Capítulo 21
Epílogo

Emmett's POV

No podría estar más agradecido de la vida. Me entregó a los mejores padres que pude haber pedido, me dio una niñez llena de amor, confianza, buenos valores. Me dio una hermana de lo más genial, con la cual sé que puedo contar pase lo que pase. Pero no, no le bastó con eso. Además de todo aquello, me dio una hija maravillosa, que aunque no fue en la mejor etapa de mi vida, fue un regalo inesperado pero en el momento preciso. Sin ella no seria el hombre que soy ahora. Pero a la vida tampoco le bastó Lucy. Sin saberlo en su momento, me entregó al amor de mi vida, la compañera ideal, la mujer que me acompañará hasta el final de mis días, de eso estoy seguro. Y ella, junto al destino, me regaló la familia perfecta.

La verdad de las cosas es que sí bromeaba cuando dije que quería cien "mini mis y mini tús" con Rosalie, pero mientras sostengo su cuerpo, ambos sentados en esta camilla de hospital, no me arrepiento de nada. Jamás podría hacerlo. Aunque todos en la oficina bromeen con que no tengo televisión en casa, o con que el invierno otra vez estuvo muy frío. No, jamás podría quejarme con la vida.

—Un poco más, ¿Sí? Bebé número dos está a nada de salir de ahí.

—No puedo más. Juro que no puedo.

—Amor, un empujoncito más, ¿Sí? Yo sé que tú puedes.— Rose rompió en llanto una vez más. Llevábamos casi una hora en parto, lo cual no sería nada extraordinario si no fuera porque esta es la segunda de las gemelas, la primera encontrándose ya limpia en la incubadora.

—Rosalie, el último intento. Quiero que pujes con todo lo que tienes.

—¡Eso he estado haciendo todo este tiempo!

—Emmett, quiero que apliques presión desde donde estás en la siguiente contracción. A ver si literalmente la empujamos hacia afuera.— Yo solo asentí mientras acomodaba mis manos en la barriga de Rosalie. La contracción no tardó en llegar, mi esposa pujaba una vez más, yo presionaba tratando de no hacerle daño—. ¡Okay, funciona! Ya está casi. Ahora sí, Rosalie. La última vez y este bebé estará afuera.

Lo siguiente ocurrió en cámara lenta. Rosalie volvía a pujar mientras yo hacia mi tarea de ejercer presión, a la vez que le decía palabras de aliento a mi esposa y la doctora Robbins hacía lo mismo de manera expectante, sin quitar la vista del bebé. De un momento a otro, o eso me pareció, la contracción había pasado, el bebé había salido de lo que había sido su hogar estos últimos meses, y la doctora Robbins lo revisaba mientras la pequeña nos hacia saber su descontento con un escandalo de lo más tierno. La sala entera pareció celebrar el parto.

—¡Lo hiciste, Rosie!— Mi corazón no daba más de la emoción, y del alivio. Unos minutos más y hubiese sido cesárea de emergencia. Lo que me recuerda… —Iré a avisarle a todos.

—No, no. Quédate un poco más.— Rosalie se acomodó aun más en mi pecho y cerró los ojos con cansancio. No pude evitar sentirme orgulloso de ella, y le besé la frente sudorosa.

—Te amo. Lo sabes, ¿Cierto?

—¿Puedes repetirlo?

—Te amo.— Entonces sonrió aun sin abrir los ojos. El momento solo fue interrumpido por la doctora que nos traía un pequeño bollo envuelto.

—Saluden a la bebé número dos.

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Horas más tarde mi esposa dormía en la habitación mientras yo y el resto de la familia mirábamos a las gemelas a través del vidrio. Si los mellizos habían sacado el rubio de Rosalie, las gemelas definitivamente sacaron el negro de mis rizos. No puedo creer que hayamos creado dos pequeñas personitas… una vez más.

—Así como van, terminarán con una furgoneta en vez de una mini van.

—¡Jasper!

—Ay, mamá. En tres años pasaste de tener cero nietos a siete, ¡y seis son de Rosalie! En serio Emmett, no puedo creer que la hayas embarazado en cuarentena post-parto.—Sí, lo que leen. Con Rosalie acabábamos de tener a nuestros quinto y sexto hijo. O hijas, en verdad. Gemelas idénticas.

—Celebrábamos nuestro aniversario de boda.

—No quiero los detalles, gracias. ¿Sabes qué? Tres bebés más y podrás tener tu propio equipo de softball.

—¿Y por qué no tienes tú dos más y armamos un equipo familiar?— A Jasper se le iluminaron los ojos ante la idea, y esperanzado miro a Alice.

—Ni lo sueñes, Jasper Cullen-Hale. Aún no entro en ese Carolina Herrera. Después de eso, tal vez.

—Me conformo con eso.— Y como si supiera que la conversación había terminado, Caitlyn, una de los mellizos, decidió que ya era hora de comer. Y por supuesto que si llora uno, lloran los dos, por lo que Connor no dejó pasar ni un minuto para imitar a su melliza—. Ya, en serio. Pobre de mi hermana. Ahora tendrá que alimentar a cuatro criaturas en vez de dos.— Y por razones que sólo puedo imaginar, mi mamá, mi suegra, y mi hermana pusieron cara de horror.

