En Slytherin

Draco oyó el chillido de la puerta al abrirse, y unos suaves pasos iban hacia las camas de sus compañeros de pieza. Indeliberadamente, gritos sofocados llegaron a sus oídos, a través de las cortinas. Los chillidos de sus amigos le decían « ¡Corre Draco! », pero él se negaba a huir, les respondió que eran amigos y no les iba abandonar. Entonces Draco le vio, el profesor Quirrell estaba en su dormitorio, tenía puesto el turbante, y hablaba con él. Extrañamente del turbante salía una voz fuerte y fría.

Luego la voz le dijo a Draco que acabara con Harry Potter, porque ése era su destino. Draco contestó al turbante que no quería destruir a Harry, que eran amigos. El turbante se volvió cada vez más grande, que termino envolviéndole. Draco intentó romperlo, pero le apretaba dolorosamente, y entonces apareció Theodore con su varita en mano, apuntando al dueño del turbante. El profesor Quirrell se burló de él mientras luchaba para quitarse el turbante. En seguida el profesor Snape llegó gritando un hechizo hacia Quirrell... Se produjo un estallido de luz verde y Draco se despertó, temblando y empapado en sudor.

Se dio la vuelta mirando hacia Harry y Blaise, y se volvió a dormir.

Al día siguiente, cuando Harry se despertó, Draco y Zabini ya estaban arreglados para subir a desayunar.

Los murmullos siguieron a Harry desde el momento en que salió de las mazmorras.

— Allí, mira.

— ¿Dónde?

— Al lado de Malfoy.

— ¿El de gafas?

— ¿Has visto su cara?

— ¿Has visto su cicatriz?

La mirada gélida de Draco y la indiferencia de Zabini, hicieron que los murmullos se detuvieran. Cuando llegaron al Gran Comedor Draco, Zabini y Harry se sentaron junto a Nott, Parkinson, Crabbe y Goyle en la mesa de Slytherin.

Nadie hablaba y Harry aun tenía algunas dudas.

— Draco, — dijo Harry, exigiendo su atención —. ¿Porque no confías en el profesor Quirrell?

De repente Parkinson, Nott, Zabini, Crabbe y Goyle soltaron una leve risita que provocó el sonrojo de Draco.

—Ya lo había dicho, es raro y parece nervioso — dijo con tono pensativo —. Además usa turbante.

Draco parecía apenado, mientras sus amigos estallaban a carcajadas. Harry confundido cerró los ojos y pensó « ¿qué hay de malo en los turbantes? ».

Draco apreció cada gesto de desconcierto que mostraba el rostro de Harry, mientras éste mantenía los ojos cerrados.

—Tu capa tiene una imperfección Pansy — le dijo Draco a Parkinson, que no paraba de reír. Parkinson abrió la boca y revisó su túnica.

— No, no tiene ninguna mancha.

— Mm… juro que he visto una — dijo Draco buscando su varita. Zabini y Nott dejaron de reír al instante —. Bueno, Potter. El turbante es un tocado de origen asiático y consta de una larga chalina enrollada alrededor de la cabeza o sobre un sombrero. Los turbantes pueden ser de muchas formas, tamaños y colores, aunque su longitud rara vez excede los 5 metros. El uso de turbantes ha desencadenado algunos hostigamientos o crímenes de odio. "Un delito de odio es una conducta violenta motivada por prejuicios, y su producción y reproducción parecen propias de las sociedades humanas a lo largo de la historia." En algunas historias usan de antagonistas a personajes con turbante.

Harry prestaba atención absoluta a cada palabra que salía de los labios de Draco.

— Como ejemplo tenemos a Jafar y Razoul que usan turbante y son los antagonistas de su historia. Ahora que lo pienso Piccolo tambien era malo al principio, vez Harry los turbantes tienen distintos inicios. ¿Cuál es el de nuestro profesor?

Había mucho más que ser de sangre pura, como Harry descubrió muy pronto, mucho más que insultar a los demás por su sangre y decir unas palabras ofendidas. Los Slytherin eran muy leales con aquellos que consideraban sus amigos y con su propia casa, siempre que algún Slytherin se encontraba en problemas otro Slytherin aparecía a ayudar.

