—Esto está resultando de lo más entretenido—se rió Alfred.

Romano se acurrucó en el suelo, las lágrimas caían por sus mejillas del dolor, maldiciéndose por su estupidez, si no hubiera hecho caso a los demás no habría ocurrido nada de esto.

—Te lo tienes muy creído ¿eh América? Pero no me das miedo, sigues siendo un mocoso ruidoso—Gilbert fulminaba con la mirada a Alfred—Me da lo mismo si estás loco de remate y si se te cambian los ojos o tienes doble personalidad me da igual—dijo con suficiencia.

Ludwin quería golpear a su hermano por su imprudencia.

América con sus perturbadores ojos se acercó a Prusia al mismo tiempo un aura terrible, fría y oscura lo rodeaba haciendo que incluso Bielorrusia pareciera un bebé haciendo una rabieta.

—No iba a comenzar contigo Prusia pero en fin—

Gilbert ya se arrepentía de haberlo insultado. América parecía un monstruo, incluso Rusia se veía asustado de él.

—¿Y qué?—dijo Gilbert intentando aparentar valentía—¿Me vas a torturar? ¿o usaras tus torturas psicológicas? Eso no me afecta a mí. Soy demasiado impresionante—

Alfred puso sus ojos en negro—Gilbert ya aburres a los demás con eso nadie se lo traga —sacudió la cabeza—Estarás orgulloso de tu hermano pequeño pero siendo sinceros ¿seguro que no tienes ni un poco de resentimiento hacia él? Al fin y al cabo fueron sus acciones las que te llevaron a lo que eres ahora. Un fracasado, una ex nación que vive con su hermano menor que además es una poderosa nación y recibes órdenes de él. Seguro que aquello fue una patada a tu orgullo, señor impresionante—

Gilbert negó con la cabeza—Eso no es verdad es cierto que en un principio estaba furioso con Ludwin pero...—se calló con lo que dijo al ver la mirada herida de Alemania, quiso morderse la lengua ¿Por qué no podía por una vez callarse? Esto era exactamente lo que quería América

—Bueno tú lo has dicho—Alfred sonrió fue a su ordenador. En la pantalla vieron que se metía en el ordenador de alguien, las otras naciones temían quien sería el próximo.

Se metió en una página web que tenía de fondo la bandera prusiana.

—¿Qué es eso?—preguntó curioso Francia sabía que aquello tenía que ser de Gilbert pero jamás la había visto. Se dio cuenta de que Prusia estaba más pálido de lo normal, el terror inundaba sus ojos. Fuera lo que fuera esa página no podía ser nada bueno par el prusiano.

—Es la página web de Prusia pero solo puede visitarla él, eso me hizo curioso si es una página web ¿por qué no lo publica Gilbert? Con lo que le gusta presumir. El siempre ha tenido la manía de documentar su vida en esos diarios y digamos que esta web es por el estilo, vamos a visitarla—

—No por favor Alfred no lo hagas te lo suplico—el prusiano había perdido toda su arrogancia y le suplicaba.

Francis miró a su amigo en shock, jamás imaginó que alguna vez en su vida vería a Gilbert rogar, Alemania mismo tampoco se lo creía. Su hermano mayor que no se arrodillaría ni aunque tuviera una pistola en la cabeza.

América sonrió a Gilbert antes de continuar, la web tenía una introducción que hablaba de Gilbert ser la personificación de Prusia y lo impresionante que era, sobre todo de sus conquistas.

Abajo había un letrero que ponía CONQUISTAS en letras grandes y oscuras.

—Cuando vi este letrero pensé que se refería a tus conquistas militares de tus años como nación pero al mirarlos me di cuenta de que era otro tipo de conquistas—

Las naciones no entendían lo que decía Alfred. Vieron como pinchaba en una carpeta que ponía Ana 25 de marzo de 2017. Observaron atónitos una foto que se hizo Gilbert con una chica en la cama mientras esta dormía y era claro lo que habían estado haciendo antes. Prusia sonreía a la cámara muy presumido y hacía la señal de la victoria con los dedos.

Alfred miró a Prusia exasperado—¿De veras Prusia? ¿en serio pones a los que te has tirado en esta web tuya como un diario de conquistas? Eres tan pervertido como Francia—

—¡Oye no nos compares! ¡jamás haría algo así, yo soy romántico y tengo respeto por mis parejas—

—¿Romántico? ¿respetuoso? Será mejor que no digas eso Francis porque no es verdad—

El francés tragó saliva y bajo la cabeza avergonzado.

—Bruder ¿que es lo que has hecho?—Alemania estaba incrédulo, su hermano había hecho muchas tonterías pero ninguna como esta, jamás imaginó que hiciera algo así por muy inmaduro que fuese.

—Vamos a ver otro, este seguro que os suena—pinchó uno que ponía Roderich 8 de julio de 2015.

—No puede ser—dijo Francia en voz baja.

Eran fotos de Austria y Prusia en la cama Gilbert se hacía una foto de ellos mientras el austríaco dormía en sus brazos, Alfred luego le dio a un vídeo en el que estaban los dos hombres teniendo sexo mientras se besaban.

Ludwin se quedó sin palabras, Francia también se había quedado en blanco e Italia parecía que su mandíbula se desencajaría.

—¿¡Te has vuelto loco Gilbert!? ¿¡con Austria!? ¿sabes cómo se lo tomará Hungría? ¡ella te matará!—Alemania jamás pensó que su hermano cometiera semejante estupidez.

