Love Live! No me pertenece, es de sus respectivos autores.
-Club de arquería-
A los que quieran hacer mi reto quiero hacerles una recomendación: no lo hagan, ustedes si ámense, aunque sea un poco.
Los más audaces preguntaran, Nozomi ¿Por qué decidiste venir a donde te podrían lanzar una flecha en lugares indebidos y dolorosos? La contestación es simple, no encuentro otro lugar para asechar a Umi-chan. Rara vez nos cruzamos fuera de las practicas o de los breves momentos en el pasillo. Así que el momento idóneo para atraparla es yendo directamente a la cueva del lobo donde reside.
Con cautela la observe en la puerta del club, se veía tan concentrada en su labor de ser la mejor arquera que por poco quería desistir de mi macabro plan.
Sonoda Umi es bien conocida como una respetable y admirable jovencita de familiares con tradiciones tan arraigadas que ni el padre tiempo puede dar testimonio de su compromiso con su cultura.
Su cabellera larga de ese azul oscuro atado levemente por un listón y vistiendo su tsutsusode* blanco y hakama* negro la hacía ver majestuosa, sublime. Como si nada en este mundo pudiera tocar la pureza que emanaba esa figura celestial.
Siempre tuve la impresión de que Umi es más de lo que aparenta, tras esa faceta de chica "genial" y "seria", había una persona cálida que estaba dispuesta a dar el 100% por sus seres queridos y claro, un lado vergonzoso que no podía fallar cuando sabes picar los puntos adecuados.
Mirarla no era un problema, verla practicas Kyūdō es relajante y te reflexionar. Así que esperarla a que terminara no fue gran problema. Son movimientos hipnóticos los de sentarse en el piso de rodillas, observar el arco y agarrar la flecha como si le presentaran el mayor respeto; levantarse y posicionarse poco a poco para disparar y al final dar en la diana.
-Veinte minutos después-
La práctica había terminado y con una sonrisa orgullosa tal como una madre vería a su pequeña hija que va progresando, aplaudí instintivamente. Tanto que las jovencitas del club dieron un pequeño saltito de donde se encontraban arrodilladas, a excepción de Umi-chan que se mantuvo calmada y se giró a verme con una mirada confusa.
- No se alteren, vengo a ver un poco el club a hablar con algunas de sus miembros -le dije a las jovencitas que asintieron torpemente. Me dio la impresión de que eran niñas de primer año por lo inseguras que se mostraban- me gustaría hablar con Sonoda-san, ¿les molestaría prestármela un rato? -hable con mi común voz amable.
Entre ellas se miraron y luego a la peliazul que asintió entre suspiros.
La Sonoda se levantó del piso y miro a sus compañeras- Vayan a las duchas, la lección de hoy termino, pero mañana las quiero aquí temprano para repasar ¿sí? -las jovencitas asintieron ante la severa, pero, a decir verdad, amable tonalidad de voz de su superior.
Ellas se retiraron pacíficamente, asintiendo con la cabeza y sin hacer ni el más mínimo ruido.
- ¿Qué te trae por aquí, Nozomi? –inquirió la joven peliazul cuando se retiró su yugake* marrón de la mano derecha.
-Quería venir a verte -le dije con simpleza - ¿son las del nuevo curso?
Mire atentamente a la arquera, no parecía alerta de mis movimientos por lo que significa que tanto Kotori-chan y Honoka-chan habían cumplido su promesa de no contarle nada sobre mi plan.
- Si, les falta experiencia hasta para doblar bien las rodillas, ¿pero a quien no? -comento con una sutil risita- mejorarán, lo harán.
- Con una maestra como tú, ¿Cómo no lo harían, Umi-chan? -alabe sus esfuerzos porque se a ciencia cierta lo buena maestra que es la peliazul.
- Agradezco los elogios -contesto serena y tranquila.
Si señores, hay estaba ese lado camuflajeado que Sonoda Umi le mostraba a los demás, pero yo les enseñare el lado oculto de la moneda.
