Capítulo 8:
POV Naruto:
- Soy un torpe, ¡soy un torpe entrometido dattebayo! – Me repetía en voz baja mientras recorría los pasillos de la escuela en busca de Hinata, ya había un montón de estudiantes vagando de un lugar a otro despreocupados, relajados.
Pero esos no eran ni de cerca mis pensamientos. Siempre fui un impulsivo y mi plan de apartarme de los problemas relacionados con esta chica no está siendo considerado por mi tonta cabeza. Y el conocer su pequeña historia de parte de Sakura-chan no ayudaba nada para desinteresarme.
Mi pecho subía y bajaba debido al cansancio, había recorrido gran parte de la escuela, pero esta era enorme y no había rastros de ella.
- ¿Donde podrá haberse ido? – Dije parándome en una esquina del pasillo para pensar.
Un sentimiento de culpabilidad enorme se instaló en mi pecho, "si tiene problemas con ese matón por lo que sucedió… Será mi culpa dattebayo". Seguí corriendo entre las miradas sorprendidas y divertidas de algunos que se detenían a verme. Corría con prisa hasta que un lugar vino a mi cabeza por lo que me dirigí allí rápidamente.
Aquel gimnasio se encontraba desierto excepto por dos figuras conocidas al final de una galería, me les acerqué, pero no estaba preparado para lo que estaba viendo.
Hinata siendo besada por aquel sujeto de una manera frenética, al instante una sensación de desazón se apoderó de mí y tuve el impulso de largarme de ese lugar, sintiendo un tonto y que mi preocupación había sido toda una exageración cuando en realidad solo estaba estorbando, pero entonces lo noté. Sus lágrimas, su desesperación, el querer apartarlo mientras el sujetaba sus muñecas con tanta violencia – E-él está… - "Malnacido… a la mierda, lo siento ero-sennin pero este definitivamente es un idiota". Me lancé sin darle más vueltas al asunto queriendo que aquella asquerosa escena acabara de una vez por todas.
- ¡Que mierda crees que estás haciendo maldito bastardo! - Está vez mi puño derecho fue a su estómago.
- Agh – Gruñó de dolor encorvado con su culo en el suelo, mientras la rabia se agolpaba dentro de mí y aquella chica tan ruda que se dejaba ver en el salón de clases temblaba a mi lado mientras el desgraciado frente a mí se agarraba su estómago con dolor, "infeliz".
- Todo estará bien chica ruda… - Le sonrío pese a todo. Mientras ella me miraba con sus ojos llorosos a la vez que giraba su cara en un vano intento de ocultarme las lágrimas.
Pestañee sorprendido al verla tan vulnerable. Tomé su mano con delicadeza y mis ojos se abrieron más al darme cuenta. Sus muñecas antes blanquecinas ahora se encontraban totalmente enrojecidas por la presión que le aplicó ese maldito. La coloqué atrás de mí apartándola de su alcance.
- Otra vez tú… - Mi vista se enfoca nuevamente en él, lo veo incorporarse con dificultad, sujetando su estómago con una mano mientras que con la otra se sacudía el uniforme.
- Otra vez yo… - Siseo con enojo - Tu estupidez no se solucionó con lo de ayer – Le digo empuñando la mano derecha. Una sonrisa orgullosa trató de asomarse en mi rostro al notar que los golpes de ayer le habían dejado el labio inferior levemente hinchado – ¡Al parecer necesitas otro recordatorio dattebayo! - "Como puede estar con alguien así, o mejor dicho como puede alguien como él, ser tan maldito. Se supone que el karate enseña disciplina mental". Pensaba mientras la oía llorar a mis espaldas.
- Ya te lo advertí una vez rubio, lo haré una última solo porque eres nuevo, apártate de mi camino si no quieres pagarla caro – Fruncí el seño
- Tus amenazas no me asustan –
- Pues deberían Naruto, deberían… -
- Quieres que tome enserio tus amenazas y cuando te doy la espalda… ¡Te aprovechas de ella como un enfermo! – Dije asqueado.
- ¿Porque mejor no te largas por dónde viniste? Acabas de interrumpirnos… - Espetó con veneno, trató de extender su mano hacia Hinata y se la aparté de un manotazo, ella se refugió aún más.
- ¡A una mujer no se le fuerza idiota! – Se llevó la mano a su frente sonriendo arrogante.
- ¿Forzar? – Llevo una mano a su frente y negó con su cabeza - ¿Por qué no le explicas tu Hinata? – Espetó burlesco, la sentí temblar nuevamente y me voltee a verla. Ella mantenía su vista baja, su uniforme estaba desaliñado, sobaba sus muñecas con lentitud, su peinado se encontraba algo desordenado y aun así ella no emitía sonido alguno.
- Tiene razón… - Escuché su débil voz.
- ¿Hinata? – Le pregunté en tono preocupado.
- E-estoy bien – Fruncí el ceño – T-toneri, no me ha lastimado, yo… Yo creo que deberías irt- Abrí mis ojos sorprendido.
- ¡Y una mierda! Mira tus muñecas - La interrumpí, sus hombros temblaron – Mira como estas dattebayo… - Dije con más suavidad.
- Hinata me pertenece – Me acerque amenazante y lo sujeté de las solapas de su cuello – Suéltame – Miramos hacia alrededor y algunos estudiantes que ingresaron al gimnasio dispuestos a tener su clase deportiva nos miraban ahora curiosos y con sorpresa. En minutos llegaría algún profesor o inspector a ver qué ocurría. "Maldita sea no puedo pasar por lo mismo otra vez", aunque la idea de mostrarle a todos este desgraciado como en verdad era me tentaba mucho, pero el ver a Hinata temblando ahí en medio de todo era demasiado, "solo sería peor para ella"
- (Maldita sea) – susurre soltándolo a regañadientes mientras se apartaba dos pasos hacia atrás arreglando su cuello.
- Tendrás que cuidarte las espaldas, te lo dejo en claro ahora mismo – Dijo apuntándome con el dedo – Y tu – ella lo miró temerosa – Esto no ha terminado, ¿lo sabes verdad? - Y se largó, dejando una muy perturbada Hinata abrazándose a sí misma.
Noté que ahora había más y más ojos observándonos – (¡Tss!) – Murmuré frustrado, se arremolinaban alrededor de nosotros y cotilleaban observándola de pies a cabeza.
- Vámonos – Le dije mientras entrelazaba nuestras manos, alzo su rostro para mirarme y pude por fin ver que sus ojos antes aperlados ahora se encontraban enrojecidos por el llanto. El borde inferior de ellos estaba algo oscurecido a causa del leve maquillaje que llevaba esa mañana. Sin esperar respuesta la arrastré conmigo pidiendo permiso para pasar entre algunos de los que se habían agolpado a ver qué era lo que sucedía. "De seguro estaré en boca de todos por un buen tiempo dattebayo" pensaba fastidiado.
Durante el camino no supe que decirle, "¿Que se dice en una situación así?" No tenía idea, solo sabía que tenía que sacarla de aquel lugar, durante el trayecto ella tampoco abrió la boca y solo se dejó arrastrar por mi mano.
Finalmente llegamos a otro patio de esa enorme escuela y por lo que alcanzaba a ver, todos los que nos rodeaban eran niños y niñas de cursos más pequeños. "Debe ser el patio de los de menor grado"
Divisé una banca frente a una hermosa fuente de agua, un lugar bastante despejado de ese patio mientras los chicos y chicas revoloteaban de aquí hacia allá por doquier. Nos acercamos a la banca y solté su mano, me senté dejándole un espacio. Una leve sonrisa adorno mi rostro cuando ella se sentó acompañándome mientras desviaba la vista hacia otro lugar. Se mantuvo el silencio por un par de minutos "algo muy difícil siendo yo" solo observando la fuente y como caía el agua a su alrededor por efecto de la gravedad.
