¿Por qué Vegetta nunca lo miraba de ese modo? ¿Por qué siempre estaba trás esa alimaña?
Lo siento Vegettita, pero, en este mundo tampoco podrás amarlo _💜💚_
No le fue difícil colorase entre las murallas de la isla flotante de su mejor amigo. En estos momentos el líder de la hermanada oscura daba gracias a que Vegetta -el chico que siempre iba de la mano de la perfección y semetria- fuera algo débil al alcohol y a las fiestas.
La noche anterior, después de volver se una de las increíbles misiones que los dioses habían preparado a los héroes de Karmaland, Auronplay decidió hacer una nueva fiesta en la casa-mansión del de los ojos morado, todos alegres de aquello se habían dirigido cantando y riéndose en los chocobos,claro esta, sin olvidarse del vinito barato del antes evil!luzu que sería su única bebida en aquella noche.
Vegetta resignado, tuvo que apagar todas las torretas que decoraban su muralla, no hubiera sido necesario si el ex-alcalde volase de una buena manera en los chocobos; pero, ese nunca era el caso.
Ahora, varias horas después de la fiesta, Vegetta, algo molesto por el desorden de su casa y con la resaca abandonando su organismo, no había vuelto a poner sus defensas dejando a Willy a colarse fácilmente.
Willy observaba como su amigo daba pequeñas vueltas con a aquel caballo que había aparecido en todos los anteriores mundos, por un intento de ensordecer el golpear del efecto del vino; Vegetta montaba el animal como si de un guerrero de la antigüedad se tratase, sus firmes músculos se contraían al mismo tiempo de su respiración, mientras que su piel adoptaba un suave tono moreno que sonrosaba las cicatrices de batallas.
Su pelo castaño se movía con timidez al son del viento, dejando que su rostro se bañara sin impedimentos con La Luz del sol.
Vegetta si que era un guerrero, un Dios Griego que cegaría con su belleza a todos los karmaladienses y al resto del mundo que lo mirara.
El caballo seguía trotando por aquel inmenso jardín que triple siete se había encargado de crear, cuidar y decorar; al control del héroe, el animal daba pequeños pasos para después aumentar su velocidad y esquivar obstáculos invisibles que su dueño imaginaba.
Fueron minutos eternos en los que el rubio no despegaba su mirada, minutos en los que deseaba que esa reluciente sonrisa de Vegetta solo se la dirigiera a él.
El ruidos sonido del móvil del caballero irrumpió en la útopia en la que se encontraba el lider oscuro.
Vegetta se bajó del animal con la gracia que la experiencia sólo podía dar, para mirar el aparato de metal; a partir de eso, el hombre formó una divertida sonrisa en sus labios mientras meneaba su cabeza del mismo modo.
Como si le costase abandonar su lugar al lado del caballo, enredó sus dedos entre las fibras de la blanca crin descendiendo por esta, su mano recorrió el camino contrario por el lomo del mamífero hasta llegar a la cabeza, donde besó su frente cariñosamente, al igual que un padre se lo hace un su hijo.
Despegándose del corcel, Vegetta se encaminó a su puerta, donde fuertes ruidos sonaba tras ella.
Willyrex no era alguien que retuviera sus impulsos, el asesinato hacia el ataque de Luzublogs o el incendió que creó con el tronco de la casa en el árbol rubegetta eran ejemplos bastantes significantes, eso si, cuando se trataba de su amigo y vecino Vegetta todo cambiaba drásticamente, el chico que se divertía poniendo bombas se transformaba en guerrero con el único fin de proteger al de ojos morados y aquellos impulsos que siempre dejaba libre, se lo guardaba si tenían que ver con los sentimientos que su amigo le calentaban el corazón y algo más abajo.
Por ello, y con los celos ardiendo en su interior por la mirada que su caballero dirigía hacía al blanco caballo, sacó de su mochila-ender un arco encantado.
Como hizo años atrás en otro mundo -aquel primer Apocalipsis que vivieron juntos- tensó la cuerda hasta colocar la flecha en su sitio, con uno de sus ojos cerrados, movió el arco hasta que la flecha señalase al animal y moviéndola centímetros arriba, estimó la distancia en la que el viento modificaría su recorrido.
El lider de la hermandad oscura abrió sus manos mientras observaba como en un instante, la flechara atravesó el cuello del corcel y convertía en cenizas grises y negras su limpio pelaje blanco.
Willy no era tan bueno como Vegetta en puntería, ni siquiera era algo que le gustase, pero, en aquel momento esa arma ha sido idónea para su cometido.
Sabia lo que ocurriría a continuación, la historia volvería a repetirse, Vegetta miraría al caballo con sus ojos morados fuera de sus órbitas, desubicado por toda la situación, mientras que las lágrimas se acumularían en ellos y lucharían por salir; sin embargo, solo una de su ojo derecho saldría, no por nada, Vegetta amaba mantenerse relajado. A Willy no le gustaba verlo llorar, claro esta, sin estar a su lado para consolarlo, pero esta vez, no podría darse el lujo que Vegetta descubriera que volvía a ser el verdugo de su preciado caballo.
El doloroso rechinar del caballo cubierto en flamas llamó la atención del propietario de la mansión de arenisca, que intentó fallidamente eliminar la tortura se su animal;sin embargo, solo consiguió presenciar como este daba su último alarido para entregarse a un sueño eterno.
La predicción de Willy se hizo realidad y únicamente una lágrima salió de los estupefactos ojos morados; había conseguido, otra vez, que el animal no fuese más importante para Vegetta que él
-Lo siento Vegettita, pero Vicente no puede ser más que yo.
Susurro al viento mientras observaba que el amo del caballo comenzaba a temblar con suavidad.
-¿¡Veg!?
No obstante, sin salir a cuento, de debajo de la V de cristal, salió el karmaladiense que también debutaba por el corazón del guerrero del arco, Rubius, había sido en que momentos antes de la matanza había llamado a la puerta y que inconscientemente había sido cómplice de la misma.
El de la máscara de oso se acercó rápidamente a donde estaba su amado, mientras que rodeaba los musculosos hombros del Dios Griego de Karmaland con sus brazos. Doblas lo acunaba tan sorprendido como el otro, pero no preocupado por el que había sido el regalo del cumpleaños del más bajo, sino por la lagrimas que perfilaban los pómulos de este.
Lo que había conseguido Willy se veía tambaleando gracias a la presencia del otro héroe y eso no hacia más que enojar al líder de la hermandad.
No iba a saltar y librar una batalla vs su hermano oscuro mientras Vegetta los miraba, no, él era más listo que ese estupido oso y formaría un plan para que Vegettita fuese de una vez solo de él; la próxima vez no cometeria ningun error.
-Mmm... Oye Vegetta, creo que tendré que encargarme de ese sapo de Rubén.
Willy suspiro, mientras que colocaba una sonrisa en su rostro; sabia que esa frase no seria escuchada por ninguno de los otros dos pero eso era lo que queria, esas palabras se habian transformado en la nueva misión del lider de la hermandad oscura.
Al observar como los dos karmaladienses se abrazaban, ignorando las flamas que antes era Vicente, deseó que sus celos se convirtiesen en TNT para estallar y eliminar a toda clase de lazo con SU Vegetta tuviese con cualquier persona que no fuese él.
Ahora, tenia a otro animal al que "sacar de su prision corpórea".
