Capítulo 12
Oh no, ella está de vuelta
Emmett's POV
Domingo y aquí estoy, apagando la alarma a las nueve y media de la mañana con más sueño con el que me acosté. Definitivamente dormir sin mi diosa griega al lado me afecta más de lo que me gusta admitir. ¿Quién no se acostumbra a compartir la cama durmiendo con alguien cuatro noches a la semana? Desearía que fuera todas las noches y no sólo algunas.
Mi celular sonó anunciando un mensaje entrante.
-Rosalie
Espero que ya estés despierto.
-Emmett
Despierto y entrando a la ducha. ¿Te me unes?
-Rosalie
Coqueto. Paso por ti apenas termine de arreglarme. Te amo! :*
-Emmett
:( Al menos lo intenté. Y yo te amo a ti 3
No pasaron ni cuarenta minutos cuando los Hale tocaron a mi puerta. Yo terminaba de vestir a Lucy cuando mi hermana abrió la puerta y la voz de Rosalie llenó la casa. Lucy trató de salir corriendo en búsqueda de la rubia, pero la detuve.
-Señorita, las zapatillas primero.- Me pasó ambos pies y cuando terminaba de atarle el último cordón, se paró de un golpe y corrió a la puerta. Rosalie se hallaba cruzando el umbral de ésta, sobándose la panza.
-¡Rose, Rose, Rose! Ya quiero conocer a Nessie. ¿Crees que seamos amigas?-
-Wow, alguien despertó con energía.- La rubia la tomó en brazos y se la acomodó en la cadera.- ¡Pues por supuesto que serán amigas! No he conocido personitas más sociables que ustedes dos.-
-¡Genial!- Lucy se bajó de los brazos de Rose y salió corriendo escalera abajo.
-¡Lucy, sin correr!- Grité. Rosalie me sonrió y se acercó hasta rodearme con sus brazos.
-Bueno día, guapo.- Acerqué mi rostro al de ella y la besé delicadamente.
-Buen día para ti, hermosa.-
-¿Estás listo?-
-Sip. Todos listos.-
-Entonces vamos ya que quiero agarrar buenos puestos.-
Y así fue como partimos en mi jeep hasta la escuela de Nessie. El trayecto nos llevó unos veinte minutos, y aunque eso nos hizo llegar veinte minutos antes de la hora del partido, el lugar ya estaba repleto de padres y niños, incluyendo a Bella y Edward.
-¡Rosalie!- Se escuchó a lo lejos. Todos miramos en la dirección del grito, el cual provenía de un hombre con cabello cobrizo agitando las manos en el aire.
-Allá están. Te van a encantar, Emmett. Son gente muy simpática. Lo prometo.- Rosalie tomó mi mano desocupada, ya que en la otra llevaba a Lucy cargada. Los cinco nos dirigimos hacia Edwardy cuando nos faltaban unos metros para alcanzarlo, una castaña avanzó el camino que nos quedaba para abrazar efusivamente a Rose.
-¡Qué bueno que vinieron! ¿Les costó mucho llegar?- Preguntó la mujer.
-Para nada. Emmett, ella es Isabella…-
-Bella para ti.- Le corrigió la susodicha a la vez que me daba un abrazo.
-…Y él es Edward, su esposo.- Nos saludamos también y Rosalie prosiguió.- Bueno, y ella es Alice, hermana de Emmett, y la pequeña es…-
-¡Yo soy Lucy!- se adelantó mi hija extendiendo la mano a la pareja.
-Mucho gusto, Lucy.- Bella le sonrió con simpatía a la vez que le recibía la mano, para luego Edward saludarla.
-¿Y Nessie?- Preguntó Lucy al notar que no estaba.
-Pues tendrás que esperar un poco para conocerla. Está calentando con su equipo para el partido.- Mi hija hizo un puchero y se acomodó en mi hombro.
Luego de que todos nos saludáramos, nos dirigimos a las gradas, quedando justo detrás de las bancas de los jugadores, todos en el primer escalón, excepto por Alice y Jasper que se sentaron uno más arriba detrás de nosotros.
-Y dime Emmett, ¿De dónde eres? ¿Cómo se conocieron?-
-Ay Bella, ya sabes todo eso.- Resopló Rosalie.
-Tú, silencio. Quiero escuchar su versión.- Rose puso los ojos en blanco.
