Capítulo 19
El secreto de Rose

Emmett's POV

Habían pasado unos seis de meses desde que el pequeño Cullen -Dios, aún no puedo creerlo- hizo su aparición en este mundo, y él junto a Rosalie se hallaban ya viviendo conmigo y Lucy, como siempre debió haber sido. Nuestra nueva rutina no demoró en tomar forma, y todo andaba de maravilla excepto por una cosa. El comportamiento de Rose. Sí, en las última semanas se ha estado comportando de forma extraña, recibiendo misteriosas llamadas por la mañana y realizando otras tantas en el baño mientras cree que yo no lo noto. Por supuesto que he tratado de preguntarle al respecto, pero sus respuestas eran tan elusivas como nuestras horas de sueño. Juro por mi familia que he tratado de no pensar lo peor, pero aquí me hallaba, a las nueve de la mañana un día domingo mirando fijamente el celular de Rosalie, el cual vibraba imperante con el nombre "Jake" brillante en la pantalla.

—¿Papá?

—¿Sí, cariño?— respondí sin quitar la vista del insolente aparato.

—¿Me bajas de la silla?

La petición de Lucy me obligó finalmente a dejar de mirar el teléfono. Y menos mal que lo hizo, pues estuve a dos segundos de contestarle a ese tal Jake. Justo cuando el origen de mi malestar dejó de hacer ruido, Rosalie apareció por el umbral de la cocina. Me dio un beso distraido en la mejilla, abrió el refrigerador y como si nada pasara, sacó de éste la caja de jugo.

—Te llamaron.

—¿Quién?

—Jake.

Sus ojos se abrieron en sorpresa, y si notó la frialdad en mi tono de voz, pues no dijo nada. Se apresuró en verificar la llamada perdida, y luego de comprobar de quién se trataba, mandó un mensaje breve que a los segundos fue respondido. Ahora yo era el sorprendido. Se supone que desayunaríamos todos juntos, pero al parecer Rosalie ahora cambiaba los planes de un segundo a otro.

—Tengo que salir— anunció mientras recolectaba sus documentos y llaves del auto.— Algo pasó en el trabajo y me llamaron de emergencia. Vuelvo en un par de horas. Te amo—. Finalmente me besó en los labios sin mucho afán, y sin mirar atrás, se fue. Justo en ese momento Aubrey decidió unirse al grupo, y gritó a todo pulmón por el monitor de bebé.

Las dos horas ya habían pasado. Lucy miraba entretenida la televisión mientras su hermano dormía en uno de mis brazos. La mano que tenía libre sostenía mi propio celular, y yo aún me decidía si involucrar a Alice o no. Tenía que hablar esto con alguien, los celos me carcomían de adentro hacia afuera a paso seguro, como si de termitas se tratara. Cuando finalmente presioné el ícono de llamada, la puerta de entrada se abría y dejaba ver a mi novia. Me apuré en cortar la llamada, a la vez que Rosalie entraba, y sin apuro dejaba sus llaves en el arrimo. Traía un sobre de papel en la mano, y su expresión era ilegible. Se acercó nerviosa hasta mí, y bajito me habló.

—Emmett, ¿Puedes venir a la cocina un momento?

Mierda. Esto no puede ser nada bueno. Mis sospechas eran ciertas. Rosalie… Rosalie tiene otro hombre. Hoy día sera el día en que termine conmigo, me rompa el corazón, y se aleje con mi hijo para siempre. No, con mi hijo no. Lucharé por él, porque es tan de ella como mío y no dejaré que me alejen de él.

Me levanté con pesar, y traté de que mi rostro no expresara el tumulto de emociones que estaba sintiendo. La dejaría hablar y luego abogaría por mi caso. Ni de broma la dejaba ir sin luchar por su amor.

Se sentó en uno de los taburetes del mesón, y la imité sentándome al frente de ella, aún con Aubrey en brazos.

—Hace un tiempo tomé una decisión que aunque teóricamente podría cambiarse, en la realidad no puedo. Tampoco quiero. Lo venía pensando hace mucho, hacerlo oficial, y siento haberlo tramitado tanto. El día del cumpleaños de Lucy me dije a mi mis- ¿Te sientes bien? Estás pálido—. Rosalie detuvo su discurso para alcanzar mi frente con el dorso de su mano.— No tienes fiebre.

—Estoy bien. Continúa.

—¿Seguro?— Asentí con la cabeza. Ella me miró poco segura de mi respuesta, pero aun así abrió la boca para continuar hablando. Se arrepintió justo antes de emitir palabra. En cambio, abrió el sobre que trajo consigo y de éste sacó un montón de papeles.— Lo que estoy tratando de decirte, y por favor no te enojes conmigo por no haberlo comentado antes, es que quiero adoptar a Lucy. Jake logró encontrar a Vic-

—Disculpa, ¿Qué?

—Eso. Quiero adoptar a Lucy.

—¿Y quién es Jake?

—Mi abogado. Tuvo que buscar a Victoria por prácticam…—Fue entonces que dejé de escuchar. No tenía otro hombre, no quería salir de mi vida, sus intenciones no eran nada parecidas a lo que imaginé, todo lo contrario. Me paré del taburete algo brusco, lo que detuvo su hablar. Me miró interrogante mientras rodeaba el mesón acercándome a ella.

—Rosalie. Eres… eres algo más. ¿Qué hice para merecerte?— La tomé entonces por la cintura, parándola de su asiento, y sin más la besé. La besé con alivio y alegría, y en la mitad del beso no puse evitar reírme ante mis teorías.

—¿Esto significa que estás de acuerdo?

—¿Que si estoy de acuerdo? ¡No podría estar más feliz!

Fue así como aquel domingo, Lucy pasó a ser legalmente hija de Rosalie. Bueno, casi. Los papeles aún tenían que ser llevados donde Jake, el abogado, pero nuestras firmas ya lucían orgullosas sobre el papel. Claro que le preguntamos primero a nuestra, nuestra, hija, quién en respuesta sólo nos miró pensante y preguntó:

—¿No debí decirles a mis compañeros que Rose era mi nueva mamá?— Me carcajee ante su pregunta y la abracé a la vez que besaba su mejilla sonoramente.

—Claro que podías, cariño. Ahora ve a jugar.

La noticia la esparcí casi de inmediato, las respuestas todas positivas, y claro, no podía faltar la preguntar de mamá, quien inquirió que cuándo pondría un anillo en el dedo de Rosalie. No es que no lo hubiese pensando ya, pero era natural que las dudas me asaltaran cuando no llevábamos ni un año juntos. Obviamente mi hermana, con su simpatía -notese el sarcasmo-, me dijo que era un idiota y que debí de pensar en matrimonio antes empezar un ejercito de pequeños Cullen. Siempre la dramática, dos hijos no son un ejército.


Chale, se me pasó el tiempo y de la nada pasaron casi dos años sin actualizar. La peor escritora.

La buena noticia, es que ya estoy por cerrar esta historia. Uno o dos capítulos más.

Saludos, lectores.