"No"
"¿Por qué?" Harry saltó sobre una rama para esquivar un hechizo. Se giró para mirar a Snape.
El pocionista se veía impoluto, mientras él era un desastre sudoroso y lleno de tierra. Habían estado practicando defensa por dos horas. Estaban en una parte del bosque cerca a la casa que estaba dentro del perímetro protegido.
"Hace apenas una semana descubrimos que compartes un enlace muy peligroso con el señor tenebroso... ¿crees que lo más prudente es ir a festejar viendo un tonto partido de quidditch?"
Harry hizo un puchero.
"No es un tonto partido... ¡es el mundial!" enfatizó, esquivando otro hechizo que iba en su camino. "y estarán los padres de Daphne" suplicó, realizando un protego. El hechizo de su papá (sonrió mentalmente ante el término) pasó sin dificultad, dejando una marca rojiza en su brazo.
Snape suspiró, moviendo la varita para sanarlo.
"Ni siquiera puedes invocar un escudo decente"
"¡Pero es un hechizo avanzado!" hizo una mueca ante lo quejumbrosa que sonó su voz.
"Un hechizo que puede realizar a tu edad" se burló el mayor.
Harry resopló, pero sonrió rápidamente cuando una idea se formó en su mente.
"¿y si lo realizo con éxito... podré ir?" preguntó esperanzado, tratando de hacer la cara más convincente que pudo formar.
Snape levantó una ceja con sorna.
"Si logras realizarlo..." Harry exhaló con anticipación "...de manera no verbal, quizá lo considere" terminó el mayor. Harry se desinfló.
"¿Sin palabras?" preguntó en un susurro débil "¡eso es aún más avanzado!" dijo frunciendo el ceño.
"Y tú tienes una cantidad ridículamente abundante de magia... podrás hacerlo si te disciplinas... y no hables así, ya tienes 14 años"
Harry apretó los dientes. Por un lado, sentía que era algo injusto, pero por otro... se sentía bien que alguien le dijera que era capaz de hacer algo. En especial porque ese alguien era su papá ahora, y tal vez quería impresionarlo un poco. Con renovada resolución, miró al hombre desafiante.
"De acuerdo, lo haré... y podré ir al mundial ¿verdad?"
"Dije que lo consideraría" fue la respuesta, mientras el mayor se volteaba para regresar.
"Lo haré" se dijo a sí mismo, siguiéndolo.
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Después de una ducha muy necesitada, entró a su cuarto. Las paredes color verde jade claro le daban al lugar un aura relajante. Harry sonrió. El cuarto había aumentado ligeramente de tamaño para que entraran todas sus cosas con comodidad. Había espacio suficiente para todos sus muebles y, sobre todas las cosas, era su habitación. Snape había creado una puerta que conectaba el baño de al lado con su cuarto, para facilitar aún más su acceso. La habitación frente a la suya ahora era el estudio personal del pocionista. Harry estaba conforme con ese arreglo, después de la ampliación de su cuarto no necesitaba más espacio.
"¿Qué haces Hedwig?" preguntó curioso, mientras se acomodaba en su escritorio con un libro de encantamientos.
*Ulueo*
"Ya veo..." asintió, dejando que la lechuza siguiera con lo suyo. ¿quién era él para juzgar, de todos modos?
"a ver... escudo invisible... barrera protectora... concentración..." susurró, leyendo su libro. Ya sabía todo eso de memoria ¿no había una fórmula mágica para realizar el hechizo? Frunció el ceño. Esto no servía de nada, necesitaba practicar.
"¿Sabes? Es increíble que pueda hacer magia en casa" le dijo a nadie en particular. Hedwig ululeó como respuesta. Farid estaba en la sala, persiguiendo a Snape con una revista de artículos mágicos o algo así.
Snape le había informado que todas las protecciones del lugar impedían que se rastreara si usaban o no magia en esa área – también le habló sobre su habilidad para ocultar su rastro en particular, razón por la que había podido hacer cambios en su antigua habitación en Privet Drive sin alertar al ministerio – Harry estaba sorprendido, no solo de eso, sino también de enterarse que el uso de magia fuera del colegio era una prohibición que afectaba mayormente a los nacidos de muggles, ya que en una zona donde habitaban magos, era difícil saber quién exactamente era el responsable. Era increíblemente injusto, en su opinión, pero tenía cierto sentido, ya que así se evitaba el uso de magia frente a muggles. Hermione se pondría furiosa si supiera.
