Este es un fic de Fairy Tail que empecé a escribir hace ya un tiempo. Agradeceria saber vuestra opinión pra continuarlo o no :)

Prólogo

Magnolia, la capital de Fiore, se encontraba esos días en pleno ajetreo. La fiesta del dragón iba a tener lugar esa misma semana, y aún quedaba mucho por hacer.

La ciudad estaba decorada con miles de banderas y banderillas de colores estampadas con la silueta de un dragón y una cola de hada. La gente iba de un lado para otro, se movían como hormigas. Organizadas a la perfección. Esta organización era posible gracias a la pequeña dirigente que en esos momentos cruzaba la plaza de la gran catedral Arkadia.

—¡Levy! —gritaron dos trajeados chicos. Una chica de baja estatura, pelo azul y ojos color café se dio la vuelta y los miro.

—Jet, Droy que alegría veros. ¿Hay algún problema?

—¿Eh? No, claro que no. Todo el perfecto tal y como lo habías planeado—respondió el primero de ellos. Jet era un chico espigado, de pelo castaño y ojos gatunos. Vestía un traje naranja de elegante corte.

—Nos preguntábamos si estarías libre para ir a comer juntos—comentó el segundo chico. Droy era un chico grande, de piel morena y pelo oscuro, sus ojos eran oscuros. Vestía un traje igual que el de su compañero pero de color verde.

—Lo siento chicos pero estoy muy ocupada con la fiesta del dragón… ¿Lo dejamos para otro día? —respondió la chica con lastima. Le hubiera encantado comer con sus amigos de la infancia pero no tenía tiempo.

—¡Claro! —respondieron los dos al unísono para después desaparecer entre la gente como dos almas en pena.

Levy retomó su camino mientras comprobaba que todo estuviera en orden. Fue al llegar a la calle principal que algo llamó su atención.

Se abrió paso entre la gente hasta que llegó a primera fila. Dos comerciantes se estaban peleando.

—Disculpen—dijo la peli-azul. Los dos hombres seguían gritándose sin percatarse de la presencia de la pequeña chica—disculpen…

Uno de los hombres empujo al otro que tropezó con una caja de manzanas rojas. Los dos se enzarzaron en una pelea. Entonces el circulo de gente se abrió de par en par y la guardia imperial irrumpió en el lugar.

—¡Basta! —gritó una poderosa voz. Los dos hombres pararon al instante y se arrodillaron pidiendo disculpas.

—Perdónanos Titania—titubeaban los dos comerciantes.

—¿Qué es lo que ha pasado? —preguntó la capitana a Levy. Los dos hombres miraron sorprendidos a la pequeña. ¿Cuánto hacía que la organizadora se encontraba ahí?

—No lo sé—respondió Levy— es lo que intentaba saber.

—Nosotros… esto… solo tuvimos un problema con la mercancía capitana—explicaron los dos hombres mientras se levantaban y daban la mano— ya está solucionado.

—Eso espero—sentenció Titania. Su nombre era Erza Scarlet y era la capitana de la guardia imperial. Tenía el pelo largo y rojo y sus ojos eran de un espeso color chocolate— bien, que todo el mundo vuelva a su trabajo— en ese momento un pájaro de papel llegó hasta ella. Era una carta— Levy vuelves con nosotros al castillo—ordenó.

Levy asintió y se incorporó al escuadrón y saludó a la gente.

—Hola Lu— dijo sonriente la chica. Una chica rubia, de ojos color café y bonita sonrisa la miró des de lo alto de un caballo.

—Levy que alegría verte. Sube—respondió la chica tendiéndole la mano. La peli-azul se agarró y subió al caballo.

La guardia imperial llegó al castillo cinco minutos después. Dejaron los caballos en los establos y se dirigieron al gran salón.

Ø

El gran salón era una enorme estancia, de mármol blanco y verde, formada por tres cámaras separadas por varias columnas. En la cámara central se alzaba una mesa de piedra rodeada por ocho asientos, también de piedra.

En el primer asiento, el que presidia la mesa, se encontraba sentado Makarov Dreyar, el rey. Era un hombre bajito, de brillante calva rodeada por dos supervivientes hileras de pelo, sus ojos eran de un color grisáceo. A su derecha se encontraba Mirajane Strauss, su hermosa hija adoptada. Era una chica de pelo blanco como la nieve y ojos azules como el más claro cielo. En el consecutivo asiento se encontraba sentado Natsu Dragneel, también adoptado. Era un joven de pelo rosa y ojos castaño oscuro. Lucía una gran sonrisa en su rostro. El asiento consecutivo se encontraba vació.

Frente a al rey se encontraba Jellal Fernández, el juez. Era un hombre alto, de pelo azul y ojos oscuros, uno de ellos tatuado. A su lado se sentaba Gajeel Redfox, un joven de semblante serio con ojos rojos y piercings que lucía una larga cabellera negra. El siguiente espacio estaba vació. Finalmente al lado izquierdo del rey se sentaba Laxus Dreyar, el tercero en la cola de sucesión. Era un hombre alto y fuerte, era rubio y de ojos azul grisáceo.

El silencio reinaba entre los presentes hasta que la puerta del salón se abrió y los dos integrantes que faltaban se unieron a la mesa. Levy McGarden se sentó entre Natsu Dragneel y Jellal Fernández. Erza Scarlet se situó entre Gajeel Redfox y Laxus Dreyar tras pronunciar una disculpa por la tardanza.

—Bien pues empecemos—anunció el rey animadamente—estamos aquí para hablar de la fiesta del dragón. ¿Cómo van los preparativos Levy?

—Perfectos—respondió animada la peli-azul.

—Bien, así me gusta. Nos hemos reunido para hablar de la cabalgada y los espectáculos del anfiteatro ¿Alguna idea? —preguntó Makarov sonriente. Le encantaban las fiestas del dragón.

—¡Batallas! Podemos ir a las montañas a cazar monstruos y traerlos al anfiteatro para machacarlos—respondió Natsu alzando su puño y con una sonrisa orgullosa.

—Lord Natsu no creo que eso sea posible—comentó el juez.

—¿Por qué no Jellal? —preguntó el aludido.

—Llámame señoría cuando tratemos asuntos oficiales. Lord Dragneel la caza y exhibición de monstruos está prohibida por la ley—respondió el peli-azul.

—¡¿Qué?! —exclamó indignado el pelirrosa.

—Señoría creo que durante las fiestas puede darse el caso de excepción de hecho ya se dio hace trece años—comentó McGarden mientras se ponía sus gafas y revisaba unos documentos.

—¿Y qué clase de fiera crees que puedes matar tú? —pregunto el pelinegro mirando fijamente al Dragneel.

—Cualquiera más grande que la tú puedas matar—respondió Natsu ferozmente.

—Gihihi ya veremos—fue lo único que dijo el Redfox.

—¿Qué hay de la seguridad? —pregunto Erza a Levy.

—¿Y qué hay del escenario para mis músicos? —preguntó la albina.

—Etto… la seguridad está cubierta Erza, a no ser que al final se aprueben las batallas en el coliseo. Y Mira tú escenario está a punto—respondió la peliazul sonriente.

—¿Está todo en orden excepto los espectáculos del coliseo Levy? —preguntó la profunda voz de Laxus Dreyar. La chica asintió intimidada— bien pues discutamos solo ese punto—sentenció el rubio.

Y así fue como la sala de reuniones estalló en un inmenso griterío de ideas y contraideas que una apurada Levy tenía que ir apuntando.

Espero que os haya gustado! Me gustaria escuchar vuestras opiniones! Gracias por leer!