Capítulo 7
La Cita

Rosalie's POV

Tendré una cita con Emmett. No pude evitar sonreír al pensar en aquello. Si bien yo di el primer paso de cierta manera con ese casi beso, él dio el paso definitivo haciendo esa llamada. Mentiría si dijera que no estoy nerviosa. No he salido con nadie desde que terminé con Royce, y no quiero defraudar a Emmett.

Así que aquí estoy, frente al espejo probándome mi closet entero. Y cuando digo entero, es entero. ¡Nada me queda bueno! De repente soy dos tallas más grandes y todas aquellas prendas que poseo para este tipo de ocasiones no me cierran. Las siete de la tarde. No alcanzo a ir a comprar algo nuevo para usar. Dos opciones: A, ropa de trabajo; B, jeans y una camiseta cualquiera. ¿Por qué no compré algo lindo cuando tuve la oportunidad? Ropa cómoda, mis pelotas… Rosalie, espera. Tienes una opción más. ¡El vestido que me regaló mamá! Lo había olvidado por completo. Claro, porque en ese tiempo te quedaba grande.

Luego de una intensiva búsqueda en el walk-in closet, como a eso de las siete veinte, salí de casa para ir a ver a Lucy –E ir a buscar a Emmett- a la casa del frente, usando un vestido azul con puntos que mi madre me regaló luego de contarle que estaba embarazada argumentando que tenía un corte que favorecía la figura. Tendré que llamarla para agradecerle.

Toc toc toc

No había alcanzado a bajar la mano, cuando unos pasitos se escuchaban correr. Lucy abrió la puerta y sin darme tiempo a reaccionar, mis pernas estaban amarradas por un par de brazos infantiles.

-¡Rose!-

-¿Qué tal pequeña?- me agaché para quedar a su altura y me dio un besito en la mejilla. Luego la tomé en mis brazos y entré a la casa de los Cullen.

-Qué bonita estás hoy- me dijo y le sonreí a la vez que le revolví los rulos.

-Y tú estás guapa todos los días-

-Que lindo vestido traes puesto- Alice dijo entrando a la sala.

-Gracias Al- Miré a mi alrededor buscando a Emmett con la mirada, pero ni un atisbo de él. Alice me sonrió y luego le habló a Lucy.

-¿No querías mostrarle algo Rosalie?-

-¡Sí! Ven conmigo- la pequeña agarró mi mano y me jaló escalera arriba camino a su habitación. Ahí me mostró un dibujo que había hecho del fin de semana que pasamos en su piscina.-Lo hice para ti.- Juro que esta niña me va a matar de la ternura algún día.

-Está hermoso, muchas gracias.- La abracé con fuerzas y ella correspondió el gesto.

Estuvimos alrededor de media hora jugando a lo que se le ocurriera. Media hora y Emmett aún no aparecía. Me hubiese llamado o algo, no es como que me fuera a enojar si no llegaba a tiempo. ¡Pero nada! Ni un mensaje me ha enviado.

-¡Lucy, anda a lavarte las manos que ya vamos a cenar!- gritó Alice desde el primer piso. Lucy puso cara triste y yo sólo me encogí de hombros. Bajamos juntas las escaleras, y cuando la pequeña fue al baño para asearse aproveché la oportunidad para preguntar por mi cita.

-Al, ¿y Emmett?- dije algo ruborizada. La de cabellos cortos me sonrió y dijo:

-Debería estar por llegar- justo ahí sonó la bocina de un automóvil. La sonrisa de Alice se agrandó y agregó- Te está esperando.- La miré extrañada y con un gesto de cabeza pregunté si él era el de afuera. Ella asintió.- Lucy, despídete de Rose que ya se va-

-¿¡Qué!? Noooo-

-Lo siento- me agaché y le besé la frente.- Prometo venir otro día.-

-Pero vienes, ¿Sí?-

-Por su puesto- Me despedí rápidamente de Alice y salí de la casa. Afuera, había estacionado un antiguo auto cincuentero, reluciente a más no poder. Apoyado en la puerta del copiloto estaba Emmett con unos jeans obscuros y una chaqueta de cuero. Grease… Oh por Dios. ¡Estaba vestido de Danny! Me detuve en sorpresa, y sin querer lo miré de arriba abajo. Debo decir, esa ropa… uff, se ajustaba donde justo tenía que ajustarse. Retomé mi andar y al acercarme Emmett abrió la puerta para mí.

