Alfred se dirigía al edificio de reuniones, era la primera reunión desde el ataque al G8 eso fue hace un año y muchas cosas cambiaron.

Lovino fue puesto bajo investigación por las autoridades, el banco central Europeo recibió pruebas de alguien anónimo de que Italia del Sur había estado robando a varios países. Investigaron y resulto ser verdad, Lovino tubo que pagar una gran indemnización que costaría varios años en saldar.

Alemania e Italia rompieron, después de salir del hospital Ludwin fue directamente a su casa y sacó las cosas de Italia a la calle. El italiano le suplicó perdón, pero Ludwin no quería escuchar nada de eso y le cerró la puerta ante sus narices, Feliciano golpeo la puerta pidiendo entrar hasta que desistió. Se deslizó en el suelo llorando entre sus cosas delante de todos los vecinos, fue algo muy embarazoso y lamentable.

Gilbert tampoco se libró, también fue expulsado de la casa por su hermano menor solo que la reacción del prusiano era mucho más violenta que la de Italia e intentó entrar en la casa a la fuerza pidiendo hablar con Alemania. Prusia armó tanto escándalo que los vecinos llamaron a la policía y fue llevado a comisaría.

Cuando su página se hizo pública todas las naciones estaban furiosas con él (sobre todo Hungría y Austria) y algunas de las personas que aparecían en la página pusieron una denuncia contra Gilbert. Parece ser que el prusiano les había hecho las fotos y el vídeo sin su conocimiento.

Prusia estuvo mucho tiempo en comisaría debido a que nadie vino a pagar su fianza, fue Francis quien se presentó y lo sacó.

Francis tampoco le iba muy bien, su aspecto era horrible las mutilaciones que le infligió Jack le hacían parecer al fantasma de la ópera. No salía ni a la calle y lo peor de todo es que España ya no le dirigía la palabra a él, ni a Prusia, Italia o Romano. Jack debió mandarle un correo con todo lo que hicieron y el español disgustado les dijo claramente que no quería saber de ninguno nunca.

Corea rompió con China cuando vio las fotos y el vídeo, confrontó a Yao y el otro no tuvo más remedio que decirle la verdad, Yong Soo furioso dejo a la nación. Las otras naciones asiáticas también dejaron de dirigirle la palabra.

Japón estaba igual, las otras naciones lo despreciaban. Las heridas que sufrió tardaron bastante en curarse y aún tenía cicatrices en la cara, se pasaba la mayor parte del día solo en su casa.

Rusia estaba igual, había caído en desgracia, sus hermanas (incluso Bielorrusia) le dieron la espalda, el ruso nunca olvidará la mirada de disgusto en sus hermanas antes de dejarlo. Ahora Iván se encontraba más solo que nunca, incluso los bálticos dejaron de temerle y ahora no ocultaban su desprecio y odio hacia la gran nación. Toris lo trataba con frialdad.

Inglaterra estuvo una buena temporada con depresión, perdió su capacidad de hacer magia, ver a las hadas y otros seres sobrenaturales. En un arranque de ira destrozó su sala de magia, libros, pociones y otros artefactos mágicos. De todos modos ¿de que le serviría ahora?

Sus hermanos se burlaron de él por su desdicha sobre todo Escocia, le dijo a Arthur una cosa que no pudo olvidar.

No deberías culpar al mocoso americano Inglaterra, vosotros sois los que deberíais culparos. Ese chico no se merecía lo que le hicisteis y además lo subestimasteis—

Escocia no mentía desde que conoció al mocoso de Arthur lo notó, había algo en él con lo que había que tener cuidado. A pesar de sonreír y siempre estar riendo se veía en tensión, como si estuviera en guardia. Ahora sabía que era para contener lo que tenía en su interior.

Alistair no era tonto, sabía que más allá de las sonrisas del americano se escondía un monstruo que a la mínima oportunidad escaparía para hacer pedazos a los demás.

Inglaterra se odiaba a sí mismo, su hermano Alistair se había dado cuenta pero en cambio el que fue su cuidador no sabía nada de esto. Si hubiera sido un mejor cuidador se habría dado cuenta y también podría haber ayudado a Alfred. Y ahora se reprochaba muchas cosas sintiendo como el arrepentimiento y la tristeza lo perseguirían para siempre.

Canadá no se había recuperado de lo ocurrido ese día. Traumatizado no podía dormir, estaba en constante alerta temiendo que Jack apareciera. Había puestos más cerrojos en las puertas y en las ventanas de su casa, apenas podía dormir y recurría a las pastillas.

Las naciones también se enteraron de su participación y ahora todos lo notaban y diferenciaban de su hermano. Pero echaba de menos la época en que era invisible, porque todos le tenían asco siendo objeto de burlas. Las naciones ya no confiaban en él, si había sido capaz de traicionar a su propio hermano ¿quien decía que no traicionaría a los demás?

Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, Matthew ahora entendía muy bien esa expresión. En el pasado habría dado lo que fuera por dejar de ser invisible y que los demás lo diferenciaban de Alfred, y en estos momentos quería que la tierra se lo tragara.

Pero lo que más añoraba era a su hermano Alfred, era de los pocos que lo recordaba aunque fuera despistado con él, los dos veían películas mientras comían helado o iban a hacer carreras. Canadá lloraba, estaba tan enfrascado en sus propias penas que perdió lo que era más importante.

Alfred vaciló antes de entrar en el edificio no quería entrar para ser el objeto de chismorreos de las naciones y sobre todo ver de nuevo al G8, se sentía avergonzado de lo que ocurrió aunque se lo merecieran, pero aquello había sido rebajarse a su nivel.

América se dirigió a la sala de reuniones al lado de la puerta estaba Lituania, que se había quedado para esperar al americano y vigilarlo por si acaso. Después de lo ocurrido Alfred podría ser más propenso a volverse en Jack. Toris también estaba preocupado por su amigo, lo cuido en los meses posteriores,furioso, había echado a Matthew de la casa cuando supo de su implicación en esa traición.

Pero Alfred había insistido en que se fuera, convencido de poder controlarse y no quería mantener allí a Toris, la nación de pelo castaño tenía responsabilidades con su país y el Lituano cedió.

Cómo lamentaba ahora haberse ido en vez de quedarse.

¿Cómo estas?—le preguntó el lituano.

Bien—dentro de lo que cabía era mejor que en los últimos meses.

Toris lo miró con compresión—Alfred esto no fue tu culpa—

No pero también lo fue ¿sabes? No pude controlarme y ellos lo pagaron, son unos idiotas pero aun así no quería nada de esto—

Lituania miró el suelo con tristeza—Lo sé América—levantó la vista—Bueno ¿vamos?—

Si qué remedio—

Las dos naciones entraron en la sala, el bullicio que había anteriormente se detuvo, Alfred sintió los ojos de todos en ellos sobre todo los que sabían lo que le pasó, tragando saliva fue a sentarse junto a Islandia. El silencio duro solo un poco pero la charla volvió a continuar Alfred miró alrededor de la mesa y allí en el rincón más apartado estaba el G8, sintió la bilis subir hasta su boca.

Las naciones estaban en un estado deplorable por decirlo de una manera suave pero los que peor estaban eran Francia y Japón, Alfred contuvo un grito cuando vio las terribles cicatrices, él ya las había visto en las fotos y en sus pesadillas pero en persona eran peor.

En el siguiente año Alfred soñó lo que hizo en los meses que tenía en blanco, era como mirar una película a través de los ojos de otra persona pero al mismo tiempo era él, observó impotente todo lo ocurrido mientras los torturaba. Sentía un placer sádico en el sueño cuando los torturaba y América no quería eso, el era el héroe pero lo que hizo no le hizo sentirse uno para nada.

Las naciones del G8 en cuanto vieron a América fue instantáneo era como si estuvieran viendo a su peor pesadilla. Feliciano se puso a gemir de terror y se aferró a Lovino los dos italianos temblaban como un flan.

China y Japón lo miraban como si fuera el mismísimodiablo, Japón que siempre se mostraba calmado temblaba ligeramente y con esas terribles cicatrices en su cara el miedo en él lo hacía más espantoso.

Rusia no llevaba esa espeluznante sonrisa en su lugar miraba a Alfred con una expresión en blanco pero no tenía su característica aura púrpura, sus ojos en cambio mostraban varias emociones rabia, desconcierto ¿y miedo?

Las hermanas de Rusia lo miraron, Natalia por una vez no lo miraba con hostilidad sino de una manera más suave, la bielorusa aparto la mirada de él avergonzada de su hermano y no pudiendo mirar al americano a la cara.

Yekaterina nada más ver a Alfred rompió a llorar siendo consolada por su hermana, Ivan intentó acercarse a Ucrania pero ella se apartó de él como si fuera la peste lo miró con rabia en sus ojos llenos de lágrimas ¿como se atrevía el a acercarse a ellas después de lo que hizo? Este no era el hermano que ella crió.

Sin poder soportarlo más las dos hermanas se apartaron de Rusia quien solo miró el hueco que habían dejado, con el corazón roto.

América bajó la cabeza no queriendo ver más eso.

La reunión comenzó y las naciones expusieron los problemas mientras discutían una solución. Alfred pudo ver a su hermano y se le calló el alma a los pies, Canadá estaba ceniciento, mejillas hundidas y unas ojeras moradas estaban bajo sus ojos. Aferraba fuertemente a su oso contra su pecho, Alfred nunca lo había visto así. Arthur parecía prácticamente un esqueleto andante, la nación ya era pálida pero ahora parecía un fantasma.

Cuando los ojos de América se encontraron con los de Inglaterra este rápidamente desvió la mirada. América suspiró, sabía que esto pasaría pero tendría que aprender a sobrellevarlo.