Y le conté todo lo que quiso saber, con ciertas interrupciones de la rubia cuando encontraba que las preguntas no iban al caso. Alice no se salvó del interrogatorio, aunque mi hermana y Bella parecían llevarse demasiado bien.
.
-Bells, tú no dejas de sorprenderme.- El partido había acabo y acabábamos de llegar a la casa de los Masen-Swan, no bastó que Jasper pusiera un pie en la acera para ponerse a hablar sobre el juego, específicamente el acontecimiento destacable de la mañana: El partido ya iba en su segunda mitad con los Rogers, equipo de Nessie, ganando 2-1, cuando la pequeña Masen cometió un fault que le costó su estadía en el juego. No faltó que la tarjeta roja se elevara en el aire para que Bella tirara una lista de palabrotas contra el árbitro, dejándonos a todos atónitos.
-¡Ese árbitro de mie…!-
-Bella, están las niñas presente.-
-Pero es que… ¡Arg! En definitiva trabajaba para el otro equipo, ¡Mira que expulsar a la estrella del partido cuando quedaban sólo cinco minutos de juego!-
-Pero ganaron igual.-
-Nessie pudo meter otro gol en esos cinco minutos.- Bella, igual que una niña pequeña ofuscada, se cruzó de brazos y con el ceño fruncido se quedó parada al lado de su vehículo. Edward la abrazó y le besó la frente.
-Amor, déjalo ya. Ahora es momento de celebrar el triunfo y el hecho de que pasaron a siguiente ronda. Ya vendrá otro partido.- Esto pareció relajar un poco a la castaña.
-Aun así, si me lo topo en la calle se las verá conmigo.- Todos reímos y entramos finalmente a la casa.
La tarde transcurrió de lo mejor; temas de conversación no faltaron y qué decir de las bromas, esas nunca paraban de aparecer. Además el clima acompañaba a la perfección. Las niñas jugaron toda la tarde a lo que se les ocurriera, muchas veces incluyendo a Bella, Rose y Alice.
Edward ya repartía la tercera ronda de cervezas cuando Rosalie se acercó y me rodeó con un brazo la cintura.
-Los machos alrededor de la parrilla. ¿Por qué ocurre siempre esto?- Rosalie se acercó y me rodeó con un brazo la cintura.
-Pues porque somos los jefes de la parrilla.- Rosalie pegó una carcajada como respuesta a las palabras de su hermano.
-Claro, campeón.-
-¿Qué quieres decir con eso?-
-Sólo diré… verano del noventa y ocho.-
-¡Eso no fue mi culpa!-
-¿Y de quién si no?-
-Te odio.- Rosalie le tiró beso.
-¿Y cómo van? Tengo mucha hambre ya.-
-Casi lista. Danos unos cinco minutos más.- Respondió el dueño de casa.
-Y Edward, ¿Cómo te ha ido siendo el nuevo jefe de pediatría?- Preguntó el varón de los mellizos.
-Excelente. He tenido harto trabajo eso si, además de un caso algo complicado. Estuvimos meses haciéndole exámenes a un pequeño de dos años y al no encontrarle nada decidí contactarme con mi antiguo jefe de residencia en Detroit. Al final derivamos al niño al hospital de allá, ya que el doctor Cullen no pudo viajar.-
-¿Cullen?-Pregunté- ¿Por casualidad será Carlisle?- Edward me miró algo sorprendido.
-Ese mismo.-
-¡Mentira! Es mi padre.-
-Increíble. El mundo es un pañuelo.-
La noche caía en la ciudad, y ya íbamos camino de vuelta a nuestros hogares. Bella y Edward quedaron de visitarnos en promesa a las niñas para que pudieran jugar juntas el siguiente fin de semana.
Iba tan ensimismado en la conversación que se había establecido dentro del jeep, que al estacionar frente a mi casa no noté que alguien estaba sentado en el porche hasta que Rosalie lo comentó.
-Emmett, parece que alguien los espera.- Dijo indicando a la mujer de cabellera roja. La sangre me hirvió al reconocerla. Seguía tal cual la recordaba. Abrí la puerta del vehículo con fuerza y sólo escuché gritar a Alice mientras trataba de bajar con rapidez del auto.
-¡Emmett, no!- Pero yo estaba decidido. Victoria ya se había marchado una vez de nuestras vidas y ni Lucy ni yo la necesitábamos de vuelta.
Lo sé, no tengo perdón. Pero el lado bueno es que ¡El drama llegó! ¿Qué es una historia sin algo de problemas?
¡Feliz viernes chico!
R&R