-Que guapo estás- Dije sin pudor aunque tratando de no sonrojarme.

-Te diría que estás hermosa hoy, pero todos los días lo estás.- Me sonrió como sólo él sabe hacerlo y el rojo en mis mejillas no tardó en aparecer.

-Gracias- Me subí al automóvil y Emmett cerró la puerta para luego dar la vuelta y montarse en el lado de conductor. –Y bien, ¿Dónde vamos?-

-Adivina- Arrancó el motor y nos pusimos en marcha.

-Mmmm… Dame una pista.- Me miró de forma breve y volvió a sonreír.

-Yo soy la pista… Bueno, y el auto también.-

-¿Qué?-

-Piensa.- Lo hice por unos momentos y sólo pude llegar a una conclusión.

-¿Vamos al Frosty Palance?-

-Nope-

-¡No se me ocurre nada más!-

-Ay Rosalie, que mala eres para las adivinanzas.-

-Ya dime.-

-Lo verás en unos minutos.-

Y ahí me quedé, sentada en el lado del copiloto tratando de descifrar a dónde iríamos. Iba tan ensimismada que me demoré en notar que ya no estábamos en el corazón de la ciudad, sino en las afueras. ¿A dónde me lleva?

Nos salimos del camino principal y entramos en una calle más angosta. Unos segundos más tarde Emmett aparcaba justo al frente de un gran portón, el cual abrió con un control remoto.

-Emmett, ¿Dónde estamos?- Él no respondió, sólo volvió a poner marcha. Y mientras el portón se volvía a cerrar tras nosotros vi el gran misterio.- ¿¡Un Cine Drive-in!?- Exclamé mirándolo.

-No como tal, pero hice lo que pude.- Volví a mirar a mi alrededor y noté el proyector a unos metros detrás de nosotros.

-¿Lo armaste todo… tú?- Asintió. Volví a mirar el telón blanco del frente y dije.- Me encanta.- Le sonreí.- ¿Qué veremos?- dije emocionada.

-Kill Bill.-

-Tú si sabes impresionar a una chica. ¡Es mi favorita!-

-Lo sé-

-¿Cómo?- Emmett se bajó del auto a la vez que me respondía:

-Sólo lo sé.- Lo fulminé con la mirada con falso enojo y él rió.- Espero que tengas hambre.- Abrió el maletero del auto y cuando se volvió a sentar a mi lado me mostró nuestros snacks.

-Hamburguesas, que riiico. Me estoy muriendo del hambre.- El grandote me pasó una de dicho comestible y prendió la radio. Luego con su Smartphone le puso reproducir a la película y el audio no tardó en sonar por los parlantes del vehículo a la vez que "MIRAMAX" se leía en la pantalla.

Con el sólo hecho de sugerir ver esta peli en el living de su casa me hubiese quedado encantada con Emmett. ¡Pero él lo llevó a otro nivel! Digo, vestirse de uno de mis personajes favoritos, traerme en un auto que no se ven en las calles, ¡Recrear un drive-in! Sin nombrar que trajo hamburguesas y palomitas de cena… A este hombre sólo se le puede clasificar como GENIAL. Simplemente genial.

.

Como a los veinte minutos de película noté que Emmett se estuvo acercando poco a poco a mí. La distancia con la que empezamos no era la misma a la que estábamos ahora. Así que lo ayudé un poco y me acomodé en su hombro sin decirle nada. Casi de forma automática él me rodeó con su gran brazo.

-Rose…-

-¿Mmh?- dije de forma distraída.

-Eres hermosa.- Giré la cabeza lo justo para mirarlo a los ojos olvidando lo cerca que estábamos, y por un momento lo único que existía eran esos ojos azules como el mar. En un delicado movimiento me puso un mechón de pelo tras la oreja para luego acariciarme la mejilla. A la mierda las reglas de "Qué no hacer en la primera cita". Lo agarré del cuello y de un tirón sus labios estaban sobre los míos. Que labios más sabrosos.

Mi lengua cobró vida, y con algo de lentitud rozó el labio inferior de Emmett, quien me dio paso para recorrer su boca con mi lengua. Sin parar de besarlo me acomodé un poco más en el asiento para quedar frente a frente en una posición más cómoda, pero Emmett tenía otros planes y de un solo esfuerzo me subió a su regazo, quedando a horcajadas.