- E-este lugar da mucha paz ¿no crees? – Dije no soportando más ese silencio y sin despegar la vista de aquella fuente.
- Ujum – Asintió con la mirada perdida, mientras la miraba con tristeza y entonces comenzó… Aquello que sabía que se estaba guardando. Lloraba con una amargura e impotencia que hubieran destrozado a cualquiera.
- H-hey, tranquila – Me acerque un poco y tomé sus manos, sobando sus muñecas ahora un poco menos enrojecidas. Trató de apartarlas pero le insistí y finalmente me dejo acariciárselas con suavidad. Tenía un pequeño reloj de Hora de Aventura en su muñeca, la miré curioso al encontrar algo tierno bajo su manto de frialdad. Ella hipaba y murmuraba palabras que no alcanzaba a entender, dejé que liberara un poco de su frustración por un tiempo más hasta que sus lágrimas se detuvieron.
- Debo estar asquerosa – Sonreí al pensar en lo que le preocupaba en este momento.
- Bueno si, un poco – Le sonreí travieso mientras me daba una mirada impactada para luego golpearme en el hombro por la broma, porque aunque tuviera su cabello desordenado, su uniforme desajustado y sus ojos oscurecidos por la corrida de maquillaje la verdad se veía igual de adorable "aunque por dentro fuera malvada".
- Mira que dejarme consolar por un bobo como tú –
- No te hagas la ruda conmigo, no te funciona dattebayo – Le sonriendo.
- Mhp – Espeta en seco desviando la mirada. Cruzada de brazos.
Tenía muchas preguntas pero un interrogatorio debe ser lo que menos quiere en este momento, "al diablo" – ¿Estas bien? – Sacudí mi cabeza "que tonto" – Digo, ¿te encuentras un poco mejor? – Suspiró con lentitud mientras sus dedos agarraban su falda con fuerza.
- Lo estoy, no tenías que –
- Lo sé, lo sé… - Interrumpí hastiado de que lo siguiera negando mientras sacudía mi mano al aire – ¿Te confieso algo? – Dije de pronto, parpadeó confundida y luego asintió – Se suponía que yo me iba a apartar de tu camino después de lo de ayer ¿sabes? – Desvió su mirada a la fuente.
- ¿Pero...? – Indagó ella.
- ¡Pero no puedo hacer la vista gorda a lo que vi hace un rato dattebayo! – La vi llevar una mano a su pecho mientras me escuchaba lo que tenía que decir. Negó con su cabeza.
- Esto solo empeorará las cosas – Al ver mi cara confundida prosiguió – Lo escuchaste ¿no? Ahora no se detendrá nunca – Tiré de mi cabello con fuerza.
– No puedo hacerlo sabiendo que todo fue ocasionado por la t-tonta jugarreta que de ayer… - Confesé con vergüenza mientras ella volteaba la mirada a otro sitio, aunque esa vergüenza enseguida fue reemplazada por la rabia al recordarlo – Además, él estaba, ese idiota te estab-
- ¡N-no lo digas! – Gritó ella interrumpiéndome – Por favor, no… – suplicó.
- L-lo siento, de verdad, pero es que tipos así me… me ponen furioso dattebayo – Le confesé mientras cerraba el puño con fuerza. Mientras ella me miraba de una forma que no sabría describir.
- Solo déjalo, estaré bien de verdad. Es primera vez que… que pasa esto – Dijo bajando su mirada con tristeza para luego guardar silencio "Algo muy extraño pasa aquí" pensaba mientras la examinaba atentamente.
- Sakura-chan querrá matarlo por lo que te hizo, de verdad que si – Me miró con el pánico reflejado en su rostro – Ino y ella se preocupan mucho por-
- ¡No se lo digas! No se te ocurra, ni a ella, ni Ino ni a nadie – Mientras se ponía de pie frente a mí con rapidez – Por favor –
- ¿Hablas en serio? – Asintió convencida "no entiendo nada" arrugué mi rostro mientras negaba con mi cabeza – E-entiendo que tengas miedo pero eso –
- ¡No lo entiendes! –
- Pues explícalo – Me miro como si me hubiera vuelto loco.
- ¿A ti? – Dijo con un tono sarcástico. Me puse de pie junto a ella y la miré hacia abajo, ella retrocedió un paso incomoda, era mucho más bajita que yo.
– Está bien, me acabas de conocer y eso no corresponde pero... Explícaselo a ellas, son tus amigas ¿no? – Abrió la boca pero no supo que decir, solo se limitó a bajar su cabeza y mirar sus pies. Suspiré cansado, no supe interpretar su mirada asique me animé a hacer algo que nunca imaginé al salir de la cama hoy por la mañana, le tendí mi mano – Sé que no empezamos nada bien, pero si él te da problemas p-puedes contar conmigo dattebayo – Miró mi mano curiosa mientras yo desviaba la mirada hacia cualquier lugar avergonzado por la situación, "que torpe" la iba a retirar cuando sentí sus dedos, muy pequeños, los cuales habían sujetado muy suavemente mi mano – Tranquila que no soy de cristal – Y le sonreí zorrunamente como diría Temari.
Pero ella no me devolvió ningún tipo de sonrisa, en lugar de eso me entregó aquella mirada… Una cargada de profundo vacío y soledad que me hizo querer volver en el tiempo y haber golpeado más fuerte a aquel idiota peliblanco.
- No p-puedo – sus pequeños y blanquecinos dedos tomaron los míos e hicieron retroceder mi mano antes tendida, rechazando el gesto.
- N-no te entiendo – Dije con la duda impregnada en mi cara, mientras ella intentaba sonreírme pero solo terminó por darme una mueca que fingía hacer pasar que estaba todo bien, que todo estaba bajo control.
- Promételo – Dijo de pronto
- ¿Eh? –
- Promete que no se lo dirás a nadie – Dice mirándome suplicante. "demonios" Suspiro resignado.
- Esta bien, lo prometo dattebayo – Dije rendido, y ella suspiro de alivio liberando un poco de presión "lo que me faltaba y si Sakura-chan se entera de alguna forma estaré muerto por no habérselo dicho" – Eres muy complicada ¿sabes? – Solo resoplo en respuesta – Aunque aún no me explico cómo se enteró tan rápido, tú no se lo dijiste ¿verdad? – Solté aquella pregunta que me venía rondando desde hace un tiempo.
- ¡No! Como se te ocurre, después de ver… lo que viste – "Y es cierto como se me pudo ocurrir, idiota".
- Lo sé, lo lamento… E-es solo que –
- ¿Solo qué? – Cuestiono aun ahí de pie frente a mi cruzada de brazos, luciendo todos sus "atributos". Sacudo mi cabeza para no desconcentrarme mientras me miraba expectante.
- Pues pensaba que… No lo sé… Me querías dar una lección o algo, por lo de ayer… Por el b-beso dattebayo – Explicaba nervioso, ella tomó un mechón de su cabello incomoda y negó nerviosa.
- N-no, yo no fui… – Terminó de decir con rapidez.
- Ya veo… - Silencio entre ambos otra vez a excepción del ruido ambiente producto de los enanos que corrían por ahí.
- Creo que volveré al salón, deberías hacer lo mismo – Y se fue caminando apresurada, sin esperar mi respuesta, como si le fuera a hacer algo malo.
