Capítulo 2
La Desgracia de Alice
Emmett POV
Así qué se llamaba Rosalie. Nombre anticuado, pero me gusta, es poco usual.
-Hey, Emmett. ¿Nos vamos o te quedarás todo el día en el estacionamiento?-
-Oh lo siento- Prendí el motor, revisé el espejo retrovisor y vi que Lucy jugaba con una de sus muñecas. Puse reversa y salí del lugar.
-¿Qué quieres de almorzar hoy, Lucy?- pregunté
-Pastas-
-Lucy, ayer ya almorzaste pastas y también las cenaste. No puedes vivir solo de fideos con salsa- mi hija hizo un pucherito
-Entonces quiero lasagna-
-Está bien… espera, eso incluye pastas- fruncí el ceño- Ay Lucy- ella me sonrió
-Comeremos pollo al horno- dijo Alice
-Pero tía, yo quiero pastas-
-Ya escuchaste a tu papá- tocó el semáforo en rojo, y me fijé que en la pizzería de la esquina, Rosalie y su esposo, que supongo que era, salían del local. Me quedé mirándolos mientras caminaban.
-¡Emmett!-
-¡Qué!- dije exaltado
-Estás haciendo taco-
-Oh- no me había fijado que la luz verde ya se puso en el semáforo.
Mi casa quedaba a unos cincuenta minutos del super. Se preguntarán por qué voy al que me queda más lejos, es que veníamos del trabajo de Alice. Me pidió si hoy la iba a buscar y de paso entramos a hacer algunas compras.
Una vez en casa, bajé la mercadería. Lucy subió a jugar y Alice… pues ni idea que fue a hacer esa loca.
Guardé todo en su lugar, menos el pollo y algunos vegetales. Piqué zanahorias, algunas papas, ajo y le eché arvejas. Con eso bastaría. Envolví el pollo en papel aluminio para que no se secara, y todo eso fue al horno para cocinarse a fuego lento. Luego de una media hora más o menos, ya estaba listo el pollo. Alice había puesto la mesa y yo serví los platos.
-¡Lucy, a comer!- grité
-Ya voy papi- escuché que gritaba de vuelta. Cuando ella terminó de bajar las escaleras, vi que estaba un poco sucia.
-¿Qué estabas haciendo?-
-Estaba buscando mi pelota, pero ni bajo la cama estaba-
-¿No estaba en el patio?- Ella sólo me sonrió y supe de inmediato que no había buscado ahí.-Mejor anda a lavarte las manos, hija-
-Está bien-
Finalmente nos sentamos a comer. Lucy fue la primera en probar mi pollo al horno.
-Papi-
-¿Si pequeña?-
-¿Le echaste sal?-
-Eeeh… no- dije rascándome la nuca- siempre se me olvida- Alice se paró y fue a buscar el salero.
-Papi, debimos haber invitado a Rose a comer- sonreí.
-¿Por qué tanto entusiasmo con ella?-
-Porque tiene un nombre tan anticuado como el mío-
-Y como el mío- agregó Alice entrando al comedor.
-Y como el mío- dije último. La verdad es que no se me había ocurrido pedirle el número o algo. Aunque al parecer era casada. En fin.
Cuando terminamos de almorzar, Alice le cambió ropa a Lucy para ir al parque. Por más que yo le dijera a mi hija que no es bueno moverse mucho después de comer, ella insistía en ir a jugar. Yo me quedé viendo televisión. Estaban dando un partido de Básquet cuando me quedé dormido.
-¿Estás despierto?- alguien me abrió un ojo, y ya intuyo quien era- ¿Papi?- ahora me abrían ambos- ¿Estás despierto?- repitió
-No- dije somnoliento- ¡Aush!- Lucy me había doblado la oreja
-¿Y ahora?-
-Pequeña vil- en un movimiento rápido agarré a Lucy y le empecé a hacer cosquillas.
-Jaja… no… papi… Jaja… suéltame…- decía
-¿Dejarás de molestar?- le pregunté dejando de atacarla
-Eeh… no- y luego ella rió
-Entonces… ¡seguiré!- y las cosquillas empezaron otra vez.
-Jaja… no… ya… me rindo… Jaja… me rindo- gritó Lucy y la solté. Me paré del sillón para evitar que ella me atacara a mí.