Las clases de los Slytherin eran muy pesadas, tenían materias extras y poco descanso. Tenían que estudiar los cielos nocturnos con sus telescopios, cada martes y jueves a medianoche, y aprender los nombres de las diferentes estrellas y los movimientos de los planetas. Cuatro veces por semana iban a los invernaderos de detrás del castillo a estudiar Herbología, con la profesora Sprout, y aprendían a cuidar de todas las plantas extrañas y hongos y a descubrir para qué debían utilizarlas.

Sin duda la asignatura Historia de la Magia seguía igual de aburrida. El profesor Binns hablaba monótonamente, mientras escribía nombres y fechas, por suerte su clase solo se impartía una vez a la semana, todos los lunes a primera hora.

Al profesor Flitwick, el de la clase de Encantamientos, tenían que verlo seis veces por semana. La profesora McGonagall era como siempre estricta e inteligente, les habló en el primer momento en que se sentaron, el día de su primera clase.

— Transformaciones es una de las magias más complejas y peligrosas que aprenderán en Hogwarts — dijo —. Cualquiera que pierda el tiempo en mi clase tendrá que irse y no podrá volver. Ya están prevenidos.

Entonces transformó un escritorio en un cuervo y luego le devolvió su forma original. Nadie parecía impresionado y al contrario de la vez que estuvo en Gryffindor no tuvieron que hacer ninguna complicada anotación. La profesora les dio rápidamente cada uno una roca para que la convirtieran en algo que Harry aun no entendía.

Harry observó como Draco media y usaba un hechizó para limar la roca, sin saber que hacer volteo hacia Pansy que hacía lo mismo que Draco, todos los Slytherin de primer año parecían realmente concentrados en limar y dejar la roca totalmente brillante.

— ¿Hay algún inconveniente con su roca, señor Potter?

La profesora McGonagall cogió la roca y la observo detalladamente.

— Ninguno, profesora McGonagall — dijo Harry con tono inseguro —. No estoy seguro de que debemos hacer con la roca ni para que hay que limarla.

— De roca a perro, señor Potter — dijo —. Con una roca pequeña un perro pequeño, con una roca lisa un pelo suave.

— Creí que intentaríamos convertir una cerilla en una aguja.

— Se ha informado con estudiantes de otras casas, — dijo McGonagall —. Cada casa tiene su propio programa, algunos más pesados que otros. La casa de Slytherin alberga a estudiantes de Sangre pura o mestizos, y la mayoría de sus estudios básicos los han aprendido en la escuela elemental o en casa, para ellos transformar una cerilla en aguja es una ofensa a sus habilidades y a sus años de estudio. Los Slytherin tienen más asignaturas y horas de estudio, que los estudiantes de las demás casas en Hogwarts. Le sugiero que se adapté al itinerario de su casa.

Al final de la clase, todos habían cambiado con éxito la roca, sin embargo el perro de Draco había resaltado entre todos. La profesora McGonagall mostró a todos cómo se había vuelto en una bola de pelos de color blanco y pequeña que cabía fácilmente en el bolsillo de su túnica y dedicó al niño una sonrisa.

La clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, resulto ser más interesante de lo que recordaba, las lecciones de Quirrell eran muy practicas y fáciles de entender. Al comenzar la clase los Slytherin lanzaron un hechizo a su tartamudeó, Harry pensaba que el hechizo hubiera sido efectivo si su tartamudeó no fuera falso. El fuerte olor a ajo, fue cubierto un encantamiento aromatizante. Su turbante, les dijo, era un regalo de un príncipe africano. Draco intentaba percibir cualquier signo que pusiera al profesor Quirrell y a su turbante en su lista negra. Por un lado, Harry analizaba cada movimiento del profesor Quirrell.

Harry se sintió muy aliviado al descubrir que ningún Slytherin confiaba en el profesor Quirrell, todos decían que era peligroso y que su magia emitía una extraña aura. Harry se dio cuenta que aun había tantas cosas por aprender que ni siquiera venir del futuro le daba la ventaja.