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—¿Listos ya para irse a casa?— Tres días más tarde Rose se encontraba alimentando a las bebés mientras yo guardaba sus cosas en el bolso cuando la doctora Robbins entró a vernos por última vez.

—Así es. Aún no puedo creer que me las pueda llevar hoy mismo.

—Tampoco nosotros. Hace tiempo no teníamos gemelos tan saludables, los felicito en serio. Sé que no has tenido los embarazos más fáciles, y que pude resultar molesta estos meses, pero ya ves como seguir las instrucciones de tu doctor tiene sus recompensas.

—¡Las recompensas más bellas!— dije con entusiasmo, lo que me hizo ganar sonrisas de ambas mujeres.

—Bueno, papá oso, llévalas a casa con cuidado. Ya saben que me encuentran aquí si ocurre cualquier cosa, aunque dudo mucho que me necesiten con el doctor Cullen como abuelo. O el doctor Masen como tío.

Y que ciertas palabras. Papá se lo pasa en casa siempre que puede, y Edward con Bella se han convertido en parte de la familia, por lo que no tenemos solo un doctor de cabecera, sino dos. No me quejo en todo caso. Con seis niños cualquier ayuda es bienvenida. Dios, seis… Necesitamos parar la fábrica lo antes posible.

Cuarenta minutos más tarde nos detuvimos frente a la nueva casa. Sí, tuvimos que mudarnos. El plan original era una ampliación de la antigua casa, mamá al mando del diseño, y apenas dos días antes de empezar la construcción, dos líneas aparecían en el test de embarazo. Tuvimos que ejecutar un nuevo plan. Así fue como terminamos en una casa diseñada para nosotros, construida desde cero en tiempo record, con espacio para cada uno de los nuevos integrantes de la familia. Y por supuesto una mini van de tres corridas de asientos no podía faltar en el panorama.

—¿Emmett?

—¿Sí?

—Yo… yo sólo quería agradecerte.— Entonces la miré justo después de apagar el motor. Su vista estaba fija hacia el frente y podría jurar que sus ojos estaban más brillante que de costumbre.

—¿Agradecerme por qué?

—Por estar aquí conmigo, por darme esto que tenemos, y…— suspiró. Busqué su miraba con la mía pero sin éxito.

—¿Y?

—Y no dejarme cuando las cosas se complicaron.

—Rosalie, escúchame bien. Mírame.— Le ordené al mismo tiempo que tomaba una de sus manos—. No debes agradecerme nada. Yo soy el que debería agradecerte a ti por todo lo que me has dado. Nuestra vida entera se transformó en tan solo un par de años, y no podría tenerlo de otra manera. Será difícil a ratos, pero te prometo que haré todo lo que esté en mi poder para salir adelante. Contigo, juntos. Porque te amo, y amo lo que hemos creado. Y si esto no llegara a funcionar, te juro, te prometo por nuestros hijos , que nunca estarás sola, que nunca te daré la espalda. ¿Entendiste?— Rosalie solo asintió, y con el pulgar le limpié las lágrimas que derramó. En seguida la envolví en mis brazos y enterré mi nariz en su pelo.— Eres mi ángel, y no sera fácil deshacerse de mi. Soy un hombre muy obstinado.— Ella rió bajito. Y su sonrisa fue todo lo que necesité para saber que estaría bien.

—Gracias… por siempre saber qué decir.— Y con eso reí yo. Acaba de decirle que no debía agradecerme nada y hace todo lo contrario.

—¿Entramos? Apuesto que Lucy se muere por ver a sus hermanitas.

—¿Le dijiste ya que elegimos los nombres que ella sugirió?

—¿Y que te perdieras su rostro de emoción? Ni de broma.

—Isis y Selene. ¿De donde los sacó?

—De ese libro que le regaló tu papá, el de los dioses antiguos. Según dijo, son lo suficientemente antiguos sin ser anticuados.

—¿Con esas palabras lo dijo?—Asentí.

—¡YA LLEGARON!

—Hablando del rey de Roma…— Lucy bajaba los peldaños a toda velocidad y se acercaba al auto con la emoción escrita en el rostro—. ¿Estás lista?

Rosalie me miró una vez más y no necesitó palabras para decirme que sí, que estaba lista no solo para entrar a la casa, sino para todo lo que se avecinara. Y pues quien soy yo para detenerla. Estoy tan listo como ella.


¿Qué? ¿Actualizó a menos de diez días desde el último capítulo? Is this the real life? Is this just a fantasy?

Bueno, queridisimos, sí, como lo leen. Actualicé a menos de diez días desde la última publicación. Mi musa volvió para el final y como lo prometí, llegó antes de navidad. Bastante antes, en realidad.
Lamento haberlo hecho esperar tanto entre capítulos. Mi idea siempre fue terminarlo el mismo año que lo publiqué, pero ya ven. Espero en serio que hayan disfrutado esta historia. Admito que cuando la pensé, tenía un montón de drama, pero en serio un montón. Y no sé que pasó en el camino que cambié de idea y resultó esta suavidad de historia. Supongo que mi única meta siempre fue darle a Rosalie los niños que deseó toda su vida, y vaya que tuvo hijos jajaja.

Saludos a todos,y muchas gracias por acompañarme en este viaje.