- Creo que me quedaré un rato aquí dattebayo… - Susurré al viento pues ella ya se había marchado dejándome solo y con aun más dudas que antes.
Sakura POV:
Hinata se había marchado deprisa sin decirnos nada nuevamente a Ino ni a mí y con una expresión que no auguraba nada bien, sentíamos que nos alejaba cada vez más y ya estábamos llegando al punto de lo insoportable.
El no poder entenderla siendo sus amigas por largos años nos hacía sentir horribles, estábamos seguras que los chicos se sentían igual de mal que nosotros. "¿Pero qué hacer? ¿Cómo culparlos? Los vínculos entre personas deben ser recíprocos y Hinata hace mucho que los quiso cortar con ellos". Lo que nos quita el sueño a Ino y a mi es que pareciera que poco a poco trata de hacer lo mismo con nosotras.
- Hace mucho que se fue. ¿Qué crees que le haya ocurrido ahora? – Me pregunta Ino notablemente preocupada.
- No tengo idea la menor idea, pero seguro no es nada bueno – Mientras mirábamos la puerta por donde había salido, y más tarde seguida por él.
"Naruto" No tenía idea de que es lo que haría o como lo trataría Hinata pero ese rubio tonto ya estaba involucrado totalmente con ella. Y el recordar lo del cumpleaños me provocaba más gracia aun, pero también una constante preocupación, Toneri no era nada estable y odiábamos lo que había causado en Hinata.
- Ese Naruto – Mire a Ino que estaba sonriendo – Es un revoltoso remolino ¿no lo crees? – reí bajito, todos pensábamos lo mismo. Cuando veo que se acerca Shikamaru con expresión aburrida.
- ¿Qué le pasó ahora? – Pregunta rascándose la nuca. Una leve sonrisa se asoma en la cara de Ino y la mía. Aunque Hinata ya no los considere su grupo de amigos, ellos aún se siguen preocupando por ella y su manera de saberlo es por medio de nosotras.
- No tenemos idea, ya no nos dice nada – Le confieso apenada.
- Problemático… - Y suspira cansado – Ojala ese bobo lo descubra – Dijo mirando hacia la puerta, Ino y yo asentimos de acuerdo – Choji y los demás querían saber, aunque tengo una leve sospecha del causante – No hacía falta ser muy listo para darse cuenta y a Shikamaru le sobraba inteligencia, aquel culpable sin duda fue es el mismo que la cambia para peor cada día más.
- Entiendo, lamentablemente sabemos tanto como ustedes. Trataremos de averiguarlo cuando estemos a solas – Asintió aun de pie frente a nosotras.
- Los chicos y yo queríamos regalarle algo para este viernes pero si se entera que viene de nuestra parte… bueno, ustedes saben –
- Lo rechazará – Dijo Ino cabizbaja.
- Así es… Y probablemente si se los pasan ustedes se dará cuenta – Bajé mi mirada apenada, extrañando la dulce Hinata que no mataba una mosca. Y lo unidos que éramos, "Como es que se fue todo tan a la basura… ¿Y si…?"
- ¡Ya se! – Dije con fuerza sorprendiendo a ambos, que me miraron interrogantes – (Naruto irá a su fiesta, él podría pasárselos) – Les dije bajito sonriendo traviesa.
- ¿Estás loca? ¿Cómo se te ocurre que irá él? ¿O peor, que no le lanzará los regalos por la cabeza? con suerte iremos nosotras dos – Dice Ino escandalizada. Sonreí nerviosa y les conté lo que el mismo Naruto me había confesado sobre la invitación de sus padres.
- Asique por eso conocía su apellido desde antes… - Soltó de pronto Shikamaru.
- ¿Eh? – Lo miramos confusas.
- Nada, nada. Creo que podría funcionar… Se lo comentaré a los demás – Dijo señalando con su dedo al resto de los chicos, Ino y yo asentimos mientras Shikamaru se iba con ellos.
En ese momento se abre la puerta e instintivamente dirigimos la mirada para ver entrar a Hinata sola y con un aura decaída a la vista de cualquiera. Se sienta junto a nosotras en silencio y ambas lo notamos en sus ojos. Pero Ino hablo primero.
- Hina… ¿Que sucedió? Nos tenías preocupadas, al salir así nosotras no-
- No era nada importante, tenía que resolver un asunto – Interrumpió con rapidez a la vez que se giraba hacia su bolso para sacar un cuaderno. "Estuvo llorando" Ino y yo nos miramos compartiendo el mismo pensamiento. Suspiré de frustración, esto no me gustaba nada "maldita sea".
Iba a preguntar yo ahora pero solo se puso sus auriculares evitando cualquier interrogatorio más de nuestra parte, lo admito gran parte de mí y seguro que de Ino también, querían tomarla por los hombros y zarandearla para gritarle que nos explicara que rayos le pasaba todo el tiempo, pero eso solo mandaría la poca relación que nos queda a la basura.
Escuché la puerta abrirse nuevamente y esta vez era Naruto quien caminaba en silencio hacia su puesto. Piñizqué la pierna de la cerda en silencio quien chillo despacito en protesta y le señalé su presencia. Al notarlo se giró a ver a Hinata pero ella solo estaba con su rostro escondido entre sus brazos, mientras se apoyaba en la mesa evitando cualquier tipo de contacto con el mundo exterior.
Le cuestioné con la mirada que le había pasado a Hinata pero solo desvió su mirada y se fue a su lugar para sentarse. "Este bobo sí que no me va a evitar, eso sí que no" pensaba molesta. No entendiendo nada me iba a poner de pie para interrogarlo pero todo quedó en nada ya que acababa de ingresar al salón el siguiente sensei para iniciar su clase.
Naruto POV:
No podía ni mirar a Sakura-chan sin revelar lo que había prometido, asique avergonzado solo me fui a mi puesto como un cobarde. Apreté mis puños con frustración, "todo esto apesta dattebayo". Hinata se encontraba encerrada en su mundo y ni siquiera levanto su cabeza cuando entre al dichoso salón.
Gracias al cielo no tuve que preocuparme por darle explicaciones a ella o a Ino ya que Ebisu-sensei no daba tregua con aquella clase de lenguaje, traté de seguirle el paso lo mejor que pude con los apuntes pero definitivamente escribir durante ratos largos no era lo mío. Suspiré cansado a la vez que escuchaba el timbre marcar la salida "Por fin…" Ebisu-sensei se despidió marchándose y nos dejó en libertad de acción.
- Naruto – Me volteo a ver a Shion quien me miraba con cara de haber cometido el peor de los crímenes.
- ¿Si? Q-que pasa porque pones esa cara – Pregunté asustado.
- Lo siento, no te podré acompañar hoy como habíamos acordado – "Oh con que era eso".
- Ah… Tranquila – Dije riendo nervioso – Pensé que era algo más grave dattebayo – "diablos, haré mal tercio" Pensaba abatido con mis hombros caídos y animo por el suelo.
- D-de verdad lamento decepcionarte, tengo asuntos pendientes que atender – Dice dándome una mirada de disculpa.
- Que va, no te preocupes – Le aclaro – Será para la próxima – Hizo una reverencia un tanto exagerada y se fue.
El salón poco a poco se iba vaciando dejando solo a aquellos que debían quedarse a ordenar o los que querían charlar un rato antes de irse.
Miré al otro extremo del salón pero ella ya se había marchado sin siquiera haberme dado cuenta. Solo estaba Sakura-chan hablando con Ino. "En que problema me metí dattebayo…" Pensaba cansado.
- Esa clase estuvo agotadora ¿no crees? – Dice Kiba dándome un golpecito en el hombro.