"Aquí vamos" cerró los ojos, enfocándose en lo que quería con una imagen mental. "¡Protego!"
El escudo invisible se formó a su alrededor, podía sentirlo. Farid eligió ese momento para entrar, deteniéndose en el umbral con su catálogo entre los colmillos.
"Patético" se burló a través de su enlace mental y siguió de largo hacia su pecera malhumorado.
"Cállate, necesito concentrarme"
Sabía que el escudo todavía era débil ¿cómo lograría hacerlo no verbal a tiempo? 'Basta' se dijo a sí mismo. No era momento de lamentarse, debía hacerlo bien, tenía que lograrlo.
Severus se sentía frustrado. No había precedentes para el enlace que tenía Harry a través de su cicatriz y, aunque por el momento estaba contenido, no podía estar tranquilo sabiendo que esa conexión existía. Tenía el presentimiento de que Dumbledore sabía del tema, pero preguntarle directamente era un callejón sin salida.
La alerta de correo lo distrajo de sus pensamientos. Examinó la bandeja donde aparecían las cartas, notando que un par eran para Harry. Levantó una ceja al leer Sirius Black en una de ellas. El perro parecía estar mejorando, según lo que le había informado Dumbledore. Snape se burlaba de la idea, pero aceptó que las últimas semanas Harry parecía más tranquilo cuando recibía sus cartas y el regalo de cumpleaños parecía haberlo hecho feliz. Severus solo había rodado los ojos mentalmente al ver el estuche que quidditch. Padrino y ahijado se unían poco a poco a través del deporte... le preocupaba un poco que Harry se retractara de su decisión y prefiriera ir con Black, pero el niño se veía muy cómodo con su arreglo actual.
"Harry es mi hijo ahora" se tranquilizó, volviendo a dejar las cartas en la bandeja. Harry las leería cuando bajara para cenar, no quería desconcentrarlo de su práctica.
Miró la hora y se dispuso a preparar la comida. Necesitaba despejar su mente.
Harry estaba muy entusiasmado con el mundial de quidditch, era un gran evento después de todo, pero ¿era tan importante?... Sabía que sí. Lo era. Incluso el ministro asistiría y la seguridad que tenían prevista era bien rigurosa. Tal vez no habría ningún problema si dejaba ir a Harry... y tenía el collar para alertarlo por si algo malo pasaba.
Picó las cebollas, pensando en ello. Si algo pasaba, podría transportarse directamente hacia el lugar y proteger a Harry. Además, Farid estaría con él en todo momento... la serpiente había aprendido a dominar bastante bien sus llamas y estaba aprendiendo nuevos trucos...y el enlace mental que compartían era de por sí un escudo muy poderoso ante invasiones no deseadas, como había demostrado la contención que hizo alrededor de la conexión con el señor tenebroso.
"Tal vez..." murmuró, dejando caer los ingredientes en la olla. De todos modos, dejaría que Harry intente hacer el encantamiento escudo. Sería un recurso muy valioso si lo lograba y el mundial era la motivación perfecta para hacerlo.
Suspiró una vez más, pensando en lo difícil que era conseguir las entradas. Todavía estaba sorprendido cuando Greengrass le había dicho a Harry que le había conseguido una con tan poco tiempo de anticipación. Esa niña debía querer mucho a Harry, como para que sus padres hayan pensado en eso. Resopló, preguntándose si su hijo había notado el alcance de ese cariño. Lamentablemente, para la fecha en la que estaban, todas las entradas se habían agotado, imposibilitándolo de acompañar al ojiverde. Lo único que podía hacer era enviarlo con el conocimiento suficiente para defenderse ante el peligro.
"El poder de los ricos" murmuró, pensando en lo fácil que era para ellos conseguir entradas. Un pensamiento hizo que perdiera la concentración por un segundo. Sintiendo un sudor frío recorrer su nuca, miró en dirección a la bandeja con las cartas. El chucho no se atrevería... ¿verdad? ¿estaba siquiera lo suficientemente bien para eso?
Terminó de cocinar lo antes posible para llamar a Harry. Necesitaba saber qué decía la carta.
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"Sirius se está quejando de no poder ir al mundial" murmuró Harry leyendo sus cartas en la mesa. Severus dio un suspiro de alivio "dice que no le permiten rodearse de multitudes todavía... pobre, ¿tal vez le pueda grabar algo? ¿es posible?"
