—Inglaterra ¿puedo hablar contigo?—
Arthur se volvió hacia, Toris el báltico tenía expresión seria pero calmada el inglés no quería oír más reproches, estaba demasiado cansado.
—Solo hablar en serio—
La nación isleña finalmente cedió y siguió a Lituania mirando el suelo, así era últimamente no sabía si alguna vez volvería a levantar cabeza o recuperar su dignidad pero lo dudaba.
Fue muy grande su sorpresa cuando Toris lo condujo a donde estaban los otros de G8, todos se veían igual de confundidos que él incluido Canadá quién desvió rápidamente la mirada cuando Arthur lo miró.
—Toris ¿por qué nos has traído aquí?—preguntó Iván confundido, los diez no se habían reunido en una habitación a solas desde lo ocurrido.
El lituano lo miró con seriedad, aunque en el fondo aún sentía ira hacia ellos se compadecía de Rusia, la nación tuvo una vida llena de tragedias y muertes, sobre todo estando bajo el dominio de la horda de oro que solo lo empeoró. Muchas veces Ivan no era consciente del daño que hacia a los demás y Toris sabía que América sabía esto también.
—Quería hablar con vosotros de lo que ocurrió—
Todos se tensaron sobre lo que dijo el báltico.
—Mira Lituania no creo que eso sea necesario—aclaró Ludwin, el alemán no quería hablar de ello y de seguro que los demás tampoco.
—Sé que es difícil por eso esperé todo este tiempo para hablar con vosotros hasta que os hubierais recuperado un poco, con Alfred funcionó cuando sucedió lo de la crisis económica—
Las naciones se estremecieron cuando mencionó lo que le hicieron a América.
—¿Quién dice que nos hayamos recuperado?—preguntó Lovino con sarcasmo y lleno de amargura, desde luego el italiano del sur no lo había superado, sobre todo por las noches tenía pesadillas de Jack con su sonrisa maníaca y la culpa que lo atormentaba. Su tonto hermano menor tampoco estaba mejor, Italia tenía horribles sueños hasta el punto de que solo podía dormir unas horas eso y juntando su ruptura con Alemania lo dejaron siendo no más que una sombra de lo que fue.
Los dos hermanos se llevaron un buen susto cuando una noche ambos se despertaron a la vez y en un rincón de su habitación se encontraba el abuelo Roma cuando era joven pero no estaba en su habitual alegre. El antiguo imperio los miró triste y decepcionado, los dos nunca olvidarían lo que les dijo su abuelo.
Vosotros os habéis deshonrado con lo que hicisteis, jamás le habría hecho eso a alguien ni siquiera a mi enemigo. Espero que algún día volváis por el camino correcto.
Luego desapareció Romano pensaría que lo soñó pero Feliciano también lo vio, los dos no sabían que decir se quedaron mudos. Era la primera vez que el abuelo Roma les hablaba así, decepcionado, ni siquiera a Lovino, cierto que Roma prestaba más atención a Feliciano pero jamás le trató de ese modo. Italia fue el más afectado, su abuelo jamás actuó así sabía que los había decepcionado a todos por sus errores y debilidad, Hungría, América y su abuelo.
—Lo sé—dijo Lituania—pero quería aclarar las cosas y esperar a que se calmara la situación—Pero esto es culpa mía—
Lo miraron sin comprender.
—¿Qué quieres decir con que es tu culpa?—preguntó Gilbert mirando a su antiguo enemigo con el único ojo que tenía.
—Yo sabía lo que le pasaba a Alfred, él me pidió que jamás os lo contara y yo fui un tonto y accedí. Tal vez si os hubiera advertido de todo esto desde el principio no creo que os hubierais atrevido a hacerle nada a América. Comprenderíais la magnitud de los problemas de Alfred—
—Tú se lo prometiste Lituania, hiciste más por mi hermano que yo o ninguno de nosotros jamás hicimos por él—decía Matthew comprendiendo la situación, le dolía que su hermano confiara en otro en vez de él pero después de lo ocurrido no tenía derecho a hacer ningún reclamo.