- Agotadora es quedarse corto hombre, tengo el trasero cuadrado por esta silla dattebayo – Se ríe mientras ambos nos levantamos estirándonos.
- Que fastidio… - Dice desperezándose Shikamaru – ¿Que harás ahora? Sakura me comentó que te llevaría al centro comercial – Me sorprendo y asiento despacio.
- Oh Con que si ¿eh? – Indaga Kiba curioso, miro alrededor del salón, solo están ellos, las chicas en el otro extremo del salón además de Choji y Shino ordenando las mesas de más adelante.
Los chicos han sido amables conmigo desde el principio supongo que puedo confiar en que ellos definitivamente no son quienes le contaron al otro idiota lo que ocurrió entre Hinata y yo.
- Les debo contar algo… - Confesé abatido.
Cinco minutos escuchaba la risa estrepitosa de Kiba al divertirle mi basura de situación actual y las chicas que se habían acercado también, aunque Sakura-chan ya lo sabía.
- Asique tengo que ir a su cumpleaños… Mamá me la cortará si falto o algo por el esti- ¡Ay! Sakura-chan –
- No digas cosas vergonzosas torpe – Dijo con sus ojos cerrados y algo sonrojada. Shikamaru negaba divertido a la vez que Kiba y Choji se carcajeaban.
- Ese es un problema grande Naruto y la razón es-
- ¡Como sabes que te abrirá la puerta! – Gritó Kiba interrumpiendo a Shino que no había abierto la boca hasta ese momento, mientras un aura oscura lo cubría.
- Ese es el asunto, no lo sé… Sin contar al idiota de pelo blanco dattebayo – Les confesé dudoso.
- Vamos relájate. Ella no hará eso – Mire a Ino incrédulo seguido por Kiba y Choji – Nosotras estaremos ahí, la frentona y yo. Además el no irá –
- ¿De verdad? – Asintieron con una sonrisa que me tranquilizo bastante - ¿Y ustedes chicos? – Al instante supe que preguntar eso último había sido mala idea. Todos desviaron la mirada incomodos y tristes "Es verdad Sakura-chan me lo había explicado… Hinata ya no los considera, que tonto soy" pensaba avergonzado por mi estupidez. Shikamaru suspiró y se aclaró la garganta.
- Es problemático pero ahora que sabemos esto, te queríamos pedir un favor – Lo miré parpadeando con sorpresa y asentí – Nosotros prepararemos nuestros obsequios de aquí al viernes y podríamos hacerle creer que son de parte de tu familia para que se los hagas llegar, ¿Qué dices? –
- E-es… ¡Claro! me parece un lindo detalle de su parte dattebayo… – Fue un pensamiento fugaz el que me hizo apretar de esa forma mis puños, pero me dio rabia que ella no valorara lo que estos chicos le ofrecían.
- No pienses eso Naruto – Dijo Kiba de pronto.
- ¿Eh? –
- Ella está pasando por algo que no entendemos y no nos permite hacerlo, pero sabemos que no es su culpa, no somos capaces de juzgarla ¿Lo comprendes? A pesar de todo es nuestra amiga – Aclaró Kiba con convicción, mire al resto de los chicos que tenían una mirada decidida y ahí lo entendí, ellos solo fingían el desinterés frente a ella pero su preocupación nunca había disminuido.
Quise en ese mismo instante contarles lo que vi en el receso cuando la fui a buscar…
"Promételo… Prométeme que no se lo dirás a nadie"
Y asi lo había hecho, se lo había prometido a ella… Una chica desagradable y malvada pero que hoy había visto… Lo vulnerable que era por dentro y no pude, no pude romper aquella promesa. "¿Aunque sea por su propio bien? Si ese es el caso estas condenándola a sufrir por aquel idiota ¿Lo hago? ¿La estoy condenando?".
Las promesas siempre han tenido un valor especial para mí, desde muy pequeño. Cuando alguien te pide que hagas una, es porque a pesar de todo confía en ti… a pesar de sus tratos o sus actos. "No la estoy condenando si no permito que aquel tipo le haga daño" Pensé decidido.
- ¿Estas bien? No quise sonar tan rudo – "¿Eh?"
- Oh no, no te preocupes, l-lo entiendo dattebayo – Dije rascando mi mejilla incómodo. Kiba me miro curioso.
- ¿Naruto?… ¿Hay algo que nos quieras decir? – Esta vez fue el turno de Sakura-chan. "Promételo… Prométeme que no se lo dirás a nadie". Aquellas palabras le habían dado tal tranquilidad que finalmente decidí guardármelo.
- No, nada más – Fui inspeccionado por todos los presentes pero mi rostro debe haber sido muy convincente porque en eso quedó todo - Creo que deberíamos ir pronto o se nos hará tarde y Sasuke se puede ¿molestar? - Ella reacciono al instante porque fue corriendo a su puesto en busca de su bolso.
- Tsk cuando no está molesto ese… - Dice Kiba quien suda frio cuando siente la mirada asesina que la envía Sakura-chan acercándose con su bolso en mano.
- Bien ¿vamos? – Preguntó Sakura-chan y todos nos pusimos dirigimos juntos hacia la salida.
Caminábamos por los pasillos de la escuela asique me coloqué mi bandana en la frente "aun huele a chocolate dattebayo" pensaba con una venita hinchada sobre mi ojo mientras escuchaba a Choji hablarle a Kiba de unas nuevas papas sabor extra picante que habían salido al mercado hace poco.
- No hombre, las con sabor a queso son mucho mejores –
- ¡Hereje! Como no eres capaz de valorar el picante en una papita – Decía babeando con ansias mientras Ino y Sakura-chan los miraban como bichos raros.
- Oi~ Choji te ves un poco ancho dattebayo – Choji me miró con rapidez - La verdad es que estas un poco gor-
- Estás un poco abrigado, ¿no tienes calor amigo? – Dijo Shikamaru nervioso mientras me abrazaba del cuello con fuerza casi asfixiándome "Ugh no respiro dattebayo" Pensaba mientras me ponía azul por la falta de aire, de pronto sentí como si alguien hubiera apagado un aura asesina de la nada.
- (Esa palabra está prohibida aquí) – Me murmuró Kiba al oído "¿Eh?" a la vez que Shikamaru me soltaba del cuello.
- ¿Abrigado? ¿Tú crees Naruto? – Me pregunto Choji curioso llevándose su mano al mentón.
- ¿Eh? ¡Ay!– Codazo en las costillas de parte de Kiba – S-si, dattebayo –
- Supongo que tienes razón – A la vez que se sacaba su chaqueta. Kiba y Shikamaru suspiraron y los miré curioso.
- Eres un problemático… - Me decía el último en un murmullo "¿Eh porque?" pensaba rascándome la nuca. Shino se acomodó sus gafas mientras a Ino y Sakura-chan reír por lo bajo y yo sin entender por qué.
Al salir eran ya las 16:00 de la tarde, el sol estaba en su punto más alto y casi no habían más tipos rondando por ahí más que nosotros mientras descendíamos las escaleras de la entrada.
- ¡Woooo que grande! – Había un enorme perro blanco afuera como esperando a alguien.
- ¿¡Verdad!? Akamaru, ven aquí amigo – Me sorprendí al ver que el dichoso Akamaru era el perro de Kiba. Que ahora le lamia la cara y le ladraba amistoso – Naruto, Akamaru… Akamaru, Naruto – Dijo Kiba llamándolo a nuestro a lado.
