Capítulo 14

Una Segunda Oportunidad.

Emmet's POV

La verdad es que no sé cómo es que dije que sí. Victoria llegará en una hora y aún no sé qué le voy a decir a Lucy sobre ella. No puedo decirle de inmediato que es su madre, siempre está la posibilidad de que nos defraude nuevamente. ¿Pero no sería extraño que una completa desconocida –por lo menos para Lucy- venga a pasar la tarde con ella? Alice me convenció que una mente de cuatro años, casi cinco, no tendrá la lógica para hacerse ese tipo de preguntas, pero aún no estoy seguro. Cuando se trata de Victoria ya nada es seguro.

-Emmett, ya relájate.-

-Cómo quieres que me relaje si ella está en camino.-

-Mira, Victoria está más que advertida. Si de verdad quiere volver a la vida de Lucy, tendrá que incluirse de a poco. Todos sabemos, incluida ella, que este tipo de información no se le puede dar de un momento a otro. En el peor de los casos esta es tu casa y puedes echarla cuando quieras.-

-La verdad es que estaría más tranquilo si Rosalie estuviera aquí.- Alice pareció pensar un rato, y luego de poner cara de culpa habló.

-Anda a buscarla. Está en casa.-

-No, dijo que saldría con Bella.-

-Pues te mintió. No pongas esa cara. Ayer me dijo que no quería interferir entre Lucy y Victoria, que esto era algo entre ellas dos.-

-Y…-

-Sí, le dije que ella ya es parte de la vida de todos nosotros, que no sea tonta. Pero insistió en que no cree que esté a lugar estar presente hoy.-

-Esa mujer…- Sin esperar más explicaciones, salí en busca de mi novia, y lo más cercano a una mamá que ha tenido Lucy. Seamos honestos: en estos meses Rose ha sido más madre de lo que Victoria nunca fue. Y yo la necesito, así como Lucy la necesita.

Toc-Toc

Jasper fue quien abrió, y por su cara puedo decir que no se esperaba mi visita.

-¿Puedes llamar a Rosalie, por favor?- Me miró unos instantes con vacilación, pero finalmente cedió.

-Claro… ¡ROSALIE! ¿PUEDES VENIR UN MOMENTO?- Puse los ojos en blanco. Si iba a gritar, perfectamente lo pude haber hecho yo. La susodicha al verme en el umbral de su puerta se sorprendió, y luego se sonrojó. Jasper luego se retiró, dejándonos solos en la entrada.

-¿Tengo que preguntar?- le dije yo.

-Lo siento, lo siento tanto. No quise mentirte, pero…-

-Alice ya me explicó. Y sólo puedo decir que no tendrías que preocuparte de esas cosas. Tu lugar es a mi lado, eres parte de mí. Y yo quiero que estés hoy. Porque quieras o no, te ganaste un lugar en mi corazón y en el de Lucy. Y hoy es un día importante, sobre todo para ella.-

-Lo siento.- Repitió ella mirando hacia el suelo. Yo extendí mis brazos y la atraje hacia mí.

-Ya está bien. No te preocupes. Pero, ¿Puedes venir conmigo? La verdad es que estoy muy nervioso.- Ella finalmente me miró y me sonrió.

-Claro, dame un minuto.-

-¡Oye!- Rose no alcanzó a dar dos pasos cuando llamé su atención otra vez.- ¿Crees que Jasper quiera venir? Pienso que si hay más gente en la casa, será más… ameno. Así va a parecer que es un día como cualquiera.-

-Pasa, y pregúntale tú mismo. Voy por mis llaves y celular.- Me sonrió otra vez y desapareció por la escalera.

.

-Emmett, ya ven acá.- Rosalie dio pequeños golpecitos en el sofá, justo al lado de ella.

-No puedo sentarme. Viene tarde.-

-Por cinco minutos, nada más.-

-Pues debería ser puntual.- Y como por arte de magia tocaron la puerta. Todos quedamos expectantes, sin reaccionar, mirando la entrada de la casa.

-Yo iré.- Dijo Alice. Rose se paró a mi lado y me tomó la mano.

-Trata de calmarte. Todo saldrá bien.- Me susurró justo antes de que la cabellera rojiza se asomara.

¿Cómo describir ese momento? La rabia volvió a surgir en su máximo esplendor. Por poco y le vuelvo a gritar, de no ser por la mano que sujetaba lo habría hecho. No diré que fue tenso, estaría de más.

Victoria saludó a todos, a la vez que todos trataban de poner su mejor cara. Claro que algunos –los hermanos Hale- lo hicieron con menor dificultad, siendo ambos los más cordiales en la situación. Rose incluso le regaló un sonrisa de bienvenida. De mi parte sólo consiguió un "Hola" de mala gana.

Era momento de llamar a Lucy y presentarlas a ambas, tarea en la que Alice fue de mucha ayuda ya que yo quedé en blanco. Sinceramente no supe tratar con la situación.