—Lo sé, él luchó muy duro para proteger a los demás y tener una vida normal—Toris bajó la cabeza—El Tíbet ayudó mucho a que tuviera control pero no bastaba—
—¿Qué quieres decir?—preguntó Rusia.
—Casi no le daban esos ataques pero cuando lo enfurecían de verdad no lo podía evitar—el báltico miró a Kiku—Un ejemplo fue en la segunda guerra mundial—
El japonés asintió con la garganta seca.
—Aparte de esos episodios por lo demás casi nunca le pasaba, aparte de que empezó a tomar unas pastillas que descubrimos que anulaban por completo sus episodios—
—¿Pastillas?—
—Esas que le habéis visto de vez en cuando tomar y que él os decía que eran pastillas para adelgazar—
Arthur sintió que la culpa que sentía se volvía aún más pesada, al igual que los demás. Ellos siempre se habían burlado de América por tomar pastillas adelgazantes, incluyendo Arthur mismo, y en más de una ocasión se lo recordaba a Alfred.
Flashback
—América ¿tan gordo estas que tienes que tomar esas pastillas?— Se burlaba el inglés sin darse cuenta de que esos comentarios herían a la antigua colonia quien lo ocultaba riéndose.
—Artie no seas así—decía Alfred sabiendo que ese apodo molestaba a la nación más vieja—solo son unas cuantas—
Inglaterra lo miro irritado—No tendrías que tomarlas sino te atiborraras de hamburguesas gordo—se marchó dejando al americano sin llegar a ver su expresión triste.
Fin del Flashback
—Dios...—Francia se pasó la mano por la cara aturdido—Esas pastillas en realidad son...—
—En efecto—dijo el Lituano—No eran pastillas para adelgazar, hace tiempo convencí a América para que fuera aun psicólogo y este lo llevó a un psiquiatra donde le recetaron esas pastillas. La medicación lo ayudó—
—Y nosotros nos burlábamos de él llamándolo gordo—murmuró Arthur, si antes se sentía como basura ahora era peor, era un monstruo que no merecía perdón.
—Si lo de la crisis no fue lo único con lo que le hicisteis sufrir. Vuestros comentarios sobre su obesidad le afectaron hasta el punto de que estuvo una temporada sufriendo bulimia y estuvo a punto de volverse anoréxico—
Canadá horrorizado se puso una mano en la boca, todo el dolor que le causaron a Alfred y sin darse cuenta.
La habitación se quedó en un tenso silencio por aquellas revelaciones, las naciones no sabían que pensar en realidad no sabían nada de la nación americana.
—Pero si con la medicación que le recetaron estaba mejor ¿cómo es que se descontroló aru?—Yao no entendía que pudo haber pasado.
—Fuisteis vosotros—Toris los miro furioso—Después de lo que le hicisteis, América era un desastre emocional, estaba emocionalmente hecho una ruina echando al traste todo el trabajo que hizo. Además empezó a tomar alcohol y drogas, nosotros no lo sabíamos pero las drogas revierten los efectos de la medicación. No me extraña que apareciera Jack—
Inglaterra creía que en cualquier momento le daría un infarto le dolía tanto el corazón que no le veía otra explicación.
Nosotros lo hicimos, esto es nuestra culpa.
Las naciones del G8 estaban tan afectadas por lo que les dijo el lituano que ni se dieron cuenta de como el castaño se dirigía a la puerta.
—No pretendo que os sintáis peor, pero era necesario que lo supierais para que ninguno de nosotros vuelva a cometer estos errores. Alfred necesita ayuda, constantemente tiene que luchar contra ello llamadlo enfermedad o maldición pero es su carga, él es mi amigo y lo ayudaré a soportarla—
Las naciones apenas fueron conscientes del ruido de la puerta al cerrarse mientras estaban enfrascados en sus pensamientos.