- Mucho gusto Akamaru – Le dije extendiendo mi puño amistoso hacia su dirección mientras me ladraba amigablemente. Me encantaban los perros, aunque nunca tuviera uno en casa.
- ¿Quien se presenta con un perro? – Dice Ino extrañada, una gotita de sudor cae por mi frente.
- ¡Oi! no seas así, Akamaru te entiende perfectamente – Y como si fuera cierto el aludido ladró justo cuando Kiba terminaba de decir eso. Ino parpadeo asustada y yo me carcajeé junto a Kiba.
Nos despedimos mientras los chicos se marchaban, Sakura-chan y yo no sentamos un rato en la escalera a esperar al famoso Sasuke.
- Son muy amistosos todos… – Le dije mirando en la dirección en la que se habían marchado hace un momento.
- Lo son, nos conocemos desde hace mucho – Decía ausente mirando el cielo.
- Eso veo, me recuerdan a mis amigos en Suna… ¿Estas bien? – Su expresión dejaba mucho que pensar
- Si, eso creo – "No lo está".
- ¿Te preocupa ella cierto? – Asintió lentamente aun sin mirarme.
- Es solo que hoy la sentí… más distante de lo normal – Una punzada de culpa me carcomió al pensar que yo tenía la respuesta a eso, y quizá era el responsable de alejarla aún más de sus dos únicas amigas.
- Ya veo… - No sabiendo que más decir. No podía decirle, se lo había prometido pero cada vez estaba más decidido a averiguar que asuntos se traía ella escondida con aquel idiota.
De pronto su mirada se iluminó al ver un tipo de cabello negro acercarse caminando con aires de superioridad desde la calle de enfrente, llevaba una mano en su bolsillo y de la otra colgaba un bolso negro mientras caminaba a ojos cerrados. "Va a quedar estampado contra un poste por presumido dattebayo".
- ¡Sasuke-kun! – "E-es él diablos, casi lo digo en voz alta. Me hubiera matado" Pienso mirando su cara emocionada. Se detiene a un par de pasos y ella se pone de pie acercándosele entonces lo veo mejor, viste el uniforme de su otra escuela y tiene cara de odiar el mundo – ¿Cómo estás? – Le pregunta amable.
Ella le da un abrazo, quedando a la altura de su pecho ya que es más alto. No le devuelve ni el abrazo, solo se deja abrazar. Pero ella ni se inmuta.
- Mhp – Solo gruñó y asintió despacio. "Que tipo más helado" Negué con fuerza "No debo ser prejuicioso" Me puse de pie sacudiéndome el uniforme y le tendí la mano.
- ¡Hola! Soy Naruto Namikaze – Miro mi mano escéptico dejándome esperando ahí como tonto hasta que vi a Sakura-chan picarle la espalda con su dedo índice.
- Con que tú eres el torpe que mencionó Sakura – Mi ojo derecho se cerraba nervioso conteniéndome. "Será cabrón…"
- Debes estar confundiéndome con otro chico genial del sector dattebayo – Dije cruzado de brazos el alzo una ceja presumido, Sakura-chan me miraba disculpándose asique suspiré – Diablos soy nuevo aquí y no conozco una mierda, serían tan gentiles de llevarme al bendito centro comercial dattebayo? – Sakura-chan tapo su boca para no reír mientras su acompañante solo desviaba su mirada.
Emprendimos la marcha en silencio durante un rato, cruzando un parque que según Sakura-chan nos saldría más rápido que esperar algún autobús.
- Sasuke Uchiha – Dijo a mi lado despacio, mientras Sakura-chan me veía divertida a sus espaldas. "Ohh ¿Qué pasó? ¿Me saludó? Pensaba que era muy cool para eso".
- "(Él es así)" – Me dijo moviendo los labios sin decir palabra. Le sonreí a de vuelta y me guiño un ojo sin que él se diera cuenta. "Tss cubito de hielo, ahora entiendo el comentario de Kiba"
Durante el camino Sakura-chan le comentaba como había sido su día mientras él la escuchaba atento a todo lo que decía sin emitir sonidos, hasta que llego a la parte en que Hinata había salido huyendo del salón durante un momento.
- ¿No le preguntaste porque fue? –Dijo alzando una ceja.
- Ni siquiera nos dejó preguntarle – Confeso con tristeza - Y el único que fue tras ella es este de aquí – Dijo señalándome como si fuera cualquier cosa. Me puse rojo y ladee el rostro avergonzado.
- ¿Y bien? – Lo miré con sorpresa – ¿Porque se fue así? – Me cuestionó.
- Yo… No pude hallarla para preguntarle– Me clavó sus ojos negros con intensidad y le sostuve la mirada bajo la atenta vista de Sakura-chan.
- Ya veo – Dijo él en seco y ella suspiró mirando hacia el frente resignada. Sasuke me dio una mirada cómplice, obviamente no creyéndome lo que había dicho, pero no dijo nada y agradecí internamente por eso.
Ahora caminábamos por el parque de Konoha la gente paseaba relajada a nuestro alrededor, niños jugando, picnics y en el medio de todo una pequeña laguna a la cual podías ingresar arrendando algún bote. "Sin duda vendría aquí otro día".
Al salir del parque, llegamos al centro de la ciudad, el cual estaba repleto de gente. Rodeado de callejones, edificios y comercios grandes. Caminamos un par de cuadras mientras yo admiraba el paisaje urbano bajo la mirada divertida de los tortolitos que me acompañaban. Creí reconocer el edificio de la empresa de papá a lo lejos. Hasta que nos detuvimos frente a una imponente estructura
- Y bien aquí estamos Naruto, ¿no es enorme? –
- Wow definitivamente lo es Sakura-chan – Aquel centro de verdad llegaba hasta donde alcanzaba la vista.
- Cierra la boca, se te va a meter un insecto – La cerré avergonzado limpiándome la saliva que había en la comisura del labio mientras Sakura-chan reía por la bromita de su novio.
- C-cállate, nunca había visto un edificio así – Le aclaré con vergüenza.
- ¿De dónde vienes? – Me preguntó el cubito de hielo.
- Viene de Sunagakure – Se me adelantó a responder Sakura chan - ¿Ahí no hay tantos edificios? – Negué
- No, es más pueblo y zonas residenciales bajas por decirlo de otra manera dattebayo –
- Mhp – Lo miré extrañado al darme cuenta que haciendo eso cerraba cualquier conversación.
Entramos y me dieron un recorrido rápido por el lugar, me mostraron las zonas de comida, el patio de juegos, peluquerías, tiendas de electrónica. De todo un poco. Ingenuamente había pensado que al andar junto a ellos tocaría el violín como un músico profesional durante todo el recorrido pero no había sido así para nada y es que Sasuke era cero afectuoso con Sakura-chan en público, solo le sonreía de medio lado con algún otro que comentario suyo cualquiera que nos viera de lejos pensaría que solo somos tres amigos pasando el rato aburridos después de la escuela.
Caminábamos animados por los pasillos de aquel centro cuando un ruido nos sorprende a los tres y yo me rasco la nuca con vergüenza.
- T-tengo mucha hambre dattebayo – confesé apenado. Sakura-chan suspiro
- Vamos por algo de comer, antes de que se nos muera el turista – Dijo el pesado de Sasuke.
- ¿Habrá ramen por aquí? – Dije mientras miraba alrededor con curiosidad.
- ¿Otra vez ramen? Come otra cosa bobo – Rasque mi mejilla incomodo al verme descubierto.
- ¡Pero es que cuando mi estómago ruge eso es lo primero que pide dattebayo! – Les dije rendido.