El viernes fue un día importante para Harry.

— ¿Qué tenemos hoy? — preguntó Goyle a Draco, mientras echaba miel en sus waffles.

— Pociones Dobles con los de Gryffindor — respondió Draco —. Con el profesor Snape, debemos prestar máxima atención. Aunque sea al Jefe de la Casa Slytherin, nunca nos favorece...yo diría que nos aplica doble castigo cada vez que cometemos un error.

— ¡Se terminó mi pergamino! — dijo Zabini. Draco cogió uno de sus pergaminos y se lo entregó —. ¿Y tú Draco?

— Aquí — dijo ensenándole otro pergamino — Escribe perezoso, porque lo que es yo… no pienso prestarte mis apuntes.

— Eh... pero los tuyos son mejores.

En seguida unas cien lechuzas entraron súbitamente en el Gran Comedor durante el desayuno, volando sobre las mesas hasta encontrar a sus dueños, para dejarles caer encima cartas y paquetes.

Hedwig pasó volando entre la mermelada y la azucarera y dejó caer un sobre en el plato de Harry, este lo abrió de inmediato.

Querido Harry

Sé que tienes las tardes del viernes libre, así que ¿te gustaría venir a tomar una taza de té conmigo, a eso de las tres? Quiero que me cuentes todo lo de tu primera semana. Envíame la respuesta con Hedwig.

Hagrid

— ¿Quién te escribe, Harry?

— Hagrid, — Harry alcanzó a ver interés en los ojos de Draco — quiere saber si puedo ir a tomar el té.

— Oh, entonces no hay problema si voy, ¿verdad?

Harry cogió prestada la pluma de Draco y contestó: «Sí, gracias, nos veremos más tarde», en la parte de atrás de la nota, y la envió con Hedwig.

Los alumnos de Slytherin y Gryffindor bajaron las escaleras hacia las mazmorras, para tomar la clase de pociones.

Snape, comenzó la clase pasando lista y, se detuvo ante el nombre de Harry

— Ah, sí — murmuró —. Harry Potter. Nuestra nueva... celebridad.

Draco Malfoy y sus amigos Parkinson, Zabini, Nott, Crabbe y Goyle rieron tapándose la boca. Snape terminó de pasar lista y miró a la clase. Harry se sentía mareado, mientras los profundos y oscuros ojos del Snape le miraban. Se suponía que esta vez sería distinto, era un Slytherin, solo le atormentaba cuando su casa era Gryffindor, al menos eso quería creer Harry.

— Ustedes están aquí para aprender la sutil ciencia y el arte exacto de hacer pociones — comenzó el profesor Snape. Quien parecía tener el don de mantener a la clase en silencio —. Aquí habrá muy poco de estúpidos movimientos de varita y muchos de ustedes dudaran que esto sea magia. No espero que lleguen a entender la belleza de un caldero hirviendo suavemente, con sus vapores relucientes, el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando la mente, engañando los sentidos... Puedo enseñaros cómo embotellar la fama, preparar la gloria, hasta detener la muerte... si son algo más que los alcornoques a los que habitualmente tengo que enseñar.

El silencio persiguió a aquel pequeño discurso.

— ¡Potter! — Dijo de pronto Snape —. ¿Qué obtendré si añado polvo de raíces de asfódelo a una infusión de ajenjo?

Harry miró de reojo a Draco, que sonreía trasmitiéndole confianza.

— Asfódelo y ajenjo producen una poción para dormir tan poderosa que es conocida como Filtro de Muertos en Vida.

Las manos de Snape le indicaron que podía tomar asiento.

— ¡Weasley! — Prosiguió Snape — ¿Dónde buscarías si te digo que me encuentres un bezoar?

Hermione agitaba la mano en el aire, pero Ron no tenía la menor idea de lo que era un bezoar. Trató de no mirar a Malfoy y a sus amigos, que se desternillaban de risa.

— No lo sé, señor.

— Vamos a intentarlo de nuevo, Weasley. ¿Cuál es la diferencia entre acónito y luparia?

No hizo caso de la mano de Hermione.

— No lo sé — dijo Ron con calma —. Pero creo que Hermione lo sabe. ¿Por qué no se lo pregunta a ella?

Unos pocos rieron. Harry captó la mirada de Slytherin, que le indicaba un gran peligro.

— Siéntate — gritó a Hermione —. Parece que no has abierto ni un libro antes de venir. ¿No es así, Weasley?

Snape, no estaba complacido, le habían insultado en su propia clase.

— ¡Joven Malfoy! — dijo con tono burlón —. Podría iluminar al señor Weasley.

— Para tu información, Weasley; Un bezoar es una piedra sacada del estómago de una cabra y sirve para salvarte de la mayor parte de los venenos. En lo que se refiere a acónito y luparia, es la misma planta. — Draco sonrió complacido, era la misma sonría que le mostraba a Harry después de humillarlo —. Bueno, ¿por qué no lo estás apuntando Weasley?

Se produjo un súbito movimiento de plumas y pergaminos. Por encima del ruido, Snape dijo:

— Se le restará un punto a la casa Gryffindor por tu descaro, Weasley.

Las cosas no mejoraron para los Gryffindors a medida que continuaba la clase de Pociones. Snape los puso en parejas, para que mezclaran una poción sencilla para curar forúnculos. Se paseó con su larga capa negra, observando cómo pesaban ortiga seca y aplastaban colmillos de serpiente, criticando a todo el mundo salvo a Malfoy. En el preciso momento en que les estaba diciendo a todos que miraran la perfección con que Malfoy había cocinado a fuego lento los pedazos de cuernos, multitud de nubes de un ácido humo verde y un fuerte silbido llenaron la mazmorra. De alguna forma, Neville se había empapado en la poción al volcarse sobre él el caldero, gemía de dolor; por sus brazos y piernas aparecían pústulas rojas.

— ¡Chico idiota! — dijo Snape con enfado, haciendo desaparecer la poción con un movimiento de su varita —. Supongo que añadiste las púas de erizo antes de sacar el caldero del fuego, ¿no?

Neville lloriqueaba, mientras los granos comenzaban a aparecer en su nariz.

— Llévelo a la enfermería — ordenó Snape a Seamus. Luego se acercó a Ron y Fay, que habían estado trabajando cerca de Neville.

— Tu, Ronald Bilius Weasley. ¿Por qué no le dijiste que no pusiera las púas? Pensaste que si se equivocaba quedarías bien, ¿no es cierto? Éste es otro punto que pierdes para Gryffindor.

Dos horas más tarde, cuando subían por la escalera para salir de las mazmorras, la mente de Harry era un torbellino.

— ¿Te encuentras bien, Harry? — pregunto Draco.

— Si no es nada.

Salieron del castillo cinco minutos antes de las cuatro y cruzaron los terrenos que lo rodeaban. Llegaron a una pequeña casa de madera, en el borde del bosque prohibido.

Cuando Harry llamó a la puerta, oyeron unos frenéticos rasguños y varios ladridos. Luego se oyó la voz de Hagrid, diciendo:

— Atrás, Fang, atrás.

Hagrid apareció al abrirse la puerta.

—Entren —dijo— Atrás, Fang.

Los dejó entrar, tirando del collar del magnífico perro negro. Había una sola estancia. Del techo colgaban jamones y faisanes, una cazuela de cobre hervía en el fuego y en un rincón había una cama enorme.

— Siéntanse como en casa — dijo Hagrid, soltando a Fang.

— Te presentó a Draco Malfoy —dijo Harry a Hagrid, quien escuchar el apellido Malfoy casi tira el agua hirviendo, que estaba volcando en una gran tetera. Sirvió pedazos de pastel y se sentó.

— Eres el hijo de Lucius Malfoy, ¿verdad? — dijo Hagrid, mirando de reojo el sedoso cabello rubio de Draco.

