Contenido: One-shot, Yaoi, mención de la enfermedad ficticia conocida como Hanahaki (enfermedad que hace vomitar flores y/o pétalos en consecuencia de un amor no correspondido), drama, angst.
Pareja: SaneGiyuu (Shinazugawa Sanemi x Tomioka Giyuu); mención de GiyuuTan (Tomioka Giyuu x Kamado Tanjiro).
Disclaimer
Hikari: Desde hace tiempo que quería escribir otro fanfic basado en el Hanahaki, se supone que esto sería para el fandom de BnHA pero apenas comencé a imaginar a mi obsesiva shipp de KnY no pude detenerme. Así que en fin, ya saben que Kimetsu no Yaiba no me pertenece, la obra original así como sus personajes son propiedad de Koyoharu Gotoge, por lo que este pequeño fanfic fue escrito únicamente por ocio y sin fines de lucro. ¡Espero que lo disfruten!
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Sanemi siente una horrible sensación de náuseas cuando descubre quién es el líder de los refuerzos que enviaron para tratar de completar su misión.
Porque, aunque le cueste admitirlo, sabe perfectamente que es gracias a esa ayuda extra que logran terminar con ese maldito demonio, es solo cuestión de un par de minutos para que ambas espadas se coordinen de una forma casi milagrosa para hacer volar la cabeza de ese gigantón.
Escucha algunos suspiros de alivio y ánimos de júbilo por parte de los pocos sobrevivientes que están a sus espaldas, pero él no siente ni una pizca de querer celebrar.
-Buen trabajo, Shinazugawa.- Le dice mientras enfunda su espada. Sus ojos vacíos le hacen sentirse aún más irritado.- Me alegra haber sido de ayuda.
-Yo solo hubiese podido acabarlo.- No puede evitar soltar un gruñido. El otro solamente ladea un poco la cabeza, jamás cambia su maldita expresión de indiferencia.- Jódete Tomioka.
Enfunda su propia espada antes de dar media vuelta y comenzar a caminar. Se alegra de ya no estar de frente de aquel idiota cuando siente cómo sus mejillas comienzan a sobrecalentarse, y no, no es por el cansancio de la exhaustiva pelea.
Su corazón se acelera al recordar cómo logró coordinarse con el pilar del agua para llevar a cabo su objetivo y, aunque su orgullo está un poco herido de no haber terminado la misión él completamente solo, los latidos frenéticos de su corazón se encargan de estremecer cada centímetro de su cuerpo.
"Tomioka Giyuu" piensa en su nombre y al momento siente ese remolino de emociones nacer en la base de su estómago. Trata de calmarse revolviendo su cabello, aumentando su paso, controlando su respiración. Pero todo parece inútil.
Ni siquiera las más avanzadas técnicas de respiración de viento podrían apaciguar los sentimientos llenos de amor que han decidido germinar dentro del corazón de Sanemi.
Se maldice cuando se percata, nuevamente, de la identidad de dichos sentimientos.
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Se encuentran bastante alejados de la sede de cazadores, así que deben pasar la noche a la intemperie. Escucha los ronquidos de sus subordinados, él se encuentra en estado de alerta, después de todo, no pueden permitirse bajar por completo la guardia, así que está al pendiente por si algún peligro se hace presente.
El agarre a su espada se tensa cuando cree escuchar un sonido inusual. No, no es el sonido que un demonio haría... agudiza sus oídos y puede reconocer el gemido de alguien tosiendo. Voltea a ver a su escuadrón, es difícil saber si alguien falta, ya que hubo varias bajas durante la batalla. Sin embargo, no tarda en percatarse de que alguien de suma importancia no se encuentra dormido.
Tratando de ser sigiloso sigue aquel ruido, algunos metros alejados del grupo. Cuando comienza a oír también la cercanía de un río distingue entre las penumbras la figura de Tomioka, encorvado a las orillas de dicho arrollo.
-Mierda...- Alcanza a oír una grosería antes de que vuelva a comenzar a toser. Parece bastante grave.
No puede evitar sentir cierta preocupación por el pilar del agua. Aunque probablemente, de haberse tratado de cualquier otro cazador, aun siendo pilar, tal vez no se hubiese querido ver involucrado. Pero cuando el ataque de tos se hizo aún más prominente no tardó en llegar a su lado.
-¿Oye, estas bien?- Pregunta, tratando de no sonar demasiado curioso o peor aún, preocupado.
-¿Shina...?- No alcanza a nombrarlo debido a su entrecortada respiración. Tomioka lleva su mano a su boca y, cuando la separa, la voz se aparta de la garganta de Sanemi al notar lo que se encuentra en su palma.