- No seas tan escandaloso por allí hay un puesto… diablos – Mire donde mi "simpático" acompañante apuntó y en efecto, un apetecible puesto de ramen me esperaba.
- ¿Que van a comer ustedes? – Cuestioné
- Yo iré por un menú más saludable espérenme un momento – Dijo Sakura-chan marchándose a uno de esos locales que tienen todo pintado de verde "Egh quedo con hambre si como allí".
- ¿Y tú? ¡Vamos por ramen? – Digo señalando a mis espaldas con el pulgar.
- No lo sé, tengo ganas de comerme un tomate – "¿Pff es una broma?" Llevo una mano a mi boca y se me contrae la cara por las ganas de reír - Algún problema dobe… – Dijo dándome una cara de ultratumba, le sonreí burlesco y negué con la cabeza marchándome de brazos cruzados tras mi nuca y silbando inocentemente en busca de mi ramen. Podía sentir a mis espaldas los rayos de sus ojos atravesándome con furia.
Mientras esperaba mi turno frente al local veía el llamativo letrero de la parte superior con letras rojas.
- Ichiraku ramen… -
- Así es – Fijé mi vista en el señor que lo atendía junto a una chica de menor edad – El mejor local de ramen de la ciudad – "Wohhhh genial".
- ¡Que hay viejo! Me llamo Naruto, dame uno de cangrejo por favor – Me sonrió amistoso.
- ¡Enseguida enano! Ayame uno de cangrejo por favor… ¿Le añades salsa extra picante? – Dijo mirándome retador, le mostré mis dientes en respuesta.
- Por supuesto ¡atácame con lo mejor que tengas dattebayo! – "Me arrepentiré después pero por el momento, que venga el reto".
- Jah! Si eso es lo que quieres. Aquí tienes, disfrútalo y si sobrevives ¡vuelve pronto! – Reí por su exageración dejando el dinero en el mesón y me fui a la mesa donde ya me esperaban Sakura-chan y "el señor del tomate". Me aguanté la risa ante eso último.
- Oh ¿De qué te vienes riendo Naruto? – Me preguntó Sakura-chan animada mientras aliñaba lo que parecía ser un montón de pasto sobre su plato. Enseguida sentí la mirada oscura del susodicho y negué con mi mano.
- No es nada Sakura-chan, el viejo del ramen me cayó bien – Dije excusándome para no avergonzar a su novio quien por cierto comía un plato de carne acompañado de ensalada de tomate – Le aplicó salsa extra picante dattebayo – Dije sobándome las manos con entusiasmo mientras fingía una cara de pánico.
- Mhp usuratonkachi – Rechiné los dientes. "Lo seria si sufriera por esta salsa pero no".
- ¡Tsk tu comete tus tomates teme! – Sakura-chan se atragantó con su lechuga y empezó a tomar agua mientras que a su novio le temblaba la ceja izquierda.
- Dobe – Lo ignoré y me dispuse a probar ese manjar de dioses una cucharada "Ah delicioso aroma"
- ¡PICAAA! – Grité llamando la atención de los que comían cerca nuestro recibiendo un conocido golpe en la nuca de parte de una pelirrosa. Me di prisa y tomé agua como un condenado para pasar un poco el picor. Todo a la vez que escuchaba a lo lejos la risa del viejo del ramen. "Aunque lo felicito, esta delicioso".
- Eres una nena – "Ah ¿si eh?
- ¡Pruébalo tú si te crees tan valiente dattebayo! – Me miró escéptico.
- No soy fanático del ramen – "Condenado mentiroso" Pensé apretando los dientes.
- ¡Excusas, eres un cobarde! Pero está bien si tienes miedo es aceptable, no todos son capaces de degustar – Sus ojos se abrieron como platos y me quito el tazón de un tirón.
- Dame eso - Dijo interrumpiendo mi monologo. Mientras Sakura-chan solo nos observaba sorprendida y avergonzada fingiendo no pertenecer a la misma mesa. El teme uso su propia cuchara y sacó una buena porción del caldo para probar bajo mi mirada expectante "Tómatelo ya cabrón". Pensaba impaciente al verlo beber el caldo despacio.
- Listo, pan comido… – Dijo como si nada.
- I-imposible - Me devolvió el plato con brusquedad y miró su plato como si fuera lo más interesante en el universo.
- Como dije, eres una nena – Aun no me lo podía creer estaba por aceptar la derrota cuando lo vi. Su mueca extraña mientras mordía su labio por dentro. "¿Ohhhh?" sonreí travieso.
- Ya veo… de verdad eres valiente – Alzo su ceja incrédulo – Entonces no te molesta que me quede con tu jugo ¿no? – El negó lentamente, para cualquier otro hubiera pasado desapercibido "¡pero yo lo vi!" Su ojo temblaba de esfuerzo. Sakura-chan solo se llevó una mano a su frente ante la competencia de valor que teníamos montada el teme y yo – Ah que rico está este jugo, muy refrescante dattebayo – Decía bebiéndomelo todo de golpe ante su cara de pocos amigos.
- Agh por favor Naruto – Me dice Sakura-chan no soportando ver sufrir a su noviecillo.
- ¿Cuál es el problema Sakura-chan? solo bebía este delicioso jugo que me regaló el bueno de Sasuke – Le dije provocándolo mientras revolvía el ramen con malicia.
- Mhp – Y se levantó apurado sorprendiéndonos a ambos.
- E-eh ¿Sasuke-kun? Dónde vas – En respuesta solo la ignoró pero ambos lo vimos entrar al baño.
- ¡Eres una nena teme! – Le grité a la vez que me miraba con cara de asesino perdiéndose entre las puertas del baño. Me carcajee tomándome del estómago.
- Agh torpe no avergüences a mi novio baka Naruto – Yo solo seguía comiendo mi ramen con una sonrisa en el rostro ahora ya más acostumbrado al sabor "delicioso, definitivamente volveré a comer allí".
Al regresar con nosotros terminamos de comer y seguimos con el recorrido, ya eran alrededor de las 18:00 de la tarde y me seguía mirando con cara de pocos amigos, pero yo solo caminaba contento admirando la diversidad de tiendas.
- ¿Y bien? ¿Has visto algo que le pueda gustar a Hina? – "Demonios no, nada me puede parecer adecuado a lo que creo es de su gusto o a algo que no tire a la basura apenas lo vea"
- P-por el momento no, ¿Qué les parece si me voy a recorrer un par de tiendas de más allá y nos juntamos aquí en una hora? – Sugerí "Quiero darles un tiempo a solas, ya bastante me han ayudado y acompañado".
- ¿Seguro? – Le asentí amablemente.
- ¿No te vas a perder dobe? – "Este me subestima hasta por si acaso"
- No hombre, nos juntamos aquí mismo a las siete, ahora vayan por ahí a coquetear un rato - dije antes de salir corriendo con los gritos y amenazas de Sakura-chan a mis espaldas.
Media hora más tarde las tiendas se empezaban a repetir y no hallaba nada que pudiera servir de regalo, pronto debía reunirme con Sakura-chan y el teme. "¿Que puedo llevarle?… Ella dijo zapatos" pero no me convencía para nada ese obsequio, por alguna razón lo encontraba un regalo simple… Sin significado "pero ¿Debe tenerlo?" digo es solo un regalo y ella me odia. Pero el recuerdo de sus ojos llorando mientras acariciaba sus muñecas se me paso por la cabeza y detuve mi caminar "sus ojos… Creo que es la primera vez que veo ojos se ese color. Es como si te atravesaran de lado a lado, como si vieran tu interior… Que cursi maldición, Gaara me patearía el trasero si me escuchara decir eso"
- Me encantaron querido, muchas gracias – Desvié la vista hacia una pareja saliendo de una tienda un poco escondida tras un esquina que se encontraba en remodelación y por lo tanto era difícil de ver. "Una joyería…" Sin darle más vuelta entre a la tienda recorriendo con la mirada los estantes y vitrinas. Había joyas carísimas que ni con diez gama-chan llenas de dinero alcanzaría a comprar.