—¡Lo sé west, lo sé! estábamos borrachos ¡no era mi intención lo juro!—el prusiano se paso las manos por el pelo.

—Borracho pero lo suficientemente lúcido como para tomar fotos y un vídeo—dijo América sarcásticamente, Gilbert lo fulminó con la mirada.

—¿Sabes que te meterás en un buen lio mom ami?—el francés estaba aturdido incrédulo por la idiotez de Prusia.

—Si que se va a meter en un buen lío sobre todo por que he enviado todo esto al correo de Elizabeta—dijo América.

—¿¡Que has qué!?—Ludwin ya podía ver la violenta reacción de la húngara cuando viera el mensaje.

—¡BASTARDO!—Gilbert se abalanzó sobre Alfred quien ya lo estaba esperando y golpeó al prusiano.

—Tranquilo Gilbert no te pongas así y eso que no les he mostrado lo más gordo—sonrió al ver la cara de horror del prusiano, se acercó a su ordenador mientras Gilbert tiraba de las cadenas y gritaba que se detuviera.

Pinchó una pestaña que no tenía nombre ni fecha pero mostraron un vídeo que impactó a todo el mundo sobre todo a Alemania que por un momento pensó que se le paraba el corazón, Prusia e Italia estaban en la cama, Feliciano al ver este vídeo rompió a llorar.

—¡Por favor América, para te lo ruego!—le suplicó el italiano.

—Lo siento Italia pero creo que Ludwin tiene derecho a saber que lo engañaste con su propio hermano—

Alemania no dijo nada mientras veía la imagen con incredulidad, su novio y su hermano...sintió ganas de vomitar y lo hizo, se volvió hacia un rincón y vomitó allí mismo.

—West...escucha fue hace un tiempo lo lamento tanto yo...—no pudo decir más porque Alemania le dio un puñetazo, luego otro en el costado y otro de nuevo en su cara. A continuación le dio patadas en las costillas rompiéndole una, Francis y e Inglaterra tuvieron que quitar a Ludwin de Gilbert, quien podría haberse defendido pero no lo hizo—Perdóname West—el prusiano tenía sangre saliendo de su boca y la cara llena de golpes.

—¡NO ME LLAMES WEST! ¿¡ERA ESTO TU VENGANZA PORQUE DEJARAS DE SER UN PAÍS!?—

Gilbert lo miró incrédulo—¡Por supuesto que no! ¡eso fue hace mucho! ¡tu eres mi hermano y te quiero! Lo de Italia fue un error—

—Olvídalo Prusia no quiero verte ni oírte, te odio—

—Vee Alemania lo siento mucho aquello fue el mayor error de mi vida—El italiano se arrepentía amargamente de lo que pasó con Prusia. No quería perder Alemania, lo amaba tanto

—Yo te amé Italia te fui fiel...y ahora no sé que pensar, los dos me dais asco—dijo disgustado Ludwin.

Feliciano lloró con el corazón destrozado mientras Lovino intentaba consolarlo, Gilbert por primera vez en siglos tenía lágrimas en sus ojos.

—No sé de qué te lamentas Italia si al final le pusiste los cuernos al pobre Alemania. Desde luego si que te gustan los Alemanes—

Feliciano lo miró con una expresión que no era nada habitual en él la ira.

—¡Vaya el cobarde si que tiene garras!—América se rió.

Italia quería ir a por él pero su hermano lo detuvo—No lo hagas, lo hace a propósito—

Feliciano sabía que tenía razón, Alfred solo quería provocarlo como a los demás y sabía muy bien que jamás podría con América, la sonrisa demasiado alegre que le dedicó América lo perturbó.

—Tú te lo buscaste Italia de todos fuiste el más compasivo pero no te detuviste, yo solo te estoy castigando. Si no lo hubieras hecho podríais haber vivido felices sin que Alemania se enterara de esto jamás—

Alfred se paró frente a un Gilbert arrodillado en el suelo quien lo miraba con lágrimas en los ojos.

—Eres tan arrogante Prusia deberías haber borrado todas esas imágenes pero nunca creíste que alguien se colaría en tu web y causaría esto ¿verdad? Espero que esto te sirva para que aprendas algo de humildad—

América con un movimiento rápido de su mano agarró uno de sus ojos, granate y se lo arrancó de un tirón. Gilbert aulló de dolor mientras se tapaba la cuenca llena de sangre.

—¡Gilbert!— Francis se precipitó hacia su amigo, lo cogió entre sus brazos y le susurró palabras de consuelo, mientras vio como Alfred se reía y se pasaba el ojo de Prusia de una mano a otra como si fuera una pelota de béisbol.

—Toma Italia—le lanzó el globo acular al pequeño italiano quien asqueado y horrorizado lo apartó de él con un grito—¿Por qué reaccionas así? es el ojo de tu otro amante, creí que lo querías conservar—

Feliciano sentía nauseas.

—Bien Gilbert, ojo por ojo—Alfred se sentó y miró con satisfacción el resultado de lo que hizo, Alemania y su hermano destruidos, Italia también parecía a punto de desmoronarse. Todas las naciones estaban aterradas, destrozadas y hundidas.

Inglaterra miró a América y supo que esto es lo que quería desde el principio, destrozarlos por completo como hicieron con él. Bajo la cabeza lamentando sus acciones no solo por lo que les ocurría ahora sino por lo que le hicieron a Alfred.

Dios ¿que habían despertado en Alfred?