Gray Fullbuster, el chico de hielo, miraba sonrojado a cierta peliazul que andaba unos cuantos pasos por delante de él. No sabía por qué pero ella no le había acosado en ningún momento del camino, simplemente andaba mirando el cielo.
-¿Gray-sama le comió la lengua el gato?-preguntó entonces Juvia con una sonrisa.
-¿Y a ti?- respondió el chico secamente y serio- estás rara… no me has acosado en ningún momento del camino.
-Aiii- dijo la chica enganchándose al cuello del mago- ¿Gray-sama quiere a Juvia aquí?-preguntó la chica en un susurró que produjo un sonrojo en el pelinegro.
-No es eso- contestó el mago apartándose visiblemente sonrojado.
-Gray-sama está sonrojado por Juvia- dijo la maga de agua sonriente. ¿Qué le pasaba? Porque actuaba así- Gray-sama Juvia simplemente quería ver las estrellas, Juvia aprovecha todos los días no nublados para ver las hermosas estrellas- declaró la maga mirando al cielo. El mago alzó la mirada también.
Juvia empezó andar de nuevo mirando al cielo y dando pequeños pasos, Gray la alcanzó y se situó a su lado.
Pasaron unos minutos andando hasta que Juvia se paró en un pequeño portal de color verde.
-Juvia vive aquí… ¿Quiere pasar Gray-sama?-preguntó la chica sonrojada mientras jugaba con las llaves en su mano.
-Claro- respondió el chico simplemente. Juvia dio un saltito y abrió el portal, dentro había una multitud de escaleras.
-Juvia vive en el tercer y último piso- aclaró la peliazul mientras empezaba a subir las escaleras. "Que culo" pensó el mago de hielo que automáticamente se sonrojó.
El apartamento de Juvia era bastante grande, superaba con creces la habitación con la que contaba en fairyhills antes de enfrentarse a Tártaros. Las paredes del salón eran de un color azul claro, a la derecha había un sofá blanco y enfrente de esté una pequeña mesa de madera clara con un jarrón de jazmín encima. Juvia se sacó la chaqueta y la dejó colgada de una de las cuatro sillas de la mesa de comedor que tenía.
-Gray-sama puede dejar aquí su chaqueta.
-Gracias. Es muy bonito y esta es una buena mesa, debes tener invitados- comentó el chico mientras se sentía imbécil por hablar de una mesa.
-A veces quedamos las chicas- contestó la peliazul des de la pequeña cocina- ¿Gray-sama quiere algo para tomar?
-Oh puedo hacer gin-tonics si te parece, se me da bien. Sobre todo la parte del hielo- dijo el chico con una sonrisa. Juvia le miró extrañada.
-¿Gray-sama ha hecho una broma? ¿Y a sonreído a Juvia?- preguntó la chica emocionada, el chico sonrió mientras se rascaba la nuca.
-Haré gin-tonics- afirmó el chico entrando a la cocina y buscando los ingredientes.
Juvia por su parte se sentó en el sofá y observó a SU Gray-sama. "Está diferente" pensó "parece más relajado, Juvia podría aprovechar eso…"
-Gray-sama respondió muy bien al beso de antes- comentó la maga distraídamente y observando la cocina donde un pedazo de hielo cayó al suelo- ¿Gray-sama está bien?
-Eh si yo, perdón ahora limpio esto.
-Gray-sama está nervioso- dijo la chica juguetonamente mientras entraba a la cocina. El chico se giró a verla y se tomó todo el gin-tonic de golpe.
-No, no estoy nervioso- contestó intentando controlar sus temblores. Juvia le miró de arriba abajo.
-Gray-sama… su camisa…-dijo la chica tapándose los ojos, pues el mago estaba medio desnudo.
-Ahora eres tú la nerviosa- afirmó el chico tendiéndole el gin-tonic que quedaba.
-Gra…gracias, ¿Gray-sama no va a vestirse?
-No, tu intentabas aprovecharte de mí nerviosismo y ahora estamos en igualdad de condiciones- contestó el pelinegro seriamente y acercándose a la peliazul que se bebió la copa en dos tragos.
Gray acorralo a Juvia contra la pared de la cocina y la miró fijamente.
-Juvia…- susurró mientras se acercaba y la besaba.
La peliazul recibió encantada al mago de hielo, se colgó de su cuello y respondió a beso hasta que ambos se quedaron sin aire. Gray cargo a juvia en sus brazos, la apoyo en la pared y empezó a lamerle el cuello mientras agarraba fuertemente sus muslos.
-Gray…- suspiró Juvia. "me llamó Gray" pensó el chico encendido, como le gustaba eso- Gray… mejor… vamos a mi habitación…- el pelinegro despegó a la maga de la pared y salió rápidamente de la cocina, abriendo la primera puerta que encontró- eso es el baño- dijo Juvia con una risita- es la siguiente.
Gray lanzó a Juvia a la cama y se la miró, era irresistiblemente sexy pensaba el mago. La peliazul miraba sonrojada a su mago de hielo que la miraba embelesado. "Dios como no me di cuenta de lo que tenía delante… es hermosa… que curvas… que culo… que pechos…" pensaba el chico absorto.
-Gray…- dijo entonces Juvia alzando sus brazos y con una sonrisa- ven…
Gray se lanzó a los brazos de la maga de agua que lo abrazó dulcemente mientras se fundían apasionadamente. Juvia besaba y acariciaba el torso del mago de hielo que por su parte repasaba el cuerpo de la chica sin parar.
-Juvia déjame complacerte - dijo entonces Gray con una sonrisita mientras le inmovilizaba los brazos.
El mago de hielo empezó a lamer la oreja de la peliazul para seguir bajando por su cuello mientras ella soltaba suspiros sin parar, entonces se topó con los sostenes de encaje negro que tanto le habían gustado pero que ahora mismo le estorbaban. Desabrochó el sostén con sumo cuidado, dejando libres esos enormes pechos que le volvían loco, parecían tan tiernos y apetecibles… se lanzó por ellos enseguida. Juvia empezó a soltar gemidos de placer cosa que incitaba al pelinegro a seguir lamiendo, manoseando y succionando cada parte de esos dulces pechos. Con la mano que le sobraba el mago de hielo se acercó al punto más sensible de la chica y empezó a estimularlo, cosa que aumentó y mucho el volumen y la cantidad de gemidos de la maga de agua que sentía que iba a deshacerse.
-Gray…- suspiró Juvia entre jadeos- por favor…- empezó a decir mientras notaba como el chico introducía dos dedos en su interior- ¡Gray por favor métela ya!- gritó la chica desesperada, el chico sonrió y se acercó a la peliazul.
-No sabía que fueras tan lasciva Juvia… ¿Lo deseas?- la chica asintió, no le gustaba tener que suplicar eso.
Gray entró suavemente y rompió de una estocada la virginidad de la maga que se mordió el labio intentando controlar el dolor, pero lágrimas traicioneras asomaban en sus ojos, el mago se acercó y la abrazó y besó dulcemente.
La peliazul movió sus caderas al cabo de un minuto, mostrándole al mago que podía proseguir. Gray empezó a moverse lentamente lo que provoco que ambos empezaran a jadear suavemente, entonces la maga de agua empezó a mover sus caderas a la par que las de su amado lo que arrancó fuertes gritos de placer a la pareja. El pelinegro empezó embestir cada vez de forma más rápida y brusca lo que produjo que al final ambos llegaran a un sonoro orgasmo final. El pelinegro se dejó caer sobre la maga de agua que lo abrazó con lágrimas de felicidad en sus ojos.
-Te quiero- susurró el mago a la maga ya dormida.
