Seguimos adelante, sin importar qué.


Plática entre susurros

— ¿No puedes dormir?

— ¿Ah?

Pasó de estar sumido en sus pensamientos, en buscar a quien le pertenece esa voz.

Todos estaban durmiendo, aun con algunos ronquidos, en especial el del Daisuke, quien estaba más cerca a los digimon, pero parecía que ellos podían descansar sin problemas. Todos lo hacían, excepto él.

Y ahora Miyako estaba igual que él.

¿Cuánto es que lleva despierta? ¿Y cuánto supo que él lo estaba?

—Estabas despierta —no era una pregunta, solo quería saber cuánto tiempo lo estaba.

La chica rio nerviosa.

—Solo recién. ¿No puedes dormir por sus ronquidos? —señaló con la mirada al chico de cabello alborotado.

Se preguntó si esta vez lo dijo en serio o fue un comentario gracioso. Aunque por su tono de voz, supo que era lo segundo.

—No es eso —sonriendo por lo que dijo y susurrando— Estaba pensando.

—Oh. ¿En qué? ¡Digo, si quieres hablar de eso! —bajó su tono de voz moderadamente.

Ambos seguían recostados en sus sacos de dormir, ella acomodándose para verlo bien. No estaban tan separados; muchos digimon estaban con ellos, eran pequeñas las islas.

Takeru volteó a verla también.

— ¿Pasó algo en la base del Digimon Kaiser? Vi que tenías una marca en la cara, como si fuera de un golpe.

— ¡Oh! —exclamó primero, había pensado que Iori le pudo haber comentado del que se fue repentinamente de las celdas donde liberaban a los prisioneros, pero eso era lo único que sabía— Sí, fue de un golpe.

— ¿Daisuke te contagió con su torpeza? —lo dijo con un tono medio entre lo sarcástico y lo serio.

—Me topé con el Digimon Kaiser —respondió.

— ¿Eh? ¿Con el Kaiser? —preguntó sorprendida, entonces…— Ese golpe te lo hizo él.

—Sí, pero ya no siento dolor —tocó la mejilla donde cayó el látigo— Y la hinchazón también bajó.

—Fue suerte que te toparas con él.

No fue cuestión de suerte, Miyako-san.

Iba a ser su respuesta, no obstante…

—Iori me lo dijo, que te separaste de ellos, con Patamon. ¡Por favor, no le digas nada a él!

—Descuida, yo tampoco le dije a nadie de mi encuentro con el Kaiser. Era algo que quería.

— ¿Por qué?

Devimon…

—Chimeramon —a Miyako se le puso los pelos de punta con solo escuchar el nombre de ese monstruo. No era un digimon para ella— Usó las extremidades de los digimon de nuestros amigos para crear esa cosa. Es imperdonable, eso y todo el dolor que está causando.

— ¿Decidiste enfrentarlo cuando viste al digimon?

—No sabía de él hasta que se abrió un enorme hueco causado por su ataque. Es difícil de creer que una cosa así tenga vida.

Miyako solo asintió por las palabras de su amigo. No lo veía mal que haya ido a solo a buscarlo, aun cuando no se lo dijo directamente; era fácil sacar esa conclusión.

—Entonces, ¿tendremos a un Daisuke versión 2.0? —rio por lo bajo sin incomodar a los otros. Su vecino hizo lo mismo.

—Creo que puedes llamarme así —le gustó su forma de bromear— Pero Daisuke-kun seguirá siendo el primero y nuestro único Daisuke-kun —le dijo sonriendo.

—Y así quiero que se mantenga. Que solo haya un Daisuke —siguió irónicamente— Pero tú seguirás siendo nuestro Takeru-kun. No pido más de ti que eso —terminó con una sonrisa.

Takeru asintió, suponiendo a que se refería con que no cambiara para mal. Estaba seguro de que no lo haría.


Primero que nada… ¡mil disculpas por la inactividad! No niego que estos meses han sido algo difíciles, aun cuando prometí que no afectaría al momento de escribir en FF.

Pero, bueno, dejando de eso a un lado, pude continuar con mi serie de drabbles, que aún tiene para el rato.

Nos leeremos pronto y cuídense. Bye-bye.