— En efecto, Lucius Malfoy es mi padre, — Draco cogió el pastel, golpeó la mesa con él y dijo —. ¿Los ha hecho usted?

Harry le mando una mirada de advertencia a Draco, pero este solo miraba a Hagrid.

— Los he hecho con mis propias manos — contestó Hagrid rebosante de alegría.

— Pétreo pastel, — murmuro — son los favoritos de mamá. Confieso que son muy exquisitos, y su método de preparación muy complicado. Debes tomar el tiempo exacto para sacarlos del horno, luego hay que esperar al cuarto humo y transformarlo en dagas e introducirlo en el pastel, después volverlo a convertir en humo y colocar rápidamente un encantamiento de roca solida.

— Conoces muy bien el procedimiento, — dijo Hagrid pensativo — no sabía que a Narcissa Malfoy le gustasen los pétreos pasteles.

— A papá tambien le gustan, aunque no lo admita públicamente.

Harry se preguntaba ¿Cómo podría gustarle a los Malfoy un pastel que casi le rompió los dientes? pero fingió comprender la conversación de Draco y Hagrid, que parecían tener una plática civilizada, y eso le gustaba a Harry.

— ¡Hay que aplicar el hechizo o no podrás degustarlo, Harry! — dijo Draco de repente.

Harry miró hacia Draco como si tuviera un dragón en su cabeza.

— Tu, pétreo pastel — dijo Draco rodando los ojos. Colocó el pastel de Harry en su plato, tomó la varita de su túnica y apuntando a los pasteles, susurro — ¡Suavis!

Harry probó el pastel, era tan suave como una nube, con un toque de miel y fresas. Miró el recorte del periódico que estaba sobre la mesa. Era de El Profeta.

RECIENTE ASALTO EN GRINGOTTS

Continúan las investigaciones del asalto que tuvo lugar en Gringotts el 31 de julio. Se cree que se debe al trabajo de oscuros magos y brujas desconocidos.

Los gnomos de Gringotts insisten en que no se han llevado nada. La cámara que se registró había sido vaciada aquel mismo día.

«Pero no vamos a decirles qué había allí, así que mantengan las narices fuera de esto, si saben lo que les conviene», declaró esta tarde un gnomo portavoz de Gringotts.

— ¡Hagrid! — Dijo Harry —. ¡Ese robo en Gringotts sucedió el día de mi cumpleaños! ¡Pudo haber sucedido mientras estábamos allí!

Harry y Draco regresaron al castillo para cenar, con los bolsillos llenos del pétreo pastel, Draco por obvias razones lucía alegre; Harry pensaba de que manera le contaría a Draco de la piedra filosofal, había reflexionado tanto durante la cena.

— Has estado muy sigiloso durante la cena, Harry — dijo Draco —. ¿Está todo bien?

— Es sobre Hagrid, ¿podrías llamar a los demás?

Aquella noche no tuvo dudas: Debía confiar en Draco y sus amigos. Unos segundos más tarde, Draco había regresado con Parkinson, Nott, Crabbe y Goyle.

—Ya están todos, Potter — dijo Zabini, abriendo las cortinas de su cama.

— Bueno, el día que ocurrió el asalto en Gringotts, — comenzó Harry buscando el mejor método para explicarles lo sucedido — Hagrid vacio la cámara setecientos trece, si puede llamarse vaciarla a sacar un paquetito arrugado.

— Vuelve a leer la nota Harry — pidió Theodore que acomodaba la cabeza en el regazo de Draco.

Harry volvió a leer la nota. «La cámara que se registró había sido vaciada aquel mismo día.»

— ¿Sería eso lo que estaban buscando los ladrones? — cuestionó Pansy, quitando a Nott del regazo de Draco.

— ¿Dónde podrá estar? — pregunto Crabbe a Goyle que parecía totalmente pensativo.

— Solo existen dos lugares para mantener a salvo algo tan valioso — respondió Goyle —. La Mansión Malfoy y…

— Hogwarts — respondieron los siete al unísono.

Draco dio por concluida la pequeña reunión y todos regresaron sus dormitorios.