que le sirviera y que le quieran prestar. A veces las respuestas más obvias están sobre nuestras narices.
-En el club de teatro-
Al entrar, no vi a nadie, era como si solo los fantasmas se asomaran para recibir a los visitantes. Todo estaba tranquilo, así que camine hasta llegar a los vestidores donde imagine que estaba Kotori-chan.
Minami Kotori, es una chica… Particular, puede parecer dulce, amable y principalmente frágil, pero sabe sobrellevar las cosas por sí misma. Como la vez que le oculto a Honoka-chan que se iría del país para estudiar en otro país. Guardo ese secreto egoístamente en su cabeza y su corazón para no lastimar a una de sus mejores amigas, cuido de ella sin que se lo pidieran. Siempre está dispuesta a ayudar a los demás, aunque eso le cueste parte de su estabilidad. En definitiva, es una de las cualidades que admiro de ella. Debo admitir y peco de haberlo pensado en aquel entonces, cuando la directora nos dijo que si veíamos a su hija en problemas la ayudáramos, quede embobada cuando Kotori-chan salió con su uniforme deportivo a dar unas vueltas por la pista debido a la clase de educación física; De no ser por los sentimientos ocultos de mi corazón, estoy segura que me hubiera enamorado de ella a primera vista.
- "¿Y eso?" -escuche una suave melodía mientras caminaba hacia los vestidores, la voz era aguda pero tierna como la de un pajarito piando- No podría perderme si te escucho, Kotori-chan -asentí antes de continuar en mi andar y ver a unos metros de mí una cabellera grisácea que estaba enfrente de unos trajes colgados.
Como imagine, ella estaba buscando en el club de teatro algo que le sirviera e intuyo por lógica que le dieron permiso para dicha acción.
Bailaba al son de su tarareo, se veía adorable e inofensiva. Hasta cierta pena me estaba dando hacer mi macabra acción. Pero no podía parar ahí, debía cumplir mi cometido.
Imitando las acciones de un gato cauteloso, me acerque a ella. Así como lo hice con Honoka-chan, aunque al menos la pelinaranja sabía que estaba en la misma habitación que ella. De cierta manera todo esto lo hacía aún más interesante a mi punto de vista.
Cuando estuve lo suficientemente cerca de su espalda, la tome por la cintura con cuidado para no parecer un acosador (solo parecer, porque sí que daba esa impresión) y aproveche mi oportunidad cuando ella lacio su cabellera grisácea hacia adelante, estreche mis labios sobre su descubierto cuello blanquecino.
Un beso en el cuello puede significar cercanía y sensualidad.
El contacto no duro mucho, por no decir que solo fueron unos segundos. Mínimo esperaba que se volteara o alterara a niveles que me molería a golpes, no que solo se estremecería levemente.
- Por favor, no dejes una marca -dijo con una voz tranquila, aunque logre notar que estaba un poco sonrojada.
- ¿No estas sorprendida? -no solté su cintura, solo aligeré el agarre para que ella se volteara a mirarme y me sonrió de forma inocente.
- Honoka-chan me aviso que estabas de besucona -rio ligeramente y se encogió de los hombros.
- Esa chismosa…
- No le eches la culpa, de no ser por ella hubiera pensado que eras un violador y tendría que romperte el brazo, ¿no crees? -aquella sonrisa inocente cambio a una un tanto… Macabra.
Otra cosa que Kotori-chan oculta de los demás es ese lado satánico y cruel. Ese lado que solo los que hemos llegado a desatar su furia hemos llegado a ver.
- En eso tienes razón -reí un tanto nerviosa de solo imaginarme el dolor que sus palabras profesaban- ¿le habrá dicho a alguien más?
- Te aseguro que no -dijo segura- no creo que quiera perderse como Umi-chan cae ante tus encantos, Nozomi-chan.
- Espero que tus palabras sean ciertas -solté otra pequeña risita y asentí con la cabeza- aunque tu no tardaste mucho en caer.
- Es porque ya me tienes en tus brazos -con una sonrisa traviesa miro que aun la tenía sujeta- literalmente- un leve sonrojo se asomó por mis mejillas cuando acerco su cara a la mía- Debes de tener valor para hacer ese tipo de cosas vergonzosas Nozomi-chan ¿puedo yo dejarte una marca?
Abrí los ojos sorprendida y negué rápidamente para de un salto alejarme un tanto asustada. No es que le tenga miedo a la pajarita, es solo que ese tono tan seguro con el que habla, de verdad a la impresión de que va a cumplir con su palabra.
- Mira que asustada, no te voy a comer, aun -se lamio el labio divertida y soltó una risita- si esa persona te viera, te aseguro que se reiría y a la vez se enojaría contigo por todo esto que estás haciendo.
- Yo solo intento cumplir con lo que dictan mis cartas -con suerte puse contestar después de la gran impresión que dejo en mi la pajarita.
- Y por eso te deseo la mejor de la suerte para que tu objetivo se cumpla, querida Nozomi-chan -al dar un pequeño paso hacia adelante palmeo mi hombro- nos vemos en la práctica de hoy~ -tomo unos atuendos de la mesa y comenzó a retirarse.
Solo pude mirarla irse, embobada o más bien estupefacta por todo lo que había pasado en un solo minuto. Y yo que pensaba que Kotori-chan iba a ser fácil en cuestión del reto, en realidad, Honoka-chan y Kotori-chan han sabido dejarme vulnerable con simples acciones.
- Ahora tengo miedo por las siguientes dos -musite un tanto nerviosa y en un instante sacudí la cabeza para sacarme esos negativos pensamientos de la cabeza- no, no y no, Toujo Nozomi, tú eres una guerrera que pudo pasarse Dark Souls sin ningún tipo de armas ni armaduras, ¿Qué son un par de chicas más?