- Hola buenas tardes, soy Shizuka – Me saludó una chica tras el mostrador, una chica joven no mucho mayor que yo de largo cabello negro y ojos verdes parecidos a los de Sakura-chan, le sonreí nervioso en respuesta – ¿Buscas algo en particular? – Preguntó curiosa, "rayos… ¿algo en particular? No, no tenía idea".
- L-la verdad no sé lo que quiero dattebayo – Confesé sintiéndome tonto. Ella solo rio en respuesta. Poniéndome rojo.
- Aunque te parezca gracioso eso es muy común en esta tienda. A ver déjame ayudarte – Rodeó el puesto donde se encontraba y se me acercó – ¿Cómo es esa persona? – Pregunto curiosa frente a mí.
- ¿Hinata? B-bueno es… ¡Despiadada, algo descortés y muy agresiva dattebayo! – Cerro sus ojos rascándose su mejilla y una gotita de sudor recorrió su frente. "E-ella me preguntó cómo era ¿no?".
- Déjame preguntártelo mejor – Asentí incomodo– Que rasgo de ella es el que más te llama la atenci-
- Sus ojos, son muy lindos – Dije con rapidez asustándola– L-lo lamento – Ella negó divertida restándole importancia –
- ¿Cómo son sus ojos? – Me preguntó curiosa.
- S-son como un par de perlas – Ladeo su cabeza extrañada – Si… Como dos perlas plateadas o… ¡no! – "Son más que eso" – ¡Mejor dicho es como si fueran dos lunas llenas capaces de observarte dattebayo! – Me sonroje al explicárselo en voz alta. Me miro divertida un momento y luego me tomó de la mano.
- Creo que tengo algo que te puede parecer adecuado, sígueme – Dijo mientras me arrastraba por la tienda.
- ¿D-de verdad? ¡Genial! – "Espero que me alcance el dinero…".
Finalmente me soltó al detenerse frente a una pequeña vitrina de vidrio la cual abrió con una pequeña llave de la cual extrajo un pequeño collar plateado.
- Ten, míralo y dime que te parece – Me lo entregó y lo tomé con mucha delicadeza y curiosidad. A lo lejos no parecía la gran cosa pero al tenerlo cerca lo observé mejor. El collar era precioso, completamente plateado, tenía pequeñas estrellas talladas a lo largo de su extensión y todas terminaban en una bella media luna con pequeñas incrustaciones de piedras celestes a su alrededor. Eran muy pequeñas pero de ese tamaño me parecían perfectas, no opacaban a la luna en sí misma.
- E-es perfecto muchas gracias – Le sonreí a la chica por su elección definitivamente me imaginaba a Hinata con ese lindo collar en su cuello. "Aunque espero que no me lo lance por la cabeza…"
Vi su precio y mis ánimos cayeron junto a mis hombros al darme cuenta que a gama-chan le faltaban unos pocos billetes para poder costeármelo.
- P-porque la cara larga – Preguntó nerviosa.
- Me faltaron dos billetes, creo que volveré por el otro día dattebayo – Dije abatido cerrando la boca de mi monedero y devolviéndole la cajita donde venía aquel collar.
Ella parpadeo sorprendida y corrió a la recepción donde volvió con una bolsa de la joyería donde dentro venia el collar y me lo tendió mientras yo la miraba sorprendido con ganas de llorar por su gesto.
- Ten, me puedes pagar el resto la próxima vez que le compres algo a Hinata – Quise decirle que solo sería un regalo de una vez y ya, pero simplemente acepte su oferta en silencio y muy conmovido le pagué lo restante dentro de gama-chan.
- De verdad eres genial, prometo traer el resto apenas pueda ¿sí? Otra vez muchas gracias – Le dije sonriendo de lado a lado.
- Descuida… -
- Naruto, mi nombre es Naruto – Le aclaré. Dándome vuelta para marcharme feliz.
- Naruto, seguro que a tu chica le encantará – "¿M-mi chica? P-por favor" No le dije nada solo sonreí fingidamente y me marché dándole un gesto de despedida "No vaya a ser que se arrepienta si se entera que somos como perros y gatos".
Faltaban diez minutos para reunirme con el teme y Sakura-chan asique me dedique a recorrer un poco mientras tanto. Guardé el collar en mi mochila mirando cómo la gente paseaba despreocupada a mí alrededor. Me senté en una banca esperarlos mientras fijaba la mirada en una pequeña familia frente a mí comiendo helado. "¿Hace cuánto tiempo no salgo con papá y mamá?".
- ¿Tuviste suerte? – Miré al portador de esa voz tan neutra que se había sentado a mi lado mirando al techo de vidrio que reflejaba el atardecer entrante.
- Ah eres tú. Si tuve mucha suerte de hecho, aunque mi monedero quedó en números negativos – Dije sonriendo avergonzado. El alzó una ceja – Es un collar, muy bonito de hecho – Abrí mi mochila y se lo enseñé – ¿Crees que le guste? No, mejor dicho ¿crees que me lo lance por la cabeza? – El suspiró aburrido.
- La Hyuga de hace un par de año lo hubiera amado – Abrí mis ojos sorprendido "¿La conoció también?" – La de ahora, nadie lo sabe… - Terminó de decir cerrando sus ojos con cansancio.
- Ni las chicas lo saben, Ino y Sakura-chan – Asintió de acuerdo – ¿Por cierto donde está ella? –
- En el baño creo, ya no tarda – Lo miré extrañado "nunca habla tanto" solo suspiré – ¿Es cierto que golpeaste al idiota? – Abro mis ojos con sorpresa girando a verlo – Sakura me lo dijo –
- B-bueno si. ¡P-pero se lo tenía merecido es un idiota! Además el idiota me golpeo primero dattebayo – Dije molesto.
- No he dicho lo contrario, si estudiara junto a ustedes probablemente también lo habría golpeado un par de veces, aunque a mí no me hubiera golpeado – Dijo confiado, "será cabrón", reí bajito aliviado por eso.
- Oh ¿Eres fuerte? – Pregunte sonriendo zorrunamente alzando una ceja.
- Mhp – Y con eso entendía que ya no abriría más la boca
- Tomaré eso como un si – En eso aparece Sakura-chan frente a nosotros y acordamos que ya era tarde por hoy por lo que nos dirigimos a la salida del centro comercial.
- Te acompaño a casa – Le dijo el teme mientras ella asentía sonrojada.
El camino a casa ahora si fue en autobús, era tarde y recorrer grandes distancias a pie oscureciendo no parecía ser muy listo.
El viaje fue conversar de lo complicado que sería el último año escolar para todos nosotros, Sakura-chan quería estudiar medicina al graduarse, por lo que necesitaba las mejores notas. El teme era un maldito sabelotodo pero tenía interés en estudiar pedagogía en educación física lo cual llamo mi atención. Ya que disfrutaba de muchos tipos de deporte, pero su favorito era el kick boxing "Asique por eso se cree tan fuerte" pensaba resuelto. "¿Educación física? No suena mal".
- Estas muy pensativo Naruto – Dijo ella al quedarme callado por un rato mientras ellos hablaban. Nos habíamos bajado y ahora caminábamos por el barrio de Sakura-chan y mío.