Lo ve confundido, preguntando en silencio si eso es lo que cree que es. Su respuesta, igual de silenciosa, le da a entender que sí. Tomioka ve los pétalos de flor que acaba de escupir caer sobre la corriente, dejando que el agua los aparte rápidamente.
-¿Cuánto tiempo llevas así?- Pregunta con una voz rasposa.
-No mucho- Se limita a no dar detalles.- Lo solucionaré por mi cuenta.
A pesar de su deficiente visión, y aun mas siendo de noche, Sanemi sabe que la tez pálida de Tomioka es aún más de lo que acostumbra a verse. Se limpia levemente la boca con su haori antes de dar largos suspiros.
-Es mortal, ¿lo sabes, verdad?- La mirada triste que pone al escuchar las palabras del albino solo lo hacen enfurecer más. Aprieta sus manos, provocándose dolor para intentar apartar su furia. No funciona.
-Regresemos, es peligroso dejar al grupo sin vigilancia.- Tomioka parece un poco más calmado antes de ponerse de pie. Sin siquiera decirle nada más a Sanemi, comienza a ir por el camino de regreso.
Shinazugawa suelta un suspiro parecido más a un rugido. Su vista se distrae en la corriente de agua.
Los pétalos habían desaparecido.
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-¿Cuánto tiempo llevas así, maldita sea?- Pregunta enojado, aunque en un tono mucho más bajo ya que el resto de los cazadores se encuentran caminando justo enfrente.- ¿Alguien más lo sabe?
-Nadie. Eres el primero que me descubre.- La indiferencia con la que contesta está terminando con su limitada paciencia.- Aún no es tan grave.
-Será lo suficientemente grave cuando comience a interponerse en las misiones y eso, al parecer, no es un escenario tan lejano.- Nota como, a pesar de no estar caminando rápido, Giyuu ha comenzado a respirar por la boca, olvidando por completo la técnica de respiración de concentración total de todos los pilares.
"Si ya se encuentra así, quiere decir que su sistema respiratorio ya está comprometido."
-No lo hará. Sigo cumpliendo con todas las misiones.
Supo que no podría sacarle mayor información, así que, molesto, decide ya no continuar con la conversación. Tomioka tampoco pronuncia ninguna palabra más.
Se siente molesto, enojado con ese estúpido de Tomioka, pero tampoco puede ignorar el enojo hacia sí mismo.
¿Por qué no lo notó antes? Divaga en sus recuerdos, tratando de recordar alguna pista, algún síntoma, cualquier detalle que pudiese decirle cuándo fue que Tomioka comenzó a empeorar.
No lo encuentra.
"¿Quién es?" No puede evitar preguntarse el nombre de la persona culpable. Mira disimuladamente a Tomioka a su lado pero aparta la mirada después de algunos segundos.
"¿Quién es la maldito y bastarda persona de la que te has enamorado?". Aprieta sus puños, sus nudillos se hacen blancos, muerde su lengua y siente un sabor metálico.
Su mente comienza a atormentarlo con situaciones imaginarias. Cada una peor que la anterior.
Pero sus pensamientos se frenan cuando Giyuu se tapa su boca, ahogando otro ataque de tos.
Nota una flor completa antes de que él mismo la deje caer, fingiendo que nada pasaba.
Tomioka está mucho peor de lo que dice estar.
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Parece un mito, pero la enfermedad es verdadera. Algunos creen que es algo romántico cuando en realidad es solo una muerte lenta y segura, además de patética, donde terminas viendo con repugnancia algo que a los demás les parece hermoso.
Enfermar de Hanahaki, la enfermedad de las flores del amor no correspondido, es todo excepto algo romántico.
Puedes saber sobre ella por algún cuento o relato, pocos conocen a alguien que la padezca, es algo surrealista que realmente pareciera imposible de padecer.
Pero realmente sucede. Es extraño sí, pero aun en este mundo donde existen los demonios come humanos, donde hay personas que empuñan sus espadas para tratar de salvar a otros, donde el terror y desesperación reinan la mayoría del tiempo, existen personas que mueren por un amor no correspondido.
Actualmente, en la Era Taisho, no parece haber algún medicamento o diagnóstico que logre curarte por completo. Solo existe algo que es muy poco probable de que ocurra: olvidarte de tu amor, termina odiándolo si es necesario, utiliza cualquier método pero debes asegurarte de borrar, por voluntad propia, cualquier sentimiento de amor que guardes por dicha persona.
¿Probabilidades de que esto ocurra para que funcione? Prácticamente nulas.
Pero si no lo haces, si no lo logras, solo te espera una muerte dolorosa.
Sanemi lo sabe. Giyuu lo sabe. Si le preguntas a cualquier otra persona probablemente lo sepa.
Y eso era lo peor de todo.
-¡Tomioka!- Siente como el aire no entra a sus pulmones cuando ve la horrible escena.
Durante el camino de regreso, el grupo de cazadores fue atacado por un demonio, uno inusualmente fuerte. En un principio, no parecía gran problema, no hasta que Giyuu comenzó a moverse de manera mucho más lenta de la usual.
Sanemi se percata de este hecho, cree poder encubrir los errores del otro, tratando de exterminar al demonio lo más rápido posible, pero todo se complica cuando dicho demonio logra atacar al chico ojiazul mientras intenta recuperar el aliento.
Enfadado, Shinazugawa empuña su espada más rápido de lo normal, y logra hacer que su cabeza vuele, atacándolo desde la espalda.
Ni siquiera se regocija de emoción o arrogancia cuando los lamentos del demonio se dejan escuchar. Se acerca al pilar herido, notando una severa herida en su brazo izquierdo.
-¡Debemos ir a la finca mariposa!, ¡YA!
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-No es tan grave. En un par de días estará completamente recuperado.- Dice Kocho Shinobu cuando termina de vendar su cuerpo.- Los atacó muy cerca de aquí, ¿no es así? Es bueno que lo hayas traído tan rápido.
-Sí, nos tomó por sorpresa.- Contesta el albino, tratando de parecer desinteresado. Su haori blanco se encuentra manchado de sangre ajena, lo cual le provoca cierta irritación.
-Deberías cambiarte de ropa y descansar. Ambos se ven exhaustos.- La joven le sonríe por mera cordialidad antes de salir de la habitación.
Tomioka está dormido sobre el futón, no ha recuperado la conciencia desde que llegaron a la finca.
Él también se siente terriblemente cansado, podría quedarse ahí mismo dormido de haber podido. Pero su sentimiento de culpa, el miedo y sus nervios le dictan no separarse de Giyuu, no al menos hasta que despierte.
Se quita su haori ensangrentado y lo deja a un lado. Aun si toma varias horas no quiere separarse ni un centímetro de él.
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-¡Shinobu-san! ¡Shinobu-san!- Sanemi se percata que, en algún momento de la tarde, se ha quedado dormido mientras estaba sentado a un lado del futón de Tomioka. La luna ya se ve desde las puertas que dan al jardín y la falta de luz solar es evidente.- ¡Shinobu-san!
Alcanza a reconocer la molesta voz. Verificando que el otro pilar aún sigue dormido, se levanta con cuidado, desliza la puerta en silencio y frunce el ceño apenas reconoce al joven que aún se encuentra en el gekkan de la finca.
-Shi… Shinazugawa-san.- El joven Kamado Tanjiro lo mira con cierto rencor antes de hacer una leve reverencia, más que nada por mera formalidad.- E-Escuché que Giyuu-san está herido, quería ver si…
-Él está bien.- Responde de forma seca. Sus ojos violetas demuestran más frialdad de la normal.- Está inconsciente, dudo que despierte pronto.- Cruza sus brazos sobre su pecho, en clara señal de que no dejará pasar al más pequeño.
Tanjiro frunce el ceño y desvía la mirada, probablemente está pensando en alguna excusa que le funcione.
-Vine tan rápido cómo me enteré lo que sucedió. Quería preguntarle a Shinobu-san cómo…
-¿Se encuentra?- Interrumpe completando su frase.- Si tienes tanto tiempo libre como para preocuparte por otras personas, deberías mejorar tu entrenamiento con la espada. No es difícil imaginar que terminarás muerto en alguna misión tarde o temprano.- Tanjiro, a pesar de mostrarse molesto por su comentario, no parece encontrar las palabras para poder defenderse.
Sanemi, cansado, ni siquiera quiere perder más su tiempo. Se da media vuelta, dejando con la boca abierta al otro en la entrada. Después de cerrar, solo se limita a escuchar cómo el chico suspira cansado antes de salir por la puerta principal. No pasan ni siquiera diez segundos enteros antes de que comience a escuchar un desagradable gemido.
Tose una, y otra, y otra vez. Al reconocer aquellos lamentos, enseguida regresa a la habitación donde dejó al de cabello largo.
Debe ahogar un lamento cuando lo encuentra, fuera del futón, sus heridas vuelven a sangrar, manchando a su paso las vendas y una parte del tatami. Ni siquiera puede erguir la espalda y no puede hacer más que verlo en aquella pose tan lastimera, como si hubiese tratado de arrastrarse por el suelo con tal de llegar a la puerta.
Su pecho sube y baja a gran rapidez, pero ni siquiera así parece poder tomar suficiente aire que le llegue a sus pulmones. De su boca no dejan de salir innumerable cantidad de pétalos, uno tras otro… la mayoría de ellos teñidos de sangre, es más, cuando se acuclilla para tratar de socorrerlo, su vista, borrosa por la oscuridad, logra distinguir flores completas con parte de tallo.
-¡Oye! ¡Resiste!- Le soba la espalda, trata de levantarlo sin lastimar su magullado cuerpo, pero Tomioka solo gime de dolor. El sonido de su garganta tratando de aspirar aire comienza a enloquecerlo. Sus ojos, que por lo general se mostraban fríos e indiferentes, ahora reflejan el miedo mismo.
-Tan…Tanjiro…- Alcanza a decir de forma entrecortada, deteniendo el tren de pensamientos de Sanemi.- Vino… ¿él vino?- Parecía más un deseo que una pregunta.
El albino no pude responder antes de que Tomioka se vuelva a doblar del dolor. Expulsa otra flor roja.
Tan roja que, envuelta en las penumbras de la noche, le recuerda a los ojos del chico que acaba de despedir en la entrada…
"Mierda. Mierda. Mierda." Se tiene que morder el labio inferior, no le importa si empieza a sangrar, con tal de no soltar algún lastimero o patético sollozo. Envuelve el cuerpo de Giyuu en sus brazos cicatrizados, implorando internamente que aquello termine.
"Esto es malo… demasiado malo."
"¿Por qué tuvo que ser él?"
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-Son flores completas, Tomioka.- Sanemi alza en su mano una de las flores cortadas que expulsó durante la madrugada el azabache. Tomioka, entre avergonzado y molesto, no contesta nada, limitándose a ocultar su rostro debajo del edredón del futón.- Me vale mierda si estás enamorado de Kamado Tanjiro o de quien sea. Debes hacer algo.
No quiso admitirlo, pero sintió un leve dolor cuando su boca pronunció aquel nombre. Decidió ignorarlo.
-No es tan grave como parece.- La voz de Tomioka suena mucho más rasposa de lo usual, tal vez sus cuerdas vocales se vieron dañadas por el ataque nocturno de tos.
-Y una mierda.- Contraatacó el albino, mirándolo fríamente.
El ambiente era demasiado tenso, parecido a una cuerda que podría romperse con el más mínimo toque.
Tomioka fue el primero en hablar después de algunos minutos.
-¿Y qué esperas que haga, Shinazugawa?- Con trabajo, logra sentarse sobre el futón, Sanemi quiso ayudarle pero Tomioka quería hacerlo por cuenta propia.- Simplemente… dime cuál es la solución a este problema.
Tose apenas termina de hablar. Los pétalos caen de forma sublime al futón.
Sanemi no está seguro de cómo contestar. Porque él lo sabe, que en la era en donde ellos viven aún no se ha encontrado alguna cura para la extraña enfermedad del Hanahaki.
"¡Solo olvídalo! ¡Debes olvidarlo! Así de simple es."
-No puedo simplemente olvidarlo.- Adivinándole el pensamiento, Tomioka baja la mirada, como si estuviese rindiendo. Su largo flequillo cubrió sus ojos que reflejaban la tristeza por la que estaba pasando.- No es algo que solo pueda olvidar y ya. Y definitivamente… tampoco puedo odiarlo.
-¿¡Por qué no?!- Perdiendo los estribos por un momento, Sanemi alza la voz en el momento en que se pone de pie.- ¡Ódialo! ¡Repúdialo! ¡No importa si solo es malo dentro de tu cabeza, haz lo que sea para sobrevivir! ¿¡Vas a permitir que un estúpido amor no correspondido te mate?!
Tomioka alza la vista, claramente sorprendido por el cambio de humor de Sanemi, pero finalmente, después de algunos segundos, le sonríe, agradecido por sus consejos, que por cierto, no puede seguir.
-¡Muérete, Tomioka! ¡Me importa un carajo lo que suceda contigo!- Le muestra el dedo medio de su mano derecha antes de salir de la habitación, dando zancadas profundas. Cuando finalmente sale de la finca mariposa, su cuerpo aun tiembla de rabia.
Recuerda esa amable sonrisa en su rostro después de que lo oyó quejarse. Eso solo empeora su mal humor.
Se siente impotente, inútil, cobarde.
Y por un breve momento, cuando su caminata comenzó, envidia terriblemente a Tomioka Giyuu. Si tan solo él también pudiese padecer de Hanahaki al menos podría encontrar alguna excusa para evitar sentirse de forma tan miserable.
Si enfermara de desamor, literalmente, podría encontrar una salida de emergencia hacia los sentimientos que ahora lo están lastimando desde dentro.
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La siguiente vez que ve a Tomioka es algunos días después, portando dignamente su espada y vistiendo su haori bicolor. Su tez parece aún más pálida desde la última vez, debajo de sus ojos azulados comienzan a notarse unas prominentes ojeras, mientras que su rostro parece haber perdido parte de carne de lo flaco que se ve.
¿Cómo es que nadie repara en la deplorable imagen del pilar del agua?
Cuando Tomioka lo reconoce a la distancia, parece que trata de evadirlo, sus ojos se desvían hacia cualquier lado excepto hacia el frente, pero en un par de segundos se rinde ante esto y solo le regala una sonrisa cubierta de resignación antes de tomar algún otro camino.
Sanemi golpea con su puño cerrado la pared de una barda cercana, por suerte no la ha tirado o atravesado.
Piensa que no debe involucrarse en asuntos que no son los suyos, quiere irse inmediatamente de ahí, pero a contra de su voluntad, sus pies lo llevan, sigilosa y rápidamente, al camino por donde acaba de desaparecer Giyuu. No tarda mucho en poder visualizarlo a la distancia. Desde aquel día, él no camina tan rápido sin sofocarse a la mitad del camino.
Se tapa la boca para no soltar alguna palabra altisonante.
No está solo.
-¿Estas bien, Giyuu-san?- La preocupación es palpable en la pregunta de Tanjiro, hasta la misma se ve reflejada en sus ojos.
-Estoy bien.- Giyuu trata de sonreírle, posiblemente está luchando con todo su ser para no comenzar a ceder ante un ataque de tos. El albino nota cómo, disimuladamente, su mano se dirige a su pecho.- Han sido demasiadas misiones últimamente.
-No te sobre esfuerces, por favor.- Tanjiro sonríe y Tomioka tiene que dar un paso atrás para mantener el equilibrio. Intercambian un par de despedidas formales antes de que el más joven se despida dando algunos saltos alegres hacia la dirección contraria. Apenas desaparece del sendero, Tomioka se permite recargarse en alguna barda de madera.
Tose insistentemente. Sanemi no puede ver desde aquel ángulo pero sabe que son muchas las flores que está dejando caer. Trata de contar mentalmente los segundos que tarda Tomioka en volverse a poner de pie, limpiarse la boca con la manga del haori y marcharse a paso tambaleante.
Sabiéndose solo, Sanemi se acerca al sitio en donde el otro pilar se derrumbó y, con total desagrado, ve la enorme montañita de pétalos, botones y flores que dejó como evidencia. Toma algunas que oculta bajo su manga antes de retirarse.
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Estaba harto, hastiado, impaciente, enfadado… y mil cosas más. Se dirigía a paso firme hacia la finca mariposa, no le importaba lo que sucediera, debía hacérselo saber.
"Son camelias" la voz de Kanroji seguía haciendo eco dentro de su mente. La chica parecía completamente confundida pero complacida cuando el albino le preguntó acerca de aquellas flores, así como su probable significado.
"Bueno, las camelias suelen ser unas flores muy representativas de nuestro país, Shinazugawa-san. Su crecimiento puede ser lento y difícil pero realmente florecen de forma muy hermosa cuando llega a la temporada de climas fríos".
"Si no mal recuerdo su significado puede variar de acuerdo a sus colores, en este caso el rojo se asocia más al amor en su estado más puro, un amor incondicional y perfecto.".
Sin duda alguna, desliza la puerta, sin siquiera haberse planteado el tocar antes. Por su agresiva llegada, algunos de los algunos cazadores que se encontraban ayudando dentro de la finca, saltan del susto al verlo.
-¡Traigan a la pilar insecto, Kocho Shinobu, necesito hablar con ella urgentemente!- Ordena. Todos salen corriendo ante su grito.
Necesita decírselo. Quiere exponerlo, desea encontrar alguna forma para poder liberarlo de aquella muerte. No cree que lo que esté haciendo sea romántico, cursi o solo parte de un giro dramático. No. Es la envidia hablando y actuando por él.
Porque no quiere permitirse perder ante Kamado Tanjiro, ni mucho menos contra Tomioka Giyuu.
"Si alguien te regalara este tipo de flores seguramente las palabras "Te amaré por siempre" vendrían impregnadas implícitamente en las flores, aunque también podría ser "Me siento orgulloso de que me hayas elegido", Su significado es realmente hermoso, ¿no lo crees, Shinazugawa-san?".
Esta dispuesto a enfrentar cualquier riesgo. Aún si le dijeran, por algún giro dramático del destino, que la única forma para salvarlo sería que Giyuu nunca pudiese volver a amar a ninguna otra persona, lo aceptaría de todas maneras, no le importaría en lo más mínimo. Pero no permitirá que él muera enfrente de él por algo tan trivial como un amor no correspondido.
Aún si debe meter su espada hasta sus pulmones para sacar de raíz esas estúpidas flores, seguramente lo haría.
Shinobu llega con cierta molestia pero todo su enfado se esfuma cuando Shinazugawa comienza a hablar. La chica debe recargar su peso en una pared cercana para poder procesar todo lo que su compañero le está diciendo. Cuando por fin termina, ella se queda en silencio, tratando de decidir si sentir lástima por Tomioka Giyuu o salir corriendo para matarlo con sus propias manos antes de que un amor desinteresado termine sofocándolo.
Aunque Sanemi le ha mentido en una pequeña parte… bueno, no ha mentido pero si omitió cierta información.
-No sé de quién está enamorado, pero su condición realmente es mala.- Le entregó en la mano el puñado de pétalos y flores que ha recogido esa misma tarde. Ella, controlando sus oscuras intenciones hacia Tomioka, los recibe y asiente con la cabeza, sabe exactamente el por qué se lo ha contado.
-Trataré de encontrar alguna forma de salvarlo.- No espera ni una palabra más antes de darse la vuelta y correr hacia el interior de su finca. Shinazugawa suspira, entre aliviado y culposo por habérselo dicho y, peor aún, sin siquiera el permiso o aviso de Giyuu. Nervioso, cruza la puerta principal al exterior.
"Si se lo decía, seguramente hubiera intentado detenerme. Él no quiere renunciar a sus estúpidos sentimientos."
Pateó con fuerza una roquita que se encontraba en su camino, con la estúpida esperanza de que eso aminorara sus sentimientos.
Nada parecía estar funcionando.
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Una semana pasó como un gran tormento para el pilar del viento. Sin tener el valor suficiente para decirle a Giyuu que Kocho ya sabía sobre su enfermedad, se limita únicamente a acecharlo de lejos, pero es obvio que su condición empeora con cada día que transcurre. Teme haberle dicho demasiado tarde al pilar insecto.
La chica se ve convencida por el albino para no ir con Tomioka y obligarlo a que se trague el veneno que ella misma ha hecho para tratar de mejorar su salud. Él le comenta que en realidad el ojiazul no sabe que fue expuesto y merece hacérselo saber antes de obligarlo a tomar el líquido extraño de aquella botellita de vidrio.
Porque estaba seguro de que realmente no importaba si Giyuu se enfadaba o se entristece, Sanemi haría que se tragara hasta la última gota.
-No es una cura. El Hanahaki realmente es una enfermedad, hasta ahora, incurable.- Fue honesta cuando le entregó aquel veneno.- Este es solamente una posibilidad de disminuir sus síntomas. El veneno provocará una pérdida de memoria en Giyuu hacia la parte de su cerebro que está enamorada. No estoy segura de cómo va a reaccionar, ya que es la primera vez que hago esto, pero pretendo hacer que, al olvidar sus sentimientos hacia quien quiera que le haya provocado esto, la enfermedad retroceda por sí misma.
No era difícil saber dónde estaría en aquellos momentos, ni siquiera le toma más de 10 minutos llegar a la puerta principal de la finca del agua, no pide permiso para entrar, los pocos subordinados que lo ven no tienen el valor suficiente para encararlo de frente de todas maneras. Mientras más se acerca al patio trasero menos personas ve, probablemente debido a que Tomioka pediría tranquilidad para que nadie notara su deplorable estado.
Cuando llega, escucha quejidos lastimeros y cuando lo reconoce, lo ve tirado sobre la tierra, tratando de tomar aire desesperadamente, agarrándose dolorosamente el pecho. Debajo de él ve una gran cantidad de camelias rojas, algunas de ellas con el tallo bastante largo y hojas verdes. Quiere desviar la mirada pero sabe que no debe hacerlo.