-¿Qué hora es?- pregunté
-Las diez-
-¿¡QUE!?- Lucy rió- Mentirosa- le dije fulminándola con la mirada. Miré el reloj y decían las siente- ¿Volvieron recién?- Mi hija asintió- ¿Tu tía dónde está?-
-No sé-
-¿Cómo que no sabes? ¿No volvió contigo?-
-Sí, pero después salió-
-Esa demonia… siempre desaparece en los momen….-
-¡Emmett, adivina que!- dijo Alice dando un portazo
-Dale un poco más fuerte y la dejas giratoria- dije refiriéndome a la puerta
-Lo siento… Pero es que ha pasado algo muy malo-
-¿qué cosa?-
-El vecino lindo de al frente se muda- su expresión era triste.
-Ya y…-
-¿Cómo que "y"? Eso es malo, pésimo, horroroso… ¡UNA DESGRACIA!-
-Ooookay… Lucy ten cuidado, la locura es contagiosa- miré a mi hija y ella estaba aguantando la risa
-Emmett, no te burles de mi desgracia-
-Ay Alice, ni que lo conocieras muy bien-
-Pero ahora no podré conocerlo porque se va-
-Lo tuviste allí por dos años. Mirarlo por la ventana no ayuda mucho a una estrecha amistad-
-¿¡Quién te dijo que lo miraba por la ventana!?- Alice tenía abiertos los ojos como paraguas
-No es como que tú cambies los hábitos que tenías cuando adolescente-
-Bueno, el punto es que ahora no podré mirar más-
-Quién sabe. Tal vez llegue otro más guapo-
-Como él ninguno- dijo dramáticamente
-Alice, ¿has pensado en ir con un especialista?-
-JA JA- se rió irónicamente
-Bueno, y ¿Cuándo se va el del frente?-
-En unos días más. Ya vendió la casa y todo-
-Espero que esta vez el nuevo inquilino sea una mujer-
-No. Tiene que ser un hombre. Tú ya tienes a la de la esquina para mirar-
-Eso sonó… raro-
-bueno bueno. A la de la casa de la esquina. ¿Mejor?-
-Jaja sí, pero no es lo mismo mirar desde tu casa que cuando estás pasando por fuera-
-Pero igual, lo justo es que llegue un hombre fortachón y masculino. Aunque si es gay no importa mientras tenga algo que mirar-
-Alice, Alice…-
-O sea, el ser humano tiene ojos para algo-
-Para no chocar con las paredes- interrumpió mi hija
-Sí, pero también para mirar al vecino del frente- agregó Alice terminando su idea.
-No le enseñes malos hábitos a mi hija, ¿Quieres?-
-Emmett, ella dejará de ser inocente quieras o no-
-Pero mientras más tarde mejor-
-¿Para que la molesten en la escuela?-
-Entiende, ella siempre será mi bebé-
-Papi, tengo cuatro años, ya no soy un bebé-
-Aunque tengas 100 años para mí siempre serás mi pequeña- Tomé a Lucy en mis brazos y besé una de sus mejillas
-Papi… aféitate- se quejó ella
-Pero si me afeité ayer-
-Pero la barba crece todos los días- dijo como cosa obvia mi hermana
-Alice, cállate-
-¿No te gustó molestar?- Alice me sacó la lengua
-Papi, quiero ir al baño- Dejé a Lucy en el suelo y ella corrió al baño.
-¿Mañana trabajas?- le pregunté a mi hermana
-Sí, a la hora de siempre-
-¿Quieres que te vaya a dejar?-
-No gracias, me pasan a buscar-
-¿Quién?- pregunté curioso
-Qué te importa- me respondió bromeando
-Que estás simpática hoy- le di la espalda
Al rato nos pusimos a ver televisión, pero Lucy no tardó en quedarse dormida a mi lado. Me levanté, la tomé en brazos y la subí hasta su cuarto para luego desvestirla y ponerle pijama. Luego de arroparla, prendí su lámpara espanta cucos por si se despertaba en la noche. Pretendía salir de allí, pero me quedé mirándola un rato más.
Hace cuatro años tener una hija no estaba en mis planes. A los 24 años mi carrera recién empezaba a darme frutos y la verdad es que con mi novia nunca nos planteamos tener hijos, hasta que Lucy llegó de sorpresa.
-Hey Emmett- susurró Alice asomando su cabeza sacándome de mis divagaciones- Me voy a acostar, mañana me levanto temprano-
-Está bien Alice. Duerme bien-
-Igual tú- Alice se fue. Volví a mirar a mi hija, y decidí irme a acostar también.
-Buenas noches princesa- me acerqué otra vez a mi hija y le besé la frente.
Hola, hola.
Perdón por cualquier falta de ortografía que tenga esto, pero ni lo revisé.
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