- Eres capaz de realizar todo lo que te propongas, Umi-chan -tomé sus hombros entre mis manos y mantuve mi fiel sonrisa- siempre tienes una respuesta para las incógnitas más grandes de la vida, ¿Cómo haces eso?
- ¿Te refieres a mí? -ante su dudativa pregunta asentí- n-no creo ser como dices…
- Eres eso y mucho más- asentí de nueva cuenta y me alce un poco de puntitas para alcanzar su oreja izquierda- permíteme demostrarte cuanto es lo que vales -musite esas palabras ya cuando estuve cerca de su oído.
- ¿Q-que estás haciendo, Nozomi? -jadeo en vergüenza de mis movimientos, aunque no parecía tener la menor intención de moverme cuando bien podría hacerlo.
- Ya te lo dije, demostrando lo que vales para mí -sin esperar más, deposité un beso en el lóbulo de su oreja izquierda.
Un beso en la oreja puede expresar la más profunda de las intimidades, deseo y ganas de estar con esa persona especial.
Al cometer mi objetivo, di un paso hacia atrás para admirar la cara más roja que Umi-chan podía darme. Se veía como un hidrante rojo, como un volcán a punto de explotar.
Ella se quedó quieta solo unos segundos antes de agarrarme rápidamente de las orejas y tirar de ellas con la suficiente fuerza para que soltara un quejido.
- ¿Quién te crees… para andar besando a las personas de esa manera? -mascullo molesta pero ese tono rojo en sus mejillas no me permitía tomarla enserio.
- U-Umi-chan, no es necesario que recurras a la violencia, ¿verdad? -intente aligerar las cosas con una suave risita que era recibida por otro tirón de mis orejas- l-las vas a hacer grandes, Umi-chan.
- Debería arrancártelas para que dejes de hacer tanta estupidez -espeto negando con la cabeza- ¡ahora ya no seré pura por tu culpa!
- N-no me disculpare -jadee de dolor puesto que de nuevo me estaba tirando de las orejas- d-deja eso o alguien nos vera.
- Eres tú la que no tiene respeto, eres tú la que… -antes de que terminara su oración a puerta de los vestidores se había abierto, dejando ver a sus pequeñas discípulas salir de ahí.
- Umi-Senpai, ¿ya termino de hablar con la vice presidenta? Nos gustaría hablar de unos temas con usted- hablo una de las jovencitas que graciosamente salvo mi vida.
Todo indica que no veían como Umi-chan me estaba maltratando, si o ya hubieran hecho un escándalo.
- Te salvo la campana, por ahora -gruño antes de soltar mis orejas y girarse a ver a sus Kouhai con un aura de maestra perfecta- díganme, ¿Qué quieren repasar?
-Como dicen por ahí, más vale aquí corrió que aquí murió -di unos pasos hacia atrás y sacudí la mano para despedirme de las chicas que me veían.
Me fui sin remordimiento por la puerta y una sonrisa victoriosa.
- ¡Umi-Senpai! ¿¡Porque tiene colorete en la oreja!?
- ¿¡Como!? ¡NOZOMI!
Yo nunca dije que no iba a usar una pequeña trampita para hacer que mis víctimas se avergonzaran más. Estoy segura que pagare con sangre este pecado, pero ¿valió la pena? Cada maldito segundo.
Ahora… Con Sonoda Umi derrotada. ¡he terminado las rutas! Todas las chicas han sido besadas de una o de otra manera, pero que gloriosa y dichosa se puede sentir una mujer cuando hizo que el mundo ardiera a sus pies.
Ahora solo restaba terminar el día. Faltaban dos clases de terminar y después tendría que ir al consejo estudiantil a hacer el papeleo pendiente e ir a la práctica de muse.
*El atuendo característico de quienes practican esta disciplina del arco es un kimono blanco de mangas ajustadas –tsutsusode–, un hakama –un tipo de pantalón tradicional– de color negro y unos tabi, los calcetines tradicionales, también blancos. Las manos se protegen con un guante especial de piel denominado yugake. Además, las arqueras suelen utilizar un protector de pecho.