- Pues… En lo que estudiará este – Y lo señalé con el dedo
- Que hay con eso dobe – Dijo mirándome asesino.
- No es nada, solo que… No me parece una mala idea para mí también – Alzo una ceja interrogante.
- ¿De verdad? – Ahora fue Sakura-chan quien me cuestionó. Asentí en confirmación.
- Si, estaba pensando que el boxeo y otros deportes que me importan pueden estudiarse desde allí ¿no? – Le pregunté confundido al teme.
- Correcto. Es una carrera que tiene múltiples disciplinas en donde en el transcurso puedes ver cual se te acomoda mejor – Asentí conforme a su pequeño monologo se notaba lo mucho que le interesaba también, definitivamente no sonaba nada mal.
Llegamos a la casa de Sakura-chan y me despedí desde el jardín dándole las gracias por acompañarme hoy. Le restó importancia. Miré a Sasuke quien me devolvió la mirada incómodo y me alejé entendiendo la indirecta. Salí a la calle nuevamente dándoles espacio.
Esperé un par de minutos y luego pasó a mi lado con sus manos en los bolsillos ignorándome.
- ¡Oi teme!, acompáñame vivo por aquí cerca cruzando la calle dattebayo – Se giró a verme aburrido – Vamos hombre no seas aburrido – Suspiró y me siguió rendido, sonreí entusiasmado.
- Eres un dolor en el trasero ¿Sabes? –
- Lo sé, de lo cual me enorgullezco mucho – Le dije caminando a la par.
- Hmp – "Oh eso sí que no"
- Entonces… - Me miró cansado - ¿Conoces a los chicos? Shikamaru, Kiba y los otros – Aclaré.
- Desde hace años, éramos un grupo grande antes – "Incluyéndola a ella ¿no?" – Antes de que todo se fuera al diablo –
- Ya veo… - "Creo que me hago una idea de cuando fue eso" Llegamos y abrí la reja del antejardín – Heme aquí, hogar dulce hogar – Dije sonriendo por respuesta solo recibí un gruñido amargado. "Que tipo amargado este" pensé negando con una sonrisa divertida.
Iba a tocar cuando la puerta se abre de improviso y me recibe papá con sorpresa.
- Estoy en casa – Dije entrando agotado.
- Naruto, bienvenido a casa, me tenías preocupado – Dijo con suavidad
- Momento, pero si le avisé a mamá que iría al centro comercial dattebayo –
– Me lo dijo pero de todos modos… Oh ¿vienes acompañado? Hola soy Minato, padre de este chico revoltoso – Dijo revolviéndome el pelo, guardé mi bandana en la mochila girándome hacia el invitado, me aparté para que lo vieran ya que el cabrón se había quedado más atrás.
- Mucho gusto señor – Bajo su cabeza con cortesía "Quien es este sujeto, el teme de hace un rato era un maldito"
- El gusto es mío eh… - Le sonrió amable papá apartándose para que entráramos.
- Sasuke Uchiha, aunque creo que ya es tarde debería volv- Decía excusándose el teme, cuando en ese momento una mancha roja corre hacia nosotros mientras Sasuke retrocede un paso en alerta tragándose sus palabras.
- ¿¡Naruto trajiste un amigo!? Qué bueno dattebane, que se quede a cenar – Interrumpió mamá plantándose frente a nosotros con una sonrisa de oreja a oreja. Reí burlesco al verlo sufrir pero decidí salvarlo.
- Mamá nosotros ya pasamos a almorzar junto a Sakura-chan, no te preocupes dattebayo – Dije sonriendo divertido ante su cara de decepción.
- ¡Jum! Que lastima, había hecho un puré de tomate delicioso dattebane – Casi me parto de la risa pero la mirada amenazante del teme fue suficiente para aguantármela.
- Uchiha… - Dijo de pronto papá sorprendiéndonos – ¿De casualidad no eres familiar de Fugaku Uchiha? – Ahora el sorprendido era Sasuke "¿Fugaku?".
- Él es mi padre. ¿Lo conoce? - Preguntó aun sorprendido mientras papá asentía y mamá reía divertida.
- Éramos amigos de pequeños – Confesó riendo.
- ¡¿QUEEEE?! ¿Acaso conoces a todo el mundo? – Papá sonrió divertido mientras que mamá negaba con su cabeza.
- Ay Naruto por dios, tu padre y yo vivimos aquí durante nuestra infancia es natural que conozcamos gente, pero acepto que es una gran coincidencia dattebane – "Coincidencia dice, ya fue un palo en el trasero que conocieran a los padres de Hinata".
- Pf no me digas que ahora tendré que ir a tu cumpleaños teme – Le dije dándole un codazo mientras me miraba molesto.
- Hmp cállate dobe –
- Hace mucho tiempo que no nos vemos, mándale mis saludos ¿quieres? – Asintió de acuerdo mientras mamá se metía en la cocina para luego volver con una fuente sellada y se la entrega a un incrédulo Sasuke.
- Ten llévasela a tus padres, es mi preciado puré de tomates, no te preocupes por la fuente – Dijo restándole importancia. El teme sonrió incómodo y asintió.
- Muchas gracias a ambos - Hizo una reverencia y lo acompañé a la puerta aguantándome las ganas de reír al verlo salir todo cargado.
- No me canso de decirlo, este mundo es enano dattebayo –
- Hmp estoy de acuerdo, no le digas a Sakura que me fui con esto o te castro dobe… - Reí mientras cerraba la reja del jardín a sus espaldas mientras se perdía a la lejanía.
Entre a casa una vez más y me encontré con la mirada interrogante de mamá.
- ¿Y bien? ¿Encontraste algo digno de Hinata-chan? – "¿Hinata-chan? No le diría así si supiera el demonio que es por fuera"
- Ai ai – Dije resignado sacándolo de la mochila y enseñándoselo bajo su mirada del juicio final.
- E-es ¡hermoso dattebane! – Gritó haciéndome tapar mis oídos – Naruto, te felicito hiciste una muy buena elección, dudaba de ti de verdad que sí, con eso de que no entiendes a las chicas ni por si acaso además de- ¡Oye ven aquí que te estoy hablando! – Yo ya iba por la mitad de la escalera.
- Pero estoy agotado dattebayo – Dije poniendo cara de sufrimiento mientras ella suspiraba rindiéndose.
- ¡Ash! Está bien, ten – Dijo pasándome la cajita con el collar otra vez – Descansa dattebane –
- Gracias mamá igual ustedes, nos vemos mañana – Dije señalando también a papá que venía entrando al comedor con un par de platos.
Me duché y caí derrotado a la cama producto del cansancio, la mañana me dejó una sensación desagradable que fue desapareciendo mientras estuve con Sakura-chan, el teme y el resto de los chicos, pero que ahora al estar solo en mi habitación volvía a desesperarme, haciéndome sentir como la peor de las basuras.
El recordar esas escena, con ese sujeto idiota siendo forzada me… Me revolvía el estómago. Mire el collar encima del velador una vez más mientras me vencía el sueño.
"No puedo dejar que la vuelva a tratar así, soy el único que lo sabe y no puedo decírselo a nadie, pero es por el deseo de ella. ¡Pero tampoco me puedo quedar de brazos cruzados!, tengo que hacer algo dattebayo…"
Continuara…
Y hasta aquí esta vez… Ya conoció a su querido amigo este Naruto, y puede que a futuro le ayude a entender mejor a Hinata quien sabe… Espero actualizar pronto Saludos a todos, nos leemos.
Naruto y todos sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto
