LEMMON. Primera noche juntos de Gajeel y Levi. GAJEVY

Dos figuras andaban calladas y sin rumbo alguno por las oscuras calles de Magnolia. La pequeña maga solidscript no sabía qué decir, él había sido quién había querido dar un paseo y ahora estaba totalmente callado. Por otro lado el Dragonslayer del hierro se maldecía por dentro sin parar, no era capaz de articular palabra alguna.

-Se está haciendo tarde…- comentó entonces la pequeña peliazul mientras observaba fluir el río.

-Oh ¿tienes miedo enana? hihihi- dijo el moreno. "Mierda ¿por qué te metes con ella? Idiota" pensaba el chico.

-No tengo miedo, me aburro- contestó entonces Levy parándose. El chico la miro. "Aaah… ¿por qué actuó así? ¿Será el alcohol? Pues claro que es el alcohol…" pensaba ella por sus adentros- ¿Por qué querías dar un paseo Gajeel?- preguntó entonces colocando sus brazos en jarra.

-Eh… yo…- titubeó el chico- bueno no quería que acabara la fiesta, ya sabes-respondió el dragón con una mano tras su cabeza.

-¿Quieres más fiesta?- preguntó entonces Levy acercándose al moreno, el chico trago saliva.

"¿Cómo es posible que la enana me esté acojonando?" se preguntaba el Dragonslayer mientras observaba cómo la pequeña chica se acercaba.

"Para de acercarte. LEVY COMPÓRTATE" gritaba una voz en el interior de la peliazul que se acercaba lentamente al dragón.

-Yo esto… Levy… ¿te apetece tomar un café en mi casa?- preguntó de golpe el chico, la chica paro en seco y se lo miró- Está muy cerca, y parece que va a llover…-la chica miró al cielo y asintió.

La casa de Gajeel se encontraba a unos escasos diez minutos del río y al contrario de lo que Levy había imaginado no era una casa desordenada. Se trataba de una casa pequeña, de cuatro habitaciones; una cocina, un baño, un comedor y una habitación. Las paredes carecían de decoración alguna, simplemente eran de un color crudo. El suelo era el tradicional tatami japonés por lo que la pareja se quitó los zapatos al entrar.

-Puedes sentarte- dijo el chico señalando el salón- yo voy a ir a por el café…- la chica asintió y se dirigió a la mesa, se sentó y cubrió con la pequeña manta.

Gajeel entró a la pequeña cocina en busca del café, pero no estaba. En su lugar encontró sobre la encimera una botella de vino tinto con una nota de Lily.

"Una buena velada requiere una buena botella Gajeel ;)

Lily."

"Será cabrón…" pensó el chico mientras cogía una par de copas y el vino.

-Etto… no queda café, pero tengo esta botella de tinto- dijo el moreno mientras entraba al salón con la botella alzada.

-Vaya…- dijo la chica con una sonrisa.

Gajeel se sentó al lado de la pequeña maga y le sirvió una copa.

-¿Por qué brindamos?- preguntó la chica.

"Gajeel se valiente, es la enana"-Por una gran velada- dijo entonces el chico haciendo caso a su cerebro.

-Bien, por una gran velada- respondió la chica mientras brindaban las copas.

Tres copas de vino después…

-KAMPAII- gritaba una pequeña maga peliazul a todo pulmón.

-Shhht Levy van oírnos los vecinos- dijo un embriagado moreno.

-Me has llamado Levy otra vez- comentó la maga mirando fijamente al mago- de hecho llevas toda la noche así…

-Oh ¿prefieres enana?

-No es eso, solo que…- contestó Levy mientras se removía en su asiento.

-¿Solo qué? ¿Qué pasa te gusta?- preguntó entonces el chico mientras se acercaba a la peliazul.

-¿eh? Yo… etto…

-Sabes Leevyy- comenzó a decir el mago arrastrando el nombre de SU enana- yo quería hablar contigo sobre lo de antes. No me pongas esa cara, sabes de que estoy hablando- dijo el mago seriamente mientras la cogía por la cintura- hablo de esto…-aclaró el chico mientras le lamía el cuello.

-Ga…Gajeel…- dijo la maga sorprendida para luego soltar un suspiro.

-Jugaste con hierro ardiente Levy, y voy a quemarte…

Gajeel se situó sobre la pequeña maga y la miro a los ojos, era tan hermosa, tan frágil y a la vez tan fuerte.

-Eres hermosa…- dijo entonces sumido en sus pensamientos- eres increíble Levy…

-Gajeel- susurró la peliazul con lágrimas en los ojos- te quiero…

-Yo también te quiero enana- contestó el chico con una sonrisa.

Los dos se fundieron en un apasionado beso del que no se separaron hasta quedarse sin aire.

-Gajeel… vamos a tu habitación…- ronroneo la chica con su amante pegado al cuello.

-Vamos- contestó el chico firmemente cargando a la maga hasta su habitación.

Gajeel descargó a Levy en la cama y saltó sobre ella como un lobo feroz sobre su presa, la tocaba y besaba por todas partes mientras la iba dejando en ropa interior. La chica por su parte arañaba toda la espalda de moreno mientras recibía todo ese placer, tenía que devolvérselo pensaba. Y así Levy empezó acariciar el bien formado torso de aquel dragón, lo cual le provocó gruñidos al moreno que intensificó los besos sobre su amada. Gajeel entonces se deshizo de los sostenes de la maga y empezó a ocuparse de esos tiernos pechos que tanto deseaba, Levy empezó gemir suavemente antes tal acción y bajó su mano hasta el bulto que el moreno albergaba en sus bóxer. "Es gigante" pensó la maga asustada. Gajeel por su parte cogió ambas manos de la maga y las situó sobre su cabeza mientras lamía sus pechos y bajaba por su abdomen, con la mano que le quedaba libre el mago empezó a bajar las ropas inferiores de la peliazul, la cual tensó sus piernas y le miró.

-Ga…gajeel… se cuidadoso por favor- dijo la chica roja a más no poder.

-Entiendo, no te preocupes- contestó el chico con un guiño.

Gajeel desnudó por completo a la maga y después hizo lo mismo con él mismo, quedando ambos en igualdad de condiciones. El mago acarició suavemente los muslos de la peliazul y ella los separó, roja como un tomate, dejándole ver lo que nunca nadie antes había visto. El chico sonrió y se acercó a la entrada de la chica, tentándola. Levy suspiró y miró a Gajeel regañándole con la mirada. El chico sonrió y empezó adentrarse en ella hasta encontrar el certificado de virginidad, que rompió de una embestida. La pequeña maga soltó un pequeño gemido de dolor por lo que el chico le depositó un suave beso en los labios. Entonces la peliazul movió sus caderas, se había adaptado rápido pensó el chico orgulloso de su amante. Empezó a moverse dentro de ella, era muy estrecha y le encantaba, incrementó la rapidez al verse motivado por los gemidos que la maga soltaba incontroladamente por su boca, llegaron al orgasmo segundos después. Gajeel salió de la pequeña maga y le dio un tierno beso, después cogió las sabanas para taparlos a los dos.

- La próxima no sera tan rápida enana. Hoy voy a dejarte descansar...- susurró Gajeel al ver a la peliazul profundamente dormida.

FIN. Gracias por leer! Espero que te haya gustado!