Capítulo 17
Bienvenido, pequeño Hale
Emmet's POV
Sangre. El pantalón corto que Rosalie usaba para dormir tenía más sangre de la que debería. ¡Ni siquiera debería haber sangre! No en absoluto. Me quedé parado en pánico. Mi cuerpo no quería reaccionar, ni siquiera sentí el empujón que mi papá me dio al pasar con urgencia para asistir a Rose. Mis oídos sólo registraban un pitido que no me dejaba escuchar nada a mi alrededor, todo pasaba en cámara lenta, hasta que un grito de dolor salió de la boca de Rosalie al tratar de pararse y mi mente pareció entrar en funcionamiento nuevamente.
-¡Alice, ve por Jasper!- Mi hermana corrió escalera abajo en menos de un segundo, a la vez que yo me acerqué a Rosalie para ayudarle a ponerse de pie.
-Iré a poner en marcha el coche- Anunció Esme, a lo que le asentí sin mirar. Sin pensarlo dos veces, tomé a Rose en brazos, estilo nupcial, y haciendo malabares salí por el umbral con Carlisle pisándome los talones.
-¿Papá?- Lucy venía detrás de nosotros con cara de susto. No entendía la situación y ninguno de nosotros se detenía a explicarle qué pasaba con Rosalie. Por suerte, Carlisle la tomó en brazos y le dijo unas palabras que no alcancé a comprender, pero que ayudaron a calmarla y a quedar expectante a lo que sucedería.
-¡Emmett! ¿¡Qué pasó!?- Jasper y Alice venían juntos cruzando la calle,
-¡No sé!-
-¿Rose?¡Rose!- El rubio trató de llamar la atención de su hermana sin éxito. Rosalie a esta altura estaba en el limbo de la inconciencia, no sé si del dolor o por lo que sea que la estuviera agobiando.
Esme ya estaba arriba del vehículo en el lado del piloto, con el motor encendido lista para partir. Carlisle me abrió la puerta de atrás para poder depositar a Rose en el asiento, y una vez acomodada, subí con ella. Hecho esto, Lucy pasó a los brazos de Alice, y lo último que le dijo mi papá a mi hermana antes de subirse al coche con nosotros, fue que tomara mi auto y nos siguiera hasta el hospital. Por el rabillo del ojo vi como Jasper corría hacia la casa a la vez que mi mamá apretaba el acelerador.
Nunca en la vida había visto a mi madre conducir tan rápido. Aceleró a fondo en cada semáforo en amarillo para poder pasarlo antes de que cambiara a rojo, mientras en la parte de atrás mi padre le tomaba el pulso a Rosalie y yo luchaba por mantenerla consiente. Mi corazón latía furioso del pánico; cada vez que la cara de Rosalie se contorsionaba del dolor y un quejido salía de su boca, mi estómago se apretaba y mi corazón daba un vuelco a causa del miedo.
Llegamos al hospital en menos de diez minutos, Esme tocando la bocina para llamar la atención de cualquiera que estuviera cerca. Nos bajamos todos con apuro, Rosalie una vez más se hallaba en mis brazos, y cuando aún no alcanzábamos la puerta de entrada a urgencias, un médico se nos acercó corriendo con una camilla.
-Emmett, ¿Qué pasó?- Era Edward quien nos asistía. No llevaba su bata blanca, más bien parecía que estaba aún en pijamas, y aunque era extraño verlo en el hospital sin el clásico uniforme, ver una cara conocida en este lugar era reconfortante.
-No sé. Estaba durmiendo y llega Lucy agitada diciendo que algo le había pasado a Rose. Cuando llegué la encontramos así y sólo corrimos hasta acá.- A esta altura ya corríamos todos hospital adentro empujando la camilla. En la sala de urgencias ya había un equipo esperando por nosotros, más tarde me enteraría que fue Jasper quien despertó a Edward, y que éste puso en alerta a sus colegas.
Caos. Esa palabra es la mejor definición de lo que estaba pasando. A Rosalie la rodeó un grupo de personas; médicos, entre ellos Edward y mi propio padre, daban órdenes que enfermeras seguían sin titubear. Nombres de medicamentos que no sabría repetir se escuchaban en el aire mientras una mujer preparaba el ultrasonido. Mi madre y yo quedábamos al margen de todo, espectadores nada más en la situación. Jasper, Alice y Lucy llegaron a la carrera, el rubio no alcanzó a preguntar nada cuando desprendimiento de placenta se escuchó fuerte y claro seguido de cesárea de emergencia. No alcanzamos a reaccionar cuando la camilla donde Rosalie yacía era movida nuevamente, esta vez hacia los elevadores.
-¿¡A dónde se la llevan!?- Jasper gritó a la vez que trataba de correr al lado de su hermana, siendo detenido por enfermeras en la mitad del trayecto. Mi padre entonces tomó a Jasper del brazo, evitando que el rubio hiciera un espectáculo en la mitad de la sala.
-Se la llevan a pabellón.- Carlisle levantó la mano para evitar ser interrumpido. - Rosalie sufrió desprendimiento de placenta grado tres, lo que significa un desprendimiento casi total de la placenta. En este caso sólo queda sacar al bebé para tratar de salvarlo. Por suerte, el embarazo de Rosalie ya estaba avanzado, y la única preocupación son sus pulmones. Aún así, las probabilidades de que sobreviva son altas.-
-¿Cómo pasó esto?- pregunté.
-No sabemos. En general esto suele ocurrir en embarazos múltiples, en mujeres de avanzada edad o que fuman, o con otras enfermedades que sé que Rosalie no tiene. Supongo que lo de hoy le afectó más de lo que nos dimos cuenta.-
-¿Te refieres a Victoria?- Cuestionó Alice.