"Sí, es posible, pero todavía no he dicho que puedas ir" dijo acomodando los platos en la mesa con un movimiento de varita.
"Todavía" Harry le guiñó un ojo, sintiéndose confiado. "La palabra clave es todavía"
"¿Ya puedes lanzar tu escudo?" los hombros del niño se encorvaron ante la pregunta.
"Estoy trabajando en ello"
Severus reprimió una sonrisa. Estaría conforme con un escudo verbal decente, pero no se lo diría.
Se sentó para empezar a comer. Se sentía más tranquilo sabiendo que Black no estaría merodeando. Harry solo ya tenía un antecedente de atraer problemas, no quería sumar más a la ecuación.
Neville miró al techo de su cuarto casi quedándose dormido, pensamientos difusos se arremolinaban en su mente, yendo a la deriva, hasta que uno de ellos lo golpeó con fuerza.
"¡Mis padres!" gritó, sentándose súbitamente.
Trevor croó asustado.
"Mis padres" susurró, más tranquilo luego de disculparse con su sapo. "estaba pensando en mis padres la primera vez que usamos la sala cambiante" se dijo...eso quiere decir... ¿Qué la sala le había provisto de alguna cura? Había deseado poder hacer algo por ellos y la habitación se había formado ¿no? tal vez la respuesta se hallaba entre esos libros incomprensibles... ¡tenía que saber!
Lamentablemente las clases todavía no comenzaban y no tenía más opción que esperar. Su cuerpo empezó a vibrar con anticipación. Sabiendo que no volvería a dormir, se levantó de su cama. Necesitaba distraerse. Miró alrededor pensando en qué hacer. Harry había comentado que hacer ejercicio lo ayudaba a relajarse. Tal vez eso lo ayudaría también.
Media hora después, Neville se metió a la ducha. Hacer ejercicio era mucho más difícil de lo esperado, pero había funcionado. Estaba más relajado y se sentía cansado. Su mente todavía divagaba ante la posibilidad de haber encontrado una cura para sus padres... ¡sería increíble! Pensar en su papá sonriendo orgulloso, su mamá abrazándolo... sin darse cuenta, empezó derramar lágrimas esperanzadas, mientras el agua de la ducha corría sobre él.
"Sería increíble" susurró con la voz quebrada.
"¡legeremens!" gritó su padre, blandiendo su varita.
Daphne formó sus barreras mentales, impidiendo su paso. Logró contenerlo unos buenos minutos hasta que su padre encontró una grieta. Imágenes y recuerdos empezaron a revolotear. Theo quejándose de una tarea. Harry riendo. Neville mirando su taza de té. El profesor Lupín convirtiéndose en lobo... Sirius Black corriendo hacia Harry.
"¡No!" gritó.
Su padre se detuvo. Sabía que tenía información que necesitaba proteger, pero no estaba al tanto de qué exactamente, comprometiéndose a ayudarla a mejorar aún más sus escudos sin hacer preguntas. Tori también había pedido lo mismo.
"Tus escudos son decentes... pocos magos son expertos en legeremancia y podrías expulsarlos de tu mente fácilmente" elogió su padre. Daphne lo sabía, pero no quería correr riesgos.
"Gracias" sonrió complacida.
"Una vez más... ¿lista? ¡Legeremens!"
Esta vez, duró mucho más antes de que su padre lograra entrar. Theo lanzando comida al lago, Harry sonriendo, Harry leyendo un libro de pociones, Harry descansando en la hierba... Black acercándose y gritando. Daphne volvió a detener a su padre, algo sonrojada por la cantidad de recuerdos del ojiverde.
Siguieron así por un tiempo más, hasta que su padre no pudo entrar para nada.
"Lo has hecho muy bien" la felicitó con una sonrisa que devolvió satisfecha.
Tori entró en ese momento para empezar su propia práctica.
Daphne los dejó solos, yendo a su cuarto para leer un poco. Se preguntó qué estarían haciendo los chicos en ese momento. Theo le había enviado una foto de su hermanita que era absolutamente adorable, según sus palabras. Daphne tenía que admitir que la pequeña se veía algo tierna, moviendo sus deditos para tirar del cabello del pelinegro.
Faltaban solo un par de días para el mundial y Harry todavía no había confirmado su asistencia. Estaba algo ansiosa.
"¡SÍ!" Harry bajó corriendo las escaleras. "¡Lo hice!"
Severus sonrió un poco. No había duda de a qué se refería el niño. Aunque estaba algo sorprendido de que lo lograra en tan poco tiempo... se sentía orgulloso, incluso si, como sospechaba, era un escudo débil.
"Okay, está bien, mira, sé que no es tan fuerte como el que logro de manera verbal, lo sé, lo sé, ¡pero! ..." Harry lo miró con emoción contenida. "esto seguro te sorprenderá, ya lo verás"
Severus levantó una ceja, haciendo un ademán para que el niño continuara.
"bien... muy bien... aquí va... este es mi escudo no verbal"
Como lo sospechó no era un escudo tan fuerte, pero era más poderoso de lo que había anticipado. Harry bajo la varita unos segundos después y lo miró emocionado.
"Ahora, no digas nada todavía, ¿de acuerdo? sé que ese es débil, pero mira esto... ¡Farid!" La serpiente se deslizó por las escaleras con más calma que su dueño. Harry parecía vibrar de la emoción, exasperado con la lentitud de su familiar.
"¡Apura!" lo apresuró.
Severus estaba curioso. Cuando la serpiente se acomodó sobre sus hombros, siseando algo que no puso comprender, Harry se giró hacia él.
"¿Listo?" preguntó. Severus no estaba seguro de si se refería a él o a la serpiente.
Harry cerró los ojos junto a su familiar y Severus esperó unos segundos. Cuando ambos volvieron a abrirlos de repente, noto que brillaban de un azul plateado brevemente. Se sorprendió al verlo. Ante él, un escudo extremadamente poderoso se formó, rodeando a Harry por completo.
"¿Qué...?" dijo sorprendido.
"¡Genial ¿cierto?!" Harry empezó "Farid me estaba ayudando a concentrarme y notamos que nuestro enlace fortalece la magia... ¡¿no es increíble?!
Decir que estaba impresionado era poco. Harry no solo había lanzado un escudo, era uno increíblemente potente que rodeaba todo su cuerpo.
"Interesante" murmuró, examinando el escudo que todavía permanecía frente a él, desvaneciéndose poco a poco. Investigaría más sobre eso.
"¿Entonces?" preguntó el niño con una sonrisa de oreja a oreja. Severus bufó. Era de imaginar... haber logrado una proeza de magia y su hijo solo estaba pensando en quidditch.
"Lo consideraré" respondió, sonriendo de medio lado.
Harry seguía mirándolo con intensidad. "¿poooor favoooor?"
Suspiró moviendo la cabeza de un lado a otro.
"De acuerdo, pero hay reglas que debes cumplir" El menor saltó con emoción al escuchar la primera frase, asintiendo enfáticamente a todo lo demás.
"Claro, claro, reglas, entendido"
Rodó los ojos, sabiendo que no lo escucharían en ese momento.
"Ve a avisarle a la señorita Greengrass de tu asistencia" recomendó "luego baja para hablar de los preparativos para ese día"
"¡Sí!"
Lo vio subir las escaleras con la misma rapidez con la que había bajado, sorprendiéndose de su agilidad para no caerse. La serpiente se quedó, mirándolo expectante.
"¿Y tú quieres?" preguntó con burla.
Farid siseó y movió la cabeza en dirección a Harry, contorsionando su cuerpo una y otra vez, tratando de explicar algo. Severus volvió a rodar los ojos, decidiendo detener el sufrimiento del animal.
"Supongo que tú también merecer algo" declaró "tráeme el bendito catálogo, pediré el ridículo tronco"
La serpiente subió las escaleras con la misma emoción que su dueño esta vez.
"niños" susurró.
Aún así, estaba muy orgulloso del logro de Harry. Estaba mostrando un dominio avanzado de la magia.
¡Hola! un nuevo cap. Lo siento si es muy corto, pero con el trabajo y los estudios, estoy algo atareada y quise subir esto sin demorar más de una semana. Espero que disfruten del capítulo :3 trataré de subir el siguiente el próximo martes. ¡Los quiero, gracias por comentar!
Por cierto, si alguien quiere ver bien la imagen de portada (y otros dibujos que hice sobre este Harry y una versión mayor de cómo sería el Harry de otra historia que hice hace un teimpo "Harry odia el verde") es libre de mirar en mi instagram: siderealfox
¡Nos vemos! no olviden cuidarse.