-¿Vamos al patio?- Dijo mi hermana. Yo sólo asentí, al igual que Victoria. No pude analizarla bien, tanto tiempo olvidándola y lejos de ella me complicaron la tarea. Al pasar por la cocina, noté que miró el dibujo que Lucy hizo hace unas semanas y que lucía orgulloso en el frigorífico. En él estaba yo y Rose a la izquierda, agarrados de la mano –o un intento de-; Lucy al medio; y Alice y Jasper a la derecha. Otra vez, no supe qué pasó por su cabeza.

Finalmente llegamos al patio, Lucy al escuchar la puerta corredera miró en nuestra dirección y de inmediato se paró del suelo y se acercó corriendo a nosotros. Para el asombro de Victoria, la primera persona a la cual miró fue a Rosalie. Como de costumbre, le estiró los brazos para que la tomara, y una vez arriba, le besó la mejilla y le envolvió los brazos alrededor de su cuello. Luego, aún en brazos de Rose, se giró para mirar a Victoria.

-Hola, soy Lucy.- y le estiró la mano. Victoria le sonrió y le recibió el saludo que mi hija le había ofrecido, intercambiando un apretón de manos.

-Hola, pequeña. Yo soy Victoria.-

-Mucho gusto, Victoria.- Luego de que la curiosidad de Lucy fue saciada, miró nuevamente a Rose y le dijo:- Ven, quiero mostrarte mi castillo de legos.- Rosalie me miró un segundo y luego le respondió.

-¿Por qué no le muestras a Victoria? Yo voy en un momento.-

-Bueno.- Y una vez estuvo con los pies en el suelo, salió corriendo nuevamente hacia sus Legos. Victoria me miró como pidiendo permiso, y con la mano le indiqué que siguiera a Lucy.

Ahí se sentó en el suelo a lo indio, imitando a la pequeña. Alice se fue a sentar a una de las sillas junto a Jasper, y antes que yo los pudiera seguir, Rosalie me tomó la mano y me miró.

-¿Todo bien?- susurró.

-No. No dejo de estar intranquilo.-

-Pues trata. Todos estamos aquí, así que no hay de qué preocuparse. Ve y siéntate con nuestros hermanitos.-

-¿Y tú?-

-Traeré algo de beber para todos.-

-Siéntate tú, yo traeré bebestibles.-

-Sabes que quieres sentarte y observar. No me voy a quebrar por preparar un jugo.- La miré inseguro.- Anda.- ¿Quién soy yo para decirle que no? Así que obedecí.

Al momento en que me senté en la silla, MI hija le mostraba todos los juguetes posibles a Victoria, y le pasaba algunos para que jugaran juntas. Al parecer se llevaban bien, claro que es pronto para dar un veredicto.

-¿Ves?- La voz de Alice hizo que me sobresaltara.- No hay nada de qué preocuparse. Ahora todo depende de Victoria.-

-Ella es la que me preocupa.-

-¿Por algo vino hasta aquí, no?-

-Espero no arrepentirme.-

-Emmett, está en su derecho querer ser parte de esto.-

-Derecho que perdió el día que se fue.-

-Ay, Emmett. Contigo no se puede hablar. Estoy tratando de ser positiva aquí.-

-Perdón.- Respondí, suspirando a la vez.

-Ánimo.- Me dijo Jasper a la vez que me daba unas palmaditas en la espalda.

Rosalie llegó finalmente hasta nosotros, con vasos y un jarrón de jugo que presumía ser de fresas –o algo rojo en su defecto-. Nos sirvió a cada uno de nosotros un vaso, y luego preparó dos extras para llevarles a Lucy y Victoria.

-Espero que no seas alérgica a las fresas.- Rose le dijo a Victoria tendiéndole el vaso. Esta última le sonrió a la vez que le recibía dicho objeto.

-Gracias. Y no, no soy alérgica.- Rosalie le sonrió de vuelta y caminó de regreso a nosotros.

.

Ya estaba obscureciendo cuando era hora de cenar. Para mi fortuna Victoria decidió rechazar la invitación de Rosalie para quedarse a comer con nosotros, lo que se traducía también como la hora de irse para Victoria.

Una vez la pelirroja se despidió de todos, la conduje hasta la puerta, saliendo con ella para decirle unas palabras.

-Gracias, Emmett.-

-No me agradezcas a mí, fui forzado a esta situación. Si por mi fuera, no tendríamos que verte nunca más la cara.-

-Lo sé.- Victoria digirió la mirada al suelo.

-No va a haber tercera oportunidad, así que no desaproveches esta que te estoy dando. El sábado que viene le celebraremos el cumpleaños a Lucy, aquí en mi casa. Puedes venir si quieres.- La pelirroja me sonrió débilmente a la vez que asentía.

-¿Crees que… que pueda venir en la semana?-

-¿No crees que te estas excediendo?-

-Por favor. Quiero conocerla, que no me identifique como un extraño. Para su cumpleaños estará preocupada de jugar con sus amigos, y claro que quiero estar presente. Pero quiero también tener tiemo de calidad con ella.- La miré desconfiado durante un largo rato.

-El martes. A las seis.- Ella asintió entusiasmada.

-Aquí estaré.-

-Más te vale.-


Me demoré una eternidad. No tengo perdón, lo sé! T.T