-A eso mismo. El estrés de la madre afecta al feto más de lo que vemos. Lo raro es que no haya presentado síntomas durante el día.-
-De hecho, sí.- La cara de Jasper se llenó de culpa.- Hoy, con Victoria. Trató de detenerla y casi cae del dolor. No debí creerle cuando dijo que estaba bien.-
-Hey, no es tu culpa.- Alice le sobaba la espalda al rubio que estaba al borde del llanto.
-¿Papá?- Lucy tiró de mi pantalón para llamar mi atención. La tomé en brazos y de manera natural ella se acomodó en mi hombro.- ¿Rosalie va a estar bien?-
-Claro que sí, cariño. El tío Edward se encargará que todo salga bien.- No sabía que más decirle. En realidad, nadie podía confirmar nada, pero no tenía el alma para decirle algo así a mi hija.
Ahora sólo nos quedaba aguardar. Mi padre fue llamado a quirófano por petición de Edward, y aunque el resto de nosotros quería quedarse en el hospital hasta saber algo sobre Rosalie, sólo Jasper y yo quedamos en la sala de espera. Mi madre, junto a Alice, se llevaron a Lucy de vuelta a casa. Esme prometió volver para traernos zapatos y otros objetos personales, entre esos el teléfono móvil de Jasper, a quien le urgía llamar a sus padres para que tomaran el primer vuelo desde Boston.
Habían pasado casi dos horas cuando Edward y mi papá se acercaron hasta nosotros. Jasper y yo saltamos cual resorte al momento de verlos entrar a la sala de espera, ansiosos por saber el estado de Rosalie.
-Todo salió bien.- El mellizo de Rosalie y yo soltamos un suspiro de sosiego.- Tuvimos que hacerle transfusión de sangre a Rosalie, se encuentra sedada pero estable.- Abracé a mi papá con fuerza, en un abrazo breve de agradecimiento y alivio. Edward no se salvó de este gesto, quien me devolvió el abrazo de igual manera, celebrando también el éxito de la cirugía.
-¿Y el bebé?-
-Estable también. Tuvimos que incubarlo y darle corticoides para el mejoramiento de sus pulmones. Pero obviando eso, es un varón sano.-
-¿¡Varón!?- Jasper exclamó sorprendido para luego dar paso a una carcajada.-Diantres, ahora le debo un viaje a Disney.- Todos lo miramos interrogante, esperando una explicación. El rubio se encogió de hombros minimizando la situación.- Una apuesta que hicimos con respecto al sexo de mi sobrino.-
El resto de la noche pasó sin acontecimientos sorpresa, los presentes nos turnábamos para dormitar en un acuerdo implícito, y de vez en cuando alguien se ofrecía a ir por café.
El reloj marcaba las ocho de la mañana y Rosalie se encontraba en su habitación aún bajos los efectos del sedante. Jasper y yo la acompañábamos mientras mis padres iban camino al aeropuerto para recoger a Jack y Marie, quienes tomaron el primer vuelo que encontraron. El rubio trataba de no sucumbir al sueño, cuando un débil llamado a la puerta sonó. Sin esperar respuesta, el visitante entró a la habitación; era Edward.
-¿Cómo van?-
-Con mucho sueño.- Respondió Jasper, a lo que sólo asentí en gesto de aserto.
-¿Quieren conocer al nuevo integrante?- Edward sonrió expectante.
-¿Las visitas no empiezan a las nueve?-
-Jasper, yo trabajo en este hospital. Soy el pediatra en jefe. Debería sorprenderte el hecho de que no vine antes.-
-Toda la razón. ¿Por qué no viniste antes?- Edward rodó los ojos en exasperación.
-¿Vienes o no?-
-¡Por supuesto! ¿Emmett?- Miré a Rosalie con duda. Alguien debería quedarse con ella por si despierta.
-No te preocupes. Aún le quedan un par de horas a ese sedante.- Edward respondió como si hubiese leído mis pensamientos.
-¿Seguro?-
-Segurísimo.- Sin más preámbulos se giró y se dirigió a la puerta.-¡Síganme los buenos!-
En la vida había visto un ser con un cabello así de rubio. Tan rubio que casi parecía blanco. Y aunque ahora tenía un tono de piel inclinado al morado, se notaba que sería tan pálido como su madre. Se veía tan pequeño y frágil, conectado a esa gran máquina que lo ayudaba a sobrevivir. No tenía ni el tamaño de mi antebrazo, ¿Qué tan loco podía ser eso?
-Emmett, cierra la boca.-
-Lo siento, es que… es tan pequeño.-
-Lo sé… Edward, ¿Crees que podamos… cargarlo?-
-Aún no, lo siento. Todavía sus pulmones están débiles y podría agarrar una infección. Pero, si el tratamiento funciona como se supone que lo haga, en un par de días hasta podría alimentarse de leche materna.-
-Rosalie va a querer morirse cuando sepa que no puede tomar a su hijo en brazos.- Comenté.
-Lo sé- Dijeron Edward y Jasper al unísono.
-Y se pondrá peor.- Terminó de decir Ed.
-¿A qué te refieres?-
-Rosalie está con órdenes de reposo absoluto. Un desprendimiento de placenta como el que ella tuvo no se toma a la ligera. Tendrá suerte si es que la dejan salir de la cama antes de 48 horas.-
Los tres quedamos en silencio procesando el significado de esa información. Rosalie no se puede mover de la cama, y su hijo no se puede mover de la incubadora. Ni hablar de tratar de mover la incubadora entera. Definitivamente Rose querrá morirse.