Nos separamos breves segundos por falta de aire, y aproveché el tiempo para admirarlo. No pude evitar morderme el labio. Él me sonrió con sus hoyuelos y volví a pegar mi boca a la de él. Emmett respondió gustoso mordiendo suavemente mi labio y dejándolo ir con lentitud. Sus manos, que seguían en mi cintura hasta ese momento, empezaron a recorrer mi espalda de forma delicada pero decidida, y yo por mi parte no me quedé atrás. Acaricié su musculoso pecho, y en un arrebato, tratando de acercarme más a él, mi abultado vientre chocó con su escultural cuerpo de forma brusca, lo que provocó que me alejara de golpe golpeando la bocina del vehículo con mi codo.

El sonido exaltó a Emmett al igual que a mí, para luego dar lugar a las risas que el hecho nos causó. Con la respiración agitada, el cabello medio revuelto, y los labios medios hinchados por los besos, Emmett acarició mi panza y dijo:

-Creo que alguien está celoso- reí levemente y apoyé mis manos sobre las del él.

-Y parece que está furioso, no se deja de mov… ¿¡Lo sentiste!?- Mi primogénito dio una patadita justo donde estaba una de las de manos de Emmett.

-Wow, sí. Va a ser un fortachón.- Luego otra pata y otra, esta última doliéndome.

-Cálmate, ¿Si? Que me está doliendo.- le hablé al bebé. Emmett, con delicadeza, me ayudó a sentarme al lado de él, quedando en la posición anterior: yo apoyada en él con su brazo alrededor de mis hombros. El bebé dejó de patear fuerte, pero aún así estaba inquieto.

Emmett, de forma muy tierna, empezó a acariciar mi vientre en movimientos circulares mientras retomábamos la película. Para el final de esta el bebé ya estaba totalmente calmado, pero yo no quería que Em quitara su mano de mí. Por desgracia teníamos que volver a casa, y para eso cada uno debía volver a su asiento.

-Em, ¿No debes desarmar todo esto?-

- Lo puedo hacer mañana, no te preocupes. Mi única misión ahora es llevarte a casa sana y salva. Ya está enfriando la noche y puedes enfermarte.-

-Los Hale no nos enfermamos nunca. Tenemos los mejores glóbulos blancos que puedas desear.- Emmett rió.

-Bueno, aún así debo llevarte a casa sin ningún rasguño.-

El camino de vuelta fue tranquilo y en silencio. Me dediqué a observar al hombre que iba a mi lado mientras él manejaba. A veces, cuando podía, Emmett me miraba de vuelta y yo le sonreía. Este hombre no solo es guapísimo, sino atento y adorable también. Me gusta. Me encanta… y eso me asusta. Creo que nadie había entrado tan rápido a mi corazón siendo él mismo.

Llegamos a nuestra calle y aparcó justo en frente de mi casa. Rápidamente se bajó de su lado, y antes que yo misma pudiera abrir mi puerta, él la estaba abriendo. Caminamos hasta el porche de la casa y sin gana alguna me despedí.

-Lo pasé genial. Gracias por todo.-

-No hay de qué.- Nos quedamos ahí unos segundos, mirándonos uno al otro. Me acerqué y él se inclinó un poco para besarme. Le respondí gustosa mientras pasaba mis brazos por su cuello y él ponía sus manos en mi cintura. Nos besamos un buen rato disfrutando del sabor del otro, y cuando las cosas se empezaron a poner algo agitadas me separé.

-Buenas noches.- Dije y deposité un beso en su mejilla. Abrí la puerta de mi casa, y antes de cerrarla de vuelta, le sonreí de forma coqueta. Él sonrió de vuelta y con un gesto de mano se despidió, siendo esta imagen lo último que vi de Emmett esa noche.


Aquí está lo prometido. ¡Yeeei! Espero que lo hayan disfrutado y que no haya defraudado a nadie. Lo siento si esperaban cita con rosas y chocolate pero no es mi estilo.
Trataré de tener lo antes posible el próximo capítulo ahora que descubrí lo fácil que es escribir en el celular. ¡De verdad! De hecho gran parte de este capítulo fue escrito camino a la universidad jeje.
Que tengan linda semana. ¡Espero sus comentarios!
Cambio y fuera.