-¿Shina… zuga… wa?- Logra decir con gran esfuerzo su apellido. Sanemi sabe que no debe golpearlo en el rostro aunque quiera hacerlo.
-No me importa lo que pienses, debes de librarte de este asunto de una vez por todas.- Sin ser ni siquiera un poco cuidadoso, Sanemi lo toma del haori, levantando su cuerpo que aun suelta algunos pétalos de su boca ensangrentada.- Bebe esto. Kocho lo hizo.
-¿Ko… cho?- Claramente está confundido. Sanemi sacó de su manga el frasco y se lo acerca a la boca. Giyuu entiende que fue él quien se lo dijo al pilar insecto. No duda en sellar sus labios con fuerza para evitar ingerir el líquido, aún si eso significa sentir que se asfixia.
-¡Abre tu puta boca!- Aunque su mano aprieta con fuerza sus mejillas, Sanemi comienza a perder la paciencia al notar la perseverancia del ojiazul. Sin lograr que separe sus labios deja de presionar, cosa que no pasa desapercibida por Tomioka.
Sanemi sigue tocando su rostro pero ya no se trata de una pelea insaciable, Tomioka ni siquiera puede distinguir el brillo de sus ojos debido a su flequillo blanquecino. Su cabeza se ladea y termina mirando fijamente al suelo, curveando su espalda cómo si hubiese perdido las fuerzas.
-No tiene sentido morir por algo tan estúpido como el amor.- Murmura, tratando que su voz no se quiebre. Tomioka aún siente dificultad para respirar así que, tratando de mantenerse estable, irgue su espalda para tratar de verlo más de cerca. El cuerpo de Shinazugawa está prácticamente arriba del débil Giyuu.
-Tal vez no lo valga…- Concuerda, después de pensar un poco en aquella afirmación.- Pero simplemente no quiero odiarlo.
Sanemi siente un dolor agudo al escuchar aquello. No es capaz de levantar su rostro.
-No me puedo imaginar despreciándolo. Su sonrisa es tan brillante… que aunque tratara de evitarla, si la viera por accidente solo terminaría enamorado otra vez.- La voz de Tomioka suena inusualmente cálida. Sanemi siente como pega su frente con su cabello albino, tal vez tratando de que el mismo pilar del viento logre entender sus sentimientos.- Y aunque existiera alguna cura mágica para esta enfermedad… preferiría seguir así como estoy.
-Eso es completamente estúpido.- Contesta. Siente que sus sentimientos podrían salir por su boca, sus patéticas emociones quieren tirar las gruesas paredes de la caja en donde los forzó entrar.
-Lo sé.- Escucha, mínimamente, una pequeña risita.
-Entonces díselo.- Tiembla todo su cuerpo. Desea que Tomioka no lo percibiera.
-No funcionaría.- Sanemi no sube jamás la cabeza, pero sabe que seguramente los ojos de Tomioka están soportando no soltar algunas lágrimas, su voz era ronca pero llena de horribles sentimientos.- Sé que él no piensa lo mismo de mí. Decírselo solo apresaría mi muerte inminente.
-No quieres morir de esta forma. Si lo haces, se lo diré y me reiré sobre tu tumba viendo cómo vive con aquella culpa.- Tomioka ríe nuevamente.
-No lo harías, eres demasiado amable.
"No soy amable. Para nada", piensa.
-Solo… no mueras así. Él… ese tipo, Kamado está esperando mucho más de ti que esta patética muerte. Al menos deja que un puto demonio te extermine maldita sea…- Sanemi siente como la palma de Giyuu soba su espalda, como si el que necesitara ser apoyado fuese él y no el azabache.
-Tanjiro no espera nada de mí… o al menos no debería.- Sabe que Tomioka es un chico un tanto pesimista, ni siquiera el chantaje emocional de usar a Tanjiro como excusa hace que reconsidere su situación.
Pero Shinazugawa no podría seguir de esta manera. Si Tomioka moría lo estaba condenando a vivir por años con un amor no correspondido. Él tenía la opción de morirse por la misma causa, pero a cambio… Shinazugawa tendría que vivir con ese dolor.
Y ya alguna vez había experimentado eso.
Seguir viviendo con culpas, con sentimientos y emociones que devoraban su ser pero lo impulsaban a seguir con vida. Ya pasó por algo similar en el pasado.
"¡Tu asesinaste a mamá!".
No. No planeaba seguir viviendo con más sufrimiento de ese tipo.
Aprieta fuertemente la botella y basta con un movimiento de su pulgar para sacar el corcho. Por fin separa su cabeza y alcanza a ver una mirada de confusión de Tomioka cuando lo ve ingerir el líquido de la botella. La vacía por completo.
El cuerpo de Giyuu ha perdido demasiado peso últimamente por lo que le resulta fácil volver a ejercer su peso y fuerza sobre él. Giyuu quiere volver a protestar pero no alcanza a decir palabra alguna antes de que Sanemi pegue sus labios con los suyos. Entre la conmoción, Giyuu muerde con fuerza a Sanemi pero ni siquiera eso provoca que se despegue, no al menos hasta que traspasa todo el líquido al de cabello largo.
Coloca su mano sobre su cuello para cerciorarse de que está tragándolo. Cuando por fin lo hizo, Sanemi siente algo parecido a una corriente eléctrica cuando su lengua alcanza a rozar con la del otro.
Percibe una textura ajena en su boca cuando se separan. Escupe con cierto desprecio un pétalo rojo, seguramente uno de las tantas flores que ha escupido Tomioka últimamente.
-¿Pero… que?- Aun parece confundido, lleva su mano a sus labios sin saber qué decir o cómo reaccionar.
-Esto no es una cura. De hecho, si tu enfermedad resulta mucho peor a cómo lo creemos, es probable que ni siquiera este veneno te salve.- Explica, viendo como Tomioka parece estar luchando para mantener sus ojos abiertos.- Seguramente de una u otra forma termines olvidando tus sentimientos. No sé si sabrás si estuviste enamorado, de quien u olvides simplemente que aquellas emociones alguna vez existieron. Ni siquiera Kocho lo sabe.
Tomioka no dice palabra alguna, pero Sanemi siente como si una daga estuviera clavándose en su pecho. Nota el miedo surgir en esas pupilas azules. ¿Quién diría que hace tan solo unos minutos esos iris reflejaban un amor tan incondicional que estaba dispuesto a morir por él? Ahora solo distinguía la confusión, el miedo, el temor… la desgracia.
Pero jamás reconoció rencor.
-¿Me odias?- Se atreve a preguntar. Tomioka le sonríe en silencio una última vez antes de caer inconsciente.
Su pecho arde, siente que el aire no llega correctamente a sus pulmones. Dolor, asfixia, tristeza, culpabilidad. Comienza a sentirse sofocado, cree que de su garganta también comenzarán a salir pétalos de flores. Tose un par de veces pero nada sale.
Ríe entre exhalaciones. No, él no sufre Hanahaki.
Solo tiene un amor no correspondido. Y de eso él no puede morir.
Queriendo contener la risa, saca de su manga izquierda un frasco exactamente igual al que le hizo tomar a Giyuu. Kocho le dio una ración extra por si Tomioka rompía o lanzaba el primero, parece que no quiso tomar ninguna clase de riesgo.
Destapa con la misma facilidad el frasco y se lo acerca a su boca. Bastaría con que lo ingiera para que él también olvide todo lo relacionado con sus estúpidos sentimientos. Tiene la cura perfecta para salvarse, aun si no está muriendo de amor (literalmente).
El vidrio toca sus labios. Pero su brazo no se mueve.
Su mano comienza a temblar pero no se ve capaz de inclinar el frasco para comenzar a beber.
Se siente patético cuando su agarre se hace tan frágil que el frasco termina estampándose contra el suelo. Ríe nuevamente ante la ironía.
Fuerte. Muy fuerte.
Envidió, una vez más, la enfermedad de Tomioka. Que fácil sería si tan solo alguna enfermedad mortal lo empujara a una única opción de borrar su sentir.
Sus ojos desbordan al final las lágrimas. Todo mientras sus estridentes carcajadas siguen saliendo de su garganta, casi parecían gritos de auxilio, gritos de dolor. Lloraba mientras se reía de su patética situación.
Shinazugawa Sanemi no podía morir por un amor no correspondido.
-.-.-.-.- FIN -.-.-.-.-
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Hikari: Por lo general suelo escribir mis fanfics en tiempo pasado, independientemente de si son en primera o tercera persona, ya que suelen sonar más como relatos de algo que ya pasó. En cambio, me hice el reto de querer escribir algo en presente y este fue el resultado, costó trabajo pero estoy muy satisfecha uwu. Muchas gracias si leyeron hasta acá, recuerden que pueden dejar sus comentarios en la cajita de reviews de acá abajo. ¡Espero que nos volvamos a leer en algún futuro no muy lejano! ¡Bye bye